martes, 14 de julio de 2015

LAS TRES T DEL PAPA FRANCISCO Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Discurso do Papa aos Movimentos Populares http://pt.radiovaticana.va/news/2015/07/10/discurso_do_papa_aos_movimentos_populares_(texto_integral)/1157336

Ante este importante discurso que me han remitido desde América Latina un par de amigos, he optado por hacer un esfuerzo de síntesis y ofrecer su lectura para la reflexión de toda persona y comunidad interesadas en este tipo de temas
Para el Papa Francisco, las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos. Por ello nos dice: “Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.” Al final del discurso propone Tres Tareas de suma urgencia.

Primero de todo.

 1.    Necesitamos un cambio. Habla Francisco de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general, también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propone que nos hagamos estas preguntas:

- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?

 - ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza? 

Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.

 ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza? Si esto así, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir a esta globalización de la exclusión y la indiferencia.

 Plantea el Papa Francisco un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos. Pues son muchos los que esperan, buscan y anhelan un cambio que les libere de cuanto les esclaviza.

 En efecto: “Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.”

 ¿Qué podemos hacer?

 Podemos hacer mucho. De hecho, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Quizás el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo? (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!
 
En segundo lugar:

 2.    ¿Somos sembradores de cambio?  En realidad se trata de un proceso, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.
Desde los movimientos populares, se asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se rebela contra la injusticia social. ... Es imprescindible que, junto a la reivindicación de los legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Tarde o temprano se verán los frutos.

 A los dirigentes hay que pedirles que sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si se construye sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de toda persona humana, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a difuminar los objetivos.

Nadie puede ser ajeno a este proceso. La colaboración responsable,  respetuosa con los movimientos populares, puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.

 3.    Algunas tareas importantes para este momento histórico. Puesto que queremos un cambio positivo para el bien de todos; queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales; pero necesitamos definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, y que no es fácil de definir.

El Papa Francisco, consciente de que no hay receta fácil, se atreve a proponer tres grandes tareas:  

1.    La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.

La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada dministración de la Casa Común.

 Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.

 Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista.  Podemos lograrlo.

 Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructuras adecuadas y garantizar plenos derechos a los trabajadores.

 2.    La segunda tarea es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia. Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.

Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía.

 Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.

 En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande».

Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.

A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.

Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico.

 Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.

Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.

 Digamos NO a las viejas y nuevas formas de colonialismo.

 Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas.

 3. La tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.

La Casa Común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.

 Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas.

 Para finalizar, el Papa Francisco subraya lo siguiente: el futuro de la Humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio.

Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.
*

 Sigamos con la lucha y cuidemos muy mucho a la Madre Tierra. ¡Unámonos a todas las personas buenas del mundo! ¡Hagamos frente a quienes pretendan ser  esclavistas o devoradores del ser humano y de los bienes comunes de la Tierra!

 

 

martes, 7 de julio de 2015

LA DEUDA IMPAGABLE

¿De qué deuda hablamos? En la actualidad, hablamos de deuda "crematística". Ejemplo: el de Grecia. Algunos dicen que Grecia necesitaría más de 80 años para pagar sus deudas contraídas con las instituciones bancarias. Pero, personalmente, desde 1968, cuando yo tenía 20 años, llegué a comprender, en el África Negra: en Monrovia (Liberia), en la isla de Guinea Ecuatorial, o en Douala, Nkongsamba o Yaoundé (Camerún), que existían no pocas deudas históricas impagadas, impagables y silenciadas.
 
Hoy se recalca también la deuda que se tiene con las personas y comunidades más necesitadas en América Latina... pero podría hacerse referencia también al campesinado ruso, a las mujeres chinas, al dominio jerárquico-patriarcal de las grandes religiones... y al poder tecnocrático que se ha vuelto dominante en el mundo de las finanzas, la economía y la política con una borrachera monetaria paradigmática que vive a costa de explotar la naturaleza y las personas como si contáramos con capacidades ilimitadas de energía y de recursos de inmediata regeneración. Sobre este punto, el propio papa Francisco señala con el dedo la "raíz humana de la crisis ecológica". Nunca la Humanidad tuvo tanto poder... pero "¿En manos de quién está y puede llegar a estar tanto poder?" Es tremendamente riesgoso -dice- que resida en una pequeña parte de la Humanidad.
 
