miércoles, 4 de octubre de 2017

PRONUNCIAMIENTO DEL JEFE DEL ESTADO (CUARTA PARTE)

El Rey Felipe VI, que es el Jefe del Estado, conforme al Título II (De la Corona), art. 56, 1 de la Constitución de 1978, ha asumido la más alta representación del Estado Español, y ha señalado entre otras cosas las siguientes: 

1) Estamos viviendo momentos muy graves, por la pretensión de la Generalitat de que sea proclamada ilegalmente la independencia de Cataluña.
2) Determinadas autoridades de Cataluña, de forma reiterada, consciente y deliberada, vienen incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía... lo que muestra una deslealtad hacia un Estado que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.
3) Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada, e incluso puede ponerse en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.
4) Esas autoridades se han situado al margen del Derecho y de la Democracia... pretendiendo quebrar la unidad y la soberanía..., que es el derecho de toda la ciudadanía española a decidir democráticamente su vida en común.
5) Ante esta situación, mirando los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado de Derecho asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, así como el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.
6) Hay vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la Ley.
7) En la España constitucional hay, sin duda, un espacio de concordia y de encuentro con todos los conciudadanos.
8) El Estado de Derecho es garantía en la defensa de la libertad y de los derechos de toda la ciudadanía.
9) El deseo de esperanza de la mayoría es de convivir en paz y en libertad en una España mejor -en la que estará también Cataluña-.
10) Subrayar, ante todo el pueblo español, el compromiso con la Constitución y la Democracia, así como la entrega real en pro del entendimiento, en cuanto que símbolo de la unidad y permanencia del Estado Español.

Ese ha sido el sentido del pronunciamiento del Jefe del Estado.

No olvidemos que, según el art. 61, 1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, presta juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos de las Comunidades Autónomas.

Ahí estamos, en estos momentos muy especiales para nuestra vida democrática. Habrá que ver ahora cómo actúan, conforme al Título III, la Cortes Generales ( El Congreso y el Senado, art. 66 y ss.) - Poder Legislativo-, y, conforme al Título IV ("Del Gobierno y de la Administración"), el propio Gobierno (Poder Ejecutivo) que, según el art. 97, debe dirigir la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado, en el ejercicio de su función ejecutiva. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

LA VISPERA Y EL UNO DE OCTUBRE. RECORDATORIO CONSTITUCIONAL (TERCERA PARTE)

     En vísperas del 1 de Octubre, con el conflicto catalanista que tenemos en la casa común de España, tener en mi experiencia personal y comunitaria un sentido abierto a lo universal, me condiciona. Lo hispano-africano, e hispano americano, así como el sentido comunitario europeo me parece, en cierto modo, equidistante de lo que pueda ocurrir tras el 1 de octubre entre catalanistas y españolistas, dos modos provincianos de parte y parte de dos nacionalismos desmesurados, al fin y al cabo. 
   Fruto del desencuentro ya producido, en un contexto histórico de de globalización económica -que yo critico- en pro del Bien Común en una clara tendencia de mundialización creciente de la Comunidad Humana, ignoro si esa perspectiva personal y comunitarista  puede interesar. Sin embargo es, desde esa visión de las cosas y de las realidades históricas que reabro la lectura del título I de la Constitución, en sus capítulos III, IV y V, antes de pasar a la cuestión territorial catalanista, también ineludible.

     En efecto, el capítulo III: De los principios rectores de la política social y económica; el capítulo IV: De las garantías de las libertades y derechos fundamentales; y el capítulo V: De la suspensión de los Derechos y Libertades, merecen una visión más particular, aparte, antes de abordar la cuestión territorial del Título VIII de la Constitución... ¿Por qué?


