domingo, 14 de noviembre de 2021

IGNACIO ELLACURÍA IN MEMORIAM. EN EL PROCESO HISTÓRICO ACTUAL


         Dada la proximidad de un recuerdo del XXXII aniversario de los mártires de la UCA de San Salvador (El Salvador), es actual e importante recordar las fuerzas actuantes en el devenir histórico que se recogen en el libro Filosofía de la realidad histórica; tomar conciencia de la complejidad de la realidad, de su dinamismo y apertura a posibilitaciones liberadoras; y optar, en consecuencia, por una praxis solidaria del cuidado de la Naturaleza y de las personas en el seno de la gran Comunidad Humana.

 

         1. Complejidad de fuerzas actuantes:

         Entre las fuerzas actuantes, que intervienen en el proceso histórico, en Filosofía de la realidad histórica, se recogen las siguientes: las fuerzas estrictamente naturales; las fuerzas biológicas, las fuerzas psíquicas; las fuerzas sociales –con el especial significado que tiene el mundo de la economía o fuerzas económicas-; las fuerzas culturales o ideológicas –y sus diversas plasmaciones filosóficas, jurídicas, religiosas, artísticas, literarias, etc.-; las fuerzas políticas – o fuerzas de los Estados-; y las fuerzas estrictamente personales –en opciones y actuaciones de personas y grupos con incidencia histórica-.

         2. ¿Cómo hacerse cargo de la realidad compleja, dinámica y abierta?

         Lo primero es la exigencia de un análisis, lo más objetivo posible, con el fin de tomar conciencia personal y colectiva. Este planteamiento puede incluso remontarse al clásico “ver, juzgar y actuar” del espíritu ignaciano de los ejercicios espirituales.

         Hecho el análisis hay que ver las posibilidades de transformación con el fin de revertir la Historia, pues la esfera de la economía -como poder fáctico real- condiciona sobremanera, cuando no determina, el proceso histórico e institucional.

         Un resumen gráfico del proceso de la realidad histórica puede verse en el esquema estructural de la Historia que Ignacio Ellacuría da a conocer en agosto de 1978

         Dicho esquema estructural, según Rodolfo Cardenal, era para Ignacio Ellacuría la síntesis de su libro póstumo Filosofía de la realidad histórica.

         El gran reto es claro: la Ética y el Derecho, en el devenir histórico, en lo que debe ser el faciendum frente a estructuras injustas ya existentes, han de impulsar por medio de la praxis política todo un proceso de humanización, que conjugue igualdad, libertad y dignidad de todas las personas y de todos los pueblos contra todo tipo de opresión (económica, social, cultural o política).

         La pregunta queda muy abierta:

         ¿Puede vislumbrarse un horizonte liberador?

         ¿Puede llegar a ser la Comunidad Humana sujeto de la Historia y, en consecuencia, revertir la Historia en solidaridad internacional efectiva?

         La respuesta, como podremos percibir desde nuestra toma de conciencia, debe ser personal y colectiva, local e internacional.

         En realidad, las fuerzas establecidas del mundo económico, concentrado en supra-poder de una minoría dominante, impide percibir la exigencia del cuidado de la Naturaleza, así como el cambio de mentalidad cultural sobre la igualdad de derechos y deberes en el conjunto de la Comunidad Humana que debiera combatir lo estructuralmente injusto. De ahí la importancia de conjugar Ética y Política, de tal modo que nuestro propio actuar pueda ser norma universal -como ya dijera Kant- para toda persona humana, y para toda comunidad local o globalmente considerada.

         Ese es el gran reto de nuestro momento histórico actual.

Sobre el esquema de la Estructura de la realidad histórica,puede consultarse la REVISTA INTERNACIONAL DE PENSAMIENTO POLITICO,número 2, primer semestre de 2007, pág. 204.

 3. Hacia una praxis liberadora de la Comunidad Humana

         Desde y en la Universidad, realidad local y global, podemos afirmar que las estructuras de poder económico e institucional han tenido un predominante sello patriarcal, jerárquico y elitista – y, en el seno de las Universidades, incluso un poder endogámico-.

