domingo, 14 de octubre de 2018

FE COMPROMETIDA DE MONSEÑOR ROMERO

 
      Encontrarse con Monseñor Romero implica encontrarse con un profeta y mártir que sigue vivo entre su pueblo por su insobornable trabajo de justicia, de paz, y de liberación y salvación salvadoreña. Encontrarse ante su fe es encontrarse con un hombre bueno y mártir cuyas huellas remiten al peregrinar de Jesús, como imagen de Dios encarnado en la Historia.


     Monseñor Romero -nos recordó Jon Sobrino a finales del siglo XX-, fue un conservador que, como escribió el cardenal Carlo Martini, arzobispo de Milan, “fue educado por su pueblo”, cambió su visión de la realidad salvadoreña indignado por los asesinatos y la represión de los pobres por parte de la dictadura militar. Por eso, quizás, en la eucaristía que se tuvo en la UCA tres días después del asesinato de Monseñor, el entonces rector de la UCA, que luchó por la necesaria reforma agraria en favor de la igualdad y de la paz,  dijo en la homilía que "con monseñor Romero Dios pasó por el Salvador."
"Numerosas personas han participado en la noche de este sábado en las actividades previas a la canonización de monseñor Romero en San Salvador.  


     Cuando, tras la mañana del 16 de noviembre de 1989 se produjeran nuevos asesinatos, ahora en la misma residencia de los jesuitas de la UCA, José Ellacuría, hermano de Ignacio, diría con sabiduría oriental, en el recuerdo de los mártires: "no eran dioses, eran las huellas de Dios".
    
       Eran, sin duda, personas que habían vivido en sí mismas la interpelación de los pueblos pobres, con acento dramático, hacia los pueblos opulentos. El impulso de la propia realidad venía ya indicado certeramente por aquel papa bueno, Juan XXIII, que se abrió al mundo por medio del Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes, y que tendría una sensible continuidad serena pero firme en la Carta-Enciclica Popuplorum Progressio, que Pablo VI anunció el domingo de resurrección de 1967. Por eso es especialmente significativo la unión en santidad de Pablo VI y Monseñor Romero -quien contó con el respaldo de Pablo VI en todo momento, y a pesar de sus detractores-.
       Trece años después del asesinato de Monseñor Romero por un tiro en su corazón, María Lopez Vigil, el 24 de marzo de 1993, no pudo sino escribir en Piezas para un retrato (UCA editores), testimonios vitales  de más de doscientas personas sobre el hombre más universal de los salvadoreños.
       Monseñor Romero y los mártires de la UCA fueron, como multitud de campesinas y campesinos, víctimas de la injusticia estructural nefasta y del odio de los potentados y opulentos hacia las personas pobres. ¿Por qué? Porque prestaron su voz a quienes no tenían posibilidad de levantar la voz frente a las injusticias y las desigualdades lacerantes.
       Por todo ello, como se comentara en tiempos de la Populorum Progressio, hay que tomar conciencia de que la cuestión social es un tema global, que toda comunidad está llamada a un desarrollo integral, y que no se trata en absoluto de incrementar todavía más la riqueza de los ricos y la potencia de los fuertes, sino de fomentar la solidaridad efectiva para no acentuar de ningún modo la miseria de los pobres y oprimidos.
       Monseñor Romero es, pues, una invitación de amor efectivo para que toda comunidad pueda alcanzar un desarrollo integral solidario, más allá del simple desarrollo económico capitalista.






