lunes, 8 de marzo de 2021

POR LA IGUALDAD EFECTIVA ENTRE MUJERES Y HOMBRES

 

         En este 8 de marzo de 2021, en la celebración del Día Internacional de las Mujeres – condicionado todavía  por la pandemia del extraño Covid 19 –, hay que seguir afirmando el camino emprendido hacia la dignidad y la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, pues somos en definitiva animales humanos necesitados de liberación en el seno de la Comunidad Humana.

         De hecho, aunque sean importantes algunos logros alcanzados, siguen siendo muchos los retos a los que nos enfrentamos culturalmente, tanto en ámbitos civiles como religiosos, en la sociedad y sus comunidades, e incluso en ámbitos institucionales y económicos,  tanto públicos como privados. En este sentido, desde el Estado y sus distintos poderes (parlamentario, ejecutivo, y judicial) hay que seguir subrayando que todas las personas humanas nacemos libres e iguales en dignidad y derechos; y como personas dotadas de razón y de conciencia debemos comportarnos fraternalmente, sin discriminación alguna.

         Hoy es un gran día para asumir un mensaje de proyección social universitaria: todas las personas  tenemos la obligación moral de contribuir a la creación de condiciones y oportunidades para la participación económica, social, política y cultural de las mujeres en igualdad. Este reto, qué duda cabe, debería ser asumido efectiva y realmente por las denominadas religiones abrahámicas si de verdad se quiere avanzar en la defensa de los derechos humanos y en el diálogo entre las distintas religiones, con la sociedad y con el mundo presente.

         Formar parte de este proceso transformador de las relaciones de género en la vida de nuestras instituciones y de nuestra sociedad es un reto para el día de hoy, para el mañana y para esta nueva época histórica que nos toca vivir.

         “Pro igualdad efectiva entre mujeres y hombres” defendemos la exigencia práctico-práctica de la dignidad de toda persona humana, así como asumir el  reto de avanzar en los compromisos que lleven por la senda en la que todas y todos aportemos valores y acciones para  la construcción de una sociedad igualitaria e inclusiva más justa.

         Dicha sociedad debe y deberá garantizar los derechos que nos son inherentes y derechos que son fundamentales para una vida digna. Tal  sociedad, hoy y mañana, debe combatir cualquier tipo de discriminación; ha de fomentar: a) el libre desarrollo de la  personalidad humana y sus distintas capacidades, b) el respeto mutuo y c)  la participación activa de todas las personas en el diálogo, la paz social y la solidaridad.

         En nuestro caminar, son demasiados los prejuicios y condicionamientos culturales, religiosos, económicos, sociales y políticos que llevamos como carga pesada de antaño. Mirando lo que deba ser la realidad histórica del mañana, necesitamos de un dinámico proceso de liberación personal y de su correspondiente transformación social en pro de la conjunción entre la igualdad y la libertad, desde un renovado sentido de solidaridad en el seno de la Comunidad Humana.

sábado, 13 de febrero de 2021

HACIA UNA PRAXIS LIBERADORA, DESDE PERSPECTIVAS INTRAMUNDANAS

         En la primera semana del febrero loco del presente año 2021, recibí las aportaciones valiosas de Federico Mayor Zaragoza – sobre la necesaria solidaridad de todos los pueblos frente a las injusticias estructurales -, de Juan José Tamayo –alertando sobre la nueva presencia del fascismo -, y de Benjamín Forcano – sobre la exigencia de hacer real la democracia desde el pueblo, sujeto soberano del poder político - . Sus perspectivas y reflexiones vienen a mostrar que la realidad histórica, objeto de la Filosofía, es “realidad abierta e innovadora por antonomasia”- como  dijera en tiempos Ignacio Ellacuría- .