¿Cuánto debe la pequeña parte que detenta tanto poder, en la actualidad, a la mayor parte de la Humanidad? ¿Cuáles son los horizontes éticos de referencia para la Ciencia y para la Técnica? Aparte del "afán de lucro"... ¿Cuáles son las opciones y referencias para los tecnócratas que dominan la crematística mundial?

Valga como referencia, lo que a continuación incorporo

Hª CONTEMPORÁNEA

Las quiebras, el endeudamiento de los Estados y la intervención extranjera

La deuda que aplastó en el XIX a los imperios español, chino y otomano


 
La gran deuda que tenemos en este momento histórico, tras la herencia de dos siglos de grandes cambios, es la de ampliar la mirada hacia el conjunto de toda la Humanidad y hacia las comunidades que más sufren y que más necesidades básicas tienen, con el fin de orientar la técnica y la ciencia, y también la economía, al servicio de otro tipo de progreso y desarrollo humano, más sano, más social, más integral e integrador.
 
Quizás el resolver de un modo u otro el caso de Grecia -con independencia de sus propias contradicciones y las de la Unión Europea- pueda indicar algo nuevo: si se está o no dispuesto a tener en cuenta las deudas históricas que pesan históricamente sobre Imperios y Estados poderosos incapaces de pagar las deudas a la Humanidad y a la propia Naturaleza, Casa Común de todos los seres humanos.

sábado, 13 de junio de 2015

LA UNIÓN EUROPEA Y LA OPACIDAD DEL TTIP

El Tratado de libre comercio (TTIP) entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU) se está fraguando en un contexto de opacidad impropio del sentido democrático abierto. Una vez más, produce desencanto que la liebre económica vaya corriendo muy por delante de la tortuga política.
 
Algunos compañeros, a quienes respeto, consideran que es una apuesta por el crecimiento y el empleo. Pero yo no veo, en lo que conozco, que vaya en el sentido del desarrollo humano y la Justicia, en un mundo que exige cada vez más solidaridad global y no sólo circulación libre de mercancías, sino también de personas y recursos humanos.
 
El objetivo es, al parecer, eliminar barreras comerciales entre EEUU y la UE, así como simplificar la compraventa de bienes y servicios entre estos dos espacios. Se dice que se incrementarán en España tanto el PIB como los nuevos puestos de trabajo. Se quiere una sólida economía transatlántica. Pero ni se habla de la destrucción de empleos ni se habla de otros países atlánticos de América Latina y de África. Por lo que cabe preguntarse en qué se va a beneficiar la economía mundial. Sin duda alguna se beneficiará más el sector del automóvil que el sector humano migratorio.

Conviene ver lo que ya se advertía a primeros de mayo en

eldiario.es 

   
      
   

Zona Crítica

 Tratado de Libre Comercio UE-EEUU: un sueño neoliberal, una pesadilla democrática
 
Una vez más, se trata de un proyecto liberalizador pero no liberador, se trata de una opción mercantilista pero no de construcción de la Europa Social Solidaria.
 
La UE tiene un problema de futuro en su construcción actual. ¿Vamos realmente hacia una Confederación de Estados? ¿Se sigue creyendo en el proyecto de los Urales al Atlántico? ¿Queremos reforzar las relaciones internacionales con el Sur y el Sur-Oeste? A todos estos interrogantes, lamentablemente, parece que hay que responder con un NO. ¿Cómo avanzar entonces?
 
Quizás haya que remontarse a 1948, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El espíritu mercantilista vino después, en el Tratado de Roma de 1957. En la actualidad, tenemos varios problemas: el debate hegemónico entre el Reino Unido (que no está integrado en el euro) y Alemania, que va por delante de Francia en la UE. Para España, entrar en Europa fue como cobrar oxígeno..., después vino el endeudamiento, y el repunte de los nacionalismos a pesar de la globalización cada vez mayor del mundo contemporáneo. Añadamos las altas tasas de paro y la crisis económico-financiera y de valores, la puesta en entredicho del Estado de Bienestar, y las disparidades crecientes entre zonas ricas y zonas más pobres. Formamos parte de los denominados PIGS (en inglés, cerdos): Portugal, Italia, Grecia, y España. Nuestras Universidades no alcanzan el nivel deseado y, además, se ha prestado poca atención a la Formación Profesional. ¿Cuál va a ser el futuro de este Sur Europeo?
 
