domingo, 28 de agosto de 2022
POTENCIAR LA VIDA Y NO LA MUERTE
lunes, 25 de julio de 2022
HACIA UNA TRANSFORMACIÓN PERSONAL Y COLECTIVA, DESDE CRITERIOS HUMANISTAS
Para abordar en la actualidad la propuesta de Hans Küng sobre la exigencia de una Ética Mundial, o la conjunción de la Ética y la Política en un Mundo Globalizado, quizás convenga recordar La paz perpetua de Immanuel Kant.
Se puede consultar http://senatustrianae.wordpress.com
Allí se actualizan los “Preliminares para una paz perpetua entre los Estados”.
En tiempos (febrero de 1987), el Mensaje de Yehudi MENUHIN era el de encontrar un denominador común de las grandes corrientes religiosas reunidas en Córdoba. Él distinguía cuatro etapas de la historia religiosa de la Humanidad: El paganismo y las mitologías -abiertos a lo sagrado y mágico de las realidades- ; el monoteísmo – etapa sumisa a la ley del tailón-; el Nuevo testimonio de Jesús –del amor mutuo- ; y, finalmente, la etapa actual –en la que Todo, sin excepción, está animado por el Espíritu universal-. Afirmaba incluso que las Ciencias nos dicen, en la actualidad, que lo denominado como materia es, en sus partículas, energía y vibración.
Pues bien, ahora, una vez más, a mediados de julio concretamente, Mayor Zaragoza nos ha repetido su llamamiento que podemos titular: ¡compelidos a la rebelión!
“Ha llegado el momento en que la
ciudadanía, consciente progresivamente de las amenazas que se ciernen sobre la
humanidad, reaccione, se rebele contra una gobernanza plutocrática global (G6,
G7, G8, G20) que ha conducido al mundo en su conjunto a una situación de
progresivo deterioro de la habitabilidad del planeta —con algunos procesos
irreversibles, por primera vez en la historia— y una irreductible brecha social
y gastos militares y en armas de más de 4.000 millones de dólares al día, al
tiempo que se mueren de hambre y de extrema pobreza miles de seres humanos...”
…/…
“Ahora sí, "los pueblos" pueden expresarse libremente. Ahora sí, iguales en dignidad pueden apelar a la ciudadanía consciente para el cumplimiento eficaz de los deberes inter-generacionales; ahora sí, pueden sentirse "compelidos al supremo recurso de la rebelión", como establece el tercer párrafo del Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ahora sí renace la esperanza. Solo así podemos imaginar —con grandes clamores populares— la rápida transición de una cultura de imposición, dominio y guerra a una cultura de encuentro, diálogo, mediación, conciliación y paz, de un suprematismo plutocrático (dominio militar, financiero, energético, digital, mediático) a la rápida adopción, en unas Naciones Unidas debidamente reformadas, de una Declaración Universal de Democracia, ¡Compelidos a la rebelión!, debemos ser muchos los que iniciemos esta transformación esencial de la fuerza a la palabra, del bellum al verbum, de una cultura de confrontación a una cultura de entendimiento.
Frente a la globalización de la indiferencia y la ignorancia, el multilateralismo democrático.”
Caminemos, pues, hacia una transformación personal y comunitarista, desde la Ética y los criterios humanistas.
lunes, 27 de junio de 2022
NOTAS DE ANTAÑO (1987): PRO UNIDAD DE PERSONAS, PUEBLOS Y CREYENTES
NOTAS DE ANTAÑO I.1. DESDE HANS KÜNG
Después de la parte introductoria del Encuentro Abrahámico de Córdoba, la primera sesión se planteó sobre la “Unidad de las religiones” y la “Unidad de los creyentes”, recalcando Hans Küng, profesor entonces de Tubinga, que no era la unidad de religiones o creencias lo que se pretendía sino la unión de las personas de fe, es decir, la unidad de los creyentes en defensa de la Humanidad.
En el contexto actual de guerras, de opresiones, de fronteras valladas con cuchillas, con carencias de visados para circular por el mundo, con dictaduras lacerantes, con corrupción en exceso, y con injusticias estructurales, nos viene de lejos una llamada, un estímulo y una confirmación de que es posible luchar unidos por la paz –a sabiendas de que urge una decidida refundación de Naciones Unidas y un nuevo despliegue cultural de la UNESCO-.
Hans Küng se aventuraba a decir que si aquel Encuentro Abrahámico se hubiera producido 20 años antes, se hubiera evitado mucho derramamiento de sangre. Pero ahora, en el 2022, seguimos diciendo que no puede haber paz sino hay paz entre las religiones, entre los pueblos y entre los Estados.
