miércoles, 8 de enero de 2020

RENOVAR EL CONSENSO EN VISTAS AL FUTURO


         En vistas al futuro, desde la realidad peninsular e insular de España, situada al Sur-Oeste de Europa, fronteriza al Noreste con Francia, al Oeste con Portugal y, al sur, con el Mar mediterráneo y Marruecos, conviene tener ideales políticos con visión de consenso, descentralización y solidaridad; cohesión social, territorial y económica; sentido internacional, y defensa y garantía de derechos fundamentales, en el marco de la Unión Europea.

         En tiempos, en plena Primera Guerra Mundial, Bertrand Russell, el año 1917, escribió dos libros en los que tuvo el valor y el coraje de defender el pacifismo y el cooperativismo internacional  (Ideales políticos), así como el de postular la necesidad de conjugar al máximo la libertad y la justicia económica (explorando cómo podría construirse el mundo en Caminos de libertad: socialismo, anarquismo y comunismo). A finales de la década de 1930, cuando se propagaban los totalitarismos, él mismo consideró que la clave para entender la naturaleza humana estaba en el poder, y que su futuro, el de la naturaleza humana, iba a depender de ser o no capaces de domar al poder, apostando por la democracia frente a los abusos de poder, las oligarquías y las tiranías.

         En España, con posterioridad a la denominada Revolución de los claveles del 25 de abril de 1974, que terminó con la dictadura salazarista y que dominaba Portugal desde 1926, se buscaba también la posibilidad de lograr un Estado Nuevo, restaurando el sentido democrático. De hecho, desde finales de 1975 hasta finales de 1978, se produjo una gran actividad desde distintos ámbitos de la sociedad, e incluso desde las instituciones, que fraguaron en la necesidad de consenso, en el curso de 1976/77, con el fin de pasar página a la denominada “democracia orgánica” y alcanzar la democracia parlamentaria representativa de las distintas opciones políticas.

         Como indica Gregorio Peces Barba (en Estudios sobre la Constitución Española), un primer modelo de consenso era entre las fuerzas conservadoras: Unión de Centro Democrático (UCD) y Alianza Popular. Luego, un segundo modelo era Partido Socialista (PSOE)-UCD, núcleo que tomaría la iniciativa y al que se sumarían de inmediato los Nacionalistas Catalanes, el Partido Comunista, y algún sector de Alianza Popular que lideraba Manuel Fraga. En ese segundo modelo ya hubo un consenso amplio de lo que los constitucionalistas denominan la parte dogmática: derechos, principios y valores, ya que era la forma pertinente de lograr una integración. Desde ahí, se comprende la complejidad del consenso, incluyendo tanto los distintos sentires sobre Educación  y sobre la opción republicana como el hecho diferencial y territorial en el Estado. Por ello, en esa complejidad, se llegó también al consenso en el que el Jefe del Estado simboliza la unión y la permanencia del Estado, pero carece de toda prerrogativa, y no es ni poder legislativo, ni poder ejecutivo, ni poder judicial. Dice Peces Barba: “se llegó a una integración porque hubo algunas ideas –ninguna institución puede funcionar si no hay unas ideas comunes- en las que todos estaban de acuerdo. Esas ideas eran los valores superiores, los derechos fundamentales, los principios de organización de los poderes”.

         La reforma de la Constitución de 1978 tendría sentido si alguna dimensión de su eficacia fallase. El tema es complejo. El consenso optó por la estabilidad y por la cohesión solidaria. El consenso optó por un deseo de larga vida a la Constitución de 1978. Basta con leerse atentamente el Título X de la misma (“De la reforma constitucional”).

         Lo prioritario, ahora mismo, es un nuevo consenso con el fin de garantizar derechos fundamentales, a la luz de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea de marzo de 2010 (dignidad humana, libertad, igualdad, solidaridad, ciudadanía, y justicia), y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, cuya vocación teórico-práctica era garantizar un nivel de vida digno a toda persona y su familia, asegurando la salud pública, el bienestar, la alimentación, el trabajo y la cobertura social, la vivienda, y los cuidados y asistencias especiales en caso de necesidad.