         Veamos:

         Primero, con Joe Biden en la Casa Blanca, hay una renovada esperanza por la que se retoma el cambio que representó Obama, así como la posibilidad de hacer realidad el sueño de Luther King. El reto actual es el multilateralismo democrático frente a la carrera de armamentos y sus excesivas inversiones diarias, las desigualdades en el mundo global y las injusticias estructurales. Se apuesta, en consecuencia, por la reforma (o la refundación, diría yo) de Naciones Unidas. Las soluciones para transformar en positivo el momento histórico estarían en la democracia, tanto en el ámbito local como en lo global, en pro de todos los pueblos con el fin de escribir todos juntos lo que está por hacer: la liberación y la solidaridad de toda la Comunidad Humana.

         Segundo, con el resurgir de los fascismos, ya el científico de los social Boaventura de Sousa Santos distinguía el fascismo social y el político. En lo social, tenemos el peso del patriarcado y la violencia contra las mujeres, las injustas condiciones laborales y las situaciones de la juventud en zonas periféricas, a lo que Tamayo añade el “sistema prostitucional” que convierte a las mujeres en objetos sexuales de uso y abuso y que llega al feminicidio como la máxima expresión del odio a la vida de las mujeres. En lo político, el fascismo se traduce en un régimen político dictatorial y patriarcal con sentido nacionalista excluyente y xenófobo y con una praxis económica propia  del neoliberalismo depredador de la Naturaleza que antepone el interés individual al Bien Común, deteriorando así el modelo democrático. Volvemos a las andadas del capitalismo salvaje. La Historia se repite reproduciendo lo ya hecho en vez de construir lo que queda por hacer. El riesgo es muy claro: reproducir los aspectos más deshumanizadores  y, a la vez, depredadores de la Naturaleza.

 

         Tercero, la crítica del libre mercado como regla suprema y del neoliberalismo cínico en su afán de “deconstruir” las políticas sociales del Estado de Bienestar lleva a postular necesariamente la realidad humana de la fraternidad y la democracia participativa-económica, conforme a la Declaración Universal de los derechos humanos, así como a postular el sentido garantista de la dignidad humana y de los derechos fundamentales como base y meta de toda política. Pues, como se establece en la Constitución Española de 1978, en el Título VII, “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al Interés General” (art. 128, 1.). En consecuencia, hacer real la democracia, implica que sea el pueblo el sujeto soberano del poder político, “vacuna contra el virus – de ayer y de hoy – que nunca muere. Pero, en verdad queda por hacer realidad, tras estos tiempos de pandemia mundial y coronavirus locales, una praxis social y política servidora y liberadora del pueblo.

        Concluyendo: 

         Una democracia, un multilateralismo, sin solidaridad efectiva y eficiente que no garantice la vida en plenitud del pueblo, y de todos los pueblos de la Comunidad Humana, quedara siempre como insuficiente. La fraternidad universal es clave en estos momentos históricos de transformación real. Por eso, tal vez, convenga recordar lo establecido en la Constitución Española en el artículo 1, 2.: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". Esa soberanía nacional se comprometió formalmente en a) "establecer una sociedad democrática avanzada" , y b) "colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra". Respeto, pues, a la voz de los pueblos y solidaridad internacional. 

viernes, 15 de enero de 2021

MARTHIN LUTHER KING REFERENTE DE ACTUALIDAD

   En el aniversario de Martin Luther King, nacido el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia y que falleció sin conocer lo que significó el mayo europeo de 1968, dio a luz un libro en 1963 titulado La fuerza de amar,  que nos invita a ser inconformistas transformados.    

  En el prefacio del libro el propio autor resalta dos aspectos importantes: el contexto de su época, que sigue siendo actual, y además un deseo que puede cumplirse en nosotros como lectores: A) “En estos días de revueltas e incertidumbre, los genios malignos de la guerra y de la injusticia económica y racial amenazan incluso la supervivencia de la raza humana. Vivimos un momento de aguda crisis.” B) “Ofrezco estos parlamentos con la  esperanza de que estas palabras impresas puedan constituir un mensaje de vida para los lectores.” 

