lunes, 30 de noviembre de 2020

NUEVA DÉCADA PARA LOGRAR LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

AGENDA 2021

      ¿Podemos acabar con el hambre, lograr la igualdad de género o detener el cambio climático de aquí a 2030? Esa es la pregunta que nos formula, en su introducción, la Agenda 2021 de NATIONAL GEOGRAPHIC. ¿Seremos capaces de hacer realidad nuestro sueño como Humanidad?

     La preciosa Agenda que invita a un mundo mejor y más sostenible nos recuerda los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):

  1. Fin de la pobreza

  2. Hambre cero

  3. Salud y bienestar

  4. Educación de calidad

  5. Igualdad de género

  6. Agua limpia y saneamiento

  7. Energía asequible y no contaminante

  8. Trabajo decente y crecimiento económico

  9. Industria, innovación e infraestructuras

  10. Reducción de las desigualdades

  11. Ciudades y comunidades sostenibles

  12. Producción y consumo responsables

  13. Acción por el clima con bajas emisiones de carbono

  14. Vida submarina

  15. Vida de ecosistemas terrestres

  16. Paz, Justicia, e Instituciones sólidas e inclusivas

  17. Alianzas solidarias para lograr los objetivos.

     De Diciembre 2020 a Diciembre 2021 manos distintas siembran nuevas plantas y ofrecen  e ilustran alianzas sólidas, inclusivas e integradas a todos los niveles para lograr los objetivos trazados, en los que todos somos necesarios: Gobiernos, sociedad civil, científicos, profesionales y académicos, trabajadores, sector público y sector privado, familias, comunidades y pueblos; todos, mujeres y hombres de la gran Comunidad Humana.

     En Enero, se nos recordará que nuestro bienestar está vinculado al de las demás personas; en Febrero se subrayará que la malnutrición es un obstáculo para el desarrollo integral; en Marzo, se nos dirá que la Salud de las personas y la Educación son la base de economías solidarias, saludables y de igualdad efectiva; en Abril se apostará por un trabajo digno, decente, no precario; y también por la innovación, la industria, y la red de infraestructuras básicas de comunicación. Antes de entrar en Mayo, una imagen singular del desierto ilustra el mensaje de que el acceso al agua, el saneamiento y la higiene son esenciales para la salud. El acceso universal a zonas verdes y espacios seguros, inclusivos y accesibles es un paso más en la creación de ciudades y comunidades estables y sostenibles. Se apuesta además por un sistema energético que beneficie todos los ámbitos de la sociedad. Desde Junio se nos dice que reducir a la mitad el desperdicio alimentario es un objetivo a conseguir pues hoy en día un tercio de los alimentos que producimos se desecha. Por contraposición a la opulencia, se nos dice también que la erradicación de la pobreza sólo es posible mediante empleos estables y bien remunerados; y que, ante el cambio climático, ningún país puede luchar solo. La cooperación y la corresponsabilidad son imprescindibles, incluso para proteger la vida submarina, de la que más de 3.000 millones de personas en el mundo dependen para su sustento.

     La curva de julio muestra los objetivos 9 (Industria, Innovación e Infraestructuras) y 10 (Reducción de las desigualdades). Desde Agosto se nos dice que unos 3.500 millones de personas viven en ciudades; que es importante fortalecer el tejido social; y que es ineludible erradicar la pobreza. El objetivo 12 de la producción y de consumo responsables es la asignatura pendiente de septiembre. Para ello es básica la apuesta inversora en Educación.

     Dejémoslo en ese punto. Pero la toma de conciencia es crucial para seguir creando nuevas realidades, pues el futuro de nuestro planeta y hasta nuestra forma de vida está amenazado. Más vale prevenir e ir adquiriendo buenas prácticas que tener que lamentar consecuencias negativas en detrimento del bienestar humano. Protejamos la Naturaleza. Del modo de actuar las personas depende nuestra historia presente y futura.

domingo, 22 de noviembre de 2020

EXIGENCIAS BÁSICAS DE LA COMUNIDAD HUMANA

     A vueltas con las exigencias básicas y de realización plena de la Comunidad Humana, viene a cuento el mensaje evangélico sobre las actitudes vitales que son las que identifican el buen hacer de quienes ponen en práctica el amor y el compartir.

