martes, 5 de abril de 2011

¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO EN COSTA DE MARFIL?



Costa de Marfil es un enclave del África Occidental que linda al Oeste con Liberia y Guinea Conaky, al Norte con Mali y Burkina, al este con Ghana, y al Sur con el Océano Atlántico en el Golfo de Guinea. Su población no llega a 22 millones de habitantes de creencias musulmanas (el 40%), criastianas (otro 40%) y el resto de mayoría animista. La cosmovisión de base y la convicción de "ser-en-los- demás" se ve truncada por luchas fraticidas de poder: Laurent Gbagbo -doctor en historia por la Sorbona- que ganó las elecciones en 2000 pero que accedió al poder tras enfrentamientos sangrientos, por su evolución dictatorial se aferra ahora al poder y no reconoce la victoria de finales del 2010 de Alassane Outtara -doctor en economía por la Universidad de Pensilvania y experto del Fondo Monetario Internacional-.


Consecuencias: el pueblo, se desangra una vez más.


Un amigo negroafricano me comenta que unos 11.000 mercenarios están produciendo estragos entre la población civil. ¿Qué nos pasa? ¿Qué cuanto peor mejor? ¿Acaso se quiere ir eliminando población en todo el mundo y en particular en África?


De nuevo, no me cabe sino denunciar la lentitud de Naciones Unidas y a la vez postular su necesaria y urgente refundación para fomentar la mediación sin armas, para defender los derechos humanos en todo el mundo, y para promover la justicia conjugando igualdad y libertad, la diversidad y la dignidad de las personas y de los pueblos, y la educación para la convivencia.


¿Qué nos está pasando en Costa de Marfil? Que por lucha de intereses e intereses ajenos predomina el institnto de destrucción que impide la convivencia en paz y el desarrollo de nuestras tendencias creativas, constructivas y de fraternidad.


El mundo presente vuelve a estar aquejado por una grave enfermedad mental colectiva.




José Mora Galiana

miércoles, 23 de marzo de 2011

LIBIA: MEDIACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL URGENTE

Cuando para formar profesionales y mediadores, ante el fenómeno de la inmigración, hablamos de Mediación Intercultural frente a la tesis del Choque de Civilizaciones, suelo distinguir cuatro clases de mediación (en las cuales siempre debe tenerse en cuenta lo personal, lo interpersonal, lo social y lo político):
1) La Mediación Preventiva, para evitar conflictos y favorecer la sana convivencia.

2) La Negociadora, para facilitar el que se llegue a acuerdos entre las partes.

3) la Rehabilitadora, para recomponer la situación, "normalizar" o "reparar los platos rotos".

4) La Transformadora, con el fin de encauzar acciones que cambien lo negativo en positivo.


En el caso de Libia, que ocupa la atención presente, ya no cabe hablar de Mediación Preventiva, lo que urge ahora es una Mediación Política que tenga en cuenta el trípode de la negociación, la reparación y la transformación. Ya nada puede ser ni como ayer ni como antes de ayer. Lo malo es que cuando el paradigma predominante es el de "nosotros y ellos" o el de los Estados, y no el de la "Comunidad Humana", es prácticamente imposible facilitar el cauce de la mediación y contar con personas profesionales para esos cometidos en situación de conflicto.

Una vez más me tengo que referir a la lucidez de Federico Mayor Zaragoza, dada su experiencia: Es Naciones Unidas quien debe tomar la iniciativa de la Mediación Internacional y de la Mediación entre las mayorías populares y sus elites gobernantes tiránicas. Pero ya que esa mediación no se produjo, se hizo urgente el evitar una masacre:


"Detener la acción mortífera de Gadafi sobre la población disidente, sí. Ha sido autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero, simultáneamente, hay que hacer lo que se hubiera tenido que hacer mucho antes: hablar. Hablar bajo las alas de las Naciones Unidas. Ha habido propuestas de mediación: Venezuela, Rusia, Brasil… los BRIC…


Las Naciones Unidas, que han autorizado la acción bélica, deberían forzar ahora la mediación. Es imprescindible. Es su papel principal.


