miércoles, 21 de septiembre de 2016

PARA UNA PRAXIS POLÍTICA EN ESTE MOMENTO DE CRISIS

El jueves, 22, hay en Huelva una reunión de Izquierda Socialista a la que, a pesar de tener invitación expresa,  no puedo asistir y a la que, no obstante, dado el momento político español actual, quisiera hacer una breve aportación. He compartido -como suelo hacer en estos casos- con Antonio García Santesmases y con Manuel de la Rocha. Tras charlar con ellos y apreciar ciertos matices en sus análisis pero teniendo una gran sintonía común, mi posición puedo plasmarla del siguiente modo:

1. El Partido está interiormente roto, desde hace algún tiempo como PSOE de corte federal. La crisis económico financiera favorece directa e indirectamente las fracturas políticas, además de las sociales.
2. Bastantes barones y antiguos dirigentes están muy disconformes con el modo de proceder de la actual ejecutiva federal, con Pedro Sánchez a la cabeza. La dirección andaluza parece ahora, a pesar de su lastre, un instrumento de estas fuerzas.
3. Se echa en cara que se desmontara (sin contemplaciones, en Madrid) el "aparato anterior", y también la autonomía de Pedro Sánchez (respecto a poderes fácticos económico financieros y de comunicación como PRISA), o sus relaciones e intentos de diálogo con "Podemos" -dado lo correoso que es su actual dirigente Iglesias-. Ello lleva a Pedro Sánchez a "enrocarse" .... para, tal vez, morir.
4. Desde otra perspectiva, si se superaran las tensiones personalistas, se estima que sería posible recuperar una opción alternativa a la derecha neoliberal conservadora del PP y Rajoy, dialogando con otras fuerzas políticas contrarias al PP y su Gobierno de recortes sociales, de cinismo en la comunicación, y de falta de diálogo sobre el Estado Federal como proyecto.
5. El modelo de referencia puede ser, tal vez, el Gobierno de Portugal de estos momentos de crisis. Se impone el diálogo entre las fuerzas sociales. 
6. Más allá de los conflictos personalistas y partidistas lo fundamental es dar respuestas a los problemas que vive la sociedad y procurar abrirse a un nuevo horizonte, teniendo muy en cuenta la juventud en situación precaria... y también las personas mayores en peligro de exclusión.
7. Hay que volver a ocupar el espacio del Estado Social y Democrático de Derecho, potenciando la realidad socio-económica y la defensa del empleo, la honestidad y la ética en política, así como el sentido de lo público y la defensa de los demás derechos fundamentales: salud, cobertura social, vivienda, y servicios sociales efectivos de solidaridad, situando la economía al servicio de la sociedad.
8. Ir a unas terceras elecciones produciría un gran daño a la sociedad y al PSOE. Pues Ciudadanos tampoco tiene capacidad para ser un Centro Democrático con fuerza suficiente y Podemos tiene también una fuerte crisis interna. Hay que procurar evitar unas terceras elecciones y lograr, si fuera posible, una opción alternativa a la conservadora o, caso de no ser factible -por múltiples causas e irracionalidades e incompetencias-, habría que encabezar una oposición digna y firme  al gobierno que pudiera formarse por vía conservadora.
9. Las terceras elecciones serían para la sociedad y para el PSOE una muerte anunciada y deseada por parte del PP y sus fuerzas más conservadoras. Ahora mismo sigue creciendo el porcentaje de los más ricos y la fractura social. Eso, claro está, no es del interés general ni sirve al Bien Común.

Eso es lo que me parece conveniente transmitir.

lunes, 12 de septiembre de 2016

¡QUÉ CHIQUITOS SOMOS!


¡Por qué llegando a Sevilla

nos adelanta veloz

la Luna creciente?

Imagen relacionada

La velocidad del Ave

no puede ganarle la carrera,

ni emular, en la distancia,

su belleza.

¡Qué chiquitos somos!

¡Cuánta materia desconocida!

-incluida la Teología Cuántica-

¡Cuánto nos queda por saber!