         Urge, pues,  introducir un nuevo foco y una nueva luz de un especial cuidado sobre la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, que haga realidad el bienestar y el sentido horizontal y dinámico en la investigación, en la docencia, y en la proyección social, ya sea en el ámbito de la Física y las Matemáticas, ya sea en el ámbito del Derecho y de la Filosofía Política.

                   Por todo los anteriormente dicho, un “decálogo” a considerar en la triple tarea de investigación, docencia, y proyección social podría ser el siguiente:

1.    Conciencia analítica y crítica

2.    Promoción del cambio social

3.    Aprovechamiento académico responsable

4.    Economía al servicio del desarrollo integral

5.    Apertura a todas las corrientes de pensamiento y sus logros científicos y culturales

6.    Proyección socio-política y cultural

7.    Investigación rigurosa

8.    Autonomía, participación efectiva y creatividad

9.    Educación Superior desde el estudio de las necesidades básicas y de pleno desarrollo integral

10.          Educación y conciencia universitaria, Superior y Universal, Local y Global.

 

Concluyendo:

Para que considerar a la Comunidad Humana como sujeto de la Historia no resulte una Utopía inalcanzable, tracemos objetivos a corto y medio plazo –tras la toma de conciencia sobre la compleja y dinámica realidad- tanto desde la praxis personal y comunitaria como desde la proyección social universitaria –basada en la Ética y la corresponsabilidad  institucional y política-. La actualidad de la Filosofía Política de Ignacio Ellacuría nos invita a realizar dicho compromiso.

sábado, 2 de octubre de 2021

HIPOACUSIA

     Desde el 13 de septiembre, el que en 1992 nos actualizara la visión de "La Peña y Arias Montano" y, en 2009, nos regalara con el Último Otoño (que recoge la  última noche de Arias Montano en la Peña), es decir, Carlos Sánchez Rodríguez, maestro y amigo,  me hizo llegar lo que ahora, con su condescendencia risueña, me permite publicar tal cual lo escrito:


     HIPOACUSIA

 

Estoy de enhorabuena. Mira tú por dónde acabo de saber que no soy sordo. No, no lo soy. Padezco hipoacusia, no sordera. La sordera supone una pérdida que supera los 70 decibelios (dB) de capacidad auditiva. Y yo tengo una pérdida de… bueno, qué más da. No llega a los 70 decibelios. Siempre creí que hipoacusia era un término científico-eufemístico equivalente a sordera. Pero no. Así que no soy sordo. Padezco hipoacusia, oiga, que no es lo mismo. El que no se consuela es porque no quiere.

Claro que sin ser sordo -repito que no lo soy- la hipoacusia no deja de ser… ¿un fastidio? No, un suplicio. Por ejemplo, vas a un recital poético y, a pesar de ponerte en primera fila y la mano ahuecada sobre la oreja, si el poeta decide que él no está dispuesto a machacar sus versos gritándolos como si fuera un vendedor de melones, y a medida que el poema gana en fuerza emotiva o densidad lírica él va bajando el volumen de voz hasta llegar al murmullo… al susurro y lo cierra con la última palabra en suspiro inaudible… que (por absurdo que parezca) arranca el aplauso del público…, te puedes divertir. Yo en una ocasión me aventuré a rogarle al poeta que, si fuera posible, en el próximo poema alzara un poco más la voz y su respuesta sí la oí bien clara: “Yo, como decía Gil de Biedma, en cuanto inicio la lectura me ensimismo tanto que leo solo para mí mismo”. Y claro, ante esa respuesta erudita tienes que callarte si no quieres quedar ante la concurrencia como un tarugo, como un auténtico ceporro. Ya sabemos que los poetas son narcisistas por naturaleza, pero no deja de ser un contrasentido hacer una lectura pública solo para ti mismo. Vamos, digo yo.