    

martes, 11 de septiembre de 2018

UNA NUEVA TOMA DE CONCIENCIA: DISTOPÍA DE AYER, DEL HOY Y DEL MAÑANA

     De la revista "Cristianisme i Justicia", en 1989, se le pidió a Ignacio Ellacuría una reflexión sobre el "Quinto Centenario visto desde América Latina". Estaba trabajando en el tema... pero su vida fue segada junto con las de buena parte de su equipo, en la UCA de San Salvador, la madrugada del 16 de noviembre de aquel mismo año, año de la caída del Muro de Berlín. Actualmente, me han llegado unos puntos de meditación, desde el pensar y la vida comprometida de la Madre Teresa de Calcuta, Premio de la Paz, en 1979, que falleció el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta (India). Finalmente, me encuentro con un correo de Emilio Carrillo que invita a participar en un nuevo proyecto de investigación sobre "Consciencia y Sociedad Distópica". Estamos, pues ante un reto de análisis, meditación y consciencia de algo que no sólo es futuro lleno de contradicciones, sino pasado y presente.
     Estamos ante el reto de si podemos o no ir configurando realmente una Nueva Humanidad, una Nueva Comunidad Humana, más justa, más solidaria, más consciente, capaz de vivir en paz y armonía.
     La sociedad distópica es como un huracán creciente. Pero desde la realidad actual ya no la podemos ver como un futuro imaginario o apocalíptico, pues la propia experiencia nos desvela un presente de situaciones de extrema dureza: guerras, hambre, enfermedades, inundaciones, terremotos, alienación e injusticia social, injusticia estructural que consagra desigualdades..., manipulaciones de todo tipo, discriminaciones, y deterioro del Medio Ambiente y de nuestra Casa Común, que es este Planeta Tierra, parte minúscula del Universo.
     Tomar consciencia de la sociedad en la que vivimos nos sitúa en el corazón de la realidad donde se dan las contradicciones del sistema socioeconómico y político, con las carencias globales en salud, educación, y cultura, o la falta de un diálogo sincero entre la fe y la ciencia, la técnica y la ética,  y entre las distintas religiones, confesiones o ideologías -demasiado sectarias y cerradas en sí mismas-.
     En esta toma de consciencia ya no puede prender el sueño de una Utopía, a modo de sociedad idílica, pero si el compromiso de la ejemplaridad.
     Con Teresa de Calcuta sabemos de la importancia del hoy, del día a día, de que es fácil equivocarse e importante rectificar; sabemos de los miedos como obstáculos para la convivencia; nos damos cuenta que la raíz de muchos males está en el egoísmo y el egocentrismo. Basta haber sido emigrante, o tener los ojos abiertos, para darse cuenta de ello.
     No es lógico que el trabajo esté al servicio del Capital, de quien sea esclavo. El trabajo tiene sentido si es realización personal y colectiva y si es incluso creativo. No cabe, pues, ser esclavo ni desalentarse por las dificultades de la vida. La vida de los pequeños, niñas y niños, nos enseñan y estimulan en nuestro peregrinaje. De ahí la importancia de la comunicación, del ser útil para ser feliz, apartando los momentos de mal humor -uno de los peores defectos de nosotros los humanos-. Frente al mal humor, la alegría de vivir, más allá del misterio de la muerte.
     ¿Qué es lo más peligroso? Pregunta la Madre Teresa. Respuesta: lo más peligroso en la convivencia y en la sociedad es mentir; y lo más negativo: la envidia. Por eso, tal vez, el sentido de la vida lo da el amor, el perdón, el hogar, la paz, el optimismo, la satisfacción del deber cumplido.
     Para concluir esta meditación, fe y esperanza, sentido de religación, de donde venimos y hacia donde vamos, y lo más bello de la vida: el amor, la confianza en esa realidad que nos transciende y que denominamos Dios y que nos remite a que nos amemos los unos a los otros como hermanas y hermanos que se llevan bien.
     ¿Cuál fue la aportación de Ignacio Ellacuría? Desvelar las contradicciones de la Civilización del Capital, en la que estamos inmersos y que se remonta más allá de los tiempos del Descubrimiento de América Latina por parte de españoles y portugueses. Hacer cristianos en aquel entonces o hacer demócratas hoy es como un modo de encubrir intereses de explotación inconfesables. Importa más el capitalismo, los intereses económicos, que toda otra riqueza propia o ajena, autóctona o supuestamente universal. A veces, incluso el dinero mismo es corrupto cuando, bajo el pretexto del "Desarrollo" encubre la violencia de la Guerra. De ahí la expresión que el denominado Tercer Mundo se nos presente como un Cristo, como un "Crucificado".
     Esta toma de conciencia considera que toda violencia es mala y que la peor violencia es la estructural, la realidad estructuralmente injusta. Por eso es imprescindible en el huracán de la distopía situar el objetivo claro de terminar con las guerras, para poder establecer la Paz Perpetua y la Justicia Social en el seno de la Nueva Comunidad Humana, que desde ayer y hoy camina hacia el mañana.
     ¿Cómo sustituir la Civilización del Capital por la Civilización del Trabajo, la Civilización de la Solidaridad, la Civilización del Desarrollo Integral e integrador?
    Esa es nuestra tarea de amor, y de compromiso, en el día a día, en el municipio, en la "civitas", en la sociedad, en el Estado Federal, en la Confederación de Estados, en la Nueva Comunidad Humana. Esa es la toma de conciencia que se propone: situar el amor y la paz en el corazón de toda convivencia humana.
       