Mientras tanto..., ahí andamos nosotros

con las resacas festivas,

ya sea de los corderos

o del dulce nombre de María.

¡Mejor quedarse con los símbolos!,


¡el Éxodo!

con el riesgo de saltar vallas,

para derribar fronteras,

hacia nuevos horizontes.

¡Qué chicos nos vemos en el Universo!

pero también en el Mapa Mundi,

fruto de miles de años,

en los que fuimos ajenos.

¿Andamos a tientas

hacia una Humanidad Nueva?

Pues..., no lo sabemos

¡Qué chiquitos somos!





lunes, 5 de septiembre de 2016

MIRANDO EL HOY Y EL MAÑANA

Estos días han cumplido años algunas amistades cercanas y entrañables. A su festividad lúdica me he atrevido a transmitir lo que era el final de una reflexión anterior y que lleva pareja un compromiso: 
 
¿Qué implica la liberación?

La liberación no es sólo el reto de combatir carencias básicas y de realización personal sino el logro de una realización armónica e integral en el reconocimiento de que somos seres limitados, pequeñísima parte de un Universo abierto a lo trascendente. La justicia y la paz no se pueden alcanzar si no es por el reconocimiento de la propia pequeñez comunitaria y personal, en cuanto que somos parte de la Comunidad Humana...y del Universo.

Mirando el hoy y el mañana la evolución de las especies "sapiens" han sido muy lentas. La relación entre biología e historia se modificó gracias a la revolución cognitiva, pero la comunicación, el razonamiento y el diálogo no han desplazado la violencia que lleva a la guerra del sometimiento del otro en cuanto que distinto.

Nos queda un largo camino para hacer posible y efectivo que la cultura y las relaciones interculturales estén por encima de la fuerza bruta, animal a secas.


Resultado de imagen de guerras actuales


La liberación integral implica, pues, revertir la historia con el fin de hacer posible la paz, la justicia y el diálogo, en vez de seguir por el camino de la "sustitución" o "eliminación" del que se considera potencialmente inferior. Quizás por eso no convenga en absoluto deteriorar más la democracia sino fortalecerla de raíz, por medio del respeto a las personas y las comunidades.

La tarea, propia de la cultura política, no es nada fácil vista la animalidad rampante, acompañada de cinismo cognitivo, soberbia, engreimiento o altanería, al uso. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

SOBRE LA PAZ, LA GUERRA Y LA LIBERACIÓN

El domingo pasado expresaba mi maestro José Ellacuría que, examinando distinta realidades a las que llamamos guerra y paz, podemos constatar que ni  todas las guerras son malas ni toda paz puede ser bendecida sin más. Evitar los dualismos y entrar en el pensamiento complejo y liberador parece que es lo razonable.


Veamos:
 
1.- La paz romana, respondía al lema “si quieres la paz prepara la guerra”. La paz, pues, implicaba no sólo ejercicio bélico sino violencia. En realidad se aspiraba a la paz que se conseguía cuando se conquistaba un país…Es una paz que nace de la injusticia, nunca puede ser auténtica ni duradera, Es una paz injusta. Es una paz que se sigue dando también hoy, a escala internacional y a escala doméstica (por anulación del otro).  
 
2.- Podría denominarse paz justa la que se da entre personas o países que dialogan, que defienden posturas distintas, pero que saben atender y respetar los derechos de los demás. Sería un equilibrio de fuerzas o de intereses. Es una paz positiva, aunque no se trata de la verdadera paz, porque no es suficiente.
 
3.- La paz que equivaldría a la ausencia de problemas,… es una trampa. Es una paz que todos de alguna manera buscamos, incluso al modo religioso, para que se resuelvan los problemas pero sin complicarnos la vida. Pero, en realidad, es una paz que anula la vida, porque la vida es, por naturaleza lucha, superación de obstáculos. Si llegáramos a conseguir esa paz, y en la medida que la consigamos, dejamos de vivir, estamos ya muertos.
 
