jueves, 21 de marzo de 2019

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LATINOAMÉRICA?


Gracias a cuanto me ha aportado el profesor amigo Juan Francisco Ojeda Rivera, catedrático de Geografía en la UPO, me atrevo a afrontar en un Foro de Comunicación y Debate, en Camas (Sevilla) la pregunta que formula esta entrada: ¿Qué está pasando en Latinoamérica?

         Desde enero de 2009 a enero de 2019, América Latina ha ido cambiando  en su tonalidad política, impulsada desde sustratos “pretorianos” y “elitistas”  hacia opciones neoconservadoras y neoliberales individualistas frente  a los sistemas de otro signo “comunitarista”, más o menos democráticos o  más o menos totalitarios, según los casos (ver Le Monde, nº 780-66e année. Mars 2019, pág. 1 y 10-11: La droite dure à la manoeuvre: Où va l´opposition au Venezuela?, de Julia Buxton, y el gráfico “Vague bleue en Amerique Latine” de Cecile Marin).

         Desde otras perspectivas, Leonardo Boff, a finales de febrero del presente año, nos decía, desde Brasil, que la actual crisis política social reclama profetas, pues si se mantiene el camino abierto de Temer (del Tener, digo yo) profundizado por el ultraliberalismo que domina el confuso gobierno de Bolsonaro y se imponen las reformas propias del mercado competitivo y nada cooperativo, Brasil puede transformarse en una nación de “parias”. Desde España, José Arregi, recordando los tiempos en que el 24 de marzo de 1980 fue asesinado Oscar Romero, que sigue vivo en su pueblo, invita a combatir los abusos de poder –causa principal de toda violencia-, desde la esperanza, la fortaleza y la justicia de forma rebelde pero no violenta.

         Quizás hay una pregunta previa  a la formulada desde el Foro de Comunicación y Debate: ¿Qué está pasando en Latinoamérica? La pregunta se formuló incluso en un libro de 2018: “¿Debe importarnos América Latina?” (1). Ambas preguntas son pertinentes, tanto si queremos promover la liberación integral, al modo de Ignacio Ellacuría- optando políticamente por los medios organizativos más aptos-, como si, optimistas en nuestro mundo cada vez más complejo y multipolar, al modo de Josep Piqué, se mira en todas direcciones, y de modo especial hacia la convergencia del desarrollo humano integral del Atlántico, Europa y África.

         En este sentido, me resultó encomiable la mirada serena de François Houtart, fundador del Centro Tricontinental (CETRI), en la Universidad Católica de Lovaina, y que abordaba desde la preocupación medioambiental hasta la crisis de la hegemonía global o el policentrismo geopolítico (2). De hecho, América Latina está afrontando en pleno 2019 un proceso de profundas transformaciones políticas y económicas. Este año, en verdad, puede marcar un punto de inflexión en la región de una gran parte del Mundo Occidental si tenemos en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos:

  1. La ola azul indicada en el conjunto de la región –frente a opciones anteriores supuestamente liberadoras, pero con sus contradicciones.
  2. El primer año de Bolsonaro en Brasil y la situación del Partido del Trabajo.
  3. López Obrador en México, y sus problemas internos y externos.
  4. La crisis política y económica en Venezuela, y su situación internacional a favor de Maduro, o en contra (a favor de Guaidó), y a favor del diálogo o en posición ambigua.
  5. Las tensiones sociales en Centroamérica y la cuestión migratoria con Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump.
  6. Los condicionantes de los intereses internacionales, sobre todo de Rusia, China, y Cuba, respecto a Estados Unidos, Canadá y Europa.
  7. Y otros factores propios de cada país, ya sea en México, en Centroamérica y El Caribe, o en la diversidad de América del Sur, en donde operan factores geopolíticos, sociales, económicos, ideológicos, culturales e incluso religiosos.

         América Latina ha despedido el año 2018 como uno de los años de mayor intensidad política y convulsión de las últimas décadas.

         A lo largo de estos meses han emergido algunas cuestiones que marcarán el devenir de la región en el presente 2019. En primer lugar, los problemas que tienen en principio un alcance nacional, pero que pueden generar repercusiones imprevisibles en la zona; y, además, los temas que afectan a varios países a la vez, para los que aún no se ha ofrecido una solución completa.

