domingo, 5 de julio de 2020

ORACIÓN

Madre y Padre nuestros
del Universo Todo
y de la Casa Común, en la Tierra;
santificamos el Ser Trascendente,
aquí y ahora, 
deseando vuestra sabia Justicia
en la Tierra y en el Universo.

El pan nuestro de cada día,
símbolo del compartir,
lo hacemos presente
ahora y siempre,
entre nosotros,
reconociendo graves faltas
de solidaridad humana.

No nos dejéis de vuestras manos
y ayudadnos en el bien hacer,
en la libertad y en la igualdad,
según la justicia y el amor,
AMÉN, AMÍN 

sábado, 27 de junio de 2020

DESAFÍOS DEL MOMENTO HISTÓRICO, DESDE UNA PERSPECTIVA ANDALUZA


           En estos momentos históricos, ¿Qué está sucediendo en el mundo?

          Ver cómo lo percibimos desde Andalucía – situados al sur oeste europeo- y cuáles son los retos y desafíos que deben afrontarse es importante e ineludible si tomamos conciencia de que la realidad compleja es dinámica y puede evolucionar en sentidos diversos según las decisiones que se tomen.

          Estamos inmersos en una sociedad estructuralmente injusta –como ya subrayara Ignacio Ellacuría, desde su Filosofía de la Liberación Latinoamericana-, o, como suele indicar actualmente Emilio Carrillo,  en una crisis sistémica muy claramente distópica acentuada tanto desde la crisis económica del 2008 como en esta nueva holeada del coronavirus 19.

          Las élites, el afán de lucro, las revoluciones del comercio y el libre mercado, y la revolución industrial productiva; así como, en el siglo XXI, la Economía Mundo, especulativa, financiera y virtual  han ido determinando el devenir histórico. Corporaciones transnacionales o emporios  y élites minoritarias,  en sus núcleos duros y restrictivos, personales y familiares, son quienes van condicionando la realidad social y la vida de la inmensa mayor parte de la población ajena a los grandes intereses de unos pocos habitantes del planeta Tierra.

          Existe, además, como han indicado Javier Solana y Oscar Fernández -desde una visión geopolítica- una clara disputa comercial entre las superpotencias de Estados Unidos y China, aunque no se pueda olvidar ni el peso de la Unión Soviética ni el de la Unión Europea (UE), que es quizás el mayor bloque comercial del mundo.

          Desde Andalucía, tras cuarenta años de democracia, y a pesar de carencias que parecían insuperables, se reconoce la vertebración territorial, la mejora cualitativa de las comunicaciones, la cualificación educativa y profesional, y el sistema público de salud como logros del Estado de Bienestar. No obstante, en estos momentos de crisis sistémica y de pandemia desconocida, vuelven a acentuarse indicadores alarmantes de paro, de renta media baja, y de vulnerabilidad de hogares en riesgo de pobreza y exclusión, así como de la exclusión social de personas inmigrantes –a pesar de su aporte laboral en los campos de la producción agrícola-. En Andalucía, además, se es muy sensible al turismo de sol y playa y sus servicios, pero falta sentido empresarial, por ejemplo, en energía solar efectiva y alternativa.

          En España, sigue siendo débil el sentido de solidaridad interterritorial o el conveniente sentido federal integrador. La crisis provocada por la pandemia deja de manifiesto la debilidad del sistema sanitario, debido a los recortes económicos y las tendencias de privatización, así como la capacidad de reconstrucción conjunta en el seno del Estado Social y Democrático de Derecho.

          En la Unión Europea, a pesar del especial comportamiento del Reino Unido, se mantiene la unidad monetaria y virtual euro pero poco se avanza hacia un Estado Confederal de dicha UE.

          Mundialmente, se han señalado tres desafíos esenciales del momento:  1) combatir la actual pandemia del covid 19;  2) asegurar una recuperación económica y un desarrollo integral; 3) mitigar los efectos del cambio climático y hacer frente a sus causas negativas en pro del Medio Ambiente, que es nuestra Casa Común en la Naturaleza.

          ¿Se abrirá paso una consciencia personal y colectiva hacia una Nueva Comunidad Humana de Solidaridad Internacional? Ese es el gran desafío.  

          El desafío exige pasar de la distopía a la utopía realista, o de la Cultura del Poder Económico-Financiero a la Cultura de la Liberación. Ello implica  el desarrollo integral de toda persona humana cualquiera que sea su condición o situación y el lugar de su residencia. El desafío exige pasar del dominio y la interdependencia entre grandes potencias a la interculturalidad y la transculturalidad mundial, garantizando los derechos humanos fundamentales para una convivencia pacífica y constructiva.