         En los momentos que vivimos, tal vez interesen  especialmente los siguientes capítulos que paso a señalar:

  1. El capítulo 2: Inconformista transformado

  2. El capítulo 4: El amor en acción

  3. El capítulo 8: La muerte del mal a la orilla del mar

  4. El capítulo 9: Las tres dimensiones de una vida completa

  5. El capítulo 11: ¿Qué es el hombre?

  6. El capítulo 17: Peregrinación a la no-violencia

    No obstante, vamos a centrarnos tan sólo en el capítulo 2, sobre el “Inconformista transformado”, entresacando lo siguiente:

     a)“Thomas Jefferson escribió: «He jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna contra cualquier forma de tiranía del espíritu» Para el conformista y los modeladores de la mentalidad conformista, esto parecerá seguramente una doctrina peligrosa y muy radical. ¿Hemos permitido que la luz del pensamiento independiente y del ndividualismo se haya hecho tan tenue que si Jefferson escribiera y viviera según estas palabras sería perseguido y juzgado? Si los americanos permiten que continúe existiendo el control del pensamiento, de los negocios y de la libertad, seguramente acabaremos moviéndonos entre las sombras del fascismo.”

     b) “En estos momentos históricos es necesario un grupo unido de inconformistas transformados. Nuestro planeta se balancea sobre la cuerda de la aniquilación atómica; las pasiones peligrosas del orgullo, el odio y el egoísmo se han entronizado en nuestras vidas; la verdad está postrada en las accidentadas colinas de los calvarios innominados; y los hombres rinden culto a los falsos dioses del nacionalismo y del materialismo. La salvación de nuestro mundo de la catástrofe llegará, no por la adaptación complaciente de la mayoría conformista, sino por la inadaptación creadora de una minoría inconformista.

     c) Debemos adoptar una decisión. ¿Continuaremos marcando el paso al son del conformismo y de la respetabilidad o, al escuchar el retumbo de un tambor más lejano, cambiaremos el paso? ¿Seguiremos sólo la música del tiempo o nos arriesgaremos, a pesar de las posibles críticas y burlas, a caminar según la música salvadora de la eternidad? Hoy nos desafían más que nunca las palabras de ayer: «Que no os conforméis a este siglo, sino que os transforméis por la renovación de la mente».

    El hecho de nuestro contexto actual, a fines 2020 y principios de 2021, con tiempos de confinamiento y reflexión o lectura, es un buen momento para retomar referentes que nos ayuden a superar circunstancias adversas y, tras un análisis social de la compleja realidad, ser inconformistas transformados con sentido de responsabilidad y solidaridad en el conjunto de la Comunidad Humana.

viernes, 8 de enero de 2021

LA MONARQUIA ESPAÑOLA EN LA CONSTITUCIÓN Y EXIGENCIAS DE ACTUALIDAD

                Desde finales de diciembre de 1978, España quedaba constituida como Estado social y democrático de Derecho (BOE nº 311.1, de 29/XII de 1978) propugnando como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Y, aunque la soberanía nacional se reconoce que reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, quedó establecido también que “la forma política del Estado Español es la Monarquía Parlamentaria” (ver art. 1º. 1. 2. y 3.).

                De hecho, de los diez Títulos que componen la Constitución Española (CE), tras el Título Primero (De los derechos y  deberes fundamentales), viene de inmediato el Título II (De la Corona).

                En la CE, artículo 56. 1. “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las Naciones de su Comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”. El Rey, proclamado ante las Cortes Generales, presta juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas (art. 61. 1.).

                ¿Qué corresponde al Rey? (ver art. 62):

  1. Sancionar y promulgar las leyes.

  2. Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución.

  3. Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.

  4. Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución.

  5. Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente.

  6. Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes.

  7. Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno.

  8. El mando supremo de las Fuerzas Armadas.

  9. Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales.

  10. El Alto Patronazgo de las Reales Académicas.

                Corresponde, además, acreditar a los embajadores y otros representantes diplomáticos (art. 63. 1.); le corresponde manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por medio de tratados, de conformidad con la Constitución y las leyes (art. 63. 2.); y, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz (art. 63. 3.)

