martes, 7 de julio de 2015

LA DEUDA IMPAGABLE

¿De qué deuda hablamos? En la actualidad, hablamos de deuda "crematística". Ejemplo: el de Grecia. Algunos dicen que Grecia necesitaría más de 80 años para pagar sus deudas contraídas con las instituciones bancarias. Pero, personalmente, desde 1968, cuando yo tenía 20 años, llegué a comprender, en el África Negra: en Monrovia (Liberia), en la isla de Guinea Ecuatorial, o en Douala, Nkongsamba o Yaoundé (Camerún), que existían no pocas deudas históricas impagadas, impagables y silenciadas.
 
Hoy se recalca también la deuda que se tiene con las personas y comunidades más necesitadas en América Latina... pero podría hacerse referencia también al campesinado ruso, a las mujeres chinas, al dominio jerárquico-patriarcal de las grandes religiones... y al poder tecnocrático que se ha vuelto dominante en el mundo de las finanzas, la economía y la política con una borrachera monetaria paradigmática que vive a costa de explotar la naturaleza y las personas como si contáramos con capacidades ilimitadas de energía y de recursos de inmediata regeneración. Sobre este punto, el propio papa Francisco señala con el dedo la "raíz humana de la crisis ecológica". Nunca la Humanidad tuvo tanto poder... pero "¿En manos de quién está y puede llegar a estar tanto poder?" Es tremendamente riesgoso -dice- que resida en una pequeña parte de la Humanidad.
 
¿Cuánto debe la pequeña parte que detenta tanto poder, en la actualidad, a la mayor parte de la Humanidad? ¿Cuáles son los horizontes éticos de referencia para la Ciencia y para la Técnica? Aparte del "afán de lucro"... ¿Cuáles son las opciones y referencias para los tecnócratas que dominan la crematística mundial?

Valga como referencia, lo que a continuación incorporo

Hª CONTEMPORÁNEA

Las quiebras, el endeudamiento de los Estados y la intervención extranjera

La deuda que aplastó en el XIX a los imperios español, chino y otomano


 
La gran deuda que tenemos en este momento histórico, tras la herencia de dos siglos de grandes cambios, es la de ampliar la mirada hacia el conjunto de toda la Humanidad y hacia las comunidades que más sufren y que más necesidades básicas tienen, con el fin de orientar la técnica y la ciencia, y también la economía, al servicio de otro tipo de progreso y desarrollo humano, más sano, más social, más integral e integrador.
 
Quizás el resolver de un modo u otro el caso de Grecia -con independencia de sus propias contradicciones y las de la Unión Europea- pueda indicar algo nuevo: si se está o no dispuesto a tener en cuenta las deudas históricas que pesan históricamente sobre Imperios y Estados poderosos incapaces de pagar las deudas a la Humanidad y a la propia Naturaleza, Casa Común de todos los seres humanos.

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