jueves, 9 de agosto de 2018

¿QUÉ SEGURIDAD?

Una nueva idea de seguridad es lo que nos propone, en el momento actual,  el profesor y maestro Federico Mayor  Zaragoza: seguridad alimentaria, acceso al agua potable, seguridad sanitaria, ecológica y educativa.
Sin embargo, no es eso lo que estamos promoviendo. Estamos promoviendo, de hecho, otras realidades que son una gran carga para la historia:


a) ¡Irreversible deterioro ambiental!, ¡muertos de hambre y pobreza extrema!, ¡incendios y otras catástrofes!, ¡emigrantes!... Pero esos son los objetivos que ahora, por un acuerdo unánime a escala mundial, conscientes todos de que se trata de una responsabilidad generacional histórica, deberían abordarse de forma impostergable.

 b) La inercia de los poderes hegemónicos tradicionales y de los obcecados supremacistas y minimalistas  sigue propiciando el incremento de gastos en defensa territorial, olvidando la seguridad de los seres humanos que viven en estos territorios.
Esto es lo que nos indica y ve Mayor Zaragoza:

"Miles de seres humanos al día, no me canso de repetirlo, muertos de hambre al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 4.000 millones de dólares. Es un dislate intolerable que debe ser corregido sin mayor demora. Ya lo advirtió el Presidente Eisenhower: "El mayor poder en los Estados Unidos corresponde al complejo bélico-industrial". Ahora mismo, el neoliberalismo ultra habiendo marginado a las Naciones Unidas sustituyéndolas por grupos plutocráticos (G7, G8, G20), el insólito Presidente Trump ha anunciado que va a incumplir los Acuerdos de París sobre Cambio Climáticos y los Objetivos sobre Desarrollo Sostenible. Y todos los demás países -¡casi doscientos!- en lugar de oponerse radicalmente a una actitud que puede, si no se enmienda rápidamente, afectar a la humanidad en su conjunto, se apresuran a obedecer los designios del Presidente para aumentar los gastos de defensa, omitiendo las acciones inmediatas que reclaman tantos humanos abandonados y la propia habitabilidad de la Tierra."
¿Qué hacemos desde Europa, una Europa débil y cuarteada. ¿Qué hacemos desde España, donde da la impresión de que andamos echándonos los trastos a la cabeza?