Te diré más. Hace poco estuve comiendo con unos amigos en un restaurante de Chipiona, frente al mar. Creo que se llamaba Los Corrales. Pues tu deficiente audición también es un suplicio cuando tienes en el plato unos salmonetes, con su rojo metalizado y su olor a mar, y la conversación del comensal que tienes al lado te exige concentrar toda la atención en el oído con menoscabo del gusto y del olfato y de todo. Quienes gozamos de hipoacusia, con un sentido sintético-reduccionista, solo oímos bien las vocales tónicas de la frase y todo lo demás queda al albur de la conjetura y la imaginación. Por ejemplo, ATÚN-RÓJO y CRÚZ-RÓJA para mí suenan prácticamente igual. Concretamente, mi compañero de mesa, culto y gran conversador, inició una parrafada en la que yo oía repetidas veces una palabra con los sonidos vocálicos Ú-Ó que interpreté como Cruz Roja, no sé si porque en algún momento vi una cruz roja en algún cartel. En fin, ya puedes imaginarte la cara de imbécil que tendría yo recomponiendo en mi mente, referido a la cruz roja, un discurso sobre la excelencia del atún rojo y las peripecias de su pesca. Delirante, ¿no?

Y eso no es todo. El asunto tiene consecuencias más graves que trascendiendo lo físico alcanzan, diríamos, lo metafísico. Si no hay fronteras distinguibles entre el  atún rojo’ y la ‘cruz roja’, ya me dirás: hemos llegado de manera inevitable al relativismo absoluto. Me da todo igual. Y de ahí, bajando un escalón más, llegamos al pasotismo. Y en ello estamos, me temo.

Pero ya te digo, sordo, lo que se dice sordo, no. Que quede claro.


Carlos Sánchez Rodríguez

13, septiembre, 2021

sábado, 4 de septiembre de 2021

DESDE EL PRIMER ENCUENTRO ABRAHÁMICO HASTA HOY

En su momento escribí que, del 12 al 15 de febrero de 1987, tuvo lugar en Córdoba (España)un primer Encuentro Abrahámico que invitaba a una toma de conciencia colectiva frente a los riesgos de un suicidio planetario. Ni el positivismo ni el individualismo ni las exigencias de las grandes potencias llevan a la solidaridad y la fraternidad universal, lo que ya entonces provocaba la asfixia del denominado Tercer Mundo y llevaba al fracaso material y moral de Occidente. Se pidió, pues, que se restauraran las instituciones internacionales dentro del espíritu de la solidaridad y de la igualdad con el fin de combatir la realidad estructuralmente injusta. Hoy seguimos en las mismas.

 Hoy, como dice Federico Mayor Zaragoza, con sólo leer los titulares de los periódicos vemos que la situación es extrema. La pandemia, el galopante deterioro ambiental o "ecocidio", la brecha social ampliada,... y además los recientes acontecimientos en Afganistán constituyen un auténtico aldabonazo. Lo primero, pues, tomar conciencia personal y cambiar nosotros mismos. Pero como "ciudadanos del mundo" es necesario compartir, dialogar, levantar la voz, ... y actuar. El gran desafío, efectivamente, es a la vez personal y colectivo. El gran desafío está en la "praxis". Como dijera Ignacio Ellacuría, corresponde a la Humanidad ser sujeto de la realidad histórica, haciendo frente a todas las amenazas globales, anteponiendo la Cultura y la Solidaridad al Neoliberalismo Económico "ultra", y a todo tipo de Dictadura que mantenga situaciones estructuralmente injustas -ya sean locales, nacionales, continentales o globales-.

domingo, 22 de agosto de 2021

VIVENCIAS DE AYER Y DE HOY

En Palos de la Frontera, en La Rábida, con motivo de un Encuentro Iberoamericano, transmití a finales de 1985 unas vivencias a modo de poema, del tenor literal siguiente:

     SOMOS MUCHEDUMBRE

Mira: ahí está la inmensa muchedumbre

     de aquellos que, extirpados de su tierra,

     se quedan huérfanos de vida.


     Bien pudiera la tierra asirnos ya,

     y transformarse y transformarnos

     en la alegría azul de una ventana.


