lunes, 15 de abril de 2019

"VILLA-ALDEA" (1959-1960) Y LA VIDA EN LOS MARINES


          Con motivo de las XXXIV Jornadas del Patrimonio Histórico de la Comarca de la Sierra de Huelva, junto con un humanista -Carlos Sánchez Rodríguez- nos hemos atrevido a abordar el tema de la impronta personal de Don José Luis Bernabéu Amo, y su legado o patrimonio documental de la revista denominada "Villa-Aldea".
          La ponencia ha tenido tal eco que se nos ha pedido difundirla de inmediato, aunque vaya a ser objeto de publicación de las Actas de las mencionadas Jornadas.
          Consta de dos partes. Reproducimos ahora la primera parte, que transmite la experiencia personal de Carlos Sánchez:

I.- La efímera pero memorable presencia del P. “Villa-Aldea” en la Sierra

Carlos Sánchez

Introducción

            Mi intervención pretende evocar la singular figura de José Luis Bernabéu Amo (Madrid 1923-1996 Valencia), el popular Cura “Villa-Aldea”, como introducción a la Ponencia de Pepe Mora: El vivir de  Los Marines en la Revista Villa Aldea. 

            Yo quizás sea el menos indicado para hablar del P. José Luis porque muchos de los que estáis aquí seguro que lo conocisteis mejor que yo, que tan solo estuve con él en tres ocasiones (que en total no sumarían más de 3 ó 4 horas), pero me quedó un recuerdo muy vivo de tan fugaces encuentros. Y también fui testigo del impacto que tuvo su presencia en aquel momento.

            Como digo en el título de esta intervención mía, la estancia, la presencia del P. José Luis en la Sierra de Aracena, fue efímera, fugaz, muy breve. Duró poco más de un año [del 13 de abril de 1959 al 30 de junio de 1960], pero en tan poco tiempo supo “Villa-Aldea” remover, zarandear las conciencias y llegar a la gente, más allá del reducido ámbito de sus tres parroquias rurales, Cortelazor la Real, Los Marines y Corterrangel-Castañuelos. Fue un hombre controvertido, pero a nadie le resultó indiferente.

            ºFue efímera, pero memorable, es decir, digna de ser recordada. Dejó en la Sierra un recuerdo de su paso. Prueba de ello es que cincuenta y nueve años después, hoy nos estamos ocupando de él y de su Revista en estas Jornadas.

            La irrupción del Padre José Luis Bernabéu, "Villa-Aldea", -exclaustrado de los Terciarios Capuchinos e incardinado en la diócesis de Huelva "ad experimentum"- fue, como la calificaría con acierto su amigo Leopoldo Alés, "un bombazo".

            El 31 del pasado agosto habría cumplido 95 años. En esa fecha, evoqué mis encuentros con él en un relato: Tres momentos con el cura “Villa-Aldea”. Aquí voy a referirme brevemente al primero y el último: un viaje en moto a Corterrangel y cuando fuimos a darle la Extremaunción.
1.- Un viaje en moto a Corterrangel.



Mi primer encuentro fue un viaje que hice con él a Corterrangel en su moto, una Montesa. Pasé un miedo tremendo. Aquella máquina volaba.

Lo primero que yo destacaría: en aquel momento, “Villa-Aldea” apareció como un cura diferente, distinto. Con un dinamismo arrollador. Sus maneras, sus modos, sus palabras no eran clericales. Como símbolo de su singularidad, puede servirnos su MONTESA. Era un cura diferente como la Montesa que manejaba.

Aquella moto cubierta del polvo de los carriles recuerdo haberla visto reluciente, flamante, en la relojería-joyería "Casa Seco" de Aracena. La tenían allí en exposición y atraía la atención de todo el mundo. Recién llegado el Padre José Luis a la Sierra, entró en la joyería y se dirigió a Manuel Seco: "Quiero esa moto. No tengo ahora ni una peseta. Te la pagaré hasta el último céntimo, puedes estar seguro. Pero la necesito ya, hora mismo, para atender a los feligreses de mis aldeas". Con su labia irresistible, su desenvoltura y seguridad desconcertaba a cualquiera. Manuel Seco telefoneó al proveedor de Montesa que terminó dando su conformidad. Supo comerle el coco a Manuel Seco, convencerlo para sacarle la Montesa sin adelantar un solo duro. A partir de ese momento, la figura del Padre “Villa-Aldea” cabalgando su Montesa sería familiar en la comarca yendo sin parar, arriba y abajo, por aquellos carriles pedregosos y polvorientos, para hablarles de Dios a aquellos campesinos, suscitar su solidaridad y cooperación, llevarles consuelo y medicinas, mejorar, en fin, su estado de incomunicación y aislamiento.