Con voz apremiante, dice Mayor Zaragoza, el 7 de agosto de este año, en Público:
"La Unión Europea, en lugar de haber señalado con firmeza unas "líneas rojas" bien establecidas y argumentadas, se ha precipitado a aumentar las inversiones en defensa, reservando para la otrora importante ayuda al desarrollo unas migajas vergonzantes. ¿Cuánto costarán al final los cuatro "re-tocados" e "imprescindibles" submarinos españoles? ¿Cuánto se invertía y cuánto se invierte ahora en ayudar a tantos países en los que sus nativos no deban verse compelidos a emigrar por carecer de los mínimos recursos de subsistencia? Cuando, por fin, el gobierno decide atender a los emigrantes como se merecen y abordar con políticas conjuntas la cooperación internacional, pensando en la gente y no en el dinero, ayudando en lugar de explotar, tanto en España como en la Unión Europea los peligrosísimos xenófobos y racistas -¡miles de millones para las armas... y unas limosnas para el auxilio a emigrantes y refugiados!- superan a los que se sienten reconfortados."
¿Qué hacer?
Qué menos que levantar la voz y pedir un cambio de rumbo, desde Naciones Unidas que no puede ser un mero florero. Levantar la voz de todos nosotros "los pueblos" del mundo entero de la Comunidad Humana.
¿Por qué?
Porque confiamos en que, de verdad, Los Pueblos tienen voz y pueden y deben expresarse, aunque el gran dominio (militar, financiero, mediático, energético, neoconservador, neoliberal o totalitario, del Este y del Oeste, del Norte y del Sur) intente silenciarlos aquí o en Pekin...
Concluyamos de acuerdo con un maestro de Naciones Unidas, que desearía un Gobierno Mundial Democrático, sin vetos, en pro de la Comunidad Humana:

"Hasta hace pocas décadas, "Nosotros, los pueblos", como tan lúcidamente se inicia la Carta de las Naciones Unidas, no podíamos expresarnos.  Ahora, por primera vez en la historia, ya podemos. Ya somos mujer y hombre. Y ya somos conscientes de que "mañana puede ser tarde" y de que el deterioro de la calidad de vida no tiene marcha atrás. Ahora ya podemos expresarnos y elevar la voz. Y sustituir la fuerza por la palabra. Y ser millones y millones los que, un día señalado, escriban en su móviles "NO"... a las políticas actuales, a seguir adquiriendo productos a quienes profundizan la brecha social y económica. A los grupos oligárquicos que pretenden retener en sus manos las riendas del destino común... Y decir "SÍ" a un Sistema de Naciones Unidas dotado de los recursos personales, financieros, técnicos y de defensa necesarios para el pleno ejercicio del multilateralismo democrático... Y decir "SÍ" a la eliminación completa de las armas nucleares... y a los comportamientos cotidianos solidarios.  
En 1945, la mención de "Nosotros, los pueblos", era prematura. Ahora ya es factible."

Conviene cuanto antes que la voz de los pueblos y las decisiones efectivas de la praxis política reconduzcan las torcidas y peligrosas tendencias actuales que no hacen sino deteriorar la convivencia y la propia Casa Común.
Seguridad alimentaria, acceso al agua potable, seguridad sanitaria, ecológica y educativa, son las prioridades básicas para un Nuevo Pacto por el Bienestar, el Diálogo Intercultural, la Federación de Estados Libres y la Dignidad de todo Persona y Comunidad Humana. 

















jueves, 5 de julio de 2018

¿Podremos renovar la convivencia?

"Es posible renovar la convivencia" es el título del suplemento del cuaderno nº 209 de Cristianisme i Justicia, publicado a finales de junio del año en curso, 2018, tras un proceso de escucha y diálogo. Pero la pregunta que formulamos es si, en realidad, seremos capaces de renovar la convivencia en el conjunto de España.
De hecho, la crisis de la democracia liberal está produciendo rupturas, acentuándose la diversidad y las grandes desigualdades. "Soplan vientos malignos en el planeta azul", decía Manuel Castells en 2017. Falta respeto hacia posiciones ajenas, podemos decir nosotros, pues, en verdad, constatamos una fractura política y social en Cataluña y de ésta con el conjunto de España, dejando de lado la solidaridad y vulnerando el marco legal que parecía ser elemento sustantivo de la convivencia.
¿Qué se puede hacer ahora?