         El carácter heterogéneo de la región ha quedado nítidamente reflejado recientemente. Países con un desempeño económico muy positivo, como Chile, Bolivia, Colombia, República Dominicana o México, cohabitan con otros en una fase de crisis aguda, como Venezuela, Argentina o Brasil. En el mismo sentido, existen Gobiernos que apuestan por una integración regional marcada por la liberalización de los mercados, mientras otros dirigentes buscan primar la unidad política, lo que lleva a choques entre modelos contrapuestos, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América —impulsada por Venezuela— o UNASUR frente a otros acuerdos y organizaciones, como la Alianza del Pacífico o MERCOSUR. Los datos, no obstante, conviene actualizarlos no sólo desde el punto de vista económico sino conforme a los índices de desarrollo humano (IDH).

RIQUEZA NATURAL EN LATINOAMÉRICA

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¿Y SIN EMBARGO?...
         Invitamos, pues, a abordar este tema complejo, con el fin de suscitar reflexión y aportaciones en torno a tres puntos:

  1. La rica diversidad natural de una vasta región del continente americano, conjugando la escala de lo real y lo diverso
  2. Los hitos históricos que han ido conformando la territorialidad política actual dependiente y desigual
  3. La coyuntura actual y sus fenómenos más sobresalientes en la dimensión social: en educación, salud, igualdad y libertad, etc.

Nos interesa Latinoamérica por ser territorio hermano dentro de la Gran Comunidad Humana, pero también por su historia y el peso mundial que tiene ahora –de población y territorio- en el conjunto del Desarrollo Integral de la Humanidad. ¿Dónde puede estar el secreto de las tendencias del futuro inmediato? Quizás en cuál sea realmente, en la práctica, el fetiche del desarrollo: el fetiche jurídico del capital (economicista e individualista) o el fetiche cultural del Bien Común, comunitarista y socializante, (3).    
          Para terminar, una referencia al final del libro de Pedro Baños: El dominio mundial. Elementos del poder y claves geopolíticas (2018), "Un mensaje de esperanza":
"La conflictividad social vivida en el pasado, y que todavía persiste, debería vacunarnos contra ella de una vez por todas. Para conseguir un mundo más armónico ... se hace necesario un cambio de mentalidad. Hay que abandonar el individualismo y el egoísmo y dirigirse hacia un modelo que contemple a todo y a todos los que nos rodean, los cuales deben ser parte intrínseca de uno mismo. Los programas educativos tienen que aunar tecnología y humanidades, para evitar convertir a los seres humanos en cíborgs  o robots. La persona no puede perder su esencia, aquello que una máquina no puede ni tampoco nunca debe tener: moral, conciencia, valores. La voluntad humana no puede llegar a ser sustituida por un aparato, porque, de suceder así, quizá nos encontraríamos ante el final de la existencia de la especie humana...
El mundo nos ha conectado y debemos vernos como parte de un todo diverso y unido. Una solución personal es temporal si no es para todos..."    

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  • (1) Piqué, Josep: El mundo que nos viene (2018), DEUSTO, Barcelona, páginas 173-190.
  • (2) Últimas obras de François Houtart (Bruselas, 1925- Quito, 2017):"Africa codiciada. El desafío pendiente" (2007); "De los bienes comunes al bien común de la humanidad" (2012); "El bien común de la humanidad" (2013); "El camino a la utopía y el bien común de la humanidad" (2014); "El camino a la utopía desde un mundo de incertidumbre" (2015).
  • (3) Ver Salamanca Serrano, Antonio: El fetiche jurídico del capital: hegemonía global mediante los estudios de Derecho (2016), IAEN, Quito, capítulo 4: “Los estudios de Derecho en América Latina y el Caribe”, páginas 79-89

domingo, 3 de marzo de 2019

UN NO Y UN SÍ


          En el contexto de cuanto acontece en el momento histórico presente, cabría preguntarse sobre dónde nos encontramos quienes transitamos de la Dictadura, en España, hacia el Estado Social y Democrático de Derecho. 
         Siendo parte de la Unión Europea, y, tras la declaración institucional del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez (del 15 de febrero del año en curso), que nos convoca a elecciones generales el 28 de abril, parece importante no sólo saber dónde nos encontramos, tras cuarenta años de democracia formal, sino saber hacia dónde queremos encaminarnos.

         Formalmente se nos dice que son logros actualizados en los últimos nueve meses: a) un crecimiento económico respetuoso con el Medio Ambiente y con la creación de empleo digno más estable, respetuoso con los mayores y atento a las exigencias de la juventud; b) la reconstrucción del Estado de Bienestar, dando prioridad a la conjunción de libertad e igualdad, salud universal, educación y servicios sociales; y c) haberse reforzado las instituciones democráticas y respetar la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

         ¿Qué ha ocurrido, sin embargo, con ciertas tendencias catalanistas? ¿Por qué fragmentarse? ¿Por qué tanta crispación cuando se necesita diálogo, encuentro y consenso constructivo en España, en Europa, y en las relaciones internacionales y de cooperación?