     Porque la política es el arte de lo posible, el arte de vivir en paz, el arte de que "los principios rectores de la política social y económica" (cap. III) aseguren la protección social, económica y jurídica de la familia, la protección integral de los hijos, el deber de asistencia de los padres hacia sus hijos, y la protección de los menores -prevista en los acuerdos internacionales- (art. 39).  Pues son los poderes públicos los que deben promover las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa -en el marco de una política de estabilidad-, así como para garantizar la formación y readaptación profesionales, y las condiciones positivas del mundo laboral (art.40)... Y si eso no se consigue, es porque falla el arte de la política.
     Los poderes públicos deben de mantener un régimen público de Seguridad Social para toda la ciudadanía y sus necesidades (art. 41); e incluso el Estado velará por la salvaguardia de los derechos  económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero  -orientando incluso su política hacia el retorno, en su caso- (art. 42).
     Ese arte de la política social y democrática de derecho, reconoce el derecho a la protección de la salud, se compromete a organizar  y tutelar la salud pública, y se obliga a fomentar la educación sanitaria, la cultura del ocio, la educación física y el deporte (art. 43). Pero, caso de que eso falle, falla la política en favor de otras cosas...
     La cultura,  (art. 44), el medio ambiente y la calidad de vida (art. 45), la conservación y enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España (art. 46), es objeto del arte de lo posible, que es la política. Pero si no se garantiza una vivienda digna y adecuada (art. 47), si no se atiende suficientemente a la juventud y a su participación libre y eficaz (art. 48), si no se integra correctamente a personas con deficiencias físicas, sensoriales o psíquicas (art. 49), y no se garantiza la suficiencia económica de la ciudadanía mayor (denominada tercera edad) (art. 50), o se descuida la defensa de consumidores y usuarios (art. 51), o se dejan de regular las organizaciones profesionales que contribuyan democráticamente a la defensa de sus intereses económicos (art.52), entonces falla la política.
     El arte de la política, como modo de evitar la guerra y garantizar la convivencia en paz, tiene que establecer - haciéndolas efectivas - "las garantías de las libertades y derechos fundamentales" (capítulo IV). Pues los derechos y libertades reconocidos en el capítulo II del Título I de la Constitución de 1978, vinculan a todos los poderes públicos (art. 53). Pero si eso no es así, flaquea totalmente el arte de la política, que no puede reducirse ni al ámbito judicial ni menos a la fuerza policial. El Poder Judicial debe ser autónomo e independiente y estar sometido tan sólo a la autoridad de la Ley; y  la fuerza armada no puede sino estar sometida, en consecuencia, al poder político y a su autoridad, y al poder judicial.
     Hay que señalar, no obstante todo lo dicho, que hay un poder fáctico, un poder real operativo y condicionante de la política que es la economía y, más concretamente, el "fetiche del capital". Por eso, quizás, se dice en el art. 53, 3. que el reconocimiento, respeto y protección de los principios rectores de la política social y económica son los que informarán la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos. Por ello, también, dada la dialéctica de la realidad, se contempla la Ley orgánica de la institución del Defensor del Pueblo, como Alto Comisionado de las Cortes Generales, para la defensa de los derechos comprendidos en el Título I de la Constitución (art. 54).
     El Capítulo V, que cierra el Título I, es el que se titula: "De la suspensión de los Derechos y Libertades"... Se contempla incluso la posibilidad del "Estado de Excepción"... Pero ese es el fracaso de la política, de la negociación, del diálogo, de la convivencia... Ese es el signo externo de lo que no debe llegar a ser. La suspensión de derechos y libertades, aunque sea bajo orden judicial, revela la limitación sustantiva del ser humano y de la Ley.


     Ahí estamos el día 1 de Octubre de 2017.


     Mañana tendremos que empezar por reconocer la utilización injustificada o abusiva de la fuerza y la violación de derechos y libertades, si queremos volver a la autoridad política como arte de lo posible.
     Mañana, que es hoy, tenemos que partir de una situación rota, debido a la ceguera y la incapacidad política.
    