               Ante los desafíos del momento histórico, conviene recordar desde Andalucía la triple tarea de la Universidad en su quehacer de investigación, docencia, y proyección social o difusión del conocimiento al servicio de la cultura, la calidad de vida y el desarrollo integral solidario, con sentido liberador.

sábado, 20 de junio de 2020

AULAS ABIERTAS. DIÁLOGO HACIA UNA NUEVA CIUDADANÍA


          En un contexto de nuevas migraciones en pueblos y ciudades andaluces, la Asociación IESMALA (Instituto de Estudios Sociales del Mediterráneo, África y Latinoamérica), desde su creación (curso 2005/2006) se ha ido planteando retos de diálogo, investigación y praxis comprometida. Actualmente, entre sus opciones, destaca el promover y fomentar Aulas Abiertas de Diálogo Intercultural y/o Transcultural.

         Con independencia de actividades de codesarrollo, afrontando necesidades básicas y formativas, además de su participación en dos Congresos Internacionales sobre África-Occidente –gracias a la iniciativa de FECONS (Fundación Europea de Cooperación Norte-Sur y el respaldo de la Universidad de Huelva y de la Universidad Internacional de Andalucía), IESMALA ha abordado temas sobre flujos migratorios africanos y latinoamericanos, mediación y diálogo intercultural y sociolaboral, comunidades gitanas, filosofía política, derechos humanos y codesarrollo integral.

         El reto de  Aulas Abiertas, ha tenido sus frutos, cuyos resultados se han  plasmado en tres libros:

         El tomo I, “Talleres Educativos, diversidad y derechos” (2016), lo publicó la editorial Atrapasueños. Fue fruto de un proyecto “Aulas de Integración Abiertas”, financiado con el Fondo Social Europeo y la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía. La primera parte contemplaba la actividad desarrollada en “Talleres de Español”, de formación personalizada y funcional en sus unidades didácticas, una vez analizadas posibles dimensiones de integración social. La segunda parte ofrecía una “Guía Básica sobre Derechos y Deberes en materia de extranjería en Andalucía, teniendo en cuenta el marco normativo internacional, nacional-estatal y el ámbito autonómico. La tercera parte planteaba la Educación como el mejor medio para fomentar la convivencia, con el objetivo de fomentar la integración intercultural. Diez anexos de interés como materiales para el uso de los talleres en barriadas, pueblos, ciudades y aulas docentes, completaba este primer volumen.

         El tomo II, “Inmigración, vulnerabilidad e inclusión social” (2019), lo editó la propia Asociación IESMALA, con diseño de portada de Andrés Utrilla Abad e  impreso por Colorapid (Sevilla), gracias a la financiación de la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias, colaborando tanto FECONS (desde Huelva) como la Universidad Pablo de Olavide (UPO, de Sevilla). De hecho, en el capítulo primero se retomaron los talleres de español para extranjeros tanto en la ciudad de Lepe (Huelva) como en el Polígono Sur de Sevilla. El capítulo segundo recogió las aportaciones de Edileny Tomé Da Mata y de Álvaro Rodríguez Camacho sobre la gestión de la diversidad en los talleres llevados a cabo en el Instituto de Educación Secundaria de Cantillana (Sevilla). Los capítulos tercero y cuarto planteaban la realidad de las raíces negras en Andalucía y la vida de los menores migrantes escolarizados, respectivamente. El capítulo quinto trata de ver España desde Andalucía, planteando la diversidad, la exigencia del diálogo y de la integración solidaria.

         En el tomo III, “Inmigración, raíces e inclusión social”,  que ha publicado IESMALA en  la editorial Dykinson este año 2020, se abordan la gestión de la diversidad, los talleres frente al estigma racista, y los derechos humanos aplicados al sentido de la dignidad humana, la interculturalidad y el diálogo. Con él se cierra un ciclo de compromiso inclusivo en pro de una nueva ciudadanía.

          Resaltar las valiosas aportaciones de María del Águila Lara Palacios, que hizo ver en los inicios, desde su experiencia fronteriza en el CETI de Melilla la importancia del aprendizaje funcional de la lengua española para las personas inmigrantes. Resaltar, especialmente, las aportaciones del profesor alemán Karl Heisel, quien fuera presidente de la Asociación durante la ejecución del proyecto IRIS (Inmigración, Raíces e Inclusión Social). Karl falleció el día 15 de agosto de 2019, pero su huella sigue viva en sus planteamientos de este libro, coordinado por Edileny  Tomé Da Mata y Álvaro Rodriguez Camacho, libro abierto al futuro, a modo de Vademecum,  para la gestión de la diversidad, que Karl defendió en sus tareas docentes en la UPO, y que se trasladaron también a Málaga y Córdoba.
          El profesor Alberto del Campo Tejedor, en la segunda parte del libro se centra en: “El estigma oscuro. La caracterización estereotípica del negro africano hace medio milenio”. En la tercera parte, se insiste en la exigencia de garantizar la dignidad humana (José Mora), y en el reto de la inter y la transculturalidad para una visión humanista de la realidad compleja del momento (Juan Francisco Ojeda Rivera). Dos Anexos cierran este tercer volumen de Aulas Abiertas: “Constitución, convivencia y valores superiores”; y “Talleres para el trabajo en el Aula” (de quien es especialista en la materia, Álvaro Rodríguez Camacho).