No nos valen demasiadas alegrías. El crecimiento continuo no parece que sea el modelo de desarrollo futuro. El desarrollo humano futuro pasa, velis nolis, por la solidaridad... como el envejecimiento de hecho sólo es superable por la mixtura, en la que sí tenemos experiencia los españoles.
 
Se impone concebir socialmente, políticamente, cuál deba ser la estructura económica y de gobierno más conveniente para la UE, evitando problemas añadidos propios de la lucha y enfrentamiento de civilizaciones.
 
Ante todas estas realidades, que nos condicionan en el quehacer cotidiano, negociar -para su simple ratificación- un Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, a espaldas de la sociedad da la sensación de ser más una afrenta a la democracia europea y a la norteamericana que un aporte valioso en la supuesta salida de la crisis económico-financiera. Favorecer a las multinacionales no es automáticamente beneficiar a la Comunidad Humana.
 
El tema del TTIP entre EEUU y la UE requiere, al menos, un debate, una transparencia, y un mayor conocimiento de sus implicaciones, antes de que se tomen decisiones de trascendencia mundial.
 
 

miércoles, 27 de mayo de 2015

ELECCIONES, CULTURA, DEBATES Y CONSENSO

Las recientes elecciones municipales y autonómicas, celebradas el domingo 24 de mayo, muestran un nuevo tiempo para la cultura política. Del enfrentamiento visceral se tendrá que ir pasando al debate racional para buscar consensos y favorecer la mejor convivencia posible en las distintas comunidades.
En las campañas orquestadas por los medios de comunicación han primado los debates de disputa, combate y guerra. También han aflorado debates de controversia, conflicto y competitividad. Pero ha escaseado sobremanera el debate en torno a diagnósticos, análisis y deliberaciones. Todo se ha producido lejos del debate constructivo de consenso en pro del interés general y de la transformación social que mira por el Bien Común.
No obstante, ahora, ante los resultados, aunque "la cabra tire al monte", hay que recordar ciertos conceptos claros respecto a la cultura, y hay que materializar debates de consenso para hacer posible la gobernabilidad y la convivencia en las mejores condiciones posibles.
La cultura engloba valores y actividades útiles para el ser humana en su relación con la naturaleza y con la comunidad. La cultura goza también de los espacios verdes (que algunos consideran poco útiles, aunque de hecho sean muy valiosos); y goza de la belleza, de la limpieza, del orden... (a pesar de nuestros instintos destructivos). La cultura abarca el cultivo de actividades psíquicas superiores y las tareas intelectuales, científicas, técnicas y creativas... Ahora bien, el rasgo distintivo de la cultura, como ya afirmara Freud (en su libro El Malestar de la Cultura), es el modo y la capacidad que tenemos los seres humanos de reglar  y normalizar la convivencia. De ahí la exigencia del Derecho. De ahí la exigencia de debatir para negociar, consensuar y construir.
Es absolutamente necesario retomar, en este tiempo, la cultura del debate constructivo y de consenso para mejorar la realidad de la comunidad humana.

miércoles, 13 de mayo de 2015

UN NIÑO DE 8 AÑOS Y LA NORMATIVA DESHUMANIZADORA

Para que una persona inmigrante pueda traer a España a un familiar directo parece que se exige, en la normativa vigente, que dicho inmigrante tenga unos ingresos de 798,76 € mensuales. Pero hay que sumar otros 266 € adicionales por cada allegado más que se quiera reagrupar. Según las noticias transmitidas a partir del día 7 de este mes de mayo, Alí demostró que era mil eurista (tenía unos ingresos superiores a 1.065 €). Le faltaban 50€ mensuales para poder incorporar legalmente a Adou, el niño de 8 años, que lógicamente debería vivir en familia. ¿En qué limbo quedaban los derechos del niño? Al padre seguro que se le nubló la mente pero la deshumanización hace ilegítima la norma.
 
¿Acaso no estamos  ante motivos humanitarios que inciden en el sentido del Derecho y obligan a una cierta equidad legal ante restricciones normativistas deshumanizadoras? ¿Acaso tienen más derechos las aves de Doñana que un menor negroafricano? ¿En qué queda el estatuto jurídico del trabajador migrante?
 
No nos volvamos locos, ni reaccionemos precipitadamente. El Derecho, si se aleja del sentido común deja de ser justo y equitativo.
 
Confiemos en que la Justicia Institucional, como Poder del Estado de Derecho, ponga las cosas en su sitio.
 