     En efecto, si leemos el evangelio de Mateo,  capítulo 25, versículos 31-46, desprendiéndonos del ropaje literario propio del contexto histórico en el que se escribe, lo esencial que nos revela nuestro propio ser son las actitudes vitales ante los demás.

     Cuando los demás tienen hambre, tienen sed, son forasteros, están desnudos, están enfermos, o incluso están en la cárcel,.... ¿Qué hacemos? ¿Cuáles son las actitudes vitales frente a necesidades básicas y de realización de las demás personas? 

     ¿Cuáles son las necesidades básicas? La comida, el agua, el hábitat y la acogida del forastero, el vestirse, el curarse de enfermedades y heridas, el ser visitado en esos momentos críticos e incluso en la cárcel. ¿Cuáles son las necesidades de realización plena? Necesidades de estima y reconocimiento, desarrollo de las propias potencialidades -personales, familiares, y sociales-; salud, educación y vida digna.

     ¿Podremos avanzar en esta nueva era post-Covid 19 hacia estas exigencias?

     El 18 de noviembre, Federico Mayor Zaragoza, como actualizando estas exigencias nos dice:

     "El tiempo del temor y del silencio ha concluido. Ahora todos pueden reclamar la igual dignidad y el bienestar, que sigue siendo privilegio de unos cuantos. Ya puede llevarse a cabo la transición de la fuerza a la palabra, la gran inflexión histórica.

     Ahora ya pueden todos, en un gran clamor en el ciberespacio, exigir la desaparición de desigualdades lacerantes, contrarrestar las arbitrariedades del "gran dominio" (militar, energético, financiero y mediático...).

     Ahora ya pueden recoger millones de firmas en favor de la transición de una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de encuentro, conciliación, alianza y paz.

     Ahora ya es posible, alzar la voz, contribuir a una democracia –el único contexto en que los derechos humanos se ejercen plenamente- a escala mundial. Una democracia que se inspire en la imaginación juvenil y la experiencia propia de la longevidad, gran logro inexplorado del progreso de la ciencia."

     Seamos, pues, consecuentes: descubramos nuestras actitudes vitales y tratemos de hacer realidad el amor y la solidaridad humana, conforme al buen hacer y la Justicia con los demás, y siempre con sentido de unión universal en el conjunto de la Comunidad Humana.


    


sábado, 14 de noviembre de 2020

ANTE EL PRÓXIMO 16 DE NOVIEMBRE, IN MEMORIAM

          Ante el próximo 16 de noviembre, y en recuerdo de unos asesinatos de personas que siguen vivas entre nosotros, parece oportuno recordar un mensaje que se quiso universal desde la ciudad de Córdoba. Fue un mensaje de diálogo, desde lo local, en un mundo global que necesita de la solidaridad y el encuentro de todos los pueblos y creencias.

          Del 12 al 15 de febrero de 1987 tuvo lugar, en Córdoba (España), un Primer Encuentro Abrahámico, en el que participaron cuatro judíos (por medio de tres comunicaciones escritas y una participación presencial), dieciséis musulmanes y dieciséis cristianos. Ignacio Ellacuría, rector que fue de la UCA de San Salvador, en El Salvador, y reconocido maestro, planteó la necesidad de combatir tanto el individualismo como el positivismo.

          Personalmente, como Delegado de Cultura por parte de la Junta de Andalucía, en aquellos tiempos, puedo dar fe de algunas conclusiones que el conjunto de participantes de reconocido prestigio internacional hizo constar, estableciendo lo siguiente: “El mundo actual está amenazado por un suicido planetario:

1º) El positivismo ha hecho de la Ciencia y de la Técnica fines en sí mismos; ya se trate de la nuclearización que concede al hombre los medios para destruir la especie o se trate de la manipulación genética que la pone en riesgo de degradación, pues los descubrimientos más notables de la Física y la Biología se han convertido en peligros.

2º) El individualismo, al rechazar la existencia de valores absolutos, transforma a nuestras sociedades en una jungla en la que se enfrentan ciegamente individuos, grupos y naciones, así como las distintas voluntades de poder y de crecimiento que conducen al reino del miedo y del terror.”