         ¿Cuál es la pregunta con la que se abre y se cierran los trabajos de Aulas Abiertas?

         ¿Acaso no contamos con fortaleza y respaldo suficiente en Andalucía y en España, en el Derecho Internacional y en los denominados Derechos Fundamentales de la Unión Europea para resolver con sentido de inclusión social los problemas que se plantean ante el hecho migratorio y las exigencias de una nueva ciudadanía?
          Indicar, finalmente, que el profesor jubilado Carlos Sánchez Rodríguez ha reseñado tanto el t. II como el t. III, reseñas que se incorporarán a la página web de la Asociación IESMALA, y aquí como Anexos:


          A) Asociación INSTITUTO DE ESTUDIOS SOCIALES DEL MEDITERRÁNEO, ÁFRICA Y LATINOAMÉRICA (IESMALA)


 Aulas Abiertas II. Inmigración, vulnerabilidad e inclusión social. Sevilla, mayo, 2019. 182 páginas. 
          El libro que ahora presentamos -segunda entrega de Aulas Abiertas I (2016)- refleja la experiencia vivida por los integrantes de la Asociación IESMALÁ tanto en comunidades educativas como en contextos sociales concretos (Centro de Educación para Adultos en el Polígono Sur, en Sevilla, y  Comedor social y Comunitario de Lepe, en Huelva). Sus páginas, en la misma línea de la entrega anterior, nos ofrecen ideas, sugerencias y experiencias de enorme utilidad para dinamizar programas y actuaciones encaminadas a la integración social de los migrantes.


          Cada capítulo se abre con una introducción que nos plantea el “status quaestionis”, es decir, el enfoque concreto de un asunto determinado (Por ejemplo, en el capítulo II, el problema que supone la imagen estereotipada que nos llega del migrante africano que nos impide ver su realidad compleja). La introducción de cada capítulo marca el punto de arranque para establecer la estrategia o metodología adecuada. Y a continuación, solo a veces, se expone la experiencia realizada y el balance de sus resultados.


          Los talleres de español –en el primer capítulo- vistos por sus destinatarios como “la gran oportunidad para integrarse”, ofrecen especial interés por su novedosa metodología partiendo siempre de los conocimientos previos de los migrantes. Los restantes capítulos abordan los siguientes temas: gestión de la diversidad, la recuperación de raíces negras, la vida de menores migrantes y España vista desde Andalucía.


          En anexo, Las historias de vida de inmigrantes escolares de enseñanza secundaria en los IES de Cantillana (Sevilla) y Rociana del Condado (Huelva)  -en su inmensa mayoría procedentes de Rumanía y Marruecos- arrojan todas un perfil casi coincidente, cuyo grado de integración, si nos atenemos a sus declaraciones, es en general satisfactorio y muy positiva su opinión de España como país de acogida.


          Esta nueva publicación de la colección IESMALÁ merece en especial la atención de uantos se afanan y trabajan por la integración social de los inmigrantes. Además de llenar lagunas y paliar las deficiencias que en este tema advertimos en las instancias institucionales, estas páginas representan una muy valiosa contribución, hecha desde la praxis. Lejos de planteamientos teorizantes, este libro nos ofrece un material útil. Pero sobre todo,  en él se palpa verdad, autenticidad, concreción.