                Tras la lectura de este articulado, cabe expresar: ¡Menudas responsabilidades!

                 ¿Tiene sentido tal Jefatura del Estado en una Democracia Moderna, Estado de Derecho que debe garantizar la división de poderes entre el Parlamento, el Gobierno y el Poder Judicial? Sobre esta pregunta, el profesor constitucionalista Javier Pérez Royo viene a indicar que la única justificación que se puede dar a tal institución es histórica. En el Estado Constitucional, la separación entre la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno es una anomalía histórica.

                El manual de Javier Pérez Royo y Manuel Carrasco Durán, Curso de Derecho Constitucional, en su decimosexta edición (Marcial Pons, Madrid, 2018), tras dedicar la lección 21 a “La separación de poderes”, aborda en la lección 22 el tema de “La jefatura del Estado” (páginas 591 a 602), con los siguientes apartados:

  1. “La institución de la Jefatura del Estado”

  2. “La Corona. La sucesión hereditaria”, que contempla A) El orden de sucesión a la Corona; y B) La Regencia

  3. “El Monarca “Parlamentario”. Las funciones constitucionales del Rey”, desarrollando: A) La posición constitucional del Rey; B) Las funciones del Rey; C) Inviolabilidad y refrendo.

                La conclusión al apartado 1 es clara: “la institución de la jefatura del Estado es una institución irracional, explicable en el continente europeo exclusivamente por la circunstancia histórica de que el Estado Constitucional se formó a partir de la Monarquía Absoluta y nada más.” Por ello, quizás, la Jefatura del Estado se va difuminando cada vez más.

                Ahora bien… ¿Es factible la reforma constitucional? Factible lo es pero, al igual que la revisión total de la Constitución o las revisiones  que afecten al Título Preliminar, al  Título I, en su capítulo segundo, sección primera (De los derechos fundamentales y de las libertades públicas), o al Título II (De la Corona), se requiere la aprobación por mayoría de dos tercios de cada Cámara y la disolución inmediata de las Cortes (ver art. 168, 1 y los dos pasos siguientes 168, 2 y 168, 3).

                La complejidad del procedimiento diseñado en la CE implica otorgar una especial protección a la formación monárquica de nuestro Estado, dado que la soberanía popular así lo decidió en la época de la Transición de la Dictadura a la Democracia. Ahora bien, también es muy claro lo siguiente: son las Cortes Generales las que representan al pueblo español (ver Título III, De las Cortes Generales, art. 66).

                En definitiva, pues, el Título que reconoce al Rey como Jefe del Estado y símbolo de su unidad, así como sus atributos, tienen que ser considerados como honoríficos y no como atributos de poder real y efectivo. Por ello, tal vez, la inviolabilidad pasa a ser la consecuencia de una función desprovista de incidencia en el proceso político. Pues los actos de la persona del Rey  estarán siempre refrendados en la forma establecida en el art. 64, careciendo de validez sin dicho refrendo –salvo lo indicado en el art. 65 sobre administración y nombramiento de miembros civiles y militares de su Casa-.

               

                En el contexto global de la actualidad, con sus múltiples contradicciones y complejidades de Norte a Sur y del Este al Oeste –pasando por el Oriente Medio y por los recientes acontecimientos en Estado Unidos, calificados de “infamia americana”-, las potencialidades de transformación tendrían que producirse desde un cambio cultural importante desde la propia sociedad y sus fuerzas sociales. Las Dictaduras y la corrupción estructural, las carencias de transparencia en la gestión pública,  o los golpes de timón de tipo “fascista” o dictatorial, no son proclives al desarrollo jurídico y político de las democracias ni a la implantación de la Economía y la Tecno-Ciencia al servicio del Bien Común.