Decía Hans Küng: “Es un grave problema el que nos convoca: comprometerse en la vida, en la realidad actual del mundo contemporáneo. Como teólogo cristiano es para mí una obligación luchar para conseguir un mejor entendimiento y una comprensión humana de los problemas que se viven a diario”. Es claro que todos tenemos errores, que no todos nos acercamos hacia la verdad de igual manera, pero no es menos claro que hay criterios comunes verdaderos que pueden ser motivos de unidad y de lucha conjunta, por ejemplo respecto de la Ética y de actitudes básicas en defensa de los Derechos Humanos. Y es este aspecto y dimensión humana lo que interpela también a la Política.
Dirigiéndose a los reunidos antaño, dijo: “Nosotros, en concreto, podemos unirnos como grupo en base a convicciones de que pertenecemos a una gran familia humana, además de ser hijos de un mismo Dios, el Dios de Abraham. ¿Cuál sería, pues, el objetivo del encuentro? Unir los criterios humanistas y los criterios específicos de cada religión. Pero, para ello, hay que distanciarse un poco del propio sentimiento religioso para ver la propia religión en perspectiva histórica, pues en definitiva lo que de verdad importa es el punto final de transformación real, total y solidaria.”
Hans Küng concluyo su intervención diciendo: “Hay que ir hacia donde todas las religiones se dirigen, hacia la Verdad. Entonces Dios será Todo en todos, y esta será la paz”.
¿Podemos asumir ese objetivo de caminar juntos hacia la Verdad de la realidad, sumando y no restando, para alcanzar la defensa de los derechos humanos, el respeto a la igualdad en dignidad humana, y, en consecuencia, la paz y el diálogo de transformación mirando el Bien Común o el Interés General?
Respondamos de forma franca y sincera.
sábado, 11 de junio de 2022
NOTAS DE UN LEGADO HISTÓRICO DE 1987, EN CÓRDOBA.
miércoles, 1 de junio de 2022
LA CARRERA DE ARMAMENTOS AMENAZA CON LA DESTRUCCIÓN DE LA VIDA. NOTAS DEL ENCUENTRO ABRAHÁMICO EN CÓRDOBA (1987)
El Coloquio de Córdoba, del 12, 13, 14 y 15 de febrero de 1987 tuvo varias sesiones temáticas:
1) La Unidad de las Religiones;
2) Crecimiento Económico y Desarrollo Humano;
3) ¿Equilibrio del Terror o de la Paz?;
4) ¿Desequilibrio Norte-Sur o un Nuevo Orden Económico Mundial?;
5) La Fe y los problemas planteados por el Progreso Científico (Nuclear, Genético,Espacial)
6) Última sesión de Conclusiones y Decisiones.
Dicho encuentro – cuando ya en la década anterior Roger Garaudy planteaba en La Alternativa cambiar el mundo y la vida, y Una Nueva Civilización era Proyecto Esperanza, contó con la Presidencia del Excmo. Sr. M´Bow, Director General de la UNESCO, y con Monseñor Helder Cámara.
En las palabras de Bienvenida del Excmo. Sr. Alcalde de Córdoba, D. Herminio Trigo Aguilar, se subrayó la importancia del encuentro para no caer en enfrentamientos humanos fratricidas e impedir la utilización de las creencias religiosas al modo partidista o como estrategia política de poder y ambición. Decía el Sr. Alcalde que, al contemplar la unidad de las personas desde la fe, se quería luchar contra los desequilibrios económicos, se quería una sociedad más justa, y se pretendía que el avance tecnológico y científico no provocara mayores desequilibrios de los ya existentes. Dijo textualmente: “Se quiere afirmar la vida, puesto que la carrera de armamentos amenaza con la destrucción de la vida”. En su intervención, concluyó diciendo:
“En Córdoba el pasado histórico obliga a respetar a las diversas creencias y culturas. El presente nos impulsa a que Córdoba sea en el futuro un lugar de encuentro, de diálogo y de fecundo pensamiento”.
De aquel encuentro, salimos los participantes diciendo: “Hemos buscado juntos y seguiremos buscando juntos”. Incluso se llegó a pedir, al estilo de Helder Cámara, ser permanentes en la lucha por un Mundo más Justo y más Humano y, en consecuencia, poder favorecer ese tipo de encuentros de diálogo, de paz, y de compromisos efectivos.