Debería quedar muy claro para el futuro, que los “líderes del mundo” no pueden seguir intentando gobernar a través de los G-8 o los G-20 y, sólo cuando no les queda más remedio, recurrir al “plácet” de las Naciones Unidas. A partir de ahora, en lugar de terminar en las Naciones Unidas hay que empezar por ellas. Y es que los países han de unirse a las “Naciones Unidas”…. en lugar de estar marginándolas permanentemente.

Por cierto, comparar una acción bélica como la actual, limitada exclusivamente a detener una acción represiva e intolerable, con la invasión de Irak, basada en la mentira y en ambiciones energéticas y geoestratégicas, es, sencillamente, inmoral. Quienes la provocaron sabiendo que no existían los arsenales de destrucción masiva, tienen una cuenta pendiente muy grave con la historia".
Leído el texto de Mayor Zaragoza, me parece lógico puntualizar algún aspecto:



1) Las propuestas de mediación bienvenidas sean vengan de donde vengan, pero hay que tener presente que un Estado, a menos que sea neutral, no tiene entidad mediadora.


2) Naciones Unidas debe garantizar que las actuaciones sean conforme a Derecho y no por el impulso de la fuerza como son las actuaciones de Dictadores y Tiranos. Desde esa exigencia, común a la mejor tradición de la Civilización Islámica y a la mejor tradición de la Civilización Occidental, puede y debe ser viable la mediación intercultural.


3)Por supuesto los G8, los G20, y los paripés del G21, deben de desaparecer si de verdad se quiere fortalecer y refundar Naciones Unidas.


4) El "no mentirás" y el "no matarás" (junto con el "no robarás" -pilares comunes a culturas y religiones y civilizaciones que se dicen enfrentadas-), deben de ser condición sine qua non en la construcción de la Comunidad Humana.


Después del debate parlamentario que ha tenido lugar en España, conviene tener muy presente lo dicho, y me reafirmo en ello. El voto de Izquierda Unida, y del BNG, en contra de colaborar con la resolución de la ONU, aunque -en mi opinión- no se haya explicado rigurosamente, puede servir también, en positivo, para alertar sobre actuaciones maquiavélicas y acciones militares no ajustadas a Derecho, y evitarlas, en su caso.

Lo más urgente es promover la mediación efectiva. Una regla de oro es que el mediador sea aceptado por ambas partes, o por las partes en litigio (que en este caso pueden ser más de dos, evidentemente). En este sentido, a la hora de elegir la mediación tiene que haber un consenso y la persona (no el Estado o Entidad) elegida, y mandatada en el seno de Naciones Unidas tiene que ser puente entre la Civilización Occidental y la Civilización Islámica, experto, sociólogo, politólogo, de un gran temple psicológico, conocedor del Derecho Internacional, y con gran capacidad de escucha para lograr un Acta de Compromisos. En consecuencia, es fundamental saber lo que se desa alcanzar: Primero un compromiso efectivo y real de "alto el fuego" (dejar de matar" y no mentir). Y, después, una transición política a la democracia, en este caso complejo de distintas fuerzas sociales y tribus, en el sentido de devolver la voz, el voto y la participación activa al pueblo.

Es muy importante, sin duda alguna, la Mediación Política, y también la mediación Social. Pero no sólo en Libia, también entre Israel y Palestina... y en tantos y tantos lugares hoy en conflicto de intereses. Naciones Unidas haría muy bien en ir preparando un buen equipo de Mediadores Interculturales, en el ámbito social y político.


José Mora Galiana

lunes, 21 de marzo de 2011

DESDE JAPÓN

Amigos de una especial sensibilidad interior, me han hecho llegar una carta que, en medio del "maremagnum" que tenemos en el mare nostrum, obliga a centrar la mirada hacia la isla de Japón que la Naturaleza ha movido bruscamente, desatando todas las alarmas:

"Tal como habéis visto en la televisión hemos tenido un gran terremoto y un gigantesco tsunami en Japón... Mucha gente murió y muchos lugares han quedado destruidos. Seguimos vivos pero no sabemos qué ocurrirá hoy o mañana... La planta nuclear de Fukushima ... es el mayor problema ahora mismo. La situación es de exterma gravedad... Ha habido escapes de aire contaminado con material nuclear. Ese problema no es sólo de Japón sino de todo el mundo, debido a ese tipo de contaminación que puede afectar a medio planeta".