Según un Informe de la Asociación Requesens:
 
"La reforma del Código Penal, que entrará en vigor el próximo julio, deja la puerta abierta a la absolución de aquellos acusados de inmigración ilegal en los que el tribunal entienda que el delito se cometió por “motivos humanitarios”. Un matiz que ha dejado descolocada a la clase judicial que tendrá ahora potestad para dilucidar qué historias se encuadran en este concepto, es decir, qué línea separaría los casos humanitarios del simple ánimo de lucro".
 
¿No es el niño de 8 años, metido en la maleta, que pasó el control de Ceuta, una viva interpelación frente a la rigidez y la estrechez del normativismo racista?
 
 
                                              Imagen vía Guardia Civil.
 
 
Sin comentarios. No confundamos valor y precio. La vida y la dignidad humana ...no tienen precio.
 
 
 
 
 

 

martes, 21 de abril de 2015

MANIFIESTO FRENTE AL NAUFRAGIO DE 700 PERSONAS INMIGRANTES

            La noticia que se nos transmite desde Roma sobre el naufragio de un viejo y destartalado pesquero, con 700 africanos a bordo, de los que sólo se han rescatado 28 personas vivas, exige revertir la historia y la economía de la guerra y sus consecuencias, levantar la voz con la fuerza de la palabra, acabar con las redes de tráfico y la explotación de personas,  defender la dignidad de toda persona, y emprender el camino de la solidaridad internacional, el codesarrollo responsable y el desarrollo humano integral de todos los pueblos.

            Por todo ello, tanto FECONS como IESMALÁ, levantamos conjuntamente nuestras voces para pedir y exigir se garantice el respeto a la dignidad de toda persona humana.

            Tal como indica Federico Mayor Zaragoza, seríamos cómplices del silencio,

1)    Si contempláramos como un “efecto colateral” inexorable del actual sistema económico a centenares de personas migrantes jugándose la vida (y perdiéndola con frecuencia) porque en sus países de origen se mueren de desamparo.

2)    Si permanecemos impasibles al hecho de que se sustituya la cooperación por la explotación sin que ni el Banco Mundial, ni el Fondo Monetario Internacional, ni el Banco Central Europeo, cuando la FAO nos advierte de las miles de personas que mueren de hambre todos los días, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se invierten en gastos militares 3.000 millones de dólares al día.

3)    Si consideramos “normal” y hasta “natural” que 85 personas posean una riqueza equivalente a la mitad de la Humanidad (unos 3.300 millones de seres humanos), y, además, seguimos tolerando tráficos de toda índole por mafias que gozan de impunidad en el espacio supranacional y en paraísos fiscales, sin exigir la urgente refundación de Naciones Unidas, dotándose de la capacidad y los medios necesarios para una Justicia Internacional eficiente. 

Finalmente, nos unirnos también a las denuncias proféticas y sapienciales formuladas por el Papa Francisco, al respecto. Pues, como él ha dicho reiteradamente, se constata que la inmensa disparidad de oportunidades entre los distintos países hace que muchas personas se vean obligadas a abandonar su tierra y su familia, convirtiéndose en fácil presa de tráfico de personas y del trabajo esclavo, sin derechos, ni acceso a la Justicia.

En ocasiones, es precisamente la falta de cooperación entre los Estados lo que deja a muchas personas fuera de la legalidad y sin posibilidad de hacer valer sus derechos, obligándoles a situarse entre los que se aprovechan de los demás o a resignarse a ser víctimas de los abusos.

Son situaciones, dice el propio Papa, en las que no basta salvaguardar la Ley para defender los derechos básicos de la persona, en las que la norma sin piedad y misericordia, no responde a la Justicia:

“A veces, incluso dentro de cada país, se dan diferencias escandalosas y ofensivas, especialmente en las poblaciones indígenas, en las zonas rurales o en los suburbios de las grandes ciudades. Sin una auténtica defensa de estas personas contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia, el Estado de Derecho perdería su legitimidad”.

Ante lo dicho, y frente a los hechos recientes de la tragedia vivida en el muelle de Catania, no podemos sino exigir la garantía de los Derechos Humanos, en toda su amplitud, referidos a las personas, así como pedir a Europa que pase de ser un espacio de libre mercado a legitimarse como Estado Confederal Social y Democrático de Derecho, con el fin de garantizar la defensa efectiva de la dignidad de toda persona humana.