                Naturaleza, Persona, y Comunidad siguen siendo los núcleos de referencia no sólo para el desarrollo global solidario sino también para el desarrollo local sostenible de pueblos y naciones. Para lograrlo, es imprescindible conjugar igualdad y libertad, dignidad y solidaridad, sentido de una renovada ciudadanía intercultural, y un sentido de justicia y equidad al servicio siempre del Bien Común.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

LA DIGNIDAD DE TODA PERSONA Y SENTIDO DE LA NAVIDAD

En el Título Primero de la Constitución Española de 1978: "De los Derechos y Deberes Fundamentales", en el artículo 10, 1 se dice con toda claridad: "La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento de del orden político y de la paz social". Interpretar esta afirmación desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos (de 1948) implica que todos los seres humanos, iguales en dignidad y derechos, y dotados de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos con los otros. Mucho antes, ese fue el sentido  de la Navidad: la conciencia fraterna de toda la Humanidad.

En estos días, desde la Editorial Nueva Utopía, Benjamín Forcano me ha hecho llegar un librito suyo: La Navidad. Recuperar a Jesús de Nazaret. La Navidad nos invita a tomar conciencia del Jesús histórico, de familia pobre y artesana a quien de mayor el poder político-religioso de Jerusalén intentó comprar, sobornar y someter sin conseguirlo. Su mensaje no era la ley tradicional, levítica, o impuesta, sino el amor fraterno, divino y humano. Los poderosos lograron eliminarlo apresuradamente y lograron que lo crucificaran. Su mensaje era muy peligroso, innovador y revolucionario. Benjamín Forcano nos dice: "La Navidad vuelve y se queda. Cada año nos revive la historia de un hombre excepcional que, de palabra y con el ejemplo, trazó senderos para que vivamos fraternalmente" (op. cit. pág. 51).

Esta Navidad invita también a leer  la Encíclica de Francisco, Fratelli Tutti - sobre la fraternidad -, y a tomar conciencia de lo que nos transmite inspirándose en Francisco de Asís - pionero en la iniciativa de actualizar el portal de Belén, en el siglo XIII- : "los esencial de una fraternidad abierta ... permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite". Por eso el llamamiento de paz, justicia y fraternidad hecho en un diálogo ecuménico, que añade un plus al sentido constitucional del Derecho.

"Cada uno de nosotros está llamado a ser un artesano de la paz, uniendo y no dividiendo, extinguiendo el odio y no conservándolo, abriendo las sendas del diálogo y no levantando nuevos muros"

Ese es el sentido de la Navidad que nos transmite, en conciencia, el mensaje fraterno de la dignidad de toda persona sin discriminación alguna, pues todos somos miembros de la misma Comunidad Humana.

jueves, 10 de diciembre de 2020

EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en París por la 183 Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948 es punto de referencia desde aquel primer año de vida y de esperanza. Efectivamente, en su artículo primero nos dice: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". A los veinte años ya pude tener dos perspectivas: una desde la España del Mediterráneo; otra desde el corazón del África Negra.

