domingo, 19 de febrero de 2017

¿ENEMIGOS?

En tiempos, tenía yo un compañero de trabajo, Excmo. Sr., que me decía en mis tareas de Secretario Técnico del Consejo Social de la Universidad de Huelva: No borres nunca a nadie de la Agenda. El que quiera que sea él quien se borre o nos borre a nosotros. Dicho lo cual, pasemos al tema que nos ocupa.


En estos momentos parece claro como siempre que, contra la injusticia, hay que luchar con todas la fuerzas. No sólo debemos defendernos nosotros de toda injusticia sino que tenemos la obligación moral de defender a los demás ante toda clase de injusticia.  Pero… ¿debemos eliminar la injusticia con violencia? ¿Debemos nosotros borrar a alguien de nuestra Agenda?
En la reflexión dominical de hoy, dice el maestro José Ellacuría lo siguiente:  


“Si utilizamos la violencia para eliminar una injusticia, estamos manifestando nuestra incapacidad de eliminarla humanamente. No convenceré al injusto si me empeño en demostrarle que me hace daño a mí o a otro. Pero si soy capaz de demostrarle que con su actitud se está haciendo un daño irreparable a sí mismo, sin duda cambiaría de actitud.
Habéis oído que se dijo: “amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo" Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos. Hay que aclarar que para ellos el prójimo era el que pertenecía a su pueblo, a su raza, a su familia. El “enemigo” era siempre el extranjero, que atentaba real o potencialmente contra la seguridad el pueblo. Para poder subsistir, no tenían más remedio que defenderse de las agresiones. Jesús da un salto de gigante y podemos apreciar que la diferencia entre ambas propuestas es abismal.
¿Por qué tengo que amar al que me está haciendo la puñeta? El camino para la comprensión de esta norma, es largo y muy penoso. Tenemos que llegar a … tomar conciencia de  que todos somos una sola cosa, y que en realidad, no hay enemigo. En el fondo, el amor al enemigo no es más que una manifestación del verdadero amor, que por ir en contra del instinto de conservación, se ha convertido en la verdadera prueba de fuego del AMOR.
La dificultad mayor para comprender este amor, está en que confundimos amor con sentimiento… El verdadero amor, sea al enemigo o a un hijo, no es el instinto que nace de mi ser biológico. El amor de que estamos hablando es algo mucho más profundo y humano. Ni siquiera nuestra razón nos puede llevar a ese nivel.  
Enemigo es el que tiene una actitud de animadversión, no el que la sufre. El enemigo no tiene por qué obtener una respuesta de la misma categoría que su acción. Alguien puede considerarse enemigo mío, pero yo puedo mantenerme sin ninguna agresividad hacia él. En ese caso, yo no convierto en enemigo al que me ataca. Si le constituyo en enemigo, he destrozado toda posibilidad de poder amarle. 
Un ejemplo puede aclarar lo que quiero decir. En el mar siempre habrá olas, de mayor o menor tamaño, pero siempre estarán ahí. Al llegar al litoral, la misma ola puede encontrar la roca o puede encontrarse con la arena. ¡Qué diferencia! Contra la roca estalla en mil pedazos. Con la arena se encuentra suavemente y de manera imperceptible. Incluso si la ola es muy potente, en la arena rompe sobre sí misma y pierde su fiereza.
¿Necesitas explicación? Pues voy a dártela. Los enemigos van a estar siempre ahí. Pero la manera de encontrarte con ellos dependerá siempre de ti. Si eres roca el encuentro se manifestará estruendosamente y ambos se dañarán. Si eres playa todo su potencial queda anulado y llegara hasta ti con la mayor suavidad. Un detalle, la roca y la arena, están hechas de la misma materia, solo cambia su aspecto exterior. “ 




 Con José Ellacuría en la Concha de San Sebastián



Versificando la meditación, digo yo: 


¿No seamos olas agresivas.


Seamos arenas de acogida


Frente a la violencia


Que quedará frustrada.


¿Hay enemigos?


Descubre lo contrario.


De ti dependen


Amor y violencia.


Las injusticias,


Estructurales o no,


Combátelas con amor,


Cual primavera


Tras el duro invierno.


 


 


 


 

jueves, 26 de enero de 2017

EL RUMBO AMERICANO DE DONALD TRUMP


El rumbo que ha tomado Donald Trump tendrá un suspense de serie televisiva que nos irá sobresaltando, a tenor del discurso de investidura que, a modo de preámbulo, ha anticipado verbalmente, con energía, y que se irá ejecutando por Decreto,  con su rúbrica, en nombre y representación de los pueblos y de la ciudadanía de América que le ha elegido.

                En el discurso pronunciado, de unos 15 minutos, comienza por una brevísima salutatio protocolaria institucional y pasa de inmediato a la captatio populi , traspasando el poder –según dice- no de un partido a otro partido sino transfiriéndolo al pueblo americano. Dijo, además, muy claramente: “Nosotros, los ciudadanos de América, estamos juntos hoy en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restablecer su compromiso con todo nuestro pueblo. Juntos determinaremos el rumbo de América y el mundo durante los próximos años. Nos encontraremos con retos. Nos encontraremos con dificultades. Pero lo conseguiremos.”