         Responder a estas preguntas no es nada fácil. La realidad, además de dinámica es compleja e histórica. Personalmente prefiero mirar hacia un horizonte de entendimiento, unión y fortaleza para el Bien Común y el Interés General de toda Comunidad Humana.

         En el grupo de Senatus Trianae, he expresado que durante los últimos nueve meses hemos vivido una especie de “espejismo”.

         La escasez social desértica, los recortes económicos y la necesidad de un poco de agua para aliviar la andadura, nos hizo vislumbrar un oasis que, de pronto, nos ha remitido a un horizonte más lejano. La España de la próxima década, de una nueva generación, y de un renovado bienestar socialdemócrata pasa a ser ese nuevo horizonte, alcanzable pero distante todavía del punto en el que nos encontramos.

         ¿Qué debemos hacer? Esa es la pregunta no sólo respecto al horizonte alcanzable sino también respecto al quehacer diario de nuestro momento histórico, inmersos como estamos en un mundo cada vez más global.

         Parece que lo lógico sería avanzar hacia una España mejor cohesionada social y territorialmente, siendo solidarios ad intra y ad extra, muy especialmente en pro de un desarrollo integral comunitarista, capaz de conjugar la libertad real con la igualdad real ante la ley, ante las posibilidades de realización, ya sea respecto a necesidades básicas como respecto a exigencias que garanticen derechos humanos que deben ser fundamentales en cuanto al trabajo, la salud, la educación, la convivencia familiar, y la dignidad de toda persona humana. Avanzar en España, avanzar en Europa y avanzar en opciones históricas de nuestro Sur, Sur Oeste, pero también en el conjunto de la gran Comunidad Humana, dispersa por los cuatro puntos cardinales.

         Desde nuestro punto de vista, como indica el artículo 6º de la Constitución Española, los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Pero su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Es más, su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

         ¿Cuál puede ser nuestra brújula que nos oriente hacia el nuevo horizonte, alcanzable?: La brújula la tenemos en el Preámbulo de la propia Constitución.

         En nuestro camino ya orientado, necesitamos de la cohesión social y de la cohesión territorial para conservar y preservar la unidad de España. Necesitamos, además, garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución. Para ello, es fundamental seguir consolidando el Estado de Derecho y proteger a toda persona española y no española, a toda persona, a todos los pueblos de España, a todos los pueblos lejanos o próximos –puesto que nada humano nos es ajeno-, y necesitamos promover el progreso económico y cultural, propios de una sociedad democrática europea y avanzada.

         Finalmente, necesitamos  colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación internacional entre todos los pueblos de la Tierra. Ese es nuestro horizonte constitucional.

         No se nos olvide, transmito desde nuestro grupo Senatus Trianae: “España, como Estado Social y Democrático de Derecho propugna los valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Los poderes del Estado emanan del pueblo español en quien reside la soberanía nacional (ver art. 1º, 1 y 2). “

          ¡Nunca más tendencias totalitarias!
          No a las tiranías ni a los totalitarismos, ya sean estatales o de libre mercado del capitalismo global; sí a las relaciones humanas e institucionales pacíficas y al desarrollo integral.  Ello implica, sin duda, la Unión Política Europea así como la renovación, actualización y reconocimiento de una autoridad mundial en Naciones Unidas, sin vetos ni privilegios de los más poderosos en detrimento de los más débiles. Importa, ante todo y sobre todo, la convivencia y el desarrollo integral de toda la Comunidad Humana.