Recuperar los canales de diálogo implica un cambio incluso personal y colectivo de actitudes entre grupos sociales, económicos, políticos y culturales.
Promover cualquier opción de cambios constitucionales implica renunciar a la unilateralidad, junto con el compromiso de la no violencia.
Reconocer y valorar positivamente la diversidad de culturas lleva consigo el reconocimiento y garantía de los derechos humanos como enriquecimiento de los bienes públicos, frente a tendencias de uniformidad centralistas o centrífugas y periféricas.
Defender la división de poderes y respetar el sistema judicial del Estado de Derecho, obliga a un mayor grado del sentido de la proporcionalidad y de la correlación entre la ética, la política y la justicia, lo que implica el respeto sumo en la garantía de los derechos civiles y políticos de toda la población por igual.
Defender el Estado de Derecho supone también que son las urgencias sociales las que deben ocupar el primer lugar de la agenda política, anteponiendo el bien común a los intereses particulares. Garantizar derechos como la educación, el trabajo digno, el acceso a la vivienda de familias jóvenes y de personas mayores, la salud pública o la defensa del medio ambiente y la garantía de la convivencia y la paz, vienen a ser imperativos éticos que deben traducirse en derechos fundamentales en el horizonte de cualquier Estado ya sea Federal o sea, como lo es ahora, Estado de las Autonomías.
¿Es posible renovar la convivencia?
"Claro que es posible renovar la convivencia, recuperar espacios de diálogo y reconstruir desde la política y las personas una sociedad que nos acoja a todos en nuestra diversidad. Sólo hay que empezar mirando al otro como igual, a cada persona en todo su valor y dignidad".
Esa es la conclusión reflexiva y operativa que se nos brinda en los inicios de este mes de julio, desde una opción humanista actualizada.

viernes, 8 de junio de 2018

UN NUEVO QUEHACER DE ESPAÑA EN EUROPA


         Tras unas semanas de tensión, una vez formado un nuevo gobierno en España, parece que conviene retomar compromisos políticos propios de la socialdemocracia orientados al bienestar común y a una paz duradera, por medio del diálogo, el consenso y la capacidad de formular acuerdos estables.
          La tarea viene de lejos. En la antigüedad greco-latina tenemos referentes claros del por qué y el para qué de la filosofía en la praxis política. Pero, el sentido contractual es mucho más reciente.

         En efecto, la conjunción de la Ética y la Política en Aristóteles, el ordenar la conducta hacia la felicidad y el bienestar común; y llamar la atención entre economía – en cuanto a administrar los bienes comunes y necesarios – y la crematística dineraria o la acumulación desmesurada de riqueza, eran temas educativos que podían tener o no traducción legal, pero en ningún momento se planteaban acuerdos contractuales sino tan sólo, con sentido de equilibrio y de la mesura, el que las Leyes respondieran al propio fin de la naturaleza humana, justificando incluso la esclavitud socialmente aceptada.

         Con similar éxito al cosechado por Sócrates y Aristóteles, Cicerón –dentro de su concepción del Derecho Natural- plantea el equilibrio del Poder, la necesidad de la razón y el empeño como dotes de mando, el saber estar y saber hacer con amigos y enemigos,  la capacidad persuasiva (propia de la buena oratoria); el saber ceder y ser flexible; la constatación de riqueza y pobreza en la sociedad y la condena de la avaricia de quienes sirven en el gobierno sin más interés que el suyo propio; la defensa de la ciudadanía de pleno derecho a extranjeros (como principio universal); la no hostilidad y la guerra justa; y la denuncia clara de la corrupción, así como de la fuerza y la tiranía.
          En “Una guía para políticos modernos” (publicada por Editorial Crítica de Barcelona, en 2013), titulada Cómo gobernar un país, en la que se estudian algunas lecciones de Marco Tulio Cicerón, el investigador Philip Freeman nos muestra que, en aquellos tiempos, de finales de la República, en Roma, las personas honestas “entendían la corrupción como un verdadero cáncer que devoraba el corazón de un Estado” (pág. 59). 
         Antes de la caída del muro de Berlín, venía a decir Ignacio Ellacuría, que la realidad histórica nos obliga ética y políticamente a hacerse cargo de la misma, cargar con élla y tratar de revertirla y transformarla. 
         Actualmente, teniendo en cuenta el poco éxito de la Filosofía en la Política,  para elevar nuestro sentido contractual, de respeto y diálogo transaccional, convendría tal vez asumir, actualizar y llevar a la práctica los artículos definitivos para la paz perpetua que Immanuel Kant trazó como fruto de su pensamiento filosófico práctico en el quehacer cívico de la Res Publica. 
         Los tres artículos definitivos para Kant son los siguientes:
1: “La constitución política (o civil) de todos los Estados debe ser republicana, nacida de la fuente del Derecho y orientada hacia la paz y el bienestar –lo que implica: la libertad de todos los miembros de la sociedad; la dependencia del conjunto de la sociedad respecto a una única legislación común; y la igualdad de toda persona ante la Ley”.