La carta es de Kunio, Mutsuko y Erika (desde Japan).

Una vez más coinciden la catástrofe natural -provocada por fuerzas que se nos escapan a nuestra comprensión racional del Universo- y la catástrofe derivada de las actuaciones humanas relacionadas con el "prometéico" afán de progreso.

Lo primero es la solidaridad interior pero efectiva ante la catástrofe natural, de destrucción y muerte de tantas y tantas personas. Lo segundo revisar las instalaciones nucleares de todo el mundo. Lo tercero reorientar el sentido del desarrollo humano. Una vez más, un tema local es punto esencial de reflexión y acción mundial.
De nuevo la necesidad humana postula la exigencia de un Gobierno Mundial que mire con rectitud y racionalidad por los intereses de todos los habitantes del Planeta Tierra, por el Bien, por el Bien Común, y por el bienestar y los Intereses Generales del conjunto de mujeres y hombres.

Lo ocurrido ayer y hoy en Libia (y lo que ocurrirá mañana) postulan una misma exigencia: ¿A dónde vamos unos y otros con la carrera de armamentos? ¿A dónde va tanta gente? se preguntaba mi madre cuando veía alguna película de guerra. Vamos, sin duda, a la destrucción..., al desencuentro..., a la muerte. Mejor sería entrar todos en un proceso de "deconstrucción" y reorientación constructiva de la Comunidad Humana ¿Cómo conseguirlo?

Decrecimiento, racionalidad, educación y solidaridad parecen condiciones necesarias para la salud y la supervivencia del futuro y del presente desarrollo humano.



José Mora Galiana

jueves, 10 de marzo de 2011

¿PARA CUÁNDO LA "PERESTROIKA" DE NACIONES UNIDAS?




Hoy, ante los acontecimientos que se están viviendo en el Norte de África, en la otra orilla del "Mare Nostrum", y más concretamente en Libia, nos dice Federico Mayor Zaragoza:




"¿Qué autoridad moral tienen ahora para acusar a Gadafi y a los otros "dictadores" quienes hasta hace cuatro días les ofrecían solícitos el cobijo de sus paraísos fiscales, les vendían armas a manta, les aceptaban prebendas y hasta les daban a sus hijos, con facilidades explícitas, doctorados y otras distinciones académicas?
Tomemos nota, avergonzados, y advirtámosles que deben aprender las lecciones sin demora, actuando rápida y públicamente con medidas concretas, o recibirán muy pronto el rechazo de los ciudadanos. Del mismo modo que se han desencadenado las rebeliones que ahora destapan tantos disparates y contradicciones, provocaremos el cambio de quienes siguen aferrados al mercado, al único valor del dinero, a los vaivenes del "gran dominio" financiero, militar, energético y mediático, a las grandes corporaciones que anuncian beneficios de 32.000 millones de dólares en 2010 -como Exxon Mobil- al tiempo que suben el precio del barril para asfixiar a los consumidores, con "efectos colaterales" tan graves como el alza de los precios de los alimentos.
Exijamos de inmediato el reforzamiento de las Naciones Unidas, una economía basada en el desarrollo global sostenible, la relocalización productiva... el buen sentido, en suma.
[Exijamos también, diría yo, la reconversión del 50% de las fuerzas militares en fuerzas de acción humanitaria]


El cambio es apremiante. Y este cambio no se hará, desde luego, por quienes confían en la inadvertencia o insolvencia ciudadanas sin aportar solución alguna.