           Estimaron, además, que los principios abrahámicos de trascendencia y de la “escucha de Dios” implican el respeto de los valores éticos y del sentido de la comunidad, es decir, la consciencia de que cada uno es responsable y solidario del destino de los otros, pudiéndoles inspirar respuestas a esos peligros. Por ello, partiendo de una toma de conciencia colectiva, hicieron un llamamiento a la consciencia respecto a tres hechos fundamentales:

1. La guerra inacabada de 1945. ¿Por qué? Puesto que desde 1945 hasta 1987 se contabilizaban 40.000 seres humanos muertos en conflictos en el Tercer Mundo y por medio de armas, la mayoría de las veces facilitadas por las grandes potencias.

2. La segunda guerra mundial causó 60 millones de muertos en cinco años, pero en la actualidad de 1987 son ochenta millones de seres humanos los que mueren cada año por hambre y malnutrición, mientras que los países occidentales no consiguen dar salida a la producción agrícola.

3. La deuda del Tercer Mundo ha alcanzado tal nivel que las exigencias de las grandes potencias llevan a la vez a la asfixia del Tercer Mundo y al fracaso material y moral de Occidente, por la destrucción de los mercados sobre los que se basa el sistema actual.

 Consecuentes con dicho análisis, en el Primer Encuentro Abrahámico, se formularon las siguientes demandas y observaciones:

A) Restaurar las Instituciones Internacionales dentro de un espíritu de auténtica solidaridad y de igualdad entre todas las naciones, lo que implica , dentro de las Naciones Unidas, la supresión del “derecho de veto” de los Grandes, vestigio del colonialismo histórico.

B) Censurar toda forma de terrorismo, denunciando también la hipocresía que condena como terrorismo la violencia de los débiles, al tiempo que se denomina “lucha contra el terrorismo” la violencia sistemática de los más fuertes.

C) Clarificar que la violencia fundamental de nuestro tiempo es la violencia institucional de la injusticia sistémica cometida con los humillados y oprimidos. La segunda violencia, dirigida contra la primera, es revolucionaria. La tercera, la represiva, está dirigida contra la segunda. Pero la hipocresía consiste en condenar únicamente la segunda. "

           La actualidad de aquel Primer Encuentro Abrahámico queda hoy patente en las recientes reflexiones de Federico Mayor Zaragoza, publicadas en Other Neuws, el día 5 del presente mes de noviembre, 2020, de las que transcribo lo siguiente:

          “Reflexionando durante el confinamiento por la pandemia COVID-19... los emigrantes y refugiados... la incapacidad de hacer frente a las catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos...)... el tráfico de personas, drogas... el acoso de poderosos medios de comunicación controlados, "la voz de su amo"... los rebrotes de fanatismo, supremacismo, dogmatismo... la globalización de la indiferencia y la ignorancia... una economía basada en la especulación, deslocalización productiva y guerra (no me canso de repetir que cada día se invierten en armas y gastos militares más de 4.000 millones de dólares al tiempo que miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, mueren de hambre)... en la catástrofe democrática que observamos en las elecciones estadounidenses... y en la Unión Europea donde las decisiones deben adoptarse por unanimidad (¡)... nos damos cuenta del deber de memoria y de los deberes esenciales con las generaciones venideras, para promover, con grandes clamores populares (ahora que no hay excusa, porque "Nosotros, los pueblos" tenemos voz y somos todos iguales en dignidad) las transiciones inaplazables de una cultura de imposición, dominio y guerra a una cultura de encuentro, conversación, conciliación, alianza y paz, de la razón de la fuerza a la fuerza de la razón, del autoritarismo a la democracia genuina.

           Sí: ha llegado, por fin, el momento de la rebelión pacífica pero firme, de los países incorporados e implicados en el multilateralismo democrático, de unas Naciones Unidas refundadas y dotadas de los medios personales, técnicos, financieros y de defensa adecuados.”

domingo, 8 de noviembre de 2020

EXIGENCIA POLÍTICA: RECONSTRUIR LA SOLIDARIDAD

Los objetivos del programa de Joe Biden, con el que se presentó a las elecciones para ser Presidente de los EEUU, aborda temas importantes para toda comunidad, pueblo o nación, en estos momentos históricos un tanto convulsos y especiales.