    

martes, 26 de septiembre de 2017

RECORDATORIO CONSTITUCIONAL (SEGUNDA PARTE)

La tarde del 25 de setiembre de este 2017, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, La Asociación "Derecho y Democracia" promovió una mesa de debate sobre "El conflicto catalán, ¿tiene solución?" Lo defendido en síntesis era atenerse al marco constitucional, reconociendo la soberanía en el conjunto del pueblo español, y abrir la posibilidad de diálogo político-institucional de escucha, entendimiento, negociación y reconciliación en su caso -no descartando la reforma constitucional pero afirmando la solidaridad interterritorial-. En la otra Universidad Pública, la UPO, se ha intentado por dos o tres vías  establecer una mesa de debate y participación pero no ha dado resultado. Por eso, quizás, convenga seguir con nuestro "Recordatorio Constitucional" que muy probablemente será necesario tenerlo en cuenta el día D (días después) del 1 de Octubre. 


                             constitucion

El Título Primero de la CE de 1978: "De los derechos y deberes fundamentales", se introduce con un art. 10 que fundamenta el orden político y la paz social en la dignidad de la persona, sus derechos inherentes, el desarrollo de la propia personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás. El referente que se establece para interpretar derechos y deberes fundamentales es la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 
El Capítulo Primero trata de los españoles y extranjeros, abriendo la posibilidad a concertar tratados de doble nacionalidad. Ahora bien, en el art. 13, 2. se establece que "solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el art. 23, salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por tratado o ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales." El art. 23. 1. reconoce el derecho de la ciudadanía a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes; y el art. 23, 2. establece el derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.
El Capítulo II: Derechos y Libertades (Arts. 14-38), comienza con una clara afirmación: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social" (art. 14). En la sección sobre derechos fundamentales y libertades públicas, se contemplan y garantizan el derecho a la vida, la libertad ideológica, religiosa y de creencias; la seguridad y la libertad; el procedimiento de habeas corpus, en su caso (art. 17. 4); el derecho al honor, y a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen... (art. 18); la libre elección de residencia (art. 19); el derecho a expresar y difundir pensamientos, ideas y opiniones; producción y creación; libertad de cátedra; y derecho a recibir información veraz - sin que puedan restringirse estos derechos mediante ningún tipo de censura previa-, de modo que "sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial" (art. 20, 5). Se reconoce el derecho de reunión pacífica y, en el caso de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.
Se reconoce el derecho de asociación (art. 22), prohibiéndose tan sólo las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar (art. 22. 5).
Se establece el derecho de las personas a obtener tutela efectiva de los jueces en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, evitando en todo caso la indefensión.
Muy importante el art. 25 que prohíbe expresamente ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que, en el momento de producirse, no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente.
Se prohíben los Tribunales de Honor en el ámbito  de la Administración Civil y de las organizaciones profesionales (art. 26).
En cuanto a la Educación, que tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales, se establece la enseñanza básica como obligatoria y gratuita (art. 27. 4); y, además de la libertad de enseñanza,  se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que la Ley establezca (art. 27. 1, y 10).
El art. 28 se afirma el derecho a sindicarse, con posibilidad de limitación de este derecho a Fuerzas e Institutos Armados; y se reconoce el derecho de huelga de las personas trabajadoras (art. 28. 2). Y, en el art. 29 se establece el derecho de petición individual y colectiva por escrito, indicando lo siguiente: "Los miembros de las Fuerzas o Institutos Armados o de los Cuerpos sometidos a disciplina militar podrán ejercer este derecho sólo individualmente y con arreglo a lo dispuesto en su legislación específica" (art. 29, 2).
Viene a continuación la sección De los derechos y deberes de los ciudadanos: defender España (art.30), sostenimiento de los gastos públicos (art. 31), derecho a contraer matrimonio (art. 32), derecho a la propiedad privada y su dimensión social (art. 33), derecho de fundación para fines de interés general (art. 34), deber y derecho de trabajar y de libre elección de profesión u oficio (art. 35); el régimen jurídico y democrático de los Colegios profesionales (art. 36); el derecho a la negociación colectiva (art. 37), y la libertad de empresa, así como la exigencia de su garantía por parte de los poderes públicos así como la defensa de la productividad -conforme a las exigencias económicas- y, en su caso, de la planificación.
El capítulo III: De los principios rectores de la Política social y económica; el capítulo IV: De las garantías de las libertades y derechos fundamentales; y el capítulo V: De la suspensión de los Derechos y Libertades, merecen una visión más particular, aparte.