Carlos Sánchez

            B) IESMALÁ
Aulas Abiertas III. Inmigración, raíces e inclusión social. VV. AA. Ed. Dykinson, S.L. Madrid, 2020. 180 páginas.
La Asociación IESMALÁ, que para lograr sus fines primordiales trabaja también en comunidades educativas y diversos colectivos sociales, acaba de publicar Aulas Abiertas III. Sus páginas, manteniendo la misma línea de las dos anteriores entregas (2016 y 2019), nos ofrecen un material pedagógico de indudable utilidad con un claro objetivo: trabajar en pro de la interculturalidad y la convivencia para la construcción de una comunidad cimentada en los Derechos Humanos, una vez aceptada la diversidad y desmontados los estereotipos que están en la base de actitudes y comportamientos racistas.
          Dividido el libro en tres partes, la primera de ellas tiene un carácter más instrumental. Nos ofrece talleres para trabajar en el aula que buscan, por una parte, la integración de la diversidad y, por otra, luchar contra el racismo desenmascarando, en este caso, la imagen simplista y estereotipada que suele tenerse del migrante negroafricano.
          Destaca por su importancia el Taller (capítulo 1) ofrecido a la propia población inmigrante de acercamiento a nuestra lengua, primera barrera para su integración social. Dicho taller -el más gratificante tanto para quienes lo imparten como para sus receptores por las inmediatas satisfacciones y beneficios que les reporta- ofrece nociones metodológicas y tablas de contenidos provenientes del Instituto Cervantes. Se experimentó en el Polígono Sur de Sevilla y en el Comedor social de Lepe (Huelva). También cabe resaltar (capítulo 2) el taller puesto en práctica con alumnos de IES de Cantillana (Sevilla) quienes, al hilo del diálogo en el aula con un profesor negroafricano que habla español, van modificando/corrigiendo sus prejuicios y estereotipos respecto a la raza y a los migrantes de color.
          En la segunda parte, aunque los contenidos de sus dos capítulos (3 y 4) también se presentan como “talleres”, en realidad son sendos ensayos apoyados en 15 densas páginas de bibliografía. En el primero se cuestiona si el carácter de lo negroafricano puede calificarse como “extranjero” una vez revisada su influencia en la cultura española y sobre todo andaluza. Y el segundo –que ocupa 58 páginas- analiza la gestación de la imagen simplista del negroafricano proveniente de los clichés literarios de nuestros clásicos (el negro infantil, irracional, salvaje, destinado naturalmente a la esclavitud… frente al blanco cristiano, culto, civilizado, libre) para restituirle su auténtica realidad compleja.
          La tercera parte, en fin, aporta las reflexiones de dos exprofesores de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Desde el campo del Derecho, uno de ellos destaca cómo la dignidad intrínseca de toda persona, sin distinción entre nacional o extranjera, hombre o mujer, debe garantizarse en todo ordenamiento jurídico. Y desde la perspectiva de las Humanidades, el segundo analiza los diferentes modelos multiculturales que se dan en el ámbito andaluz, receptor de emigrantes, y la necesidad de favorecer el diálogo y el encuentro entre culturas.
          A modo de apéndice, en dos Anexos, se apuntan posibles líneas de trabajo en el aula. Por una parte, analizar una selección de artículos de nuestra Constitución relacionados con la convivencia y la interculturalidad y, por otra, programar reuniones y diálogos para propiciar la integración y combatir la invisibilidad de los inmigrantes en los Centros en los que estudian.
          Este libro cubre una laguna en los Centros de Enseñanza donde cada vez es más numerosa la presencia de inmigrantes de diferentes lenguas y culturas. Los distintos capítulos, de contenidos bastante heterogéneos como hemos podido comprobar, ofrecen sin duda un material valioso y útil para el profesorado en general, para los Departamentos de Orientación y, sobre todo, para inspirar el trabajo de quienes directamente se ocupan de la integración social de los inmigrantes y  de la consiguiente confluencia de sus distintas culturas. En el libro que nos ocupa no solo se diseñan talleres concretos para fomentar la integración y la interculturalidad, sino que también se nos ofrecen los fundamentos e ideas que los inspiran y sustentan.
Carlos Sánchez



viernes, 12 de junio de 2020

PERSONAS, JUSTICIA Y DIGNIDAD

  
     Desde el 25 de mayo del presente  2020, en período de confinamiento por coronavirus 19,  ha dado mucho que pensar la imagen de George Floyd, persona de piel negra, maniatada, aplastada contra el suelo, y su cuello estrujado con fuerza por la rodilla de un policía blanco uniformado, en Mineápolis (Estados Unidos); y, posteriormente, las manifestaciones de solidaridad internacional en defensa de la dignidad humana. Después, con fecha del 8 de junio, se hacía público también un comunicado de la UCA ante el inicio de la vista pública del juicio que la Audiencia Nacional de España sigue contra militares salvadoreños, que participaron hace casi 31 años en el tremendo crimen, con nocturnidad y alevosía contra el equipo directivo de dicha Universidad de San Salvador (El Salvador) y dos mujeres, madre e hija -que atendían la Residencia donde vivían-. Ambos hechos, con simbolismo y significación internacional, zarandean, remueven y cuestionan la voz de la Justicia y el propio sentido de la dignidad humana.

     A propósito del primer caso, del hombre que tenía dos hijas y una nieta de seis años, y que llamaba desesperado a su madre, dice José Arregi: 
 "Creo en la no violencia activa, en la resistencia no violenta, y en el poder de la educación, la inteligencia, la ciencia, la conciencia educada por la compasión espiritual y política. Creo que “nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel o su origen o su religión” (Nelson Mandela). Creo en el poder de la bondad. Creo en la bondad de George Floyd, y que ha perdonado de todo corazón a su asesino. Creo sinceramente que yo no soy mejor que su asesino. Creo en la chispa de humanidad que luce en su fondo, como en el mío, y que quisiera nacer, renacer, dejarse perdonar y dar la mano y seguir caminando. Y eso significa para mí “creer en Dios” o más bien crearlo creándonos más humanos."


     ¿Cómo hacer posible el camino de la paz? Esa era la pregunta que se formulaba Ignacio Ellacuría y su equipo de la Universidad.
     Hoy, más que nunca, tras la experiencia del coronavirus, se nos plantea una gran posibilidad: apostar por la dignidad de toda persona, por la solidaridad internacional, y por aquello que expresara en su día Oscar Romero: "Que quede constancia de que la voz de la Justicia nadie la puede matar ya".

