
¿Qué nos está pasando en Costa de Marfil? Que por lucha de intereses e intereses ajenos predomina el institnto de destrucción que impide la convivencia en paz y el desarrollo de nuestras tendencias creativas, constructivas y de fraternidad.Praxis En Red

¿Qué nos está pasando en Costa de Marfil? Que por lucha de intereses e intereses ajenos predomina el institnto de destrucción que impide la convivencia en paz y el desarrollo de nuestras tendencias creativas, constructivas y de fraternidad.
Cuando para formar profesionales y mediadores, ante el fenómeno de la inmigración, hablamos de Mediación Intercultural frente a la tesis del Choque de Civilizaciones, suelo distinguir cuatro clases de mediación (en las cuales siempre debe tenerse en cuenta lo personal, lo interpersonal, lo social y lo político):
"Detener la acción mortífera de Gadafi sobre la población disidente, sí. Ha sido autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero, simultáneamente, hay que hacer lo que se hubiera tenido que hacer mucho antes: hablar. Hablar bajo las alas de las Naciones Unidas. Ha habido propuestas de mediación: Venezuela, Rusia, Brasil… los BRIC…
Las Naciones Unidas, que han autorizado la acción bélica, deberían forzar ahora la mediación. Es imprescindible. Es su papel principal.
Por cierto, comparar una acción bélica como la actual, limitada exclusivamente a detener una acción represiva e intolerable, con la invasión de Irak, basada en la mentira y en ambiciones energéticas y geoestratégicas, es, sencillamente, inmoral. Quienes la provocaron sabiendo que no existían los arsenales de destrucción masiva, tienen una cuenta pendiente muy grave con la historia".
Leído el texto de Mayor Zaragoza, me parece lógico puntualizar algún aspecto:
1) Las propuestas de mediación bienvenidas sean vengan de donde vengan, pero hay que tener presente que un Estado, a menos que sea neutral, no tiene entidad mediadora.
2) Naciones Unidas debe garantizar que las actuaciones sean conforme a Derecho y no por el impulso de la fuerza como son las actuaciones de Dictadores y Tiranos. Desde esa exigencia, común a la mejor tradición de la Civilización Islámica y a la mejor tradición de la Civilización Occidental, puede y debe ser viable la mediación intercultural.
3)Por supuesto los G8, los G20, y los paripés del G21, deben de desaparecer si de verdad se quiere fortalecer y refundar Naciones Unidas.
4) El "no mentirás" y el "no matarás" (junto con el "no robarás" -pilares comunes a culturas y religiones y civilizaciones que se dicen enfrentadas-), deben de ser condición sine qua non en la construcción de la Comunidad Humana.
Amigos de una especial sensibilidad interior, me han hecho llegar una carta que, en medio del "maremagnum" que tenemos en el mare nostrum, obliga a centrar la mirada hacia la isla de Japón que la Naturaleza ha movido bruscamente, desatando todas las alarmas:
De nuevo la necesidad humana postula la exigencia de un Gobierno Mundial que mire con rectitud y racionalidad por los intereses de todos los habitantes del Planeta Tierra, por el Bien, por el Bien Común, y por el bienestar y los Intereses Generales del conjunto de mujeres y hombres.
Hoy, ante los acontecimientos que se están viviendo en el Norte de África, en la otra orilla del "Mare Nostrum", y más concretamente en Libia, nos dice Federico Mayor Zaragoza:
Dejemos de entretenernos con fechas electorales inexorables, acompañadas de maniobras, promesas y ocultaciones intolerables, y proclamemos claramente que si no hay transparencia y cambios reales nos movilizaremos como en Túnez, Egipto... porque nos llena de indignación que sólo se embarguen los bienes "de los derrocados"... al tiempo que todo sigue igual: el acoso de los mercados (¿y los planes de acción social?), el precio del petróleo al alza (¿y el cambio climático?), la economía sumergida, la evasión de responsabilidades civiles (¿cuántos españoles tienen, como los "tiranos", depósitos en los paraísos fiscales?).Hoy, uniendo a Sócrates y Jesús, no puede haber justicia si los pobres no pasan a ser los primeros en la reconstrucción de la Comunidad Humana. Es urgente reescribir la historia desde las víctimas de nuestros sistemas de esclavitud, alienación y dominio.
Pero, desde el punto de vista positivista es también fundamental que avance la idea revolucionaria que subyace en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: la obligación jurídica de los Estados de respetar la dignidad y los derechos de las personas.

Las Constituciones no pueden ser "papel mojado" para legitimar formalmente el poder establecido frente a los colonizadores. eso es propio del siglo pasado. pero ya estamos en el siglo XXI. Sin un mínimo de garantías nacionales e internacionales de Derecho se volverá a los vetustos enfrentamientos armados de las dos orillas del Mare Nostrum, es decir, volveremos a los tiempos de la Roma Imperial y Cartago, a los tiempos de la expansión almoravide, o a los tiempos de Carlos V...
Estamos asistiendo, en Túnez y Egipto, a acontecimientos que nos indican un cambio de alcance universal como ya ocurririera en las manifestaciones de Mayo de 1968, y en la caída del muro de Berlín de 1989. Ahora, la juventud formada, la juventud consciente, pierde el miedo a la libertad e intenta transitar hacia el horizonte de los derechos humanos, sacudiendo tiranías y opresiones establecidas y consentidas por los poderosos Estados de Occidente. China, capitalista pero no liberal ni socialdemócrata, sino totalitaria, censura incluso la palabra "Egipto" en internet. En Marruecos se teme a la ola expansiva... ¿Pero quien puede parar estos nuevos impulsos de juventud?
y 35 años, están un tanto decepcionados y faltos de esperanza. Creen más en un posible conflicto de civilizaciones, siguiendo los razonamientos estratégicos de Huntington, desde la carrera armamentística, que en la necesidad de una Ética Mundial como propone Hans Küng, Doctor Honoris Causa por la UNED.
Reinvirtamos los despilfarros de gasto en masa gris, en salud, en educación y en bienestar para todos, aunque tengamos que asumir, en los países más ricos, un cierto decrecimiento cuantitativo (que no cualitativo). Pues, desde esa nueva perspectiva, será mucho más fácil, contemplar derechos emergentes en el marco de la Carta de la Tierra, que defiende el propio Leonardo Boff.
Desde los tiempos de Ministro de Cultura, allá por el curso político 82/83, le tengo un respeto a Javier Solana como profesor -de gran sensibilidad pedagógica-, como político -de raíces históricas, familiares...- y como diplomático internacional. Quizás por eso me he visto impulsado a leer atentamente su entrevista de este lunes en Cinco Días, y a tratar de reflexionar y dialogar con él sobre la realidad cambiante de nuestro momento histórico.
Las guerras, ahora, tienen un carácter diferente a las de la Iª y IIª Guerra Mundial. Pero ahí queda la mancha negra de Los Balcanes y el enquistado conflicto del Oriente Medio. Son situaciones que duran más de 30 años... No hablemos de las guerras del desierto -añadiría yo- y de la estrategia del "choque de civilizaciones" en vez de favorecer entendimiento y diálogo...