2: “El derecho internacional debe basarse en una Federación de Estados (o pueblos) Libres, conscientes de que debe existir una confederación de índole especial, a la que podemos llamar una confederación pacífica (foeduspacificum)”.

3: “El derecho cosmopolita debe limitarse a las condiciones de una hospitalidad general”; es decir, regular las relaciones entre un ciudadano y un Estado al que este ciudadano no pertenezca.

     Tema a considerar, en la praxis política, es el sistema de garantías para evitar hostilidades y guerras, conflictos económicos y de poder, y la exigencia ética de trabajar permanentemente por la paz entre todas las personas y comunidades humanas y Estados.

         La exigencia de acuerdos contractuales duraderos parece positivo a poco que actualicemos  o recordemos la Historia de España y la Historia de Europa, y con independencia de que hablemos de Iberia o de Hispania, y dividamos Europa en cinco regiones (la Atlántica, la Ibérica, la Central, la Mediterránea y la Oriental) o la proyectemos, al modo del sueño de Gorbachev, del Atlántico a los Urales. Ahora, por exigencias del guión político-pragmático, contemplamos la supuesta fortaleza de la Unión Europea, en la que se incluye España, pero lo cierto y verdad es que la realidad histórica de Europa y de España invita a dejar atrás las nefastas consecuencias de las distintas dominaciones impuestas por la fuerza, las hostilidades permanentes y las guerras, con sus muros y sus vallas y fosos -por ambición de poder, de expansión y dominio, y de acumulación desmesurada de bienes materiales en pocas manos-. Ahora mismo, como se ha indicado a menudo el Mediterráneo, el Mare Nostrum es más bien el Mare Mortuorum.
          La historia, lo realizado hasta ahora, invita pues a avanzar hacia un espíritu colectivo, solidario y comunitario, no individualista ni utilitarista, que asuma lo complejo de la realidad y su gran diversidad, como riqueza geográfica y humana, con el fin de lograr acuerdos y convenios que faciliten la convivencia, el bienestar, y la paz duradera –incluso respecto a terceros países y a la población inmigrante que forman parte de la “aldea global” de la Comunidad Humana, y que anhela un desarrollo integral.
          La gestión actual de España en el espacio europeo, en cuanto que frontera sur, sur-oeste, es contraria a los Derechos Humanos y a los valores intrínsecos del proyecto social europeo, que se desea revitalizar. El reto, pues, su quehacer, es garantizar el bienestar, el interés general y la aplicación y ampliación de los Derechos Humanos, de forma efectiva, mirando el Bien Común de la Humanidad.
         En consecuencia, a estas alturas, y ante las tendencias de hostilidades propias del estado natural, en España parece que deben iniciarse tres caminos conducentes a: 1) favorecer el sentido político confederal de Europa; 2) abrirse al horizonte federal, en esta parte del Sur Oeste Europeo; y 3) promover, por todos los medios a nuestro alcance, el sentido de diálogo transaccional y contractual que garantice el Bien Común o el Interés General junto con la paz duradera.  Para lograrlo, hay que pasar del estado natural de hostilidades al estado racional de acuerdos para la convivencia y el fortalecimiento de la sociedad civil, sin ningún tipo de exclusiones y con el compromiso de garantizar los derechos humanos de toda persona y de toda comunidad.