      “No puedo respirar”, repitió el hombre negro hasta 16 veces antes de morir asfixiado. Fue asesinado.
     ¿Podrán respirar mañana nuestros nietos y nietas si no promovemos la solidaridad internacional y si no defendemos y garantizamos la dignidad humana de toda persona y el sentido de la Justicia igual para todo ser humano?
    
     Como nos dice el comunicado de la UCA: "El dolor causado por un crimen no se resuelve con el olvido, sino con el reconocimiento de la verdad, el arrepentimiento y la dignificación de las víctimas. Ese es el camino del perdón cristiano y la senda para la verdadera reconciliación"

sábado, 30 de mayo de 2020

LA PLUMA Y LA NUEZ

LA PLUMA Y LA NUEZ,  a modo de relato histórico, está dedicado especialmente a mi nieta Olivia, que durante este curso se encuentra en Berlín, y con quien nos comunicamos en este relativo confinamiento provocado por lo que denominamos el coronavirus 19. La experiencia de vida tiene sus condicionantes y por ello, tal vez, concluyo con una moraleja como si se tratara de un cuento. El breve relato dice así:

     Cuando tu madre te regaló una pluma para escribir vi en tu rostro la alegría y percibí que eras feliz. Tu madre escribe muy bien, mejor que yo. "Coca Cola" le otorgó un premio de relatos cortos cuando era joven. Algo tiene que ver con lo que yo te escribo. Te prometí un cuento y ha salido un relato combinando el reto de la pluma con la experiencia simbólica del amor.
     ¿Por qué la nuez? Cuando se abre la nuez nos encontramos con una comidita muy sana y muy rica... Las nueces que tú conoces son las de la Sierra de Aracena, que tradicionalmente se secan en el pueblo de Los Marines (en Huelva)... Pero yo quiero hablarte también de la "nuez de cola" -que algo tiene que ver con la "Coca Cola"-, la que yo conocí en Cameroun, en el poblado de La Moumé (1968/69) y en la llanura de Santchou (del 72 al 75).

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     Quizás algún día, con tu pluma mágica, escribas tú sobre la importancia de la nuez de cola, sobre sus secretos, y sobre su sentido simbólico del amor. En aquellos tiempos pasados, compartían la nuez de cola la mujer y el hombre que salían de su casa para ir a trabajar al campo, muy temprano, acompañados normalmente por alguien más de la familia. Con esa nuez a modo de corazón compartido, trabajaban todo el día hasta su vuelta a casa, al atardecer, y sólo entonces se preparaba la comida para el conjunto de la familia. Imagínate comer una sola vez al día y mantenerse con la nuez de cola. Es posible que ello te invite a descubrir los secretos de la nuez con la que saborear el sentido de la unión, de la solidaridad en la lucha contra el hambre, y el amor compartido como signo de amistad duradera.
     Por mi parte, como ya te ocurre o podrá ocurrirte, gracias a la pluma o a un simple bolígrafo, guardo recuerdos que moldearon y fortalecieron mi vida. En efecto, el 20 de junio de 1975, con un amigo francés que daba clases de tecnología en el Instituto de Nkongsamba, terminado el curso, salimos en auto-stop hacia Maroua (ciudad situada al norte de Cameroun). Allí, en el mercado, compré yo un par de nueces de cola para el viaje que emprendimos por el desierto. Con muy poca comida y dos barriles de agua envueltos en sendas toallas bien empapadas recorrimos de sur a norte, Níger y Argelia hasta la ciudad de Gardaïa -pasando antes por la zona de El Hoggar y por una ermita en Tamanrasset-.
     Yo ni tenía cámara ni hacía fotos. Entonces no existía el móvil...Pero mi amigo Gerard sí hizo fotos para el recuerdo.
      Una vez llegados a la ciudad de Argel en un camión, descansamos un poco. Gerard volaría a la ciudad de Lyon (en Francia), y yo lo haría un par de días después a Mallorca y de Mallorca a Valencia, donde vendría a buscarme mi hermano Rafa. Con él me tomaría una tortilla de patatas en el aeropuerto. Después, tras compartir con su familia un cachito de nuez de cola que me quedaba, me regalaron un buen bolso de viaje, me acogieron en su piso, y a la mañana siguiente cogí un tren para llegar a casa, en Onteniente, con muchas ganas de ver a mi madre, a mi hermano mayor, y a mi hermana, a quienes di abrazos inolvidables. Y... "colorín colorado" este cuento se ha acabado.