Dejemos de entretenernos con fechas electorales inexorables, acompañadas de maniobras, promesas y ocultaciones intolerables, y proclamemos claramente que si no hay transparencia y cambios reales nos movilizaremos como en Túnez, Egipto... porque nos llena de indignación que sólo se embarguen los bienes "de los derrocados"... al tiempo que todo sigue igual: el acoso de los mercados (¿y los planes de acción social?), el precio del petróleo al alza (¿y el cambio climático?), la economía sumergida, la evasión de responsabilidades civiles (¿cuántos españoles tienen, como los "tiranos", depósitos en los paraísos fiscales?).


Lo dicho: o cambian o les cambiaremos".



Personalmente suscribo lo dicho y el reto lanzado por Federico Mayor Zaragoza. En mi opinión, podríamos comenzar por movilizar a todas la Universidades Públicas del Mundo y a todos cuantos sintieran esta misma necesidad en las Universidades Privadas de todo el Mundo.


En nuestra propia tradición grecolatina, pero también en la judeo-cristiana e islámica (pensemos en Averroes), tenemos pensadores y referentes clásicos, renacentistas, ilustrados y modernos (hombres y mujeres) más que suficientes, para "politizar" de forma sana la intelectualidad (y las fuerzas sociales y laborales) para favorecer opciones políticas de "deconstrucción" y de positiva "construcción" institucional de una nueva Comunidad Humana, basada en Estados y Federaciones o Confederaciones de Estados Sociales y Democráticos de Derecho, que lo sean no sólo formalmente sino realmente.


Es fundamental acometer la Perestroika de Naciones Unidas, desenmascarar nuestras propias mentiras formales y falacias ideológicas, combatir todo tipo de tiranía, dominio y oligarquía o demagogia, reformular y garantizar efectivamente, y sin recortes, en los Derechos Fundamentales de las distintas Constituciones, los Derechos Humanos, con el fin de que éstos sean iguales para todos (hombes y mujeres, nacionales y extranjeros, creyentes o no creyentes...), y, como ya dijera Aristóteles, a pesar de sus servicios y experiencias con Filipo el Bárbaro y con Alejandro Magno, que sea el "justo medio" lo que, en democracia, favorezca la felicidad, promueva la justicia distributiva y la equidad, y fortalezca cualitativa y cuantitativamente la vida social y política de la inmensa mayor parte, evitando la debilidad de la pobreza y la miseria, que siempre es nefasta, es decir, injusta y ruinosa.




Hoy, uniendo a Sócrates y Jesús, no puede haber justicia si los pobres no pasan a ser los primeros en la reconstrucción de la Comunidad Humana. Es urgente reescribir la historia desde las víctimas de nuestros sistemas de esclavitud, alienación y dominio.



Pero, desde el punto de vista positivista es también fundamental que avance la idea revolucionaria que subyace en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: la obligación jurídica de los Estados de respetar la dignidad y los derechos de las personas.



José Mora Galiana

lunes, 21 de febrero de 2011

OLEAJE EN EL "MARE NOSTRUM"