         Políticamente, el paso necesario a un Estado Confederal Europeo es conveniente y hasta urgente para la Paz en el conjunto de la Comunidad Europea, y, por extensión, en la aldea global de la Comunidad Humana. Ello, como ya dijera en su tiempo Ignacio Ellacuría, implica una transformación institucional a fondo de la propia Organización de Naciones Unidas, si de verdad se quiere ser efectivos en el desarrollo humano integral. 

lunes, 21 de mayo de 2018

Artículo 155: ¿Un duelo a garrotazos?

Previo requerimiento del Gobierno de España al Sr Carles Puigdemont, Presidente entonces de la Comunidad Autónoma de Cataluña, y con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, el Gobierno del PP, entendiendo que se estaban saltando las obligaciones constitucionales y que se estaba atentando gravemente al interés general de España, adoptó las medidas correspondientes para obligar a respetar el marco legislativo de la Constitución Española de 1978, con el fin de proteger el interés general.


El nuevo presidente de Cataluña, el Sr Quim Torra, tras su elección por el parlamento catalán, y sin haber tomado posesión de su cargo, fue a Berlín a darle cuenta al que él y los partidos independentistas consideran el "president", es decir, a Carles Puigdemont - que anda como prófugo fuera de España-. Supuestamente, recibido el "placet", el Sr. Quim Torra, el 17 de mayo del presente 2018, tomó posesión acompañado por el Presidente del Parlamento Catalán pero sin la presencia de ninguna autoridad del Gobierno del Estado de España, ni tan siquiera al menos el Delegado del Gobierno en Cataluña, quizás porque el discurso del nuevo "president" fue recibido como un gran bastonazo de réplica a la aplicación del 155. Seguimos, pues, con los bastonazos fratricidas, que ya plasmara hace casi un siglo el gran pintor Goya.




Francisco de Goya, óleo sobre revoco, trasladado a lienzo, 123 x 266 cm, Museo del Prado ( Fuente Wikipedia: Duelo a garrotazos).

En la mencionada referencia, se dice entre otras cosas lo siguiente, que se transcribe tal cual:

"Esta pintura ha sido vista desde su creación (1819-1823) como la lucha fratricida entre españoles; en época de Goya las posiciones enfrentadas eran las de liberales y absolutistas. El cuadro fue pintado en la época del Trienio Liberal y del ajusticiamiento de Riego por parte de Fernando VII, dando lugar al exilio de los afrancesados, entre los que se contó el propio pintor. Por esta razón el cuadro prefigura la lucha entre las Dos Españas que se prolonga en el siglo XIX entre progresistas y moderados, y en general en las posturas antagónicas que desembocaron en la Guerra Civil Española".

¿Qué pensar ahora cuando se pretende formar un gobierno con personas que están en prisión preventiva?

Dice un profesor, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, Ramón Luis Soriano, que el artículo 155 tiene plazo de caducidad con la toma de posesión del nuevo Gobierno catalán, pero no antes, no a partir del momento de la toma de posesión del nuevo "President". ¿Por qué? Por el Acuerdo del Gobierno enviado a la aprobación del Senado: "Las medidas tomadas en este Acuerdo se mantendrán vigentes y serán de aplicación hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno de la Generalitat (BOE de 17 de octubre de 2017). Ahora, pues, "bastonazo" del poder ejecutivo con no publicar en el Boja el intento de golpear del President... Sin embargo, la excepcionalidad jurídica del 155 parece que debería levantarse en la Comunidad Autónoma de Cataluña, respetando los derechos políticos de formar gobierno. Sólo con hechos contrarios a la Constitución y al interés general podría promoverse de nuevo el art. 155. Entonces, ya prácticamente ahora, seguiríamos en un diálogo de sordos, sin acometer la conveniente, urgente y necesaria reforma constitucional y su sistema territorial en un horizonte de Res Publica Federal.