     Moraleja: "Cuida de tu pluma mágica y escribe con amor tu propia vida"


sábado, 16 de mayo de 2020

SOBRE LA POSTMODERNIDAD EN ESTE MOMENTO HISTÓRICO




INTRODUCCIÓN

         En el Foro de comunicación y Debate (FOCODE), desde primeros de mayo 2020, en pleno contexto de la pandemia producida por el denominado coronavirus 19, se ha invitado a repensar que estamos en “tiempos de cambio”. Se ha planteado el tema al hilo de unas reflexiones filosóficas de uno de su Presidente (Antonio Durán Sánchez) que, según mi lectura, invita a tomar conciencia de las limitaciones y las capacidades de la persona humana. El asunto merece ser tratado con detenimiento.
         La “postmodernidad”, frente al pretendido progreso o desarrollo lineal –ahora mismo interrumpido-, nos desvela la interculturalidad o al menos la diversidad cultural en el conjunto de la realidad histórica siempre abierta. Por eso, tal vez,  nos resulta fácil comprender que el mundo interior del sujeto personal o la subjetividad se trataron y se afrontan en las diversas culturas de forma bien diferente. La cosmovisión del Mundo Oriental es otra que la del mundo de la Grecia clásica, la Edad Media o el Renacimiento occidentales. 
         El racionalismo cartesiano es bien distinto y distante del sentir negro-africano del ser familiar-comunitario, a su vez diferente en los dominios del desierto, en Sudáfrica, en la costa occidental y el interior, y en la zona de los grandes lagos, en el Congo o en la parte oriental. Las religiones abrahámicas (Judaísmo, Cristianismo e Islamismo, con sus propias variables) resulta difícil que puedan dialogar a partir de un denominador común. Se intentó un par de años antes de la caída del muro de Berlín y no se logró. La India, China, Rusia y Gran Bretaña o Estados Unidos y Canadá son pueblos bien diferentes entre ellos y al interior de sus Estados. Lo mismo cabe decir de Cuba y Méjico, de Centroamérica y  de América del Sur, o de la cuenca del Mediterráneo, del Oriente Medio y de los países nórdicos de Europa. 
         La pluralidad de contextos en el mundo actualmente globalizado por el poder económico, a pesar de las multinacionales, los medios de comunicación y las denominadas “nuevas tecnologías” y sus monopolios, en un contexto de pandemia como se está viviendo, se ve como realidad compleja y diversa. Ni las pretensiones de universalidad kantiana de su Razón Práctica, y su sentido federalista, ni la subjetividad romántica del siglo XVIII tienen ahora mismo consistencia, salvo en el ámbito individual, si acaso. Incluso la Ciencia flaquea ante la realidad de la Naturaleza. También la Medicina en el ámbito de la Salud. Por eso tal vez, y por causa de confrontaciones políticas y ambiciones de poder, es muy difícil llegar a consensos normativos y buenas prácticas en beneficio del conjunto de la sociedad, aunque lo más urgente sea salvar vidas y hacer frente a las graves adversidades que nos condicionan en la vida actual, tanto en nuestro contexto como en lo global. 
         LA PERSPECTIVA HISPANA  
         En España, en concreto, en la vida social y política, parece que se agranda el “desencanto”, se deterioran las relaciones laborales, políticas y económicas. No obstante, en Europa, se recuerdan como hitos de post-modernidad los movimientos de mayo de 1968 y la caída del muro de Berlín de 1989… ¿Acaso se está produciendo una ruptura cultural, política, social y económica? ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿Desde dónde? 
         Tal como nos recuerda Antonio Durán, ya Kierkegaard y Unamuno ponían sus reparos a toda idea de sujeto abstracto y desencarnado. Pero serán Nietzsche y luego Heidegger quienes centren sus críticas en la misma idea de sujeto, por  empobrecer la diversidad que contiene la realidad del hombre. Por eso: El pensamiento orientado a lo próximo constituye lo que Nietzsche llama "la filosofía de la mañana". Heidegger, en su Carta sobre el humanismo, señala la crisis humanista tras la segunda guerra mundial, desde el momento en que se toma conciencia de no ser el sujeto el centro del Universo y que lo importante es ser capaz de encontrar una pequeña estancia en la verdad del ser.
         En estos momentos, Antonio Durán parece invitar a una “cura de adelgazamiento”, asume la crisis del humanismo, sin abandonarse ciegamente en la técnica, y da un carácter relativo e histórico a los surcos que el lenguaje ha ido trazando al modo como un campesino, con paso lento, abre los surcos en el campo. Quizás, partiendo de esa percepción, Zubiri hablara de la realidad compleja y dinámica, en vez del ser, y Ellacuría planteara la realidad histórica como realidad abierta desde lo ya hecho hacia lo que deba ser desde la praxis.
         Efectivamente, el ser pierde su carácter de estabilidad, de solidez metafísica, de fuerza o energía, y cobra un sentido más débil en cuanto que vinculado a lo que pasa, lo mortal, lo que se transmite de generación en generación: la tradición cultural que se despliega y se desvanece con las generaciones. Este ser tiene mucho que ver con la nada, con el nacer y perecer. 
         Afirmando la historicidad del animal humano, afirmando la historicidad de la diversidad cultural, afirmando la historicidad de las personas, de las comunidades, de las sociedades y de los pueblos, no podemos sino decir que somos una pequeñísima parte de la Comunidad Humana, en una pequeña casa de nuestro lenguaje, de nuestro saber y entender, y hasta de nuestras ciencias y técnicas, que forman parte de la Casa Común, en el seno de un Universo que nos trasciende sobremanera.
         La subjetividad, pues, el sujeto, el yo, está necesariamente sometido a una cura de adelgazamiento que le permita captar que lo importante de la realidad (el ser), e incluso de la praxis transformadora en el seno de la realidad compleja, dinámica y abierta,  no es sino una relativa andadura hacia el horizonte de lo que nos une solidariamente como personas.   
         LA PREGUNTA CLAVE  
         La pregunta que Antonio Durán nos formula es la siguiente:
“¿Puede tener todo esto alguna relación con las experiencias solidarias que estamos experimentando en estos días de confinamiento?”  
         Personalmente coincido con Federico Mayor Zaragoza, al vislumbrar una nueva era y una nueva forma de vivir. Todo un reto de ayer, de hoy y de mañana que se puede concretar en lo siguiente: 
  1. Transición de una cultura de imposición, dominio, violencia y guerra a una cultura de encuentro, diálogo, mediación, conciliación, alianza y paz. De la fuerza a la palabra. (Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz, Asamblea General de las Naciones Unidas, septiembre 1999).  
  2.  Transición de una economía basada en la especulación, deslocalización productiva y guerra -cada día mueren de hambre millares de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 4000 millones de dólares- en una economía basada en el conocimiento, en la cooperación y no en la explotación, para la eficaz puesta en práctica de la Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible, Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de noviembre de 2015 "para transformar el mundo" ) y los Acuerdos de París sobre Cambio Climático. Para ello es impostergable reducir los gastos de defensa y aplicar los medios necesarios para la diligente aplicación en todo el planeta de un nuevo concepto de seguridad con las seis prioridades establecidas por las Naciones Unidas: alimentación, agua potable, servicios de salud de calidad, cuidado del medio ambiente, educación a lo largo de toda la vida, y paz.” 
         CONCLUSIÓN
        El momento actual, la experiencia mundial de la pandemia coronavirus 19, invitan a otra forma de existir aquí y ahora, invitan a otra forma de vivir, con la mirada puesta en la dignidad de toda persona y en el conjunto de la Humanidad,  pequeñísima parte del Universo. Nuestra tarea y quehacer actual está en cultivar la solidaridad  y el respeto hacia el Universo, hacia la Naturaleza de la Madre Tierra, y hacia nosotros mismos como personas de igual dignidad, con sentido de un “nosotros” y “nosotras” incluyente, y no excluyente.  