En efecto, hacer frente a la pandemia del coronavirus, fortalecer la economía reconstruyendo la capacidad de las clases medias, garantizar la Salud universal, retomar relaciones internacionales abiertas, asumir el desafío medioambiental presente y futuro, garantizar la Educación a todos los niveles; fortalecer relaciones internacionales y alianzas democráticas, controlar la fabricación y venta de armas, eliminar las prácticas inhumanas respecto a la inmigración y a la violación de derechos humanos; y promover la Justicia que conjugue libertad e igualdad, mirando claramente por el servicio al Bien Común, son todos ellos objetivos a lograr en un esperanzador programa de reconstrucción solidaria. No obstante, viene a la mente hispana el realismo de Cervantes para no caer en el error de que hubo o hay caballeros andantes en el mundo.

Dice el refrán que "del dicho al hecho hay un buen trecho", pero también acostumbramos a decir que "mientras hay vida hay esperanza". Esa era la confianza del Quijote al expresar que "mientras más fuere entrando en edad Sancho, con la experiencia que dan los años, estará más idóneo y más hábil para ser gobernador..." (Ver cap.III, de la segunda parte). Esa es nuestra esperanza en la reconstrucción solidaria de la Comunidad Humana.

Hay que seguir entrando en edad con sentido de la Historia.

Desde las realidades de la España actual, su gobernanza, sus objetivos y sus relaciones internacionales -desde el contexto europeo- y el sentido heredado de la historia, convendría releer  no sólo la referencia antedicha de Don Quijote de la Mancha sino el capítulo final de la obra de Cervantes: "De cómo Don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte" (cap. LXXIV de la segunda parte). 

En cuanto al gobierno de esta "ínsula prometida", vista la celeridad en la práctica del mando y los deseos de ejercer el poder sin más ni más, convendría también prestar atención al Catón de los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza (ver cap. XLII de la segunda parte), con el fin de hacer valer la equidad y evitar la "ley del encaje".

Urge reconstruir la solidaridad, que conjugue igualdad y libertad, tanto en los ámbitos locales como en los internacionales.

domingo, 1 de noviembre de 2020

NO A LAS TENSIONES POLÍTICAS QUE LLEVEN AL CAOS

Frente a las tendencias de confrontaciones y caos, necesitamos un sentido común que mire, ante todo y sobre todo, por la salud y el bienestar del conjunto de la comunidad.

Vista la Política como la actividad de las personas que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la Sociedad –en su dimensión local o global- y al conjunto de un Pueblo, País, Nación o Estado, parece que se requiere, en definitiva, de un alto grado de sagacidad –para comprender la realidad de las cosas y sus implicaciones-, y de una gran capacidad de diálogo para lograr pactar y acordar aquello que sea beneficioso para el interés general, clásicamente considerado como el Bien Común.

No debe perderse de vista, en ningún momento, y menos en estos momentos de pandemia y especial preocupación por la Salud, la Educación y el Civismo, que la Política es una Ciencia que no sólo trata del gobierno o de las formas de gobierno sino de la propia organización de las sociedades humanas, de las instituciones al servicio de ellas, y de la configuración de Estados, Federación y Confederación de Estados, en el seno de la Gran Comunidad Humana. Tratemos, pues, de construir y no de destruir.

Procuremos, en definitiva, sumar voluntades renunciando a egocentrismos de individualismos soberbios que desprecian o minusvaloran las necesidades básicas y de plena realización del conjunto de la sociedad.

Por todo ello: ¡No a lo destructivo! ¡Sí a lo constructivo!

viernes, 2 de octubre de 2020

PRO CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA

Si deseamos, de verdad, la Justicia, la Libertad y la seguridad, así como el Bien Común o el Interés General, tendremos que esforzarnos toda la ciudadanía española en garantizar la convivencia democrática, consolidar y no resquebrajar el Estado de Derecho, promover el progreso integral de la cultura y la economía, defender los derechos humanos de toda persona y pueblo; y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. ¡Menudas exigencias! Pues eso es lo que firmamos en el “Preámbulo” de la Constitución Española, de 6 de diciembre de 1978, que muy pronto va a cumplir los 42 años.