Hace poco, una mujer doctoranda de la Universidad Pablo de Olavide, María del Águila Lara Palacios, me mandaba la siguiente misiva: "Desde ACCEM, con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, dedicamos este 20 de junio a reivindicar la visibilidad de las personas migrantes en la ciudad de Melilla. La ciudad tiene el papel de ser el escenario público de todas las personas, tengan cualquier nacionalidad, religión, etnia, orientación sexual, u otra condición social. Por ello, debemos facilitar la participación de todas las personas en las distintas zonas de la ciudad para disfrutarlas y poder compartir las actividades socioculturales que tengan lugar. Esta ciudad tiene la característica de la presencia de hasta cinco culturas diferentes, éste es un valor incuantificable para aprender otras maneras de vivir y entender la vida. Esta característica constituye una fuente muy valiosa para el aprovechamiento humano, para la evolución como personas y, por tanto, para el desarrollo como comunidad. Derribemos las barreras humanas. Así podremos eliminar los discursos de odio, discriminación y de trato desigual entre las personas instaurados en la sociedad. Estos discursos son fruto de las políticas públicas desarrolladas desde el año 2015, con la denominada “crisis de los refugiados”. Unas políticas públicas europeas centradas en la externalización de las fronteras, un control férreo de las mismas y la imposibilidad de conseguir visados, en detrimento de la garantía de los Derechos Humanos Universales. Debemos tener en cuenta y ser conscientes que, ante esta imposibilidad de programar un viaje, muchas de las personas migrantes que logran llegar hasta Melilla se han visto obligadas a emprender un viaje lleno de incertidumbre, miedos y peligros, en el que muchas personas pierden su vida o la de sus seres queridos. Hay tantas historias de vida de un viaje duro de vivir como personas iniciaron un viaje. Únicamente podemos llegar a conocer la de las personas que lograron alcanzar estas tierras y poder contarlas. Consideramos que, como sociedad, debemos contrarrestar esos discursos con acciones que favorezcan una convivencia real, y defiendan la garantía de la dignidad humana. Ese es el mejor ejemplo que podemos darles a los más pequeños y pequeñas de la ciudad. Ese es el legado de esta ciudad. Es fundamental y urge realizar esta transformación social, con el fin de lograr una interculturalidad efectiva, una nueva ciudadanía, una mejor convivencia, y lograr así la puesta en común de la riqueza ya existente como trans-culturalidad".

  Ahora, terminada la Tesis Doctoral, se me pide lo que -a modo de preámbulo- transcribo, justo el Día Internacional de los Derechos Humanos:

"EL LARGO CAMINO HACIA LA LIBERTAD. EXIGENCIAS DE IGUALDAD, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD INTERCULTURAL

Lo que supone migrar para una mujer, me lleva a actualizar una vivencia de antaño que se remonta a Junio de 1975, en una travesía “transahariana”, desde el Mercado de Maroua (en el Camerún del Norte) hasta el mercado de Gardaïa, pasando por la estepa desértica de Niger, la mezquita de Agadés, y el Sahara Argelino, con destino a Argel. Fue por el Hoggar, no muy lejos de Tammarasset, cuando - en el hacinado camión en el que viajábamos más de veinte personas-una mujer pedía a voces parar y, como el conductor no paraba, saltó a la arena con el fin de liberarse al natural de sus reglas. Algunos dijimos a voces al conductor que parase, otros hacían mofa de tal circunstancia; alguna mujer saltó también para ayudar a la compañera y otras le tendían la mano para que subiera de nuevo al camión. En el Hoggar, en casa “Jo Jo”, pudimos reponer fuerzas a base de arroz y dátiles; pero observé a mujeres que se mantenían siguiendo su costumbre tradicional, utilizando el mijo y preparando el té. Con un cooperante francés me desplacé hasta la ermita Charles de Foucauld. Desde allí admiramos la grandeza del desierto. Volviendo para seguir el camino en el camión comprendí que no era fácil el sentirse liberado. La mujer que saltó del camión quería liberarse. También yo. Ella del patriarcado y el matrimonio impuesto, yo de dictaduras y creencias religiosas cerradas. La incertidumbre a la que nos enfrentamos, cada cual la vive a su modo. Pero en la mujer que emprende la travesía para llegar a Europa, aunque tenga los miedos propios de no saber cómo va a ser el camino ni su futuro, alienta en su corazón la ilusión por tener mejores posibilidades en ese futuro y ayudar, un día, a su familia en origen –caso de que reconozcan el valor de su aventura y no sufra heridas de las que avergonzarse-. Siguiendo el racio-vitalismo de Ortega y Gasset podríamos decir que si no somos capaces de vencer circunstancias adversas no logramos llegar a ser nosotros mismos o nosotras mismas –como suele puntualizarse -. Reemprendimos el viaje hasta el mercado de Gardaïa. Allí nos dispersamos en minigrupos. Pero seguí pensando no sólo en cómo llegar la capital de Argelia sino en todos los peligros que tendrían que vivir – y en los que sobrevivir - las mujeres migrantes, por el hecho de ser mujeres (circunstancias adversas de nuevo, engaños, abusos, coacciones y “mercaderías”) ¿Con qué dinero contaban? ¿Podrían llegar dónde querían? Un grupo pequeño de siete personas supimos que podríamos coger un camión en las afueras de Gardaïa donde fuimos andando. Previo pago, nos recogieron y nos dejaron a la entrada de Argel. El compañero francés tomó un avión con destino a París. Yo tendría que esperar tres días y gracias a un argelino musulmán pude embarcar hacia Mallorca. Dejaba África y mi nobleza de tribu en Santchou (Cameroun) pero lo que se ama nunca se olvida. Con el tiempo, a finales de 1975, se inició la Transición de la Dictadura a la Democracia.