 

domingo, 3 de mayo de 2020

HACIA LA ÉTICA EN LA CASA COMÚN


        Desde el curso de 1981/82, siendo conscientes del lento devenir y evolución de la persona humana, parecía importante incorporar en la dimensión ética de la filosofía el denominado imperativo categórico de Kant, a modo de preámbulo de su “Crítica de la Razón Práctica”: “Obra de tal modo que puedas erigir en Ley Universal tu comportamiento”. ¡Menudo reto!

         Desde las religiones, aunque se haya formado en sus seguidores una conciencia ética hacia el Bien Común,  se ha sido por lo general muy dogmático y han existido guerras de religión que se saltaban  - y se saltan-  las exigencias básicas de una denominada Ley Natural de tres exigencias básicas: “no matarás, no mentirás y no robarás”. Se ha sido demasiado cruel frente a supuestas herejías, disidentes y seguidores de religiones enfrentadas, usando el nombre de Dios en vano. En ese caso, mejor la Ética de respetar la vida y amar la verdad, sin más connotaciones. Una religión que rompe los lazos de “religación” con las demás personas, comunidades o pueblos, en vez de practicar el amor se vuelve desalmada, hasta despreciar la vida del contrario y robar su propia dignidad.

         Por ello, tal vez, previo a cualquier imperativo moral, religioso o ideológico, ya Ortega y Gasset invitaba a conjugar Vida y Razón, para saber a qué atenerse en la vida. Pues a nuestras espaldas está lo que hemos sido, y que quizás en no pocos aspectos pueda actuar negativamente en lo que seamos capaces de ser. Pero ante nosotros está la potencialidad de aprender de lo vivido y proyectar en la realidad histórica las diversas posibilidades de ser, eligiendo la más coherente y humana, venciendo por supuesto las circunstancias adversas.

         Esta perspectiva, desde 1987, completada por la experiencia práctica y desde un talante ético liberador,  ha ido evolucionando hacia un sentido crítico más allá de ideologías al uso y de opciones partidistas, ya fueran individualistas y capitalistas, sociales y comunitarias, o comunistas.

