miércoles, 28 de noviembre de 2018

ISRAEL, AMOR Y ESPERANZA


         ISRAEL, AMOR Y ESPERANZA

Ese eres, Israel:

Amor y esperanza de vida,

De vida plena

Y eterna

En permanente lucha

Con quien vivimos,

Existimos y nos movemos

En un horizonte lejano,

Pero próximo, aquí mismo.

*

Ese eres, Israel:

Con tu familia

En Madrid y en el pueblo,

Con salud

Y enfermedades

Viendo nacer a los hermanos

Daniel y Clara

Siempre con fe, y la esperanza comunitaria

De los padres y las abuelas,

Amigos franciscanos

*

¡Israel!, ese sigues siendo

Entre todos nosotros,

¡Un deportista nato!

Un horizonte de la inmensa vida,

Hoy y mañana;

Vida sencilla

Como un pájaro que vuela,

Como rosa abierta,

Como amor permanente

Luchando con la muerte.

*

Israel, ¡Gracias por tu vida!


                                         Asun Sánchez
                                        y José Mora,
                                      SE, 27/XI/18
NOTA: ISRAEL, hijo de los amigos Loli y Alfonso, nació el 14 de marzo de 1979, a las 9:30´de la mañana, en Madrid, y falleció en Cehegín (Murcia) a mediados de julio 2018. El poema brota leyendo el diario de su padre

viernes, 16 de noviembre de 2018

NECESARIA PROYECCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD

              Hoy, 16 de noviembre, no podemos sino recordar a las personas asesinadas en la UCA de San Salvador, El Salvador, cuyo rector de dicha Universidad era Ignacio Ellacuría.


           Se denomina por el nombre genérico "mártires de la UCA" a ocho personas que fueron asesinadas el 16 de noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, ubicada en la ciudad de San Salvador (ver Wikipedia).
            Las personas asesinadas fueron:            
  • Ignacio Ellacuría S. J., español, rector de la universidad
  • Ignacio Martín-Baró S. J., español, vicerrector académico
  • Segundo Montes S. J., español, director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA
  • Juan Ramón Moreno S. J., español, director de la biblioteca de Teología
  • Amando López S. J., español, profesor de Filosofía
  • Joaquín López y López S. J., salvadoreño, fundador de la universidad y estrecho colaborador
  • Elba Ramos, salvadoreña, empleada doméstica
  • Celina Ramos, salvadoreña, empleada doméstica.
  •           ¿Por qué los mataron?
              Porque eran semillero de transformación social frente a la injusticia estructural establecida. ¿Por qué debemos actualizar sus vidas de entrega, compromiso y servicio? Porque hemos de seguir explorando y haciendo realidad los caminos de la libertad, de la liberación y del Bienestar de toda la Comunidad Humana, estemos donde estemos.

                Desde la realidad centroamericana, en un contexto histórico concreto de dos décadas -hasta finales de 1989-, Ignacio Ellacuría y su equipo universitario proyecto un compromiso de transformación social, frente a la injusticia estructural, con el fin de lograr una nueva cultura, la cultura del trabajo y de la solidaridad de las mayorías populares como alternativa a la civilización del capital, el dominio y el poder de unos pocos. Por eso los mataron.
                Hoy seguimos sintiendo una necesidad vital, racional e histórica de una Nueva Civilización, de un Nuevo Pacto Social, que se concrete en la vida cotidiana, en el respeto a la dignidad humana y en un nuevo proceso mundial en el que, no unos pocos sino todas las comunidades, y la gran Comunidad Humana, sean el sujeto de la historia, el motor de la historia.
                Como ya dijera Bertrand Russell en su crítica a "caudillos y secuaces": "No hay esperanza para el mundo mientras el poder no sea domeñado y puesto al servicio, no de este o de aquel grupo de tiranos fanáticos, sino de toda la raza humana, blanca, amarilla y negra, fascista, comunista y demócrata, pues la ciencia ha hecho inevitable que todos vivan o que todos mueran".
                Por eso, quizás, sea hoy el día apropiado para reflexionar sobre la necesaria proyección social de la Universidad, un tanto aletargada, críptica y oscura. Pues ahora, más que en otros momentos incluso, necesitamos de su proyección social, de su luz y de su compromiso más universal en la praxis, capaz de conjugar inteligencia y sentido del diálogo transformador y liberador. 
             
             

    domingo, 11 de noviembre de 2018

    NUNCA MÁS A LAS GUERRAS - UNA CLARA INVITACIÓN A LA PAZ-



                La celebración matinal del 11 de noviembre de este año 2018, en Francia, del primer centenario del fin de la primera guerra mundial es una clara invitación otoñal para acallar de forma permanente el ruido y estruendo de la violencia, las bombas, los obuses, y las guerras, fruto del desmesurado afán de poder y dominio de unas personas y comunidades sobre otras.