¿Qué valores defendemos de entonces y de forma más actual? Pues la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la solidaridad, el pluralismo político de la ciudadanía, y la justicia; es decir, el sentido democrático social y personalizado. Pero…, ¿Tienen de hecho los partidos políticos, los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales una estructura interna y un funcionamiento democráticos?

 Sin duda alguna el sistema democrático puede mejorarse y debe profundizarse de forma continua. Hoy en día, desde Europa, pero siempre abiertos al conjunto del Mundo, como Casa Común, necesitamos también de mucho diálogo y del sentido de la interculturalidad, ya que la “transculturalidad” es una realidad dinámica de nuestro momento histórico abierto al futuro.

¿Qué corresponde a los Poderes Públicos? Pues… promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas y grupos -en las que el ser humano se integra- sean reales y efectivas; es más, los poderes públicos, en vez de estar a la defensiva o discutiendo y desplegando marketing, para facilitar la participación de la ciudadanía y de toda persona en la vida cultural, social, política y económica, tienen incluso que remover los obstáculos que impidan o dificulten dicha plenitud democrática.

A estas alturas, dada nuestra mayoría de edad, desde una opción socialdemócrata, no cabe sino ser pro convivencia y bienestar democráticos, en todos los ámbitos y niveles de la vida humana, social, económica, política, cultural; local y global. La provocación destructiva no lleva sino al caos. Es necesario y urgente construir y no destruir.

domingo, 13 de septiembre de 2020

EL NIETO Y EL BAOBAB

A primeros de Agosto de este año, especialmente loco, le llegó al abuelo una foto de un baobab pequeño. Estamos en el bisiesto 2020 y en contextos propios de Mali y España. El abuelo contempla y contempla la foto: cerca de los cimientos de una casa -proyecto de familia afrohispana- el nieto, junto a dos hombres fuertes y grandes, observa con sus ojitos negros cómo se trasplanta al pequeño baobab, que ya medía un metro y medio. El nieto, que todavía no tenía los tres años y que medía un pelín más de un metro, parecía querer asemejarse a ese prometedor árbol simbólico cual botella de agua, lleno de vitalidad y ramitas de verde esperanza.

El día 10 del mencionado mes, el proyecto de la casa y aquel dinámico baobab allá quedaron, en la ciudad de Bamako. La familia afrohispana, como tenía previsto en cuanto se abrieran las fronteras, cerradas por causa del andariego corona virus 19, vino a su Sevilla -donde había nacido el nieto y también su hermana mayor-. De hecho tenían previsto iniciar el curso escolar por los lares del Guadalquivir, compartiendo junto al amor de la madre y su padre, el afecto y cariño de la abuela y el abuelo. En su casa, les esperaban sus juguetes y cuadernos..., las bicis, cochecitos y muñequitas, y el reto de crecer y ser ellos mismos como lo es el baobab, aunque hijos de dos continentes.

     En ratos libres, el abuelo dibujaba con la nieta y el nieto la mano, indicando los dedos: la dignidad (el pulgar), la libertad, la igualdad, la solidaridad y la ciudadanía (el meñique). Decía que eso era la mano de la justicia. Nieta y nieto le hacían muchas preguntas tratando de entender algo extraño...Al final, el nieto dijo: "Abuelo, quiero hablar; yo quiero hacerme grande y crecer como un baobab". Con lo que el abuelo, satisfecho, concluyó para sus adentros: "colorín colorado esta especie de cuento o relato filosófico se da por terminado.

¡Buen modo de celebrar la vuelta al Cole." El baobab, como símbolo de paz y de sabiduría, esparce en estos momentos -de grandes dificultades- semillas de tolerancia, igualdad y trabajo, amor y libertad; convivencia, salud, justicia, respeto, y solidaridad. "Amin, Amén". Ese es nuestro deseo frente a tanta realidad adversa y frente a las injusticias estructuralmente establecidas.