                Desde su nueva visión americana y su perspectiva, ¿cuál es la situación de partida? Dijo:

            “Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo soportaba los costes. Washington prosperaba, pero el pueblo no compartía su riqueza. Los políticos prosperaban, pero el empleo desaparecía y las fábricas cerraban. El aparato se protegía a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país.”  ¿Cuáles son los retos?  Los americanos, dijo, quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos. Son las demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres y hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas herrumbrosas y esparcidas como lápidas funerarias en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos sin conocimientos; y la criminalidad, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad.

                Compara la realidad a una carnicería, que debe terminar de inmediato. De ahí que podamos formularnos la siguiente pregunta: ¿Cuál es su voluntad política? La respuesta es clara: “Somos una sola nación, ….. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino. El juramento que presto hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Llevamos muchas décadas enriqueciendo a la industria extranjera a expensas de la industria americana. Financiando los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste desgaste de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras. Y hemos gastado billones de dólares en el extranjero mientras las infraestructuras nacionales caían en el deterioro y el abandono.

                Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. Una a una, las fábricas cerraban y se iban más allá de nuestras fronteras, sin pensar ni por un instante en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que se quedaban atrás. Se ha arrebatado la riqueza a nuestra clase media para redistribuirla por todo el mundo. Pero eso queda en el pasado. Ahora debemos pensar en el futuro.

                Nos hemos reunido hoy aquí para dictar un nuevo decreto que se oirá en cada ciudad, cada capital extranjera y cada corredor del poder. A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero. Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas.

                Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección engendrará prosperidad y fuerza.

                Voy a luchar por vosotros hasta el último aliento, y nunca, jamás, os abandonaré. América volverá a triunfar, como nunca antes. Vamos a recuperar nuestro empleo. Vamos a recuperar nuestras fronteras. Vamos a recuperar nuestra riqueza. Y vamos a recuperar nuestros sueños. Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles y ferrocarriles por todo nuestro maravilloso país. Sacaremos a la gente de las ayudas sociales y la pondremos a trabajar, reconstruiremos nuestro país con mano de obra estadounidense.

                Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra estadounidense y contrata a estadounidenses.”


               
Nota: un camión conduce cerca de la frontera entre México y Estados Unidos el miércoles 25/01/17
                Christian Torres - AP Foto (en el Nuevo Herald). Antes del muro de Trump 

                ¿Habrá otras decisiones concretas y prácticas de ámbito internacional? El actual presidente, que quiere ser un reluciente ejemplo a seguir, afirma de forma contundente: “Reforzaremos las viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, que vamos a erradicar por completo de la faz de la tierra.”

                ¿Dónde quedará la inspiración ilustrada y europea de Immanuel Kant sobre la paz perpetua…?

                En el momento americano presente, un tanto mesiánico, parece que la inspiración popular y el afán personal y patriótico se reviste de púrpura celestial con las siguientes palabras: “La Biblia nos dice: "Qué bueno y placentero es que el pueblo de Dios viva unido". Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando el país está unido, es imparable. No hay que temer nada, estamos protegidos, y siempre lo estaremos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estamos protegidos por Dios.”

                ¿No hay acaso un uso del nombre de Dios en vano, incluso en el mismo ritual del juramento de la toma de posesión, poniendo la mano sobre la Biblia de su familia?

                Bajo la bandera americana, dice: “un niño que nace en la gran urbe de Detroit y otro que nace en las llanuras barridas por el viento de Nebraska ven el mismo cielo, tienen los mismos sueños en sus corazones y reciben su aliento vital del mismo Creador todopoderoso.” Pero… ¿por qué ampliar entonces, y por Decreto, las vallas de la vergüenza frente a la bandera mejicana? ¿Por qué no hermanar banderas? ¿Por qué no tender puentes en vez de gastar el dinero en fosas y muros que separen a pueblos de la misma Comunidad Humana? ¿Acaso el sol no luce para Oriente y Occidente, para el Norte y el Sur?

                El cierre del discurso es muy claro: “América para los americanos”. La voluntad política es la que es: “Juntos vamos a hacer que América vuelva a ser fuerte. Vamos a hacer que América vuelva a ser rico. Vamos a hacer que América vuelva a estar orgulloso. Vamos a hacer que América vuelva a ser seguro. Y juntos, vamos a hacer que América vuelva a ser grande. Gracias, que Dios os bendiga y que Dios bendiga a América.”

                Aunque parezca mentira engolada, tras unas elecciones democráticas, el homo sapiens se presenta como homo divinus. La Casa Blanca pasa a ser Divina Domus, el dominio de los Césares, la Casa Imperial. Hay un gran cambio de rumbo: el rumbo americano de Donald Trump…

Desde Sevilla, a 26/01/17,

José Mora Galiana (PhD)