El 20 de noviembre, 2017, en "Un informe de expertos sobre la urgencia de la reforma constitucional", el profesor Eliseo Aja, catedrático de Derecho Constitucional en la UB, concluía lo siguiente:
"En la historia de España existe una maldición: a diferencia de los países europeos, ninguna Constitución ha sido reformada; todas han acabado por un golpe de Estado o con una revolución. Ya va siendo hora de que aprendamos a reformarla, conservando los aspectos que funcionan bien y modificando aquellos que lo necesitan".


¿Será posible columbrar el horizonte federal para la paz duradera y evitar para siempre el "duelo a garrotazos"?

jueves, 10 de mayo de 2018

Sobre el IX Coloquio de Historia del Pensamiento Geográfico

          Esta imagen que incorporo, ilustra en  Google internet el titular: IX Coloquio de Historia del Pensamiento Geográfico
(ver  www.ub.edu/gehc/es/noticias/458-ix-coloquio-de-historia-del-pensamiento-geografico)



          He tenido noticia de este interesante coloquio, gracias a un amigo de estudios, el catedrático Juan Francisco Ojeda que, junto con el geógrafo, profesor Joan Tort i Donada de la Universitat de Barcelona, me han invitado a participar en una reflexión conjunta a partir de su interrogante: "¿Un proyecto para España?"

Transcribo literalmente la referencia resumen encontrada en Google, que dice lo siguiente:

          "Del 14 al 16 de junio de 2018 se celebrará en el Centro El Teular (sede universitaria de Cocentaina de la Universidad de Alicante), el IX Coloquio de Historia del Pensamiento Geográfico organizado por el Grupo de Trabajo de Historia del Pensamiento Geográfico de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE).
En esta ocasión el lema es De la Geohistoria a la Geopolítica. La organización del territorio como reto geográfico, que quiere reivindicar el papel de la Geografía como disciplina en el debate del modelo territorial en España en el marco de 40 años de Estado autonómico y la actual crisis democrática.
El coloquio se estructura en tres ejes:
  1. Territorialidad y frontera: Territorios reales - territoriOs imaginados; territorios creados - territorios olvidados
  2. Opciones para una nueva solidaridad posmaterial: cohesión y cultura del pacto
  3. Opciones para un modelo territorial español: metodologías posibles"

          Mi aportación personal se ha limitado inicialmente a un apartado de la reflexión del tercer eje sobre el dilema europeo de España y el imprescindible sentido contractual o de pacto en este devenir de nuestra realidad histórica. No obstante, entiendo que es de suma actualidad abordar las cuestiones relativas a territorialidad y frontera (sin obviar el tema migratorio, siempre sangrante), así como las posibles opciones para una renovada solidaridad.

          En vistas al mencionado coloquio, el grupo que formamos Senatus Trianae, en Sevilla, hemos tenido un intercambio y hemos publicado en el blog correspondiente una entrada que lleva por título: "En vistas al IX Coloquio de Historia del Pensamiento Geográfico". Nosotros no somos geógrafos pero sí nos atrevemos a pensar por nosotros mismo, desde la Historia, la Economía, la Administración Pública, la Filosofía del Derecho y la Política.

          Me parece que coincidimos en que cabe un nuevo proyecto y consenso para España sin  romper el consenso de paz alcanzado en 1978 -que se ha mantenido durante casi cuarenta años, algo singular en nuestra realidad histórica-.

          Desde mi punto de vista, además, no sólo hay que ver y analizar lo hecho sino también columbrar lo que queda por hacer y se pueda llevar a cabo para mejorar el bienestar de las comunidades, de las sociedades, de los pueblos y de la Comunidad Humana en su conjunto. Entiendo que, en este sentido, el opúsculo de Kant: La paz perpetua puede ser un referente a modo de hoja de ruta.