Cuando en el Mediterráneo se ha mirado el Mapa del Norte hacia el Sur o del Sureste y el Sur hacia el Norte, siempre ha existido un predominio de la fuerza sobre la razón, y un afán de expansión y conquista para imponer el dominio propio sobre los demás. ¿Qué ocurre ahora? Que las fuerzas sociales y trabajadoras, y que la juventud de la sociedad de la información, irrumpen en escena, hartas de poderes absolutos y desigualdades entre élites y masas populares.
El oleaje es tan fuerte que hasta el sueño de la libertad y la justicia produce miedo a una Europa conservadora que ha negociado económicamente con dictadores como lo hiciera EEUU con España o con Chile en tiempos de la Dictadura. El Dios Mamón, el Dinero, ha corrompido siempre las relaciones internacionales, desde las caravanas de esclavos por el Desierto y las naves por el Atlántico hasta las propias Dictaduras del Proletariado de Capitalismo Estatal, en Rusia, China o Cuba.
¿Cuáles son los miedos?
Por supuesto, como dijera Erich From, el miedo a la libertad, y, además, el miedo a la "avalancha de la inmigración", el terrorismo y el colapso económico -puesto que el 30% del petroleo y gas que importa Europa procede del arco árabe-persa- o, lo que no es menos alarmante, la formación de un segundo oleaje de islamistas contrarios a Israel y a Occidente.
Como dice Vicenç Navarro en su artículo "Lo que no se conoce sobre Egipto", el futuro comienza ahora. ¿Permitirá el Ejército una transición política hacia la democracia real? Eso parece poco probable. Recordemos nuestro 23F en España. Sin una Autoridad que apueste por la Democracia, el Ejército tiende a traducir y materializar aquello de "la calle es mía", sacando su tanks, tanquetas y ametralladoras de inmediato. Para el Ejercito el enemigo número uno es el pueblo trabajador que quiere eliminar privilegios y puede entrar al trapo de la violencia. Esa es, quizás, la estrategia del poder establecido de Libia: provocar la guerra civil. ¿Cómo renunciar ellos a sus campañas militares, incluso más allá del desierto, hasta el Norte del Chad, cuando nosotros, Occidente, no cedemos ni un ápice en las políticas bélicas y el correspondiente negocio de venta de armas?
El paradigma de "ellos y nosotros" es ajeno a la construcción de la Comunidad Humana. Igualmente es ajeno también el paradigma del caos. Con esos dos paradigmas no se puede construir la convivencia ni la civitas. No son paradigmas válidos para la Filosofía Política que pretenda ordenar la polis, la ciudad y su diversidad en la igualdad ante la Ley.
El futuro comienza ahora. Pero es urgente refundar la ONU para que deje de ser una simple ONG y establezca garantías efectivas en la defensa de los Derechos Humanos.
Las Constituciones no pueden ser "papel mojado" para legitimar formalmente el poder establecido frente a los colonizadores. eso es propio del siglo pasado. pero ya estamos en el siglo XXI. Sin un mínimo de garantías nacionales e internacionales de Derecho se volverá a los vetustos enfrentamientos armados de las dos orillas del Mare Nostrum, es decir, volveremos a los tiempos de la Roma Imperial y Cartago, a los tiempos de la expansión almoravide, o a los tiempos de Carlos V...
No volvamos, pues, hacia atrás. Miremos el horizonte del mañana desde el paradigma de la Comunidad Humana y del Estado Social y Democrático de Derecho.