     A la espera de aquello que madure,

     ¡Madre mía!, en tu seno -dorada realidad-,

     percibe ya la paz y la hermosura.


     Campo adelante y bosques de poniente,

     bien podrán los sepultos campesinos

     legitimar sus tumbas y sus cantos.


     Mira: ahí está la inmensa muchedumbre

     de los hombres anónimos, tejiendo su silencio

     en el balcón del mar.


     Pasados los años, hoy, en este fin de semana, dada la durísima realidad del mundo actual, entre el 20 y el 21 de agosto 2021, no he podido sino expresar mis sentires del modo siguiente:


     FRENTE A LA MALDAD

     Somos animales humanos,

     ni dogmáticos,

     ni talibanes,

     ni leguleyos.


     ¡Somos personas!

     ¡Somos!... Y estamos

     en el complejo mundo

     de la Maldad.


     Pero, vayamos por otro camino

     de la Justicia,

     cargados de Amor,

     y ¡de Esperanza!

jueves, 19 de agosto de 2021

ANTE LAS DEVOLUCIONES DE MENORES

POSICIONAMIENTO DE IESMALÁ ANTE EL ASUNTO DE LAS DEVOLUCIONES A MARRUECOS DE MENORES

Agosto de 2021

Como Asociación Independiente sin ánimo de lucro (ONG), IESMALÁ quiere posicionarse explícitamente ante los acontecimientos que han conducido al Gobierno de España y a su Ministerio del Interior así como al de la Ciudad Autónoma de Ceuta, a iniciar un proceso efectivo de devolución a Marruecos de los menores migrantes que llegaron a dicha ciudad en Mayo - cuando el entonces ofendido reino marroquí levantó el control de la frontera- y que se encuentran en los Centros de Acogida de Inmigrantes y de Menores de dicha Ciudad Autónoma Española.

Justificado por un ya viejo acuerdo (2012) con el reino de Marruecos -ahora reutilizado- el Ministerio del Interior de España pretendía ir repatriando a un total de 700 menores en 15 retornos diarios, siendo el reino de Marruecos quien –según la orden ministerial española- se haría cargo de encontrar a sus respectivas familias o de tutelarlos.

Ante tal intento de vulneración de las leyes de protección a la infancia y a la extranjería, desde IESMALÁ queremos mostrar nuestro explícito apoyo a las denuncias de tal medida gubernamental por parte de distintas ONGs y a las peticiones de investigación del Defensor del Pueblo y de la Fiscalía, alineándonos con la posición inequívoca y discrepante con la del Ministerio del Interior de la ministra de Asuntos Sociales del mismo gobierno español de coalición. En función de todo ello, nos congratulamos con la última sentencia judicial que ordena la detención cautelar de tales repatriaciones.

Nuestra pequeña y particular historia de compromiso en tareas y actividades en pro del reconocimiento de la inter y la trans-culturalidad como genuinas cualidades de nuestra cultura mediterránea – Aulas Abiertas, apoyos alimentarios y psicosociales, programas educativos e integradores… (www.iesmalá.org) – nos permite plantear una consideración especial en la comprensión del complejo hecho migratorio en nuestras latitudes.

 Será necesario un esfuerzo conducente a que entendamos que la mediterraneidad es sustancialmente mezcla y que nuestra gran riqueza está en el reconocimiento de la diversidad biológica, territorial y cultural de nuestro mundo. Así responderemos a nuestras verdaderas raíces asentadas secularmente en la convergencia de culturas muy distintas que supieron convivir, en fases inteligentes de nuestra historia, pero que también olvidaron el diálogo y la convivencia en momentos y épocas torpes. Este dialéctico patrimonio está mostrando hoy su cara más torpe, resultando botones de muestra de tales torpezas tanto este fenómeno coyuntural de las repatriaciones de menores como el más estructural –en el que debe enmarcarse el anterior- de nuestras actitudes y comportamientos generalizadamente torpes con los inmigrantes económicos en ámbitos rurales y urbanos.