domingo, 17 de septiembre de 2017

RECORDATORIO CONSTITUCIONAL (PRIMERA PARTE)

Ante las manifestaciones catalanistas pro secesión e independencia, conviene retomar el marco constitucional de 1978 y ver algunos de sus aspectos con referencia e incidencia directa en este momento histórico.
En el Preámbulo de la Constitución consensuada, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y queriendo, sobre todo, promover el bien de cuantos integran la Nación Española, se proclamaba la voluntad política de:
1) garantizar la convivencia democrática
2) consolidar un Estado de Derecho
3) proteger a toda persona española y a todos los pueblos de España, en sus culturas, tradiciones, lenguas e instituciones
4) promover el progreso cultural y económico
5) establecer una sociedad democrática avanzada, y
6) colaborar en el fortalecimiento de relaciones pacíficas y de eficaz cooperación.

El Título Preliminar (arts. 1-9) es de suma importancia. En efecto:
En el art. 1, España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, residiendo la soberanía en el pueblo español, y adoptándose la Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado Español.
En el art. 2 se afirma la unidad de la Nación Española y se reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran, así como la solidaridad entre ellas.
El art. 3 establece el castellano como lengua oficial del Estado, reconociendo también oficiales las demás lenguas españolas en sus respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, y reconociendo la riqueza del patrimonio cultural en las distintas modalidades lingüísticas de España.
Igualmente, en el art. 4, junto a la bandera de España, se indica que los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas.
La capital del Estado se localiza en la villa de Madrid (art. 5).
Los partidos políticos (art. 6) expresan el pluralismo social y son instrumento fundamental para la participación política. Deben actuar libremente dentro del respeto a la Constitución y su estructura interna y funcionamiento habrán de ser democráticos.
Igualmente, los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales (art. 7), sujetos a la Constitución y al funcionamiento democrático, contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales.
El art. 8, tiene dos apartados a considerar: 1) Las Fuerzas Armadas... tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender la integridad territorial y el ordenamiento jurídico; 2) la Ley Orgánica que regule la organización militar será conforme a la Constitución.
En el artículo 9, tenemos tres puntos: 1) Sujeción de la ciudadanía y de los poderes públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico; 2) obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas y de los grupos sean reales y efectivas; remover obstáculos que lo impidan, y facilitar la participación de toda la ciudadanía en la vida política, económica, cultural y social; 3) Garantía del principio de legalidad, jerarquía normativa, publicidad de las normas..., seguridad jurídica, responsabilidad, e interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

La Constitución tiene un Título Primero: "De los derechos y deberes fundamentales", con cinco capítulos: 1. sobre españoles y extranjeros; 2. sobre derechos y libertades, 3. de los principios rectores de la política social y económica, 4. de las garantías de las libertades y derechos fundamentales, y 5. "De la suspensión de los derechos y libertades".
 
Conviene releer este Título I antes de plantear una posible reforma constitucional, objeto del Título X


sábado, 2 de septiembre de 2017

HACIA EL BIEN COMÚN DE LA HUMANIDAD




Tras los hechos terroristas de los días 16 de agosto en Alcanar (Tarragona), el 17 en Las Ramblas de Barcelona, y el 18 en Cambrils (Tarragona), se ha escrito desde distintos puntos de vista sobre la necesidad de redoblar la seguridad -para poder garantizar las libertades-, sobre recelos y descordinación institucional -en el contexto del proceso secesionista catalán-, sobre el terrorismo y la criminalidad yihadistas, sobre musulmanes, sobre inmigrantes, sobre las amenazas del ISIS en España -incluyendo Andalucía-; sobre la exigencia de cooperación entre los Estados de la Unión Europea, sobre la Ley de Seguridad Nacional (LSN)..., pero también sobre la urgente refundación de Naciones Unidas (tal como viene postulando Federico Mayor Zaragoza (ahora en su artículo: "Ante amenazas globales, alianzas globales"), quizás por aquella vetusta sentencia: "a grandes males, grandes remedios". 