domingo, 17 de febrero de 2019

FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN APLICADA

      La Filosofía de la liberación aplicada, es decir, la PRAXIS, nos demanda a menudo un compromiso liberador, desde la ética y la política hasta la cultura y la economía, ya sea en el África Negra, en Latinoamérica, al Este (desde el Oriente Medio hasta China, la India, Rusia y Japón) y al Oeste (ya sea en Canadá o en Estado Unidos), al Norte y al Sur de Europa, en el Reino de la Gran Bretaña o en la parte Este de Europa, y allá más lejos, más lejos, en las islas Filipinas... y en Australia.
     Puede venir a cuento esta afirmación a raíz de las grandes diferencias entre mujeres y hombres en el contexto de diferentes culturas y civilizaciones. Pero, viene a cuento, en contextos de permanente conflicto, y se agudiza el tema ante realidades como la venezolana y las reacciones internacionales que se están produciendo, a veces más condicionadas por los intereses en las actividades y "acciones" de las industrias extractivas que en el valor y la dignidad de las personas, mujeres y hombres, personas adultas o niños y niñas menores. Además, viene a cuenta también de lo que está  ocurriendo en Burkina Fasso, donde terroristas "religiosamente" fanatizados campan a sus anchas, atacan la columna vertebral del Estado de Derecho y donde, junto al salesiano César, un misionero muy mayor, han asesinado a personas que cumplían sus tareas como agentes de aduanas.
     El horizonte que deberíamos trazar, desde el presente, en vistas al futuro debería ser de esperanza, como me decía Marcos Roitman, al dedicarme en mayo de 2018, un libro suyo: Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina (libro publicado en Madrid, en 2013): "compañero de luchas democráticas y esperanzas de emancipación y dignidad".
     Llegamos a pensar que en el futuro sería difícil ver carros de combate en las calles y aviones lanzando sus misiles... pero la carrera de armamentos sigue ahí, los fanatismos ideológicos y los fanatismos religiosos siguen ahí, los conflictos de poder, intereses y dominios, siguen ahí. No logramos cambiar las personas para hacer valer la dignidad de toda persona humana.
     Es verdad que, en ocasiones, bastante a menudo la técnica de golpes de Estado es practicada desde los despachos del poder financiero mercantilista o industrial. Pero la sangre, al igual que el hambre esta patente en las calles.
    La imagen puede contener: una persona, sonriendo, texto
     El análisis del momento obliga éticamente a trazar un nuevo horizonte de esperanza "a pesar de" tantas y tantas contradicciones y luchas de intereses, enfrentando civilizaciones y fanatismos de tipo ideológico y/o religioso. Los pueblos del mundo debemos decir: ¡Basta ya! ¡Nunca más! 


miércoles, 6 de febrero de 2019

TIEMPOS NO FÁCILES

En el prólogo cervantino, al "desocupado lector" sobre El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, dice el autor, entre otras lindezas, sátiras e ironías, que si los tiempos fueran difíciles, estarás (o te encontrarás) solo. Pues bien, vista la realidad internacional y nacional del momento, Dios nos de salud. ¡Vale!

La crisis venezolana, en un pequeño país de América Latina, se convierte en campo de batalla: a favor del sistema "pretoriano" de  Maduro, Rusia, China, Irán, Turquía, Sudáfrica, Bolivia, Nicaragua, y Cuba...; a favor del sistema demócrata liberal de Guaidó, Canada, Estados Unidos, la mayor parte de América del Sur, buena parte de Europa y Australia...; y proclives al diálogo o en posición ambigua, México, Uruguay, Noruega, Eslovaquia, Irlanda, Italia, Grecia, Rumanía, y Japón...
¿Somos conscientes que todas las personas somos seres humanos? ¿Cómo vamos a poder avanzar en desarrollo integral, en garantizar derechos humanos, y en construir la Comunidad Humana como Casa Común? ¿Qué le aguarda a la población venezolana y a nuestra realidad humana ante esta situación explosiva?
Hagamos burla de supuestos andantes caballeros del Este y del Oeste armados hasta los dientes, dispuestos a lanzarse en la carrera de armamento, para dominar y mantener realidades estructuralmente injustas que dejan al 80% de la población mundial en situación de escasez y pobreza... Pero... ¿Cómo liberarse de los intereses locos de explotación, dominio, y tiranía -incluidas la del Capital y la del capitalismo de Estado-?
Próxima la muerte del Hidalgo Don Quijote, dijo su "escudero" Sancho Panza: "...vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana"
Señores, dijo Don Quijote: vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco, y ya soy cuerdo".

Desde la experiencia que nos da la historia del que fuera el Imperio Español, seamos cuerdos. Busquemos la paz, la justicia y el bienestar de toda la Comunidad Humana. "Vale" 

sábado, 26 de enero de 2019

CONCIENCIA DE COMUNIDAD HUMANA Y CASA COMÚN

A finales de 2018 e inicios del año 2019, quizás la persona que se ha manifestado con un mayor grado de conciencia de Comunidad Humana haya sido el Papa Francisco. Estuve a punto de escribirle para transmitir, al menos, un personal o familiar agradecimiento pero no me animé en tal tarea por haber constatado, un par de veces, que hay que introducir un sobre dentro de otro sobre e indicar claramente el destino personal para que no se quede en manos de la secretaría o se derive a tal o cual persona responsable en el Estado del Vaticano.