A partir del 6 de diciembre de 1978, España pasó a ser Estado Social y Democrático de Derecho. Sus valores superiores de libertad, igualdad y justicia, pueden aplicarse en la comprensión de Derechos Fundamentales para toda persona humana, desde la propia ciudadanía necesariamente intercultural." Pero.... Queda un largo camino que recorrer hacia las exigencias de la igualdad y la solidaridad conforme a la Justicia, sin discriminación alguna por razones de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social (ver art. 14 de la Constitución Española). Ello implica que tanto Europa como España, en particular, cambie sustancialmente respecto al tema de la inmigración y la libre circulación de las personas. Hacer valer los Derechos Humanos y derechos y deberes fundamentales es clave en lo local y lo global." ¡Ya me diréis! Seguiremos con el Título Preliminar y... con el Título "De los Derechos y Deberes Fundamentales", bajo la exigencia de conjugar libertad e igualdad, propugnando la Justicia como valor superior. "Derribemos las barreras humanas."

domingo, 6 de diciembre de 2020

EL DERECHO CONSTITUCIONAL ES DERECHO TRONCAL Y PUNTO DE PARTIDA

     En el Curso de Derecho Constitucional  de los profesores Javier Pérez Royo y Manuel Carrasco Durán - que va por la decimosexta edición (Marcial Pons, Madrid, 2018) - se considera el Derecho Constitucional como el momento en el que se contempla a cada individuo, en cuanto que ciudadano, no en lo que tiene de diferente , sino en lo que tiene de igual a todos los demás; y de ello se deriva la importancia del Estado, puesto que sin una instancia distinta de cada individuo que creara las normas e impusiera coactivamente el cumplimiento de las mismas, en su caso, el Derecho tampoco sería posible. En consecuencia, el Derecho Constitucional es punto de partida de todo el Derecho, tanto del público como del privado. De ahí la afirmación siguiente: "El Derecho no tiene más que un tronco, que es el Derecho Constitucional".

     Con el Derecho Constitucional empieza el Derecho, pues el ciudadano y el Estado, los derechos fundamentales y la división de poderes, que son su objeto, son los elementos necesarios para que el Derecho sea posible.

     Quizás la forma de materializar la troncalidad y la unidad constitucional la encontremos en el propio preámbulo constitucional que propuso en su tiempo el profesor Tierno Galván.

      La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclamó su voluntad de:

     * Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución  y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

     * Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

     * Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

     * Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

     * Establecer una sociedad democrática avanzada, y

     * Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

    Viene después el TÍTULO PRELIMINAR sobre el Estado social y democrático de Derecho, el TÍTULO PRIMERO, "De los derechos y deberes fundamentales"; el TÍTULO II, "De la Corona"; TÍTULO III, "De las Cortes Generales"; TÍTULO IV, "Del Gobierno y de la Administración"; TÍTULO V, "De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales"; TÍTULO VI, "Del Poder Judicial"; TÍTULO VII, "Economía y Hacienda"; TÍTULO VIII, "De la Organización territorial del Estado"; TÍTULO IX: "Del Tribunal Constitucional"; y, finalmente, el TÍTULO X "De la reforma constitucional".

    Una lectura reposada de la actual Constitución es indispensable para seguir conviviendo en Democracia.