Por todo lo referido, y en base a las experiencias fronterizas, programas europeos y proyectos sociales efectuados tanto en África como en América Latina, nos reafirmamos en el compromiso de solidaridad internacional, en la Defensa de Los Derechos Humanos, en el Derecho Fundamental europeo de la Justicia, y en la garantía de la legalidad de los menores no acompañados (art. 35, 1-12, de la Ley orgánica 4/2000. De 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su integración social).

jueves, 22 de julio de 2021

LA MEDITERRANEIDAD Y ALGUNAS DE SUS EXPRESIONES GEOGRÁFICAS

 Parece necesario que en el seno de la Asociación IESMALA -gracias al aporte de Juan Francisco Ojeda- abordemos este tema del Mediterráneo, como ámbito geográfico de nuestras explícitas preocupaciones:

Geográficamente, y en primer lugar lo identificamos a escala planetaria, por un clima, presente en unos ámbitos situados en los costados occidentales de los continentes y en los sures de las latitudes templadas, caracterizado por una prolongada estación seca estival que viene determinada por las influencias de los anticiclones subtropicales. 

Cinco son sus ámbitos —sureuropeo, californiano, chileno, surafricano y australiano pero el más genuino es el que los bautiza, porque rodea al propio mar Mediterráneo entre la Europa meridional, el norte de África y el próximo Oriente.

Figura 1. Los cinco mediterráneos climáticos del planeta

Las claves comprensivas de esta mediterraneidad nuestra son:

  • Claves espaciales o físico-naturales: Mar interior, rodeado de montañas jóvenes (alpinas) y calizas (esponjosas y erosionables) y ambiente especialmente condicionado por el mar, los ríos cortos y espasmódicos (ramblas, inundaciones...) y el calor y la sequia estival.
  • Claves territoriales o históricas: Ecúmene o territorio habitado, en el que se han ido cruzando numerosas culturas. Prodigio de hibridismo, adaptabilidad, conflicto y convivencia y cuna de la ciudad como sustancial nodo territorial, que une redes de comunicación y superficies reconocidas.
  • Claves culturales o paisajísticas: Paisajes rurales abiertos, semidesérticos, blanquecinos (sequía, caliza y erosión) y cerrados, variopintos e híbridos (rincones, luz, fuentes, regadío), paisajes urbanos fortificados, ajardinados y vivibles. Y una vieja y elaborada conciencia de singularidad respecto de los territorios exteriores.

Con estos marcos de referencia, la lectura de la Iliada y la Odisea –como textos creadores y educadores de nuestra mediterraneidad- conducen a Victor Díaz López a diferenciar -en su tesis doctoral- tres arquetipos de ámbitos y/o paisajes de lo mediterráneo: La cueva de Calipso, con sus olivos y huerta en la entrada, como paradigma de lo rural; el palacio de Alcínoo, con sus jardines y edificaciones, como paradigma de lo urbano y, por último, la profanación fluvial del rio Janto por la cólera de Aquiles, como representación de la capacidad de intervención humana en la contaminación de la naturaleza (DIAZ, V. ¿Paisajes mediterráneos en la tradición homérica? Estereotipos paisajísticos para la educación en la antigua Hélade. Tesis doctoral en elaboración. UPO, 2021).

No es difícil encontrar todavía en Estambul, El Cairo, Atenas, Roma, Venecia, Marsella, Barcelona, Málaga o Trípoli... las herencias de Homero y su Ulises, de los fenicios fundadores de Gades y de los Barca, de Cesar y de Marco Antonio y su Cleopatra, de las culturas judía, cristiana y musulmana. Amin Maalouf -actual escritor libanés- se autoafirma orgullosamente mediterráneo, tanto por origen -nace en Biblos, la vieja ciudad fenicia de la Biblia-como por aficiones -su héroe juvenil fue su paisano Anibal-, por aprendizaje -entiende los idiomas de la koiné mediterránea- y por herencia -de su madre, alejandrina, la afición por los libros; de su padre, comerciante libanés, el espíritu emprendedor-. Con este bagaje, dedica su primera novela a León el Africano, personaje que destila el hibridismo mediterráneo y a quien hace nacer en una ciudad que simboliza especialmente a este mundo culto y variopinto, aunque no esté situada en sus costas: Granada.