     Como se ha indicado, en alguna ocasión reciente, "la elección de Francisco como Obispo de Roma supuso una primavera eclesial... Sin embargo, algunos ... escuchan sus denuncias proféticas desde el escepticismo, simplemente esperando a que acabe su pontificado, y otros, claramente desde una confesada oposición".
      No obstante, la esperanza "a pesar de" es lo mejor de la dimensión liberadora del humanismo y el desarrollo integral en las personas y comunidades de mujeres y hombres de nuestro tiempo que se movilizan, que toman conciencia de la realidad, que reflexionan y que toman opciones no siempre fáciles en pro del Bien Común, del Interés General y del justo desarrollo de la Casa Común y de toda la Comunidad Humana, sin discriminaciones ni marginaciones y explotaciones que vienen a ser un "contra Dios".



     En este punto, el diálogo intercultural, la política desde las exigencias éticas, la economía al servicio del Bien Común, y algunas claves de comunicación inter-religiosa, podrían favorecer y fomentar el reencuentro en lo común, desde las experiencias y vivencias interiores más humanas, más allá de conflictos bélicos y ambiciones de poder y de dominio de lo ajeno, extraño o contrario.
     El principio de responsabilidad. y de corresponsabilidad, es una de las claves más claras para comprender la necesidad de un Nuevo Contrato Social para vivir en paz, en justicia y equidad, y en igualdad y libertad, puesto que todos participamos, como personas, de la misma dignidad humana.
     En el momento histórico actual sobran explotaciones y dominios injustos, sobran guerras y carreras de armamento, sobran luchas comerciales individualistas o estatales, sobran partidismos, sectarismos y dogmatismos, sobran cerrazón y estrechez de miras.


     Toda persona humana, toda familia, toda comunidad o sociedad es una parte importantísima, pero una parte tan sólo, de la gran Comunidad Humana. Cuidemos, pues, la Casa Común, y vivamos en paz y justicia en ella, haciendo posible el desarrollo liberador e integral. Mis mejores deseos de Justicia, libertad e igualdad, desde la Paz interior y real.

lunes, 31 de diciembre de 2018

EL MENSAJE DE LA UNESCO

Desde mediados de noviembre de 1945, el mensaje de la UNESCO sigue vigente, pero no es garantizado. Ese debería ser el reto del nuevo año 2019. Podríamos darnos por satisfechos con la incorporación en la vida cotidiana del Preámbulo y su artículo primero.

El Artículo 1 dice así:

"Propósitos y funciones

1. La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de las Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo.

2. Para realizar esta finalidad, la Organización:
a) Fomentará el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones prestando su concurso a los órganos de información para las masas; a este fin, recomendará los acuerdos internacionales que estime convenientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen;

b) Dará nuevo y vigoroso impulso a la educación popular y a la difusión de la cultura: Colaborando con los Estados Miembros que así lo deseen para ayudarles a desarrollar sus propias actividades educativas; Instituyendo la cooperación entre las naciones con objeto de fomentar el ideal de la igualdad de posibilidades de educación para todos, sin distinción de raza, sexo ni condición social o económica alguna; Sugiriendo métodos educativos adecuados para preparar a los niños del mundo entero a las responsabilidades del hombre libre;

c) Ayudará a la conservación, al progreso y a la difusión del saber: Velando por la conservación y la protección del patrimonio universal de libros, obras de arte y monumentos de interés histórico o científico, y recomendando a las naciones interesadas las convenciones internacionales que sean necesarias para tal fin; Alentando la cooperación entre las naciones en todas las ramas de la actividad intelectual y el intercambio internacional de representantes de la educación, de la ciencia y de la cultura, así como de publicaciones, obras de arte, material de laboratorio y cualquier documentación útil al respecto; Facilitando, mediante métodos adecuados de cooperación internacional, el acceso de todos los pueblos a lo que cada uno de ellos publique.