lunes, 31 de enero de 2011

CAMBIO DE RUMBO EN TÚNEZ Y EGIPTO

Estamos asistiendo, en Túnez y Egipto, a acontecimientos que nos indican un cambio de alcance universal como ya ocurririera en las manifestaciones de Mayo de 1968, y en la caída del muro de Berlín de 1989. Ahora, la juventud formada, la juventud consciente, pierde el miedo a la libertad e intenta transitar hacia el horizonte de los derechos humanos, sacudiendo tiranías y opresiones establecidas y consentidas por los poderosos Estados de Occidente. China, capitalista pero no liberal ni socialdemócrata, sino totalitaria, censura incluso la palabra "Egipto" en internet. En Marruecos se teme a la ola expansiva... ¿Pero quien puede parar estos nuevos impulsos de juventud?
Decía Leonardo Boff, allá por abril del 2008, que las propuestas del G-20 mantienen la acumulación del capital como el motor principal del funcionamiento de la economía y el mercado libre como el lugar de donde se reproduce. Esto sencillamente es más de lo mismo. No ataca las causas que han llevado a la crisis. La crisis económico-financiera es vista fuera del contexto global de crisis: social, alimentaria, energética, climática y ecológica. Todas estas crisis son consideradas externalidades, es decir, factores que no entran en la contabilidad del capital, como son el desplazamiento de millones de personas del campo a las ciudades, la deforestación, la contaminación del suelo, del mar y del aire. Estos factores sólo se toman en consideración cuando se revelan impedimento para las ganancias del capital.
Mis alumnos "pre-parados", con mucho temor a no poder trabajar de forma reglada entre sus 25 y 35 años, están un tanto decepcionados y faltos de esperanza. Creen más en un posible conflicto de civilizaciones, siguiendo los razonamientos estratégicos de Huntington, desde la carrera armamentística, que en la necesidad de una Ética Mundial como propone Hans Küng, Doctor Honoris Causa por la UNED.
Pero, como decía Boff, no es posible evitar la cuestión ética: ¿se trata de una solución que contempla a la humanidad como un todo y que garantiza la vitalidad del planeta Tierra o simplemente se trata de salvar el sistema del capital para beneficiar a los que acumulan? ¿Será una nueva jugada del sistema? ¿Se trata de una crisis en el sistema o de una crisis del sistema?
Efectivamente, todo indica que se trata de una crisis del sistema. Las dos externalidades mayores —la social y la ambiental— no ocupan un lugar central, pero son tan graves que ponen en jaque las soluciones contempladas, sostenibles solamente a corto y medio plazo. Después volverá la crisis... pero ahora estamos contemplando una sacudida social y política sin precedentes.
Lo que de momento se pone en juego son los derechos humanos. Las personas formadas, los jóvenes, mujeres y hombres, no podrán ya renunciar a sus derechos en defensa de la dignidad como humanos. También aquí, en Europa y en España, saltarán los jóvenes cuando se les apriete demasiado y se les haga deambular sin cobertura social, explotándoles con contratos basura, y en precario desde los 25 hasta los 35 o más.
Si los derechos humanos tienen que traducirse en derechos fundamentales, en un marco constitucional, eso tiene que ser asumido globalmente por liberales y por socialdemócratas, por comunistas y por capitalistas, por religiosos y por laicos, sin distinción de sexo o condición. Ese es el problema que, con la variable propia del Magreb, se plantea de nuevo ante nosotros, a orillas del "Mare Nostrum", cuna de grandes civilizaciones, donde ya cayeron en el tiempo los totalitarismos y los absolutismos del poder político, militar y religioso.
Magis ratio quam vis, decían los renacentistas. Más razón (o más cultura) y menos fuerza (o menos armas). Por ahí apunta de nuevo el futuro horizonte.

Reinvirtamos los despilfarros de gasto en masa gris, en salud, en educación y en bienestar para todos, aunque tengamos que asumir, en los países más ricos, un cierto decrecimiento cuantitativo (que no cualitativo). Pues, desde esa nueva perspectiva, será mucho más fácil, contemplar derechos emergentes en el marco de la Carta de la Tierra, que defiende el propio Leonardo Boff.
Hay que estar bien atentos a los signos de los tiempos que se manifiestan ahora entre la juventud populosa y pujante de Túnez y de Egipto, apoyada por líderes y premios nobel de la paz. Quizás estemos asistiendo a un cambio de rumbo mundial.