     Como viene a decir Josep Fontana, en El siglo de la revolución, análisis histórico de 1914 a 2017, estamos ahora inmersos en “La era de la desigualdad”, desigualdad en las sociedades desarrolladas y desigualdad de la Naciones, con muchos interrogantes abiertos hacia el futuro. Quizás por ello, más allá de La España Autonómica – que planteaban Tierno Galván y Antoni Rovira en la primavera de 1985- y más acá de El mito nacionalista –en la crítica de Fernando Savater de 1996-, convenga subrayar o entresacar de las recientes reflexiones de Mayor Zaragoza, algunas enseñanzas 
(Ver http://www.desarrolloliberador.blogspot.com: "Diez días después").     


      En la "Presentación" del libro La España autonómica,  de 1985, decía Tierno Galván: "El Estado que llamamos de las Autonomías, constituye un modelo político de singularísima importancia, aún por concluir. 

    Estamos, por estas razones, en un momento de la vida del proceso constitucional español coetáneo, que atrae la atención de los estudiosos de todo el mundo en esta materia y, como es natural, muy particularmente de los españoles."

   En cuanto al nacionalismo, concluía el filósofo Savater en su opúsculo que las doctrinas políticas suelen tener su parte de astuta falsedad para hacerse popularmente atractivas. El nacionalismo no es sólo amor al país en el que uno ha nacido o donde uno vive, a sus tradiciones y su lengua..., la nación es una institución cultural y el nacionalismo no es sólo sentimiento sino una ideología política, que convierte la pertenencia étnica en base y orientación para la participación democrática y el modo de organización del poder. Igualmente la exaltación de una identidad propia es también engañosa, pues "ninguna identidad colectiva en nuestro país está desligada del resto de las identidades españolas ni puede desligarse de ellas sin perder parte de su propia sustancia".
   
     Desde mi punto de vista, en estos momentos históricos, convendría releer el librito de Kant: La paz perpetua, que invita a la paz como deber estricto y, en consecuencia, a un contrato de convivencia dentro de un Estado que ya posea su Constitución -conforme a Derecho- y entre Estados -por medio de la confederación pacífica (Foedus pacificum)- "Ésta se distinguiría de un tratado de paz (pactum pacis) en que mientras el tratado intentaría acabar con una guerra, la confederación pacífica intentaría terminar con todas las guerras para siempre".


     Sabemos de la poca voluntad política de las grandes potencias mundiales para ponerse de acuerdo en caminar hacia la Paz Perpetua, o, en concreto, para fomentar el federalismo político solidario y refundar, en consecuencia, Naciones Unidas para que sea más efectiva y operativa ante los grandes retos de la Comunidad Humana.



    No obstante, nuestra obligación ética y política es insistir, una y otra vez, en esa exigencia de convivencia, diálogo y federación y confederación solidarias con el fin de lograr: a) una mayor igualdad, seguridad y libertad para toda persona humana y para todos los pueblos del Planeta Tierra; b) una justa distribución de la riqueza; c) la necesaria corresponsabilidad en el desarrollo económico solidario; y d) la conservación adecuada del Medio Ambiente –como Patrimonio de la Humanidad- a transmitir a las generaciones venideras, en cuanto que Casa Común de toda persona humana.


    
      Concluyendo, me atrevo a decir lo que sigue:




     En nuestro comportamiento humano, ético y social, no nos basta ya decir tan sólo "atrévete a pensar por ti mismo" sino que debemos dar un paso más y expresar, como personas comprometidas, pero también como animales humanos y políticos: "atrévete a trabajar por el Bien Común de la Humanidad".




