         En el contexto de la sociedad española, desde finales de la Dictadura, de los años de 1970 al 75, hubo un giro en las relaciones entre Religión y Política, acentuándose la posibilidad de la Democracia gracias a la propia sociedad civil en su conjunto. En realidad, mucho antes, el profesor Aranguren había ofrecido un manual de Ética acentuando el sentido ético de la Filosofía, distinguiendo entre Ética y Teología, entre Moral y Religión, con el fin de reforzar la formación de la conciencia y acentuar amor y esperanza junto a las virtudes de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza al enfrentarse la persona y la comunidad con la realidad concreta en su historicidad.       De hecho, el esfuerzo de diálogo –impulsado también en la praxis desde ámbitos universitarios- y el consenso político que culminó con la Constitución de finales de 1978, es decir, con la creación del Estado Social y Democrático de Derecho, logró establecer como valores superiores del ordenamiento jurídico: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Sin embargo, a pesar de garantizarse la libertad ideológica o religiosa en sus manifestaciones, y a pesar de establecerse  que la estructura de los partidos políticos – en cuanto que instrumentos de participación política-  deben de ser democráticos en su estructura interna y su funcionamiento, muy pronto tendencias humanas caciquiles y de ambición de poder dieron lugar a luchas de intereses, enfrentamientos, y conflictos a pesar de andar por el camino del Estado de Bienestar.

         En verdad,  aunque se realizaran muchas transformaciones sociales en salud, educación, vivienda y trabajo, pero también en infraestructuras –algunas con motivo de las celebraciones del año 1992-, ya por entonces se pedía una “regeneración” de talante democrático, ético, racional y social, y de la vida política y económica.

         Ahora, como ya dijera Antonio García Santesmases, en su libro: Ética, Política y Utopía, hay que analizar el momento histórico y preguntarse si la política al uso puede liberarse de sus servidumbres. Concretamente, viendo la realidad de inicios del año 2001, formulaba su pregunta ante: “Un mundo histórico en el que conviven la fuerza de la mundialización económica con la apuesta por la universalidad de los derechos humanos; donde conviven la utopía de los derechos humanos y la realidad de una política sometida a los dictados del mercado. ¿Puede liberarse  la política de una servidumbre tan fuerte?”.

         Nada fácil. En 2010,  aunque el propio Aranguren hubiera fallecido en abril de 1996, se nos ofrecía como libro de cabecera: Ética y Política, cuyo fundamento se remontaba al curso académico 1960/61.

         Ahora, tras las preocupaciones de los inicios del siglo XXI, retomando la dialéctica entre Ética y Política, y tras la crisis económica de 2008, estamos en otro contexto: la incidencia mundial del coronavirus y la pandemia, que tantas personas sufren en sus carnes. Ante tantas muertes, y ante la escasez de medios, instrumentos, infraestructuras y servicios sanitarios y sociales ¿cabe vislumbrar un horizonte de solidaridad  hacia la Ética, con sentido comunitario, más allá de tendencias “crisopatriotas” (de quienes ambicionan el dinero bajo un lenguaje patriótico) y más allá de la “partitocracia” (o partidocracia de oligarquías partidistas)?

         ¿Es posible un nuevo talante ético en el quehacer humano personal e institucional? ¿Puede llegar a ser nuestro comportamiento Ley Universal Humana por medios institucionales de un federalismo constructivo que llegue incluso a la tan pedida refundación de Naciones Unidas?

         No se olvide, como indicara Ignacio Ellacuría en sus aportaciones al encuentro de religiones abrahámicas (en 1987), que la confesión de un único Dios Liberador lleva consigo la confesión de una única Humanidad.

         No se olvide tampoco que, para construir el Estado de Justicia Social, hay que abordar la Ética tanto en el ámbito individual o personal como en el comunitario y social; que la democratización real abarca lo económico, lo social y la política; y que la moralización social tiene que efectuarse por medio de personas y comunidades y por medio de las instituciones.

         Por todo ello, tal vez, tanto Ignacio Ellacuría –desde su Filosofía de la Liberación- como en estos momentos Federico Mayor Zaragoza – desde su experiencia vivida en la UNESCO y desde su objetivo de educar para la paz- postulan la urgente necesidad de refundar Naciones Unidas, con el fin de combatir las realidades estructuralmente injustas, la insolidaridad entre riqueza y pobreza, y todo tipo de desigualdades contrarias a la Carta Universal de los Derechos Humanos.

         La tarea no es nada fácil, no obstante la experiencia mundial de sufrir una pandemia en estos momentos históricos de tantas contradicciones, logrando agudizar la conciencia de la solidaridad frente al egoísmo, está ofreciendo la oportunidad de impulsar un renovado sentido de Comunidad Humana, capaz de vivir en paz, en libertad e igualdad, en solidaridad y justicia, y en sintonía con la Casa Común que es nuestra Madre Tierra.