Porque la mediterraneidad -tanto climática como cultural- va mucho más allá de los propios litorales marítimos, llegando incluso a superar hacia occidente las propias columnas de Hércules mediante embarcaciones fenicias, griegas y romanas para aposentarse en el óvalo atlántico que se conforma entre el portugués cabo de San Vicente y la marroquí Casablanca.


En función de todo lo dicho, parece de interés mostrar aquí los resultados de tres Proyectos de Investigación, que nos han ido conduciendo a textos sintéticos que pueden resultar bastante expresivos de la mediterraneidad y de algunos de sus caracteres más diferenciales y genuinos:

  1. Proyecto Rihla. Itinerarios de cultura inmaterial. Andalucía-Marruecos. Itinerario I: Paisajes paralelos en las dos orillas. Interreg III, A y Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Investigador responsable: Dr. Ojeda Rivera. Periodo de realización: 2000 – 2006. Texto síntético: Ambientes y paisajes de las dos orillas del Mediterráneo Occidental.
  2. Proyecto Archivo documental de percepciones y representaciones de paisajes andaluces. (P09-HUM-5382) Investigación de Excelencia del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación. Junta de Andalucía. Dirección del proyecto: Dr. Ojeda Rivera. Duración: 2011- 2015. Texto síntético: OJEDA-RIVERA, J.F, ANDREU-LARA, C. e INFANTE-AMATE, J. (2018): Razones y recelos de un reconocimiento patrimonial. El paisaje del olivar andaluz. Reasons and Misgivings of a Heritage Recognition. The Olive Grove Landscapes of Andalusia. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 79, 2471,1-29. http://dx.doi.org/10.21138/bage.2471
  3. Proyecto de Rehabilitación del asentamiento de chabolas de Jnane Aztout (Larache-Marruecos) Ministerio del Hábitat Marroquí (Plan Villes Sans Bidonvilles), Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (A.E.C.I.D.) y Universidades Públicas de Sevilla. Dirección general del proyecto: Arquitecto Dr. de Manuel Jérez. Coordinación tareas geográficas y ambientales: Dr. Ojeda Rivera. Periodo de realización: 2006 – 2013. Texto síntético: TORRES-GUTIERREZ, F.J., GARCÍA GARCÍA, A y OJEDARIVERA, J.F. (2020): “Geografía y  Cooperación en la frontera euroafricana. Intervención en un asentamiento chabolista de Larache (Marruecos)”. “Geography and cooperation on the euro-african border. Intervention in a urban slum in Larache (Morocco)” En COMITÉ ESPAÑOL DE LA UGI (Unión Geográfica Internacional): España, puente entre continentes. Spain, bridge between continents (Aportación española al 34º Congreso de la UGI). Edición digital, vol. 1, pp. 207-220; vol.2, pp.202-215. Enlace a los dos volúmenes (versiones española e inglesa): https://doi.org/10.7419/162.10.2020 NIPO Digital: 798-20-069-3

Juan Fco. Ojeda Rivera

Geógrafo y miembro de IESMALÁ (Instituto de Estudios Sociales del Mediterráneo, África y América Latina).



domingo, 18 de julio de 2021

ILEGAL SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL SOBRE EL ESTADO DE ALARMA

Tras recibir un correo del profesor Ramón Soriano sobre la controvertida sentencia del Tribunal Constitucional, dado el interés del asunto y con su consentimiento, incorporo a este blog de "desarrolloliberador", lo que me parece un razonamiento coherente, que paso a transcribir tal cual:

La ilegal sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estado de alarma
Dice así:

"Como acostumbro en anteriores escritos, me centro exclusivamente en el análisis jurídico de la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) que ha declarado inconstitucional el decreto sobre el estado de alarma del Gobierno. Otros colegas y periodistas han pasado a comentarios de origen o consecuencias políticas (están en su derecho), incluso un magistrado del TC partícipe en la sentencia. No es mi caso.
Me coloco en mi posición como profesor que impartía la asignatura “Teoría del Derecho” en la Facultad de Derecho, explicando la Teoría General del Derecho y dentro de ella el tema clásico de la Interpretación del Derecho. Aunque al lector no jurista pueda parecerle raro, los criterios interpretativos de las normas no están ordenados ni escalafonados por la Constitución o las leyes ni obviamente por la jurisprudencia de los altos tribunales, quienes se ven obligados a practicar el método de la ponderación en la valoración y aplicación de estos criterios a los casos de conflicto jurídico. Prueba concluyente es que el TC definió a la objeción de conciencia como derecho fundamental aplicando el criterio lógico-conceptual y después la degradó a una mera causa de exención de un deber jurídico aplicando el criterio sistemático o del lugar donde se sitúa la norma en el ordenamiento jurídico (criterio de sedes materiae)
Es verdaderamente sorprendente que el TC no haya tenido en cuenta estos criterios interpretativos del ordenamiento jurídico: los criterios literario, lógico, teleológico y sociológico. Hago un repaso de ellos en relación con la sentencia del TC. CRITERIO LITERARIO. Las normas de derecho deben ser interpretadas conforme a los términos en los que se expresan. No ha tomado en consideración el TC que la L.O. 4/1981, reguladora de los estados de excepcionalidad política –estado de alarma, de excepción y de sitio- alude expresamente en su art. 4º a la “crisis sanitaria” y a la “epidemia” (textualmente) como unos de los tipos de aplicación del estado de alarma. Pocas veces resulta más fácil aplicar este criterio, porque expresamente la ley pone como ejemplo un caso real del enunciado de un instituto jurídico. El TC no reparó en ello.
CRITERIO LÓGICO. Las normas de derecho deben ser interpretadas de acuerdo con el sentido común y la coherencia, evitando las contradicciones. Este criterio tiene dos dimensiones: la declaración del estado de alarma y la ejecución del mismo. Me llama la atención que los comentaristas se refieran únicamente a la segunda y no a la primera, porque hay que sopesar las circunstancias sociales por la que atravesaba el país cuando es declarado el estado de alarma para determinar si la declaración de este estado era entonces (entonces, y no después) la procedente. La situación de España era de una creciente emergencia debido a la propagación exponencial del virus, que hacía aumentar constantemente los contagios. Únicamente esto y nada más, por lo que el estado de alarma era la medida oportuna, el instrumento jurídico ideado por el constituyente y el legislador para atajar con rapidez y eficacia una epidemia. La otra dimensión, la de la ejecución del estado de alarma, supuso un confinamiento de las personas para evitar la propagación del virus, y es aquí donde el TC defiende que este confinamiento comportó la suspensión –no la limitación- del derecho fundamental a la libre circulación consignado en el art. 19 de la Constitución, y que para tal suspensión debería el Gobierno haber decretado el estado de excepción y no el estado de alarma, ya que el estado de excepción permite la suspensión de los derechos fundamentales y el estado de alarma no. La suspensión comporta el vaciamiento del derecho. La limitación significa que el ejercicio del derecho es condicionado, esto es, no se puede ejercitar en su plenitud. Hay un largo trecho entre el ejercicio del derecho en términos absolutos y su ejercicio condicionado. Yo preguntaría al lector si él estaba confinado como en una cárcel o podía salir para determinadas actividades: ir al banco, a las tiendas de alimentación, al médico, incluso a pasear el perro, y un largo etcétera porque la norma permitía otras causas justificadas. Cuando un derecho se suspende, tal derecho no existe; cuando un derecho se limita, el derecho existe, aunque condicionado en su ejercicio. He analizado muchas sentencias del TC, porque he trabajado largo tiempo en materia de libertades públicas, y no he encontrado una sentencia tan disparatada como ésta, que no es que no se ajuste a derecho, sino que además violenta la inteligencia de las personas.