3. Deseosa de asegurar a sus Estados Miembros la independencia, la integridad y la fecunda diversidad de sus culturas y de sus sistemas educativos, la Organización se prohíbe toda intervención en materias que correspondan esencialmente a la jurisdicción interna de esos Estados. "

El Preámbulo no tiene desperdicio:
Los gobiernos de los Estados Partes en la presente Constitución, en nombre de sus pueblos, declaran:

Que, puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz;

Que, en el curso de la historia, la incomprensión mutua de los pueblos ha sido motivo de desconfianza y recelo entre las naciones, y causa de que sus desacuerdos hayan degenerado en guerra con harta frecuencia;

Que la grande y terrible guerra que acaba de terminar no hubiera sido posible sin la negación de los principios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres, y sin la voluntad de sustituir tales principios, explotando los prejuicios y la ignorancia, por el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas;

Que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua;

Que una paz fundada exclusivamente en acuerdos políticos y económicos entre gobiernos no podría obtener el apoyo unánime, sincero y perdurable de los pueblos, y que, por consiguiente, esa paz debe basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

Por estas razones, los Estados Partes en la presente Constitución, persuadidos de la necesidad de asegurar a todos el pleno e igual acceso a la educación, la posibilidad de investigar libremente la verdad objetiva y el libre intercambio de ideas y de conocimientos, resuelven desarrollar e intensificar las relaciones entre sus pueblos, a fin de que éstos se comprendan mejor entre sí y adquieran un conocimiento más preciso y verdadero de sus respectivas vidas. En consecuencia, crean por la presente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, con el fin de alcanzar gradualmente, mediante la cooperación de las naciones del mundo en las esferas de la educación, de la ciencia y de la cultura, los objetivos de paz internacional y de bienestar general de la humanidad, para el logro de los cuales se han establecido las Naciones Unidas, como proclama su Carta. "



Nota: el reforzar en negrita el final es opción propia.


¿Por qué no pasar del dicho al hecho? Ese es el gran reto que debemos plantearnos en 2019?


Mis mejores deseos de año nuevo para una renovada convivencia, con conciencia de  Comunidad Humana y de Solidaridad Internacional.


 


José Mora Galiana,


31/XII/2018













viernes, 14 de diciembre de 2018

HACIA UNA NUEVA COMUNIDAD HUMANA


        En las reuniones del grupo denominado SENATUS TRIANAE de Sevilla hemos debatido sobre un texto que comienza así: " Evitar las guerras, prevenir que las naciones fuertes opriman a las débiles, y promover el codesarrollo responsable solidario pueden considerarse tres objetivos claros en la construcción de una Nueva Comunidad Humana."
       El texto completo aparecerá en breve en el blog del grupo. La primera pregunta en nuestro contexto actual, es si desde Andalucía, desde España, y desde Europa somos capaces de caminar hacia esos tres objetivos enunciados.  ¿Para qué? Para colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra, supuesto que seamos fuertes desde nuestro Estado Social y Democrático de Derecho.

         Hoy, en España, conviene subrayar los denominados valores superiores de la Constitución Española (del 6 de diciembre de 1978), es decir: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, añadiendo, en estos momentos, el sentido de la interculturalidad y la defensa de la dignidad de toda persona humana, así como la exigencia de conservar un medio ambiente adecuado para el desarrollo armónico de nuestra Casa Común que es el planeta Tierra.

         ¿Estamos en condiciones de transmitir fortaleza y esperanza? Tal vez, .... Pero ¿cómo lograr que no se acumule en manos de pocos el poder, el dinero y los medios de comunicación? ¿Acaso no son los seres humanos naturalmente competitivos, codiciosos y, en mayor o menor grado, aguerridos?
          Tal vez podamos tomar conciencia de que las guerras son más destructivas que rentables, y que es preferible la cooperación internacional al sometimiento, el dominio y la esclavitud o la exclusión de las comunidades más débiles y necesitadas. En ello, es clave la Educación y la Ética.
         Necesitamos, sin duda, conjugar justicia distributiva, desarrollo solidario, libertad e igualdad, enriquecidos con la reivindicación del bienestar y un mayor “goce de vivir”. Pero para ello, debería hacerse realidad una nueva manera de abordar compromisos constructivos más allá de mentalidades ancladas en el pasado ideológicamente cerrado o partidista. 

         España podría desplegar, por medio de su lengua y su cultura, toda una labor diplomática mundial en pro de las relaciones internacionales solidarias. Pero la vieja escuela diplomática no parece muy creativa en este sentido. 

         En vez de estar continuamente guerreando, incluso entre nosotros -al modo catalán en estos momentos- tal vez convenga retomar ad intra el artículo 9,2 de la Constitución Española: Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impiden o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

         Ad extra, nuestro Preámbulo Constitucional es muy claro: establecida una sociedad democrática avanzada, hay que colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.