 

     

 


sábado, 26 de agosto de 2017

DESPUÉS DE DIEZ DIAS

Después de diez días del nefasto atentado en el simbólico lugar de Barcelona, todavía cuesta escribir. Ayer, concretamente, leí las interpelaciones de Federico Mayor Zaragoza: "Ante amenazas globales, alianzas globales", de las que entresacaría las siguientes:

1) Es urgente   actuar de tal modo que se eviten tantas y tantas víctimas, y tantas y tantas muertes, teniendo en cuenta que todas las vidas humanas del mundo valen lo mismo, y que todas las muertes y todas las víctimas son personas de la Comunidad Humana, ya sean victimas del terrorismo, del sistema de la carrera armamentística (4.000 millones de dólares diarios de gasto), ya sean víctimas - cotidianas, infantiles, y anónimas- del hambre, la desnutrición y las enfermedades, o de las migraciones de personas y comunidades que buscan un lugar mejor para poder vivir con dignidad.


2) "La Europa insolidaria que nos estremece y sonroja no sólo es incapaz de llevar a cabo la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea sino que aplaza el cumplimiento del gran acuerdo de cooperación que ya se ha proyectado en varias ocasiones para hacer frente al terrorismo, mediante una serie de medidas bien articuladas: coordinación permanente con intercambio de datos, experiencias, ... por medio de los servicios de inteligencia en interacción constante a escala europea, y sustancial incremento del número y preparación de los agentes de seguridad, adoptando todas las medidas preventivas posibles y evitando las acciones que pueden incitar el rencor, la animadversión, el fanatismo. "


3) Tolerancia cero con la yihad, pero igual contundencia con todo tipo de terrorismo, con el racismo de Le Pen, con las manifestaciones fascistas y neonazis, y los alardes de supremacía de algunos ciudadanos blancos de los Estados Unidos, y...tolerancia cero con los países árabes que, desde su colosal riqueza, han acallado las reacciones internacionales por su permanente y descarada ayuda a las variantes del islamismo violento que fomenta el ISIS...  

4) "La única manera de impedir nuevas acciones bélicas inaceptables, de encauzar conflictos armados en curso, de desmantelar tráficos de toda índole, de mediar con autoridad en situaciones de enfrentamiento en cualquier parte... es reforzar el multilateralismo democrático, convocando al efecto, con urgencia histórica, con el apoyo generalizado de los Medios de Comunicación, una Asamblea General de las Naciones Unidas que resolviera la eliminación de los medios masivos de exterminio, facilitar los procesos de paz y garantizar la habitabilidad de la Tierra. Estas Naciones Unidas cumplirían, por primera vez desde su fundación, lo que establece la Carta: "Nosotros, los pueblos", y permitiría la adopción unánime de un nuevo concepto de seguridad. La Asamblea General contaría con el 50% de representantes de los Estados y el 50% de representantes de entidades de la sociedad civil. Al Consejo de Seguridad actual se le añadirían un Consejo Socioeconómico y otro Medioambiental. "

Como diría mi madre, "a grandes males grandes remedios". Lo de la descoordinación supuesta o real entre los responsables del Estado Español y la Comunidad Autónoma de Cataluña por la no aplicación inmediata de la Ley de Seguridad Nacional es, o puede haber sido, una falta grave de responsabilidad o una deficiencia institucional en el conjunto de  carencias de voluntad política efectiva que nos aquejan globalmente en  la Comunidad Humana Mundial.







 


martes, 1 de agosto de 2017

DIALOGANDO CON GREGORIO PECES-BARBA SOBRE ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA

     La Constitución Española (CE) de finales de 1978 supuso -al decir del profesor y político Peces-Barba- la sustitución de la mentalidad de reforma por la de ruptura en pro de una Democracia como proyecto de vida en común. Desde este supuesto, me ha parecido de interés dialogar en torno al capítulo cuatro de La democracia en España. Experiencias y reflexiones, publicado en Temas de Hoy, Madrid 1996, que goza - a mi modo de ver- de gran actualidad, porque los déficits democráticos y los graves errores del pasado y del presente, a partir de 1979 y hasta estos días de agosto de 2017, no tienen por qué deslegitimar lo sustantivo: el tránsito de la Dictadura a la Democracia con el fin de alcanzar una mejor vida en común en el conjunto de las distintas Comunidades y del Estado Español.




Resultado de imagen de Gregorio Peces-Barba
 

     El capítulo mencionado se titula "El final de la Transición. Las Nuevas Reglas de Juego" (ver especialmente las páginas 199-231, pues la parte "Universidad y Parlamento" -páginas 231-255- requieren quizás otro tipo de diálogo).