 Marius Nsadap Assoua (por FECONS)
Y José Mora Galiana (por IESMALÁ)

martes, 14 de abril de 2015

VII CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. UN RETO SIN PRECEDENTES

El Papa Francisco, con motivo de la VII Cumbre de las Américas, considera que sumar esfuerzos y superar diferencias en el camino hacia el Bien Común, es una clara exigencia para alcanzar el objetivo del lema establecido: "Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación en las Américas". El gesto sin precedentes de Barack Obama y Raúl Castro invitan a modificar el Atlas de la Historia.

 
El día 10, escribió el Papa Francisco: "Estoy convencido - y así lo expresé en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium - de que la inequidad, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos, es fuente de conflictos y de violencia entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros y que, para poder vivir dignamente, hay que luchar contra los demás (cf. 52, 54). El bienestar así logrado es injusto en su raíz y atenta contra la dignidad de las personas. Hay "bienes básicos", como la tierra, el trabajo y la casa, y "servicios públicos", como la salud, la educación, la seguridad, el medio ambiente..., de los que ningún ser humano debería quedar excluido.
Este deseo - que todos compartimos -, desgraciadamente aún está lejos de la realidad. Todavía hoy siguen habiendo injustas desigualdades, que ofenden a la dignidad de las personas.


 
El gran reto de nuestro mundo es la globalización de la solidaridad y la fraternidad en lugar de la globalización de la discriminación y la indiferencia y, mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se resolverán los males de nuestra sociedad (cf. Evangelii Gaudium 202).

No podemos negar que muchos países han experimentado un fuerte desarrollo económico en los últimos años, pero no es menos cierto que otros siguen postrados en la pobreza. Además, en las economías emergentes, gran parte de la población no se ha beneficiado del progreso económico general, sino que frecuentemente se ha abierto una brecha mayor entre ricos y pobres. La teoría del "goteo" o "derrame" (cf. Evangelii Gaudium 54) se ha revelado falaz: no es suficiente esperar que los pobres recojan las migajas que caen de la mesa de los ricos. Son necesarias acciones directas en pro de los más desfavorecidos, cuya atención, como la de los más pequeños en el seno de una familia, debería ser prioritaria para los gobernantes. La Iglesia siempre ha defendido la "promoción de las personas concretas" ("Centesimus annus, 46), atendiendo sus necesidades y ofreciéndoles posibilidades de desarrollo".




Además, el Papa llama su atención sobre el problema de la inmigración - tema sensible también para el Presidente Obama -.
Se constata que la inmensa disparidad de oportunidades entre unos países y otros hace que muchas personas se vean obligadas a abandonar su tierra y su familia, convirtiéndose en fácil presa del tráfico de personas y del trabajo esclavo, sin derechos, ni acceso a la justicia ... En ocasiones, la falta de cooperación entre los Estados deja a muchas personas fuera de la legalidad y sin posibilidad de hacer valer sus derechos, obligándoles a situarse entre los que se aprovechan de los demás o a resignarse a ser víctima de los abusos. 

Son situaciones, dice el Papa, en las que no basta salvaguardar la ley para defender los derechos básicos de la persona, en las que la norma, sin piedad y misericordia, no responde a la justicia. Y añade: "A veces, incluso dentro de cada país, se dan diferencias escandalosas y ofensivas, especialmente en las poblaciones indígenas, en las zonas rurales o en los suburbios de las grandes ciudades. Sin una auténtica defensa de estas personas contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia, el Estado de derecho perdería su legitimidad."
Por todo ello, dirigiéndose al Presidente de Panamá, pide que se incrementen los esfuerzos por tender puentes, facilitar canales de comunicación, tejer relaciones, y buscar el diálogo y el entendimiento.  La situación geográfica de Panamá, en el centro del continente Americano, que la convierte en un punto de encuentro del norte y el sur, de los Océanos Pacifico y Atlántico, es seguramente una llamada simbólica para generar un nuevo orden de paz y de justicia y para promover la solidaridad y la colaboración respetando la justa autonomía de cada Nación.
Sin duda alguna, frente al desorden estructuralmente injusto del mundo global actual cabe avanzar por el camino de un nuevo orden mundial más justo y más solidario. El gesto de Barack Obama y de Raúl Castro puede ser un gesto histórico de largo recorrido.