4.- La paz de Jesús propone  la armonía interna; es el equilibrio que un ser humano alcanza cuando es lo que tiene que ser, cuando todo su ser está de acuerdo con las exigencias de su ser profundo. Esta es la autentica paz. Esta es la paz (Shalom) que los judíos se deseaban al saludarse y al despedirse. Esta es la base de toda paz verdadera…, es la consecuencia de un descubrimiento de lo trascendente como fundamento de nuestro ser.
 
En contrapartida, tenemos al menos cuatro clases de guerra que debemos analizar con cuidado:
 
1.- La guerra que se hace para someter al otro, para subyugarlos y utilizarlo, para ponerlo a nuestro servicio y anularlo como persona libre. Es la ley de la selva. Es el fruto del egoísmo más refinado. Surge siempre que utilizamos la superioridad biológica, mental o sicológica para machacar al otro. Es la guerra más frecuente y más dañina.
 
2.- La guerra que hace el que está sometido, para salir de su situación. Es una guerra que se ha llamado "justa". A primera vista, parece lo más natural del mundo, pero hay que tener mucho cuidado de no caer en la trampa de la misma violencia contra la que se lucha. Todo ser humano tiene la obligación de luchar por su libertad, pero si lo hace utilizando los mismos medios que el opresor, no tiene el valor ni la fuerza de no-violencia-activa, que surge de la opresión y contra la opresión pero sin entrar en la dinámica de la espiral de la violencia.
 
3.- La guerra que se le hace a otro por ser auténtico y justo, porque su manera de ser denuncia nuestra maldad. Es la guerra que le hicieron a Jeremías por ser fiel a sí mismo por no querer halagarles el oído a aquellos jefes, que por su mal comportamiento estaban llevando a su pueblo al desastre. Esta guerra no hay que temerla. Esto no es nada fácil, pero es profético y, en política, socialmente comprometido y auténtico.
 
4.- La guerra que debemos hacernos a nosotros mismos. Dentro del ser humanos existen fuerzas y tendencias que le obligan a estar en tensión. Tenemos que pelear contra aquellas partes de nosotros mismos que nos impiden alcanzar un objetivo humano. No podemos transformar sin transformarnos nosotros mismos…. Pues instintos, apetitos, y pasiones están ordenados a la supervivencia y bienestar del ser biológico, no están orientados a la plenitud específicamente humana. Al decir esto, la mayoría de los mortales caemos en la trampa de creer que los instintos son malos. Para nada. Todos los logros de la evolución son buenos. Solo el ser humano es capaz de tergiversar los instintos y hacerlos malos. Para conseguir el objetivo de su existen­cia, el ser humano tiene que esforzarse en desarrollar su verdadero ser.
       
Con todos estos datos, cada uno podrá descubrir, qué paz hay que buscar y qué paz hay que evitar, qué guerra debemos evitar a toda costa, y que “guerra” debemos aceptar como la cosa más natural del mundo. Pero debemos estar muy atentos, porque la diferencia es a veces muy sutil. El falso yo, que creemos ser, nos puede jugar una mala pasada porque puede hacernos ver que estamos luchando por nuestro bien cuando estamos potenciando ese falso ser.
      
Por todo lo dicho, este próximo domingo José Ellacuría nos invita ya a “entrar por la puerta estrecha”. Ello exige la aceptación de la propias limitaciones y la renuncia a ser o creernos perfectos, pues hasta nuestro conocimiento tiene condicionantes materiales, biológicos, físicos y psicofísicos, culturales, religiosos, políticos y económicos, al menos.





Papa Francisco en Chiapas (marzo 2016)

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  “Los jóvenes de hoy, expuestos a una cultura que intenta suprimir todas las riquezas y características diversidades culturales en pos de un mundo homogéneo, necesitan que no se pierda la sabiduría de sus ancianos.”


La liberación no es sólo el reto de combatir carencias básicas y de realización personal sino el logro de una realización armónica e integral en el reconocimiento de que somos seres limitados, pequeñísima parte de un Universo abierto a lo trascendente. Por eso la justicia y la paz no se pueden alcanzar si no es por el reconocimiento de la propia pequeñez personal y comunitaria, parte de la Comunidad Humana… y del Universo.