     Hoy, más que entrar en estrategias de golpes de poder o de desestabilización institucional, fruto de la corrupción sistémica o a causa de los déficits democráticos, parece más positivo mejorar y ampliar el sentido de construcción en común. Acrecentar la conciencia crítica y la educación de la respectividad plural y solidaria, así como la creencia de que la convivencia social y el logro de objetivos humanos comunes exigen un orden jurídico y unas reglas de juego, son fundamentales para poder avanzar en positivo: avanzar para cambiar, transformar y progresar razonablemente a mejor evitando errores históricos y también todo tipo de violencia -venga de donde venga-.

     Han de retomarse, necesariamente, cuestiones como la Economía, la forma de Estado, la lealtad a la Democracia, la separación de poderes fácticos o institucionales, los derechos universales a la Educación y la Salud, las exigencias laborales, el sentido medio-ambiental, la democracia interna efectiva de fuerzas sociales, partidos políticos e instituciones..., pero quizás lo más recurrente de hoy, a pesar del fenómeno migratorio y del déficit en la garantía de derechos humanos y de derechos fundamentales, quizás lo mas urgente, a pesar de los efectos de la crisis económico financiera del 2008, sea más bien lo que tradicionalmente se llamó la cuestión regional que no es sino el tema de las Autonomías y del capítulo VIII de la CE.

     Según Peces-Barba, la denominada "soberanía nacional" se vinculó al conjunto del pueblo español. Pero había que evitar dos graves riesgos respecto al hecho diferencial de las regiones o comunidades: a) el nacionalismo excluyente -muy conservador en la Constitución Monárquica de 1876-; b) la no generalización de las autonomías en la Constitución republicana de 1931. Con la generalización de las autonomías, se abría la posibilidad de avanzar -con sentido de igualdad institucional y competencial. hacia un Estado funcionalmente Federal. De hecho, nunca las llamadas "nacionalidades históricas" han tenido una autonomía tan amplia; tampoco las propias Comunidades Autónomas -en pie de igualdad, prácticamente-. Lo que debe potenciarse ahora son los elementos de cooperación, coordinación y solidaridad interterritorial.


     Comparto plenamente que en Teoría Política hay que separar Nación y Estado. El concepto de nación traduce una agrupación humana del orden de las comunidades (sentimientos comunes, lengua común; cultura, esperanzas y sufrimientos comunes). El concepto de Estado traduce una agrupación humana del orden de las sociedades en vistas a alcanzar unos determinados fines y objetivos comunes. Por eso, precisamente una nación no tiene necesariamente que ser un Estado Independiente. En el conjunto del Estado debe predominar la razón y el derecho, más allá de los sentimientos particulares o comunitarios.

     Hoy, más que nunca, en España conviene evitar tres peligros históricos: a) el reconocimiento de consecuencias jurídicas para el hecho diferencial de las distintas comunidades; b) el permanente afán de emulación de ciertas comunidades respecto de las llamadas comunidades históricas (principalmente El País Vasco, Cataluña e incluso Galicia, a veces); c) el nacionalismo español excluyente -principio y fin del consenso institucional refrendado por el pueblo español el 29 de diciembre de 1978-.

     Parece claro que, teniendo en cuenta la realidad histórica del momento y más allá de los graves errores cometidos hasta ahora, es el tiempo oportuno para fraguar un nuevo consenso sobre la estructura constitucional del Estado Social y Democrático de Derecho, en el marco de una Confederación Política de Estados Europeos.


     Han sido muchos y variados los esfuerzos realizados para consumir y culminar la ruptura con la Dictadura en pro de una Democracia para toda persona y para toda comunidad, en el conjunto del pueblo español.


    Fuera de las reglas de juego constitucional sería un suicidio pretender cuartear el conjunto, a base de tirones independentistas o excluyentes, pues todo tipo de violencia es rechazable e inaceptable porque, como dice Peces-Barba, "supone el ataque más profundo a la propia posibilidad de cambio de la sociedad democrática".