José Mora Galiana

lunes, 24 de enero de 2011

DIALOGANDO CON JAVIER SOLANA

Desde los tiempos de Ministro de Cultura, allá por el curso político 82/83, le tengo un respeto a Javier Solana como profesor -de gran sensibilidad pedagógica-, como político -de raíces históricas, familiares...- y como diplomático internacional. Quizás por eso me he visto impulsado a leer atentamente su entrevista de este lunes en Cinco Días, y a tratar de reflexionar y dialogar con él sobre la realidad cambiante de nuestro momento histórico.
Javier Solana, aunque a sus 68 años no está satisfecho de todo lo que ha hecho -lo que ya muestra un alto grado de realismo e inteligencia-, cree que todavía puede realizarse en cuanto que persona y aportar a los demás sus conocimientos y experiencia como Presidente del Centro de Economía y Geopolítica Global ESADE. Su energía de juventud, energía moral y vital, sigue un proceso de adaptación a las circunstancias históricas y biológicas. Pues no es fácil ser un ciudadano comprometido, y a la vez responsable y libre.
Algunas de las frases que nos transmite vienen a decir lo siguiente:
1) Andamos por el mundo sin tener una idea de por dónde va. No tenemos un mundo fácil ya que, además de estar inmersos en una crisis económica, todo lo que está sucediendo no se había producido antes. Ejemplo: los países llamados emergentes están haciendo que cambien las cosas, aunque algunos son "reemergentes", como el caso de China, que siempre ha sido una potencia, salvo durante siglo y medio que no lo fue.
2) Es necesario un mayor esfuerzo por conocer mejor por donde puede evolucionar el mundo. Ejemplo: el mundo empresarial no puede tener el objetivo de competir en un mundo pequeño, sino en un mundo global. En la actualidad, nadie, ni las personas ni los países resuelven los problemas en solitario sin la ayuda y cooperación de otros. Por tanto, se debe actuar de manera más inteligente.
3) Ayer luchábamos contra la falta de libertades. Hoy tenemos que reflexionar sobre el mundo del mañana, un mundo más multipolar, multilateral, y global. Hace falta una institución de gobernanza internacional, mundial. Pero no podemos seguir afincados en el Estado-Nación si queremos conseguir la gobernabilidad mundial. El mundo ha cambiado y seguirá cambiando. Hay que realizar un gran esfuerzo de adaptación a esa realidad dinámica y cambiante.
4) El proceso de adaptación va a ser un proceso permanente. La clase empresarial tiene que adaptarse a la nueva realidad para ganar en competitividad. Pero también las fuerzas del trabajo y la materia gris (digo yo). En Europa, un país de tamaño parecido a España y cuya economía va bien es Polonia. En cuanto al mundo global es interesante la transferencia hacia la zona del Pacífico. Ahí, hay que competir también en materia gris. Necesitamos tener gente preparada y primarla. La investigación tiene que tener un mayor reconocimiento social pues, al final, "será el descubrimiento tecnológico o científico lo que nos haga avanzar". La materia gris es la materia prima más importante. Hay que invertir en materia gris.
5) La cooperación entre lo público y lo privado es fundamental en todos los ámbitos, desde la lucha contra la pobreza a los grandes temas, como el cambio climático, la energía o los recursos naturales. Hace falta un mayor y mejor liderazgo político para que los problemas se resuelvan y las realidades se gestionen mejor.
¿Qué pensar de las guerras?
Las guerras, ahora, tienen un carácter diferente a las de la Iª y IIª Guerra Mundial. Pero ahí queda la mancha negra de Los Balcanes y el enquistado conflicto del Oriente Medio. Son situaciones que duran más de 30 años... No hablemos de las guerras del desierto -añadiría yo- y de la estrategia del "choque de civilizaciones" en vez de favorecer entendimiento y diálogo...
¿Para cuándo la reinversión de las guerras -por el dominio de las fuentes de energía- en inversiones de materia gris, educación, salud, seguridad y bienestar social? ¿Por qué se ocultan incluso los conflictos, a veces reiterados y anuales, en países de población negroafricana ricos en energía y en materias primas?
Si en un futuro próximo seremos menos -caso de que decrezca la población (cosa que todavía no ocurre en poblaciones emergentes)-; y si la riqueza también será menor en términos relativos...(sobre todo en los países históricamente más ricos) ¿en qué van a consistir los nuevos procesos de "readaptación"?
Parece claro que las realidades de las grandes civilizaciones y sus poblaciones tendrán que ir reequilibrándose en China, en India y en Japón; en África Negra, y en América latina; en la Civilización Islámica y en la Civilización Occidental -de Norteamérica, Europa y Australia-. Pero es evidente que cualquier perspectiva o visión etnocentrista supondrá un alto grado de miopía en el horizonte del mañana. Es más, no sólo tendrá que haber "reequilibrios" sino también una mayor nivelación social si de verdad se quiere ir acabando con los conflictos de civilizaciones y los conflictos internos de las distintas poblaciones, países y Estados.
Aunque, como Javier Solana, no esté uno satisfecho de todo lo realizado, merece la pena seguir trabajando por un Mundo más justo, más libre, y más solidario.
Más allá del crecimiento económico hay que seguir avanzando en crecimiento humano, aunque ello implique un relativo decrecimiento de los países más ricos. En la Comunidad Humana es importante el concurso de toda persona y de todos los pueblos.
José Mora Galiana