    Merkel y Macron


    FUENTE:

    La cercanía de Merkel y Macron, una imagen que simboliza la paz en Europa. Francia - Últimas noticias de Francia en 20minutos.es https://www.20minutos.es/minuteca/francia/




                Cooperación internacional, amistad e intercambio de los Estados conforme a Derecho, solidaridad efectiva y defensa del conjunto de la Comunidad Humana y su Casa Común, la Madre Tierra, son elementos de una renovada utopía frente a la realidad distópica, contradictoria, desigual, lacerante y violenta que a menudo amenaza incluso proyectos modernos y sociedades actuales de democracia participativa, unidad federal y confederal, inspirada en derechos fundamentales que se derivan de la Carta Universal de Derechos Humanos de 1948, necesitados de actualización, ampliación y garantías efectivas, con el fin de lograr una mejor convivencia comunitaria, política, económica e intercultural o transcultural.

                La Ciencia, la Política, y también la Filosofía y la Ética, nos sitúan ante un Mundo Nuevo, que postula la posibilidad de lograr el Bien Común de la Humanidad, frente a la situación de crisis multidimensional: sistémica, financiera, económica, alimentaria, energética, climática, y de valores –como vendría a decir hace algunos años el pensador comprometido François Houtart, cuestionando las bases de la sociedad existente-: “La resistencia a la injusticia es un derecho y un deber de todo pueblo y de toda persona humana."
                Como concluyera Kant en su invitación a La paz perpetua, “toda política debe doblar su rodilla ante el Derecho, y puede albergar la esperanza de llegar, aunque sea lentamente, a un estado en el que la política brillará con firmeza”.

                El Derecho, como realidad objetiva que traza el Bien Común de la Humanidad, y el respeto a la dignidad de todas las personas humanas, debe cumplirse de manera inviolable, por muy grandes sacrificios que le cueste al poder gobernante. Por eso, hoy, el poder gobernante de Francia, en la persona de Enmanuel Macron, y de Alemania, en la persona de Angela Merkel, han dado un claro ejemplo a seguir por todos los poderes fácticos del Mundo Global.











    domingo, 14 de octubre de 2018

    FE COMPROMETIDA DE MONSEÑOR ROMERO

     
          Encontrarse con Monseñor Romero implica encontrarse con un profeta y mártir que sigue vivo entre su pueblo por su insobornable trabajo de justicia, de paz, y de liberación y salvación salvadoreña. Encontrarse ante su fe es encontrarse con un hombre bueno y mártir cuyas huellas remiten al peregrinar de Jesús, como imagen de Dios encarnado en la Historia.


         Monseñor Romero -nos recordó Jon Sobrino a finales del siglo XX-, fue un conservador que, como escribió el cardenal Carlo Martini, arzobispo de Milan, “fue educado por su pueblo”, cambió su visión de la realidad salvadoreña indignado por los asesinatos y la represión de los pobres por parte de la dictadura militar. Por eso, quizás, en la eucaristía que se tuvo en la UCA tres días después del asesinato de Monseñor, el entonces rector de la UCA, que luchó por la necesaria reforma agraria en favor de la igualdad y de la paz,  dijo en la homilía que "con monseñor Romero Dios pasó por el Salvador."
    "Numerosas personas han participado en la noche de este sábado en las actividades previas a la canonización de monseñor Romero en San Salvador.  


         Cuando, tras la mañana del 16 de noviembre de 1989 se produjeran nuevos asesinatos, ahora en la misma residencia de los jesuitas de la UCA, José Ellacuría, hermano de Ignacio, diría con sabiduría oriental, en el recuerdo de los mártires: "no eran dioses, eran las huellas de Dios".
        
           Eran, sin duda, personas que habían vivido en sí mismas la interpelación de los pueblos pobres, con acento dramático, hacia los pueblos opulentos. El impulso de la propia realidad venía ya indicado certeramente por aquel papa bueno, Juan XXIII, que se abrió al mundo por medio del Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes, y que tendría una sensible continuidad serena pero firme en la Carta-Enciclica Popuplorum Progressio, que Pablo VI anunció el domingo de resurrección de 1967. Por eso es especialmente significativo la unión en santidad de Pablo VI y Monseñor Romero -quien contó con el respaldo de Pablo VI en todo momento, y a pesar de sus detractores-.
           Trece años después del asesinato de Monseñor Romero por un tiro en su corazón, María Lopez Vigil, el 24 de marzo de 1993, no pudo sino escribir en Piezas para un retrato (UCA editores), testimonios vitales  de más de doscientas personas sobre el hombre más universal de los salvadoreños.
           Monseñor Romero y los mártires de la UCA fueron, como multitud de campesinas y campesinos, víctimas de la injusticia estructural nefasta y del odio de los potentados y opulentos hacia las personas pobres. ¿Por qué? Porque prestaron su voz a quienes no tenían posibilidad de levantar la voz frente a las injusticias y las desigualdades lacerantes.
           Por todo ello, como se comentara en tiempos