         Es, pues, prioritario establecer cuáles son los derechos fundamentales y que sean garantizados mediante el correspondiente control público del Estado.

sábado, 4 de enero de 2020

NUEVAS REALIDADES



“He andado muchos caminos”,
Decía Antonio Machado,

Y yo retomo en el Otoño de la vida

Momentos bien distintos.
Pero por todo lugar

Observo

La naturaleza humana

Repleta de contradicciones.

He tomado caminos varios,

De sufrimientos y felicidad,

De juegos y esperanzas,

De amor y de paz.

Paz es el camino hacia delante

Para contemplar nuevas realidades:

¡No a la guerra!

Pues nos llama en silencio la esperanza.




A pesar de...,  espera y esperanza


columbrando el horizonte,


desde el presente,


hacia el futuro de la vida.

jueves, 2 de enero de 2020

AYER Y HOY

AYER Y HOY


Al fondo, las vivencias familiares;
y en el centro del escenario, lo vivido:
el sueño de juventud realizado,
partir a un mundo otro y lejano.

Hoy, ya tengo las sienes plateadas,
y me pregunto sobre aquel entonces,
y sobre la vuelta a esta realidad...,
por el desierto.

En estos otros y nuevos momentos
busco alcanzar la plenitud de vida
en el encuentro y amor compartido,
que transmitimos a hijos y nietos.

No anhelo la juventud pasada,
fue una juventud muy intensa,
vivida como totalmente otra,
fueron tiempos de luz y aprendizaje.

Hoy, sonrío al sol naciente,
en el Otoño y el Invierno,
y duermo bajo luna luminosa,
con mi amada.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

PROYECCIÓN SOCIAL UNIVERSITARIA

En estas fechas de fiestas navideñas y año nuevo, tras el XXX aniversario de los asesinatos de la UCA de San Salvador (El Salvador), me encuentro con poco ánimo de expresar mi sentir, a pesar de estar rodeado de familias interculturales y nietos de encanto. No obstante, me parece conveniente expresar algo sustantivo de quien ha sido mi maestro. Lo voy a hacer en dos aspectos: en la enumeración de las fuerzas que inciden poderosamente en la marcha de la Historia; y en su decálogo universitario, de incidencia social y política.
¿Por qué lo hago?
Difícil de explicar, salvo en plan coloquial en familia, con mis propios hijos o con alguna persona amiga, ya sea docente, profesional, técnico...., humanista o socialmente comprometida.
Ante las realidades locales, estatales y mundiales que estamos viviendo, amén de las felicitaciones navideñas y de los deseos de esperanza y solidaridad efectivas, que no parecen mejorar las brechas de los índices de desarrollo humano entre ricos y pobres, ni las egolatrías del poder de unos pocos.... ¿Cómo situarse  ante la complejidad de lo real? ¿Cómo mejorar la Universidad y su proyección social?

Filosofar en situación de indigencia, llevó a Ignacio Ellacuría a insistir en que tuviéramos en cuenta, en el análisis de la realidad:
1.- Las fuerzas estrictamente naturales. La lucha por los recursos materiales, sus diversos modos de utilización, y las posibilidades de nuestra Madre Naturaleza y de la Materia.
2.- Las fuerzas biológicas: la vida, en tanto que realidad compleja de realidades, con sus leyes, sus tensiones y sus instintos de supervivencia, agresión y violencia; pero también con su dinamismo dependiendo del tipo de vida que se vaya a llevar o se pueda ir llevando.
3.- Las fuerzas psíquicas, unidas a las dos anteriores y que marcan la identidad de los individuos por su ambición o talento, su capacidad persuasiva, su liderazgo, su voluntad o su propia capacidad de diálogo, apertura y solidaridad compartida.
4.- Las fuerzas sociales efectivas, tales como los grupos de presión, la estratificación social, las desigualdades reales, las distintas ocupaciones prioritarias, las costumbres y los prejuicios, las modas, y las tendencias económicas de cada momento o lugar, y los modos de producción y trabajos.
5.- Las fuerzas culturales o ideológicas en el quehacer socio-político, jurídico, filosófico, económico, religioso, literario y creativo o artístico, incluso. Son fuerzas condicionadas y condicionantes en la tarea de conocer e interpretar y valorar la realidad y la verdad de la realidad.
6.- Las fuerzas políticas, sólo relativamente autónomas o diferenciadas de las fuerzas sociales y económicas, puesto que los "centros de decisión", y el supuesto poder de un Estado, están muy condicionados cuando no dominados por ciertos intereses que anteponen lo particular al interés general o al Bien Común.
7.- Las fuerzas estrictamente personales, puesto que los seres humanos somos personas, ya sea individualmente o en grupo, e intervenimos, a veces, en la historia en virtud de una opción personal.
Con sólo tener en cuenta esta serie de fuerzas que operan en la Historia y, más concretamente, en nuestra realidad histórica, podríamos operar en el ámbito intelectual y en la praxis de modo más comunitario y solidario y menos individualista o partidista. Con ese logro, al menos en un entorno próximo, tendríamos algo muy positivo en estos días.

Además, para conseguir un objetivo más comunitario y menos individualista, encontré en tiempo unas fichas del que fuera Rector en la UCA de San Salvador (El Salvador) y que no he visto incluidas en un reciente libro suyo Sobre la Universidad editado en este 30 aniversario de aquellos asesinatos del 1989, año de la caída del muro de Berlín.
Paso a enumerar tan sólo los puntos reseñados en Ignacio Ellacuría, filósofo de la Liberación (publicado en la Editorial Nueva Utopía, en Madrid, 2004):
1. Reestructurar drásticamente la docencia en la Universidad, en dirección de lo que debiera ser la realidad
2.- La Educación Superior es condición sine qua non para el desarrollo integral de un país.
3.- La Sociedad y el Estado deben promover y velar por la excelencia académica teniendo muy en cuenta las necesidades objetivas del país.
4.- Autonomía Universitaria en lo docente, administrativo y económico.
5.- Junto a la docencia, exigencia de investigación y de instalaciones, bibliotecas y técnicas que la hagan posible.
6.- Como instancia científica, la Universidad debe contribuir al desarrollo y liberación integral del país en una permanente proyección social que tenga en cuenta el interés general y las necesidades mayoritarias.
7.- Exigencia de apertura a las distintas corrientes de pensamiento y a los logros científicos y culturales de alcance universal.
8.- Contar con una plantilla de profesorado de excelencia y con talante de continua superación.
9.- Lograr un aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles.
10.- Al derecho del universitario le corresponden obligaciones correlativas de compromiso con la sociedad y su bienestar, mirando siempre el interés general.


¿De verdad se está dispuesto a realizar esta labor en el seno de la propia Universidad, entendida como universitas, que es lo que debería ser?

Estos son mis mejores deseos no sólo para los tres mundos más conocidos por los hispanos sino para todo el conjunto de nuestro planeta Tierra, Casa Común de la Humanidad: avanzar en el análisis objetivo de la realidad y ser capaces de potenciar el dinamismo y el compromiso de la Universidad en su proyección social.

¡Feliz Vida Nueva en estas fiestas navideñas!



domingo, 8 de diciembre de 2019

AMA INTENSAMENTE LA INTELIGENCIA


RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

           Intellectum valde ama. Ama intensamente la inteligencia. Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez, Catedrático de Sociología y Filosofía, Escritor y Poeta; Rafael Lazcano Editor, Imprenta Taravilla, S.L., Madrid, 2019, pp. 2037.

         El libro, cuidadosamente editado en tres volúmenes, con portada de la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial (Madrid), tan significativa para el profesor objeto del merecido homenaje, terminó de imprimirse el 15 de octubre de 2019, justo el día del 175 aniversario del nacimiento de Friedrich Nietzsche. En el libro se reconoce su trayectoria académica de docencia, investigación y proyección social, de un profesor de especial vocación en la investigación social, de saber enciclopédico, y de un gran sentido de lo universal y valioso para la Comunidad Humana.

         La presentación, en el Volumen I, ha sido asumida por Rafael Lazcano, - en su doble vertiente de editor literario e investigador, biógrafo y bibliógrafo-; y por Mercedes Fernández Antón, profesora titular de sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Dicha presentación nos adentra de inmediato en una vida y obra dedicada al conocimiento, e incluso a la creación literaria, desde la libertad. Este primer volumen consta de cinco secciones: 1ª) “Octavio Uña en la mirada de las instituciones” -españolas, italianas, alemanas…, y “allende los mares”-, amén de la Universidad de Alejandría (compartiendo con su mujer Mercedes Fernández temas de sociología de la Educación), lo que nos revela al profesor con sentido universal, que además es capaz de suscitar el interés del alumnado chino y cantar incluso –desde Occidente- la belleza de China. 2ª) “Semblanzas desde el recuerdo” de un maestro y humanista, de cultura enciclopédica y raigambre castiza, buen comunicador, y persona abierta al diálogo de otras civilizaciones desde su pensamiento sociológico y político, como puede verse en su obra de 1979: Sociedad y ejercicios de razón. Ensayos de teoría del conocimiento y teoría sociológica. 3ª) “Labor docente, investigadora y poética de Octavio Uña” que subraya el universo de su obra literaria, ampliamente recogida en su libro de libros Iluminaria –dedicado a Mercedes-, que abarca de 1976 a 2017, así como su compromiso en la promoción de perspectivas plurales, humanistas e integradoras. 4ª) “Atalaya poética”, con poemas que van de la página 449 a la página 539, de más de 70 autores, y que, desde tiempos ha, nos muestran el pasar  de la vida y la realidad compleja y esperanzada de la misma. 5ª) “Literatura-Poesía-Sociedad”, que nos remite a la coyuntura actual, a las novelas y a la información sociológica, a la necesaria implicación ética y estética, … y a la narrativa de la verdad.

         El Volumen II tiene dos secciones o capítulos: el 6º) “Sociología -Cultura –Sociedad” que, con 39 firmas de prestigio, nos adentra en la observación cuantitativa y cualitativa de la realidad, en los temas de inmigración y racismo, envejecimiento y salud mental, en los cambios sociales y las cuestiones de género, la robótica y la tecnología; la pedagogía, la discriminación salarial, el antisemitismo de los siglos XIV y XV; la integración y la exclusión, los derechos humanos, y en otras investigaciones sociológicas que, remontándose a los inicios de la democracia en Ítaca, nos sitúan ante la realidad política de la actualidad occidental. El 7º) “Voces de sabiduría” consta de siete aportaciones con referencias a Max Weber, y el concepto de raza, a Luis Buñel, por espacios de encuentro, a Fermín Caballero Morgaez, al servicio de la administración pública; a Lope de Aguirre, personaje complejo y controvertido del siglo XVI, a Juan de Mariana y los escolásticos españoles, a la política en los escritos de juventud de José Ortega y Gasset; a Hans Freyer, y su visión de los cambios sociales a mediados del siglo XX; a Ignacio Ellacuría, en pro de la justicia, la verdad y el diálogo; y a Gonzalo de las Casas, del siglo XVI, autor de la primera obra en castellano sobre el arte del cultivo de la seda (como referente de conjunción entre la ciencia y la técnica).

         El Volumen III, de las páginas 1349 a la 2022, consta de dos capítulos o secciones. La 8ª) lleva por título “Ciencia Política - Economía - Gestión Pública”; se inicia con la importancia de la rendición de cuentas y el papel de las entidades fiscalizadoras; aborda el tema de las estrategias en el mercado del voto, y la interdisciplinariedad aplicada al estudio de la sociedad palestina, así como los nuevos movimientos sociales y la democracia participativa en la ciudad de Madrid, o las luces y sombras en el devenir de la democracia electrónica; y se mira hacia el devenir del socialismo del siglo XXI en América Latina. Se trata, entre otros temas, del valor del trabajo, del mercado laboral, de la marcha degenerativa del modelo de producción capitalista, así como cuestiones actuales de la Universidad Española, el tema de la política social española, los sistemas de protección, liderazgo y élites políticas, o la cuestión de la igualdad jurídica en el derecho indígena guatemalteco, las religiones políticas, los jornaleros en la agricultura estadounidense; el problema de las oligarquías en Brasil, la fundamentación del terrorismo islámico; la asistencia sanitaria transfronteriza en España; la utopía de los Tratados de Libre Comercio; la calidad de vida, la alimentación, el poder doméstico; las demandas políticas y académicas en Angola; la importancia hotelera en Tánger; y el federalismo alemán o la autonomía de los Länder en materia de cultura. La sección 9ª) se titula “Comunicación – Lenguaje – Nuevas Tecnologías”, empieza con los factores culturales de la conciencia humana y concluye con “los organismos de garantía del derecho de acceso a la información en las Comunidades Autónomas”. Contempla el viaje como peregrinación espiritual interior, la evolución del lenguaje publicitario, los jóvenes y las redes sociales, tecnología e innovación en esta primera era global, revisión de la Teoría de Redes, la influencia de los medios de comunicación en casos de acoso; lenguaje y música; contenidos sexuales mediáticos, análisis de redes sociales en Internet (aplicando la teoría de grafos); umbrales espaciales en el ir y venir de la vida, la transformación digital; periodismo y comunicación, y comunicación y biopolítica…

         Cada volumen tiene al final un índice detallado, en once páginas, de la obra completa.   

         Para saber quién es exactamente el profesor Octavio Uña Juárez, ver especialmente en el Volumen I, lo escrito por el investigador Rafael Lazcano sobre su formación, docencia, investigación, actividades culturales, creación literaria, publicaciones y bibliografía sobre su vida y obra (páginas 15-110). La poesía de Octavio Uña (2005) es una obra de Luis Alberto Hernando Cuadrado, publicada por la Editorial DYKINSON. Su análisis literario es a tener en cuenta.

         Personalmente, en este homenaje, dudé si escribir sobre el humanista Benito Arias Montano y el talante de diálogo abierto del profesor Octavio Uña –ambos especialmente vinculados a la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial-, o sobre lo escrito “Pro justicia, verdad y diálogo, desde Ignacio Ellacuría”. Preferí escribir lo segundo tal vez por el compromiso común sociopolítico, en el análisis de la realidad, y en una vocación latinoamericana, con horizonte de futuro –en su caso desde la UNAM de México y en el mío desde la UCA de San Salvador (El Salvador)-.  Pues la sociología y la ciencia Política, la comunicación y la cultura nos encamina hacia una Nueva Civilización de desarrollo integral solidario en pro de la Comunidad Humana.

 

Sevilla, 8 de diciembre de 2019

José Mora Galiana (PhD)

http://www.desarrolloliberador.blogspot.com

viernes, 15 de noviembre de 2019

EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO EN ESPAÑA Y LA CIVILIZACIÓN DEL TRABAJO


                En la última etapa de su vida, Ignacio Ellacuría planteaba universitariamente, de forma un tanto radical, la posibilidad de una “Civilización del Trabajo” por contraposición a la Civilización Neoconservadora dominante o  “Civilización del Capital”. Su “praxis” (y la de su equipo) conjunción de pensamiento y compromiso efectivo, aunque fundamentado en el análisis de la realidad, en la Ética y en la función liberadora de la Filosofía, fue el pretexto para segar vidas humanas, en la UCA de San Salvador (El Salvador) –sin respeto alguno a la dignidad inalienable de toda persona, y justo el mismo año de la caída del “Muro de Berlín”-. Pero… ¿cuál es nuestro contexto presente, en España? ¿Cómo se abordan los temas políticos en este sur-oeste europeo?

                Desde hace tiempo, ha venido diciendo Antonio García Santesmases que podrían subrayarse tres tendencias, o estrategias políticas, dentro del espacio socialista: a) el social-liberalismo, que trata de aproximarse a posiciones conservadoras como una especie de “tercera vía”; b) la “socialdemocracia”, que defiende los derechos económico-sociales, la regulación del mercado laboral y los derechos al trabajo, así como el mantenimiento de los sistemas de protección social; y c) un socialismo internacionalista más preocupado por la Casa Común, el desarrollo sostenible, el cambio climático, el comercio responsable y justo, y la nueva civilización de la interculturalidad y la solidaridad frente a la civilización del capital y de la globalización economicista e individualista.

                En efecto, tal como expuse ayer, en el grupo de reflexión de Senatus Trianae, en 2013 se publicó un libro:  La Filosofía ante el ocaso de la Democracia Representativa. Pluralismo, consenso, autoritarismo. En dicho libro, Antonio García Santesmases escribía un artículo: “Liberalismo y socialdemocracia hoy”, que a mi modo de ver goza de total actualidad, al menos en España.

                Interesa sobre todo la cuarta parte que trata de las opciones alternativas en el momento actual optando, frente al impacto del neoliberalismo (ahora, además, neoconservador y supuestamente “patriótico”), en pro del socialismo democrático, poniendo  valores de solidaridad, civismo y moralidad encima de la mesa. Tales posiciones pueden resumirse del modo siguiente:

  1. Exigencia ética y jurídica de respetar y garantizar los valores cívicos, sin fundamentalismos de tipo religioso, y con sentido laico abierto y dialogante.
  2. Respecto al problema y la dialéctica de los nacionalismos y las nacionalidades, hacer una nueva lectura del concepto de Nación, partiendo de la Constitución y del Estado de las Autonomías, encaminada hacia el federalismo y favorable a la interculturalidad; es decir, lealtad federal respetuosa con la diversidad, e incluso me atrevería a decir, con la transculturalidad.
  3. Relación no conflictiva con las personas trabajadoras inmigrantes, estableciendo políticas de integración y fomentando y preservando el vínculo moral ciudadano y de respeto a toda persona humana.
  4. Combatir y compensar los excesos del capitalismo y evitar los peligros de un sistema productivo depredador. Pues, en contraposición a la actividad sindical y a la escuela pública [o los servicios de salud pública y las promociones públicas de vivienda…], el neoliberalismo económico, el neoconservadurismo moral, y el neo-imperialismo internacional han ido conformando una alianza política, económica y moral extraordinariamente potente que se opone a la solidaridad y a la igualdad, a la defensa de los derechos económicos y sociales, al derecho al trabajo, a la regularización del mercado de trabajo, y al mantenimiento de los sistemas de protección social de tipo socialdemócrata.
     

                No obstante, además, y desde una perspectiva internacionalista, sigue siendo actual el pensar en una opción alternativa y sistémica al actual mundo de la globalización económica y mercantilista, individualista y poco comunitaria, ya que el socialismo democrático no hace sino defender la exigencia del Bien Común y del Interés General.

                Siguiendo las huellas calientes todavía de las personas que fueron asesinadas en la UCA de San Salvador mientras descansaban tras la tarea cotidiana de prestar servicio a la Comunidad Universitaria, por su unión y defensa de la gran mayoría pobre del país, tenemos que postular el horizonte de una Nueva Civilización del Trabajo y la Cultura, lo que implica poner en crisis la burocracia estancada de Naciones Unidas, y la voluntad efectiva de refundarla con el fin de lograr la solidaridad internacional en un desarrollo responsable, sostenible e integral de toda la Comunidad Humana.

                Un liberal del siglo XX como Bertran Russel, en su análisis social, introdujo en su libro El Poder, el siguiente pensamiento práctico: “No hay esperanza para el mundo mientras el poder no sea domeñado y puesto al servicio, no de este o aquel grupo de tiranos fanáticos, sino de toda la raza humana, blanca, amarilla y negra, fascista, comunista y demócrata, pues la ciencia ha hecho inevitable que todos vivan o que todos mueran”.

                Como concluíamos ayer, en las reflexiones de Senatus Trianae: Saludemos como positiva la posibilidad de un gobierno socialista democrático en España. 
                            Importa, y mucho, el diálogo y el consenso, la flexibilidad y la firmeza, el análisis económico y la praxis política, capaz de conjugar de forma coherente Ética y Derecho.
 

domingo, 3 de noviembre de 2019

PROPUESTA DE REFLEXIÓN ANTES DE LAS ELECCIONES


     Tal vez el "sirimiri" serrano me ha animado a escribir una propuesta de reflexión para que, mediante el grupo de Senatus Trianae, se pueda hacer pública con sentido político de actualidad.
     Paso, pues, a transcribir el texto cuya lectura facilito en este blog de "desarrolloliberador":
     "La Democracia, teóricamente, en cuanto ejercicio de la soberanía por el propio pueblo, podría ser directa o indirecta (como democracia representativa). En nuestras democracias occidentales, claro está, la soberanía se ejerce por representantes intermediarios. Es decir, nos movemos en un contexto de democracia representativa. Pero… ¿Ejerce el pueblo su soberanía? ¿Se tiende, en nuestro Estado social y democrático de Derecho, a mejorar efectivamente las condiciones de vida del pueblo?

                Egolatría se entiende como culto o amor excesivo de sí mismo. Es lo que se percibe y observa en los liderazgos actuales de los distintos partidos políticos.

                “Partitocracia”, como neologismo y expresión coloquial, viene recogida en Wikipedia como predominio excesivo de los partidos políticos en el sistema democrático. De hecho, se reseña lo siguiente: “La concepción del Estado democrático, tanto en su versión de democracia representativa, como de la directa, se asienta sobre una relación bilateral entre ciudadanos y Estado. Tal y como la conocemos hoy, la naturaleza de la democracia estriba en la apropiación por parte del pueblo del poder político y de allí surge la necesidad de nombrar representantes para que, proviniendo de y a nombre del pueblo le administren su original poder. Sin embargo, en la práctica histórica, esta relación bilateral pasa a adquirir crecientemente un carácter trilateral: ciudadano-partido político-Estado, de tal manera que el ejercicio de la soberanía popular ya solo es posible mediante la mediación de los partidos.”

                Conjugando democracia representativa, egolatría en los liderazgos, y predominio de los partidos políticos en el ejercicio del poder, la democracia (ya sea popular, liberal, conservadora y neoconservadora, socialdemócrata u otra, en su caso, de tendencia “orgánica” o “paramilitar”), la Democracia en mayúscula, se debilita por difuminarse la separación de poderes, porque el poder ejecutivo invade el poder legislativo, por constatarse enfrentamientos partidistas permanentes en el parlamento en vez de mejorar el marco legal, y por percibirse, a veces, interferencias ideológicas o partidistas en el sistema y ejercicio del poder judicial.

                En consecuencia, en vísperas electorales o en cualquier momento de nuestra vida diaria, si de verdad se quisiera mejorar y revitalizar la democracia, el paso previo debe ser escuchar atentamente a la sociedad civil y apostar por mejorar sus condiciones de vida, educando en la solidaridad, mirando el interés general, y haciendo posible y efectiva la participación del pueblo y el ejercicio real de su soberanía.

                La tarea no es nada fácil, frente a egolatrías desmesuradas, individualismo lacerante, y partidocracia ramplona, que condicionan el presente. Ni la opción anti-sistema ni la tendencia a una democracia orgánica de corte paramilitar o totalitarista van a mejorar la democracia. Importa, pues, como indica el Preámbulo de la Constitución Española de 1978 : “Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular”, lo que implica garantizar los derechos humanos, promover el progreso de la cultura y la economía al servicio de la vida digna de la sociedad en su conjunto, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de cooperación y solidaridad entre todos los pueblos de la Tierra. 

                El paradigma del Estado y la Federación o Confederación de Estados – propios de la Teoría Política- hay que entenderlos al servicio del pleno desarrollo integral de toda la Comunidad Humana."