CRITERIO TELEOLÓGICO O FINALISTA. Bien harían los miembros negacionistas del estado de alarma del TC leer o releer la obra magistral del jurista R. von Ihering, “El fin en el derecho”. Éste es el criterio más relevante: ¿Cuál es el fin que persigue la norma? Esta pregunta ha dado lugar a un sinfín de estudios sobre la interpretación subjetiva (de la voluntad del creador de la norma) y la interpretación objetiva (de la propia norma en su evolución al margen de la voluntad de su creador) No podemos pararnos en estas cuestiones, ni necesitamos hacerlo, porque el fin de la norma está claramente expresado en ambos estados de excepcionalidad política, estado de alarma y estado de excepción. No en la Constitución, cuyo art. 119 únicamente contiene el procedimiento de la declaración de los estados de alarma, excepción y sitio, sino en la temprana L.O. 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio. El art. 4º de la ley orgánica citada contempla el estado de alarma para los siguientes fines: “catástrofes, calamidades o desgracias públicas, crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves, paralización de servicios públicos esenciales y desabastecimiento de productos de primera necesidad”. Y el art. 13º de la ley orgánica contempla el estado de excepción para estos otros fines: “la alteración grave del libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público”.
Advierta el lector la distinta finalidad para la que son concebidos ambos estados y cómo meridianamente el estado de alarma tiene por objeto atender a situaciones de emergencia de orden físico, mientras que el estado de excepción atiende a circunstancias de orden público producto de la acción humana. Fíjese que las causas del estado de excepción son enumeradas y terminan con la coletilla “cualquier otro aspecto de orden público”, con lo cual pone claramente en evidencia que se trata de un estado concebido para las alteraciones de orden público. Y para más abundamiento a partir del art. 13º la ley orgánica sigue repasando todos los derechos fundamentales, dedicando un artículo a cada uno de ellos, y estableciendo medidas evidentemente de orden público en cada artículo (arts. del 14º al 31º).
CRITERIO SOCIOLÓGICO. La norma debe ser interpretada de acuerdo con las necesidades sociales a las que se aplica. Es un criterio que permite que las normas tengan larga vida y no caigan en desuso, acoplándose al cambio social, pero evitando el riesgo de que una interpretación laxa de las mismas conviertan al juez en legislador, desarrollando una función que no le corresponde. La aplicación de este criterio justifica a todas luces el estado de alarma en oposición al estado de excepción en el caso que nos ocupa por dos razones, teniendo en cuenta que los derechos en liza son los derechos a la salud y a la vida. Primera razón: el procedimiento. El estado de la alarma únicamente exige un decreto del Gobierno; el estado de excepción: el decreto del Gobierno con la autorización del Congreso de los Diputados tras un previo debate parlamentario (un proceso lento y que además exige la connivencia de los partidos políticos) Segunda razón: la duración. El estado de alarma se declara para 15 días y puede ser renovado por periodos de 15 días sucesivamente, sin límites de renovaciones. El estado de excepción se declara por 30 días y puede ser renovado una única vez para otros 30 días. Estamos hablando de salud y vida de las personas en el marco de una pandemia, que nadie sabe el tiempo que va a durar ni las circunstancias de su aclimatación y daño. En esta situación conviene emplear un instrumento jurídico rápido y susceptible de prolongación en el tiempo sine die y este instrumento es el estado de alarma; no el estado de excepción procedimentalmente lento y además sometido a plazo de caducidad.

Concluyendo, la sentencia del TC no cumple ninguno de los criterios interpretativos de las normas de derecho. Agradezco a seis de los once miembros de este alto tribunal la elaboración de una sentencia que es una sentencia de libro para explicar a los alumnos/as de primer curso de derecho cómo NO debe ser interpretado el derecho. Una sentencia candidata a recibir la enmienda del Tribunal europeo de Estrasburgo (que ya sentenció en un caso similar la legalidad del estado de urgencia, equivalente a nuestro estado de alarma, decretado por el Gobierno rumano) y a formar cola en la lista de los varapalos que están recibiendo los altos tribunales de nuestro país de los tribunales europeos (afortunadamente de última instancia procesal).

Catedrático emérito de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide
Ramón Soriano