A diferencia de la Vespa o Lambretta,  que eran entonces las más usuales entre el clero, para cabalgar la Montesa había que remangarse la sotana que resultaba un estorbo. Al padre “Villa-Aldea”, de andares rápidos y nerviosos, se le enredada la sotana entre las piernas y por eso llevaba siempre desabrochados los últimos botones de la rodilla hacia abajo. Nunca llevaba alzacuello. Calzaba botos. Me decía que los aldeanos le habían enseñado cómo andar a campo través y subir sin fatigarse cuando se pateaba el monte desde Cortelazor a Corterrangel para estudiar por dónde habría que tirar los cables entre las encinas y alcornoques para llevar la luz y el teléfono a las aldeas. "He aprendido que de nada sirven las prisas; hay que subir despacio y a grandes zancadas. Ellos me han enseñado a caminar". Claramente quería darle a esta última frase un alcance metafórico.

Yo tenía entonces 20 años y él, 36. Lo veía como un Superman. Representaba todo lo que yo no tenía: seguridad, coraje, nervio, dinamismo, decisión, entrega ilimitada.

¿Pero qué era exactamente lo que me cautivaba? Creo que sobre todo, había en su personalidad algo contradictorio y desconcertante que seducía: Por una parte, un dinamismo arrollador, una especie de urgencia que se manifestaba en sus maneras impositivas, apabullantes y hasta broncas a veces; y por otra, un volcarse en compasiva delicadeza por los más débiles, en lucha por mejorar la condición de aquellas aldeas pobres y olvidadas.

Lo poquísimo que conocemos de sus antecedentes personales nos deja ya entrever ese fondo contradictorio y bipolar. En 1936, con tan solo 13 años, se alistó en un tercio del requeté y luego fue legionario. Más tarde, entró en los Capuchinos, en la "orden seráfica". Mezcla extraña, sin duda: un cruce o mestizaje entre legionario y franciscano. El empuje indomable de la legión con la delicadeza estética franciscana. Eso era, creo, lo que me atraía en aquel hombre resuelto, enérgico y atlético: un franciscanismo a las bravas, a lo bárbaro; unas formas imperiosas y ásperas para camuflar su ternura. En ocasiones uno se hace el duro para no dejarse ablandar por la emoción y ocultar los sentimientos. Pues a mi modo de ver, el Padre "Villa-Aldea” vivía así de forma permanente.

Desde luego el aspecto atlético y el ímpetu del P. José Luis para nada recordaban al Santo Seráfico, pero siete siglos después, este hombre -estoy seguro- se alimentaba del ideal de Francesco, il poverello d'Assisi, el santo que más se acercó a los hombres para acercarse a Dios. El Padre "Villa-Aldea" también se acercó a aquellos aldeanos pobres cuyos nombres desfilan por las páginas de su revista.

            Porque siempre manifestó una clara preferencia por las aldeas, que en aquella época vivían en un enorme atraso y aislamiento; eran “La Periferia”, como diría hoy el Papa Francisco. Con estas palabras se abre la portada del primer número de la Revista, como una especie de manifiesto:

“VILLA-ALDEA” SALUDA A AQUELLOS A QUIENES VA DIRIGIDA. A LOS ALDEANOS EN PRIMER LUGAR (LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS) DE CASTAÑUELOS Y CORTERRANGEL, LOS QUE VIVEN SIN LUZ ELÉCTRICA Y DESCONOCEN EL USO DEL TELÉFONO. LOS QUE VIAJAN TODAVÍA PARA LLEGARSE A ARACENA COMO EN EL SIGLO XVII LO HICIERON SUS ASCENDIENTES, SOBRE EL LOMO DE LAS BESTIAS O EN EL MÁS BARATO DE LOS VEHÍCULOS, QUE ES QUE LLEVA CADA PERSONA EN SUS PIERNAS. […]

“VILLA-ALDEA” ES UNA REVISTA ALDEANA. ORGULLOSA, ADEMÁS, DE SERLO. PORQUE  RESULTA QUE CRISTO ERA UN ALDEANO Y LA VIRGEN FUE UNA ALDEANA. Y AL SERLO ELLOS, NOS ENNOBLECIERON A NOSOTROS. […]

           
2.- Extremaunción



            El seis de enero de 1960 acompañé a Leopoldo Alés, capellán de las Carmelitas de Aracena y párroco de Carboneras, para darle la Extremaunción al Padre José Luis. A propósito de ese encuentro quiero fijarme en dos aspectos. En la Revista Villa-Aldea que era su propia ‘persona’ en el sentido etimológico de esta palabra, su “máscara de actor”. Y así lo entendió el pueblo que siempre lo llamó por ese nombre, El Padre “Villa-Aldea”. Y, en segundo lugar, en su temple frente a la muerte.

            Seis de enero, día de Reyes de 1960. Aparece cariacontecido don Leopoldo, “Sé que no vengo en el mejor momento, pero quiero que me acompañes. Voy a Cortrelazor a darle la Extremaunción a “Villa-Aldea”.

            Preciso es aclarar que en aquellos años decir Extremaunción o darle a uno el santolio era tanto como anunciar una muerte inminente. Era un sacramento que solo se administraba in extremis, poco menos que in articulo mortis. (Después del Concilio Vaticano II, pasó a llamarse “Unción de los enfermos” suprimiendo lo de “extrema” para quitarle ese carácter de ultimidad, de estar al borde o a las puertas de la muerte y se le puede administrar a cualquier enfermo cuyo mal revista cierta gravedad). “Pero ¿qué le ha pasado?”, repetí. “Parece que ha tenido un vómito de sangre”. Pero así lo contaría el propio “Villa-Aldea” días después en la revista [10 de enero de 1960]:

Tosí y como una bola de sangre que hervía subió por mi garganta. El pañuelo se tiñó de rojo y yo no sé qué color tomaría, pero o me puse morado o me quedé blanco. ¡Sangre por la boca! Es como la Muerte que te coge y que te aprieta. Como la vida que se te escapa en cada borbotón de sangre.

Cuando pasó aquello, cuando me vieron los médicos y me dijeron que no era cosa de muerte, ya me sentí feliz. Y el día seis de enero los Reyes me trajeron otro rato de sangre más terrible, más duro, con el que la muerte me parecía tan cerca que llamé al cura para la Extremaunción. Dijeron que mis ojos se vidriaron como los tuyos en la Cruz y dicen que, mientras me desvanecía, repetía “que se haga tu voluntad, Dios mío”, pero seguramente si hablé contigo, hablaba el miedo porque solo recuerdo miedo, miedo, miedo.

 

            Entramos en la casa parroquial, justo frente al costado de la iglesia de Cortelazor, con ese pellizco o aprensión ante la sospecha de lo que íbamos a encontrar. Al pasar, en la primera habitación a la izquierda, la pieza principal de la casa, estaba lo que pomposamente podríamos llamar la Redacción de la Revista ‘Villa-Aldea’, es decir, el despacho del Padre José Luis. Siempre el lugar de trabajo, el estudio, ese “territorio” marcado especialmente nos dice mucho, nos revela la personalidad del usuario. No era una habitación en desorden, pero sí un espacio algo caótico. Un amplio tablero sobre caballetes como mesa de trabajo adosado a la pared bajo la ventana, con revistas, libros, papeles y la máquina de escribir. Al otro lado, la multicopista, cajas de aquellos clichés que se perforaban al mecanografiar sobre ellos, tubos de tinta, paquetes de papel apilados. Una larga repisa corría a lo largo de la pared; sobre ella, algún portafoto, algunas botellas de whisky, pipas y sobres de tabaco de hebra, botes con lapiceros y punzones, guantes de boxeo… No era una habitación en desorden, repito; tampoco, desde luego, un despacho con ese orden impoluto de mírame y no me toques. Allí reinaba cierta anarquía que más bien denotaba lugar de trabajo de alguien dinámico y creativo. Y lo más llamativo, por supuesto, el saco de boxeo que colgaba del techo en el centro de la habitación para el entrenamiento de aquel cura púgil que descargaba sobre él su necesidad de quemar energías y acaso de sublimar su empuje y combatividad.

            Lo imagino en las noches de Cortelazor tecleando la máquina y a veces, mientras le viene la idea, plantado de un salto ante el saco descargando una serie de golpes sordos para volver de nuevo a la mesa –el saco queda en el centro balanceándose-, encender una pipa y tomar un trago de whisky. Y de nuevo tecleando y picando los clichés directamente, sin borrador previo, con ese estilo nervioso, directo, diríamos alla prima, sin tanteos ni “arrepentimientos”. En eso estriba la efectividad y fuerza de su estilo que transmite espontaneidad e inmediatez.

            Él escribía la revista del tirón, de cabo a rabo, en todas sus secciones con diferentes registros y desdoblándose en distintos personajes, periodistas, jefes de redacción, etc. que con frecuencia despotrican del “repelente” y “estúpido” Director.

            El éxito y la repercusión que tuvo en la Sierra -y mucho más allá- ese humilde boletín interparroquial, la revista ‘Villa-Aldea’, es un auténtico fenómeno que merecería un  detenido análisis. Algo sorprendente.

            En esas páginas a ciclostil queda constancia del espíritu y aliento del Padre “Villa-Aldea”.

Para mi tranquilidad, cuando entramos en su cuarto me encontré al “Villa-Aldea” de siempre, con buena cara, incorporado en la cama y apoyado sobre la almohada doblada. El único indicio de lo ocurrido era un pañuelo con manchas de sangre que tenía junto a la almohada. Acaso por los nervios hablaba aún más deprisa de lo que era habitual en él, como si las ideas le acudieran mucho más rápidas que la posibilidad física de articular las palabras.

            De pronto, avisados sin duda por alguien, aparecieron en el marco de la puerta el párroco-arcipreste de Aracena, don Amadeo, y su incondicional coadjutor, don Serafín. Estuvieron todo el tiempo de pie. Se les notaba incómodos y tensos. Don Amadeo dio un paso adelante: “Pero, bueno, ¿qué te ha pasado? Es que no puede ser, no puedes seguir así. Tienes que llevar una vida más ordenada y tranquila, tienes que cuidarte.”  “Villa-Aldea” se señalaba con el índice la boca y la garganta y movía negativamente la cabeza para significar que no debía o que le habían prohibido hablar. Don Amadeo siguió diciendo que cómo no le habían dicho nada, que había sido el último en enterarse.  Habló de su responsabilidad y que él debía estar informado de todo, que para eso era el Arcipreste. Como don Amadeo comprobó que no le sacaría una sola palabra a “Villa-Aldea” y este, cerrado en banda, gesticulaba que no podía hablar señalando el pañuelo ensangrentado, de pronto se oyó “Vámonos, Serafín, que aquí ya no tenemos nada que hacer”.

            En cuanto dieron media vuelta, “Villa-Aldea” nos miró con complicidad a Leo y a mí sin decir palabra para dar tiempo a que llegaran a la puerta de la calle. No habrían traspuesto el umbral, cuando de pronto hundió para dentro el labio inferior, dio un silbido largo y al momento, en respuesta, se oyó la carrera de un cuerpo pesado que al entrar rozó la puerta de la habitación y la dejó vibrando; aquel perrazo de un brinco se encaramó en la cama. Le acarició la cabezota y a una señal suya, Pilo, un Bulldog enorme, se echó en el suelo junto a la cama de forma que “Villa-Aldea”, con el brazo derecho caído, alcanzaba a pellizcarle una y otra vez los gruesos pliegues de piel. Me miró: “¿Ves? Lo que le estoy haciendo le tiene que doler, pero no protesta”. El perro, inmóvil, tan solo levantaba un ojo. “Tiene en mí una confianza ciega, total, absoluta. Si se lo hicieras tú, ya verías”. “Esta mañana he sentido miedo –continuó-, esto me ha herido, pero mi confianza en Dios es total. Respecto a Él me siento como Pilo conmigo: aunque le duela, sabe que yo nunca le haré daño”. Puedo asegurar que más de una vez, en distintas ocasiones, he evocado esta escena que tengo grabada en mi memoria y me ilustra lo que es la confianza, esa actitud de “abandono” de la que hablan los maestros espirituales.

Aquel día de Reyes de 1960 “Villa-Aldea” creyó que se moría.

Ya soy un hombre maduro. He visto dos guerras. Sé lo que son las heridas. Pero ¡sangre por la boca! […]

Acaso en su ardor juvenil de soldado voluntario soñó la Muerte como una pasión turbulenta y necrófila, como una amante terrible y destructora que seduce, cautiva y encumbra a los héroes cubriéndolos de gloria. Más tarde la sintió como una hermana, igual que Francisco: Laudato si,’ mi’ Signore, per sora nostra morte corporale, de la quale nullu homo vivente pò skappare.

            Pero merece subrayarse que en este trance “Villa-Aldea”, pese a su temperamento y coraje, no pretendió “dar la talla” proponiéndose como ejemplo para sus lectores y feligreses; no tuvo empacho en escribir: solo recuerdo miedo, miedo, miedo.

            Faltarían todavía treinta y seis años para que tuviera en Valencia su encuentro definitivo con la Muerte (Valencia, 17-F, 1996). En ese trance lo sorprendemos dialogando con ella: No temí nunca, hermana Muerte / que vinieras // […] En esta última ocasión apenas se deja entrever también el miedo: Hazlo leve / y aun deprisa. Lo acepto todo.

SICUT VITA, FINIS ITA

            Para mí, la biografía que conocemos del Padre José Luis se parece a un libro incompleto al que le han hurtado capítulos esenciales para tener una cabal interpretación y solo le han dejado la página final, más aún, tan solo las frases finales que cierran el último capítulo. Y uno daría cualquier cosa por salvar ese vacío, esa laguna, y conocer los capítulos que faltan. Pero el final que conocemos mantiene el alto voltaje existencial del protagonista, de ese luchador nato que nunca se anduvo midiendo las palabras. Las últimas suyas tienen su sello, su acento inconfundible. En ellas reconocemos perfectamente al personaje que fue –como él diría de su revista- “un hombre pobre, pobrísimo, pero nunca un pobre hombre”, sino alguien con madera de héroe; alguien que desde niño  eligió una forma de vivir arriesgada, intrépida, comprometida. También “Villa-Aldea”, como escribió Unamuno en su epitafio, llega a su final deshecho del duro bregar, pero, a diferencia de este, renuncia a dormir en ese misterioso hogar. No quiere –dice- soñar.

            No deseo el Cielo. / Solo deseo la nada. / Descansar en la nada para siempre. Rotundo como siempre fue, sin medias tintas, Tú que eres TODO, dame la NADA.


CONCLUSIÓN

Cuando estaba el Padre José Luis Bernabéu en la Sierra (1959-1960), eran tiempos preconciliares y en plena época franquista. La mentalidad de aquel momento no sería extrapolable al nuestro. Quizá por eso y sobre todo por su originalidad y carisma, “Villa-Aldea” no es imitable ni valdría como ejemplo a seguir al pie de la letra, pero sí merece desde luego nuestro agradecido reconocimiento. Fue como un meteoro que se abrasó en el roce de su carrera.

            La prueba de su impacto y celebridad es que hoy y aquí, en Los Marines, estemos hablando de “Villa-Aldea” 59 años después porque, además de la talla humana y cristiana, y de su ejemplo como párroco de estos pueblos y pedanías rurales, el año que él vivió aquí es seguramente el más documentado de la historia, más aún, de la intrahistoria de Los Marines, del vivir día a día de su vecindario, por el testimonio que ha quedado en su “papelucho”, como él a veces lo llamaba, en su revista Villa-Aldea.

jueves, 21 de marzo de 2019

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LATINOAMÉRICA?


Gracias a cuanto me ha aportado el profesor amigo Juan Francisco Ojeda Rivera, catedrático de Geografía en la UPO, me atrevo a afrontar en un Foro de Comunicación y Debate, en Camas (Sevilla) la pregunta que formula esta entrada: ¿Qué está pasando en Latinoamérica?

         Desde enero de 2009 a enero de 2019, América Latina ha ido cambiando  en su tonalidad política, impulsada desde sustratos “pretorianos” y “elitistas”  hacia opciones neoconservadoras y neoliberales individualistas frente  a los sistemas de otro signo “comunitarista”, más o menos democráticos o  más o menos totalitarios, según los casos (ver Le Monde, nº 780-66e année. Mars 2019, pág. 1 y 10-11: La droite dure à la manoeuvre: Où va l´opposition au Venezuela?, de Julia Buxton, y el gráfico “Vague bleue en Amerique Latine” de Cecile Marin).

         Desde otras perspectivas, Leonardo Boff, a finales de febrero del presente año, nos decía, desde Brasil, que la actual crisis política social reclama profetas, pues si se mantiene el camino abierto de Temer (del Tener, digo yo) profundizado por el ultraliberalismo que domina el confuso gobierno de Bolsonaro y se imponen las reformas propias del mercado competitivo y nada cooperativo, Brasil puede transformarse en una nación de “parias”. Desde España, José Arregi, recordando los tiempos en que el 24 de marzo de 1980 fue asesinado Oscar Romero, que sigue vivo en su pueblo, invita a combatir los abusos de poder –causa principal de toda violencia-, desde la esperanza, la fortaleza y la justicia de forma rebelde pero no violenta.

         Quizás hay una pregunta previa  a la formulada desde el Foro de Comunicación y Debate: ¿Qué está pasando en Latinoamérica? La pregunta se formuló incluso en un libro de 2018: “¿Debe importarnos América Latina?” (1). Ambas preguntas son pertinentes, tanto si queremos promover la liberación integral, al modo de Ignacio Ellacuría- optando políticamente por los medios organizativos más aptos-, como si, optimistas en nuestro mundo cada vez más complejo y multipolar, al modo de Josep Piqué, se mira en todas direcciones, y de modo especial hacia la convergencia del desarrollo humano integral del Atlántico, Europa y África.

         En este sentido, me resultó encomiable la mirada serena de François Houtart, fundador del Centro Tricontinental (CETRI), en la Universidad Católica de Lovaina, y que abordaba desde la preocupación medioambiental hasta la crisis de la hegemonía global o el policentrismo geopolítico (2). De hecho, América Latina está afrontando en pleno 2019 un proceso de profundas transformaciones políticas y económicas. Este año, en verdad, puede marcar un punto de inflexión en la región de una gran parte del Mundo Occidental si tenemos en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos:

  1. La ola azul indicada en el conjunto de la región –frente a opciones anteriores supuestamente liberadoras, pero con sus contradicciones.
  2. El primer año de Bolsonaro en Brasil y la situación del Partido del Trabajo.
  3. López Obrador en México, y sus problemas internos y externos.
  4. La crisis política y económica en Venezuela, y su situación internacional a favor de Maduro, o en contra (a favor de Guaidó), y a favor del diálogo o en posición ambigua.
  5. Las tensiones sociales en Centroamérica y la cuestión migratoria con Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump.
  6. Los condicionantes de los intereses internacionales, sobre todo de Rusia, China, y Cuba, respecto a Estados Unidos, Canadá y Europa.
  7. Y otros factores propios de cada país, ya sea en México, en Centroamérica y El Caribe, o en la diversidad de América del Sur, en donde operan factores geopolíticos, sociales, económicos, ideológicos, culturales e incluso religiosos.

         América Latina ha despedido el año 2018 como uno de los años de mayor intensidad política y convulsión de las últimas décadas.

         A lo largo de estos meses han emergido algunas cuestiones que marcarán el devenir de la región en el presente 2019. En primer lugar, los problemas que tienen en principio un alcance nacional, pero que pueden generar repercusiones imprevisibles en la zona; y, además, los temas que afectan a varios países a la vez, para los que aún no se ha ofrecido una solución completa.

         El carácter heterogéneo de la región ha quedado nítidamente reflejado recientemente. Países con un desempeño económico muy positivo, como Chile, Bolivia, Colombia, República Dominicana o México, cohabitan con otros en una fase de crisis aguda, como Venezuela, Argentina o Brasil. En el mismo sentido, existen Gobiernos que apuestan por una integración regional marcada por la liberalización de los mercados, mientras otros dirigentes buscan primar la unidad política, lo que lleva a choques entre modelos contrapuestos, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América —impulsada por Venezuela— o UNASUR frente a otros acuerdos y organizaciones, como la Alianza del Pacífico o MERCOSUR. Los datos, no obstante, conviene actualizarlos no sólo desde el punto de vista económico sino conforme a los índices de desarrollo humano (IDH).

RIQUEZA NATURAL EN LATINOAMÉRICA

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¿Y SIN EMBARGO?...
         Invitamos, pues, a abordar este tema complejo, con el fin de suscitar reflexión y aportaciones en torno a tres puntos:

  1. La rica diversidad natural de una vasta región del continente americano, conjugando la escala de lo real y lo diverso
  2. Los hitos históricos que han ido conformando la territorialidad política actual dependiente y desigual
  3. La coyuntura actual y sus fenómenos más sobresalientes en la dimensión social: en educación, salud, igualdad y libertad, etc.

Nos interesa Latinoamérica por ser territorio hermano dentro de la Gran Comunidad Humana, pero también por su historia y el peso mundial que tiene ahora –de población y territorio- en el conjunto del Desarrollo Integral de la Humanidad. ¿Dónde puede estar el secreto de las tendencias del futuro inmediato? Quizás en cuál sea realmente, en la práctica, el fetiche del desarrollo: el fetiche jurídico del capital (economicista e individualista) o el fetiche cultural del Bien Común, comunitarista y socializante, (3).    
          Para terminar, una referencia al final del libro de Pedro Baños: El dominio mundial. Elementos del poder y claves geopolíticas (2018), "Un mensaje de esperanza":
"La conflictividad social vivida en el pasado, y que todavía persiste, debería vacunarnos contra ella de una vez por todas. Para conseguir un mundo más armónico ... se hace necesario un cambio de mentalidad. Hay que abandonar el individualismo y el egoísmo y dirigirse hacia un modelo que contemple a todo y a todos los que nos rodean, los cuales deben ser parte intrínseca de uno mismo. Los programas educativos tienen que aunar tecnología y humanidades, para evitar convertir a los seres humanos en cíborgs  o robots. La persona no puede perder su esencia, aquello que una máquina no puede ni tampoco nunca debe tener: moral, conciencia, valores. La voluntad humana no puede llegar a ser sustituida por un aparato, porque, de suceder así, quizá nos encontraríamos ante el final de la existencia de la especie humana...
El mundo nos ha conectado y debemos vernos como parte de un todo diverso y unido. Una solución personal es temporal si no es para todos..."    

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  • (1) Piqué, Josep: El mundo que nos viene (2018), DEUSTO, Barcelona, páginas 173-190.
  • (2) Últimas obras de François Houtart (Bruselas, 1925- Quito, 2017):"Africa codiciada. El desafío pendiente" (2007); "De los bienes comunes al bien común de la humanidad" (2012); "El bien común de la humanidad" (2013); "El camino a la utopía y el bien común de la humanidad" (2014); "El camino a la utopía desde un mundo de incertidumbre" (2015).
  • (3) Ver Salamanca Serrano, Antonio: El fetiche jurídico del capital: hegemonía global mediante los estudios de Derecho (2016), IAEN, Quito, capítulo 4: “Los estudios de Derecho en América Latina y el Caribe”, páginas 79-89

domingo, 3 de marzo de 2019

UN NO Y UN SÍ


          En el contexto de cuanto acontece en el momento histórico presente, cabría preguntarse sobre dónde nos encontramos quienes transitamos de la Dictadura, en España, hacia el Estado Social y Democrático de Derecho. 
         Siendo parte de la Unión Europea, y, tras la declaración institucional del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez (del 15 de febrero del año en curso), que nos convoca a elecciones generales el 28 de abril, parece importante no sólo saber dónde nos encontramos, tras cuarenta años de democracia formal, sino saber hacia dónde queremos encaminarnos.

         Formalmente se nos dice que son logros actualizados en los últimos nueve meses: a) un crecimiento económico respetuoso con el Medio Ambiente y con la creación de empleo digno más estable, respetuoso con los mayores y atento a las exigencias de la juventud; b) la reconstrucción del Estado de Bienestar, dando prioridad a la conjunción de libertad e igualdad, salud universal, educación y servicios sociales; y c) haberse reforzado las instituciones democráticas y respetar la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

         ¿Qué ha ocurrido, sin embargo, con ciertas tendencias catalanistas? ¿Por qué fragmentarse? ¿Por qué tanta crispación cuando se necesita diálogo, encuentro y consenso constructivo en España, en Europa, y en las relaciones internacionales y de cooperación?

         Responder a estas preguntas no es nada fácil. La realidad, además de dinámica es compleja e histórica. Personalmente prefiero mirar hacia un horizonte de entendimiento, unión y fortaleza para el Bien Común y el Interés General de toda Comunidad Humana.

         En el grupo de Senatus Trianae, he expresado que durante los últimos nueve meses hemos vivido una especie de “espejismo”.

         La escasez social desértica, los recortes económicos y la necesidad de un poco de agua para aliviar la andadura, nos hizo vislumbrar un oasis que, de pronto, nos ha remitido a un horizonte más lejano. La España de la próxima década, de una nueva generación, y de un renovado bienestar socialdemócrata pasa a ser ese nuevo horizonte, alcanzable pero distante todavía del punto en el que nos encontramos.

         ¿Qué debemos hacer? Esa es la pregunta no sólo respecto al horizonte alcanzable sino también respecto al quehacer diario de nuestro momento histórico, inmersos como estamos en un mundo cada vez más global.

         Parece que lo lógico sería avanzar hacia una España mejor cohesionada social y territorialmente, siendo solidarios ad intra y ad extra, muy especialmente en pro de un desarrollo integral comunitarista, capaz de conjugar la libertad real con la igualdad real ante la ley, ante las posibilidades de realización, ya sea respecto a necesidades básicas como respecto a exigencias que garanticen derechos humanos que deben ser fundamentales en cuanto al trabajo, la salud, la educación, la convivencia familiar, y la dignidad de toda persona humana. Avanzar en España, avanzar en Europa y avanzar en opciones históricas de nuestro Sur, Sur Oeste, pero también en el conjunto de la gran Comunidad Humana, dispersa por los cuatro puntos cardinales.

         Desde nuestro punto de vista, como indica el artículo 6º de la Constitución Española, los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Pero su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Es más, su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

         ¿Cuál puede ser nuestra brújula que nos oriente hacia el nuevo horizonte, alcanzable?: La brújula la tenemos en el Preámbulo de la propia Constitución.

         En nuestro camino ya orientado, necesitamos de la cohesión social y de la cohesión territorial para conservar y preservar la unidad de España. Necesitamos, además, garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución. Para ello, es fundamental seguir consolidando el Estado de Derecho y proteger a toda persona española y no española, a toda persona, a todos los pueblos de España, a todos los pueblos lejanos o próximos –puesto que nada humano nos es ajeno-, y necesitamos promover el progreso económico y cultural, propios de una sociedad democrática europea y avanzada.

         Finalmente, necesitamos  colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación internacional entre todos los pueblos de la Tierra. Ese es nuestro horizonte constitucional.

         No se nos olvide, transmito desde nuestro grupo Senatus Trianae: “España, como Estado Social y Democrático de Derecho propugna los valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Los poderes del Estado emanan del pueblo español en quien reside la soberanía nacional (ver art. 1º, 1 y 2). “

          ¡Nunca más tendencias totalitarias!
          No a las tiranías ni a los totalitarismos, ya sean estatales o de libre mercado del capitalismo global; sí a las relaciones humanas e institucionales pacíficas y al desarrollo integral.  Ello implica, sin duda, la Unión Política Europea así como la renovación, actualización y reconocimiento de una autoridad mundial en Naciones Unidas, sin vetos ni privilegios de los más poderosos en detrimento de los más débiles. Importa, ante todo y sobre todo, la convivencia y el desarrollo integral de toda la Comunidad Humana.

domingo, 17 de febrero de 2019

FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN APLICADA

      La Filosofía de la liberación aplicada, es decir, la PRAXIS, nos demanda a menudo un compromiso liberador, desde la ética y la política hasta la cultura y la economía, ya sea en el África Negra, en Latinoamérica, al Este (desde el Oriente Medio hasta China, la India, Rusia y Japón) y al Oeste (ya sea en Canadá o en Estado Unidos), al Norte y al Sur de Europa, en el Reino de la Gran Bretaña o en la parte Este de Europa, y allá más lejos, más lejos, en las islas Filipinas... y en Australia.
     Puede venir a cuento esta afirmación a raíz de las grandes diferencias entre mujeres y hombres en el contexto de diferentes culturas y civilizaciones. Pero, viene a cuento, en contextos de permanente conflicto, y se agudiza el tema ante realidades como la venezolana y las reacciones internacionales que se están produciendo, a veces más condicionadas por los intereses en las actividades y "acciones" de las industrias extractivas que en el valor y la dignidad de las personas, mujeres y hombres, personas adultas o niños y niñas menores. Además, viene a cuenta también de lo que está  ocurriendo en Burkina Fasso, donde terroristas "religiosamente" fanatizados campan a sus anchas, atacan la columna vertebral del Estado de Derecho y donde, junto al salesiano César, un misionero muy mayor, han asesinado a personas que cumplían sus tareas como agentes de aduanas.
     El horizonte que deberíamos trazar, desde el presente, en vistas al futuro debería ser de esperanza, como me decía Marcos Roitman, al dedicarme en mayo de 2018, un libro suyo: Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina (libro publicado en Madrid, en 2013): "compañero de luchas democráticas y esperanzas de emancipación y dignidad".
     Llegamos a pensar que en el futuro sería difícil ver carros de combate en las calles y aviones lanzando sus misiles... pero la carrera de armamentos sigue ahí, los fanatismos ideológicos y los fanatismos religiosos siguen ahí, los conflictos de poder, intereses y dominios, siguen ahí. No logramos cambiar las personas para hacer valer la dignidad de toda persona humana.
     Es verdad que, en ocasiones, bastante a menudo la técnica de golpes de Estado es practicada desde los despachos del poder financiero mercantilista o industrial. Pero la sangre, al igual que el hambre esta patente en las calles.
    La imagen puede contener: una persona, sonriendo, texto
     El análisis del momento obliga éticamente a trazar un nuevo horizonte de esperanza "a pesar de" tantas y tantas contradicciones y luchas de intereses, enfrentando civilizaciones y fanatismos de tipo ideológico y/o religioso. Los pueblos del mundo debemos decir: ¡Basta ya! ¡Nunca más! 


miércoles, 6 de febrero de 2019

TIEMPOS NO FÁCILES

En el prólogo cervantino, al "desocupado lector" sobre El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, dice el autor, entre otras lindezas, sátiras e ironías, que si los tiempos fueran difíciles, estarás (o te encontrarás) solo. Pues bien, vista la realidad internacional y nacional del momento, Dios nos de salud. ¡Vale!

La crisis venezolana, en un pequeño país de América Latina, se convierte en campo de batalla: a favor del sistema "pretoriano" de  Maduro, Rusia, China, Irán, Turquía, Sudáfrica, Bolivia, Nicaragua, y Cuba...; a favor del sistema demócrata liberal de Guaidó, Canada, Estados Unidos, la mayor parte de América del Sur, buena parte de Europa y Australia...; y proclives al diálogo o en posición ambigua, México, Uruguay, Noruega, Eslovaquia, Irlanda, Italia, Grecia, Rumanía, y Japón...
¿Somos conscientes que todas las personas somos seres humanos? ¿Cómo vamos a poder avanzar en desarrollo integral, en garantizar derechos humanos, y en construir la Comunidad Humana como Casa Común? ¿Qué le aguarda a la población venezolana y a nuestra realidad humana ante esta situación explosiva?
Hagamos burla de supuestos andantes caballeros del Este y del Oeste armados hasta los dientes, dispuestos a lanzarse en la carrera de armamento, para dominar y mantener realidades estructuralmente injustas que dejan al 80% de la población mundial en situación de escasez y pobreza... Pero... ¿Cómo liberarse de los intereses locos de explotación, dominio, y tiranía -incluidas la del Capital y la del capitalismo de Estado-?
Próxima la muerte del Hidalgo Don Quijote, dijo su "escudero" Sancho Panza: "...vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana"
Señores, dijo Don Quijote: vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco, y ya soy cuerdo".

Desde la experiencia que nos da la historia del que fuera el Imperio Español, seamos cuerdos. Busquemos la paz, la justicia y el bienestar de toda la Comunidad Humana. "Vale" 

sábado, 26 de enero de 2019

CONCIENCIA DE COMUNIDAD HUMANA Y CASA COMÚN

A finales de 2018 e inicios del año 2019, quizás la persona que se ha manifestado con un mayor grado de conciencia de Comunidad Humana haya sido el Papa Francisco. Estuve a punto de escribirle para transmitir, al menos, un personal o familiar agradecimiento pero no me animé en tal tarea por haber constatado, un par de veces, que hay que introducir un sobre dentro de otro sobre e indicar claramente el destino personal para que no se quede en manos de la secretaría o se derive a tal o cual persona responsable en el Estado del Vaticano.

     Como se ha indicado, en alguna ocasión reciente, "la elección de Francisco como Obispo de Roma supuso una primavera eclesial... Sin embargo, algunos ... escuchan sus denuncias proféticas desde el escepticismo, simplemente esperando a que acabe su pontificado, y otros, claramente desde una confesada oposición".
      No obstante, la esperanza "a pesar de" es lo mejor de la dimensión liberadora del humanismo y el desarrollo integral en las personas y comunidades de mujeres y hombres de nuestro tiempo que se movilizan, que toman conciencia de la realidad, que reflexionan y que toman opciones no siempre fáciles en pro del Bien Común, del Interés General y del justo desarrollo de la Casa Común y de toda la Comunidad Humana, sin discriminaciones ni marginaciones y explotaciones que vienen a ser un "contra Dios".



     En este punto, el diálogo intercultural, la política desde las exigencias éticas, la economía al servicio del Bien Común, y algunas claves de comunicación inter-religiosa, podrían favorecer y fomentar el reencuentro en lo común, desde las experiencias y vivencias interiores más humanas, más allá de conflictos bélicos y ambiciones de poder y de dominio de lo ajeno, extraño o contrario.
     El principio de responsabilidad. y de corresponsabilidad, es una de las claves más claras para comprender la necesidad de un Nuevo Contrato Social para vivir en paz, en justicia y equidad, y en igualdad y libertad, puesto que todos participamos, como personas, de la misma dignidad humana.
     En el momento histórico actual sobran explotaciones y dominios injustos, sobran guerras y carreras de armamento, sobran luchas comerciales individualistas o estatales, sobran partidismos, sectarismos y dogmatismos, sobran cerrazón y estrechez de miras.


     Toda persona humana, toda familia, toda comunidad o sociedad es una parte importantísima, pero una parte tan sólo, de la gran Comunidad Humana. Cuidemos, pues, la Casa Común, y vivamos en paz y justicia en ella, haciendo posible el desarrollo liberador e integral. Mis mejores deseos de Justicia, libertad e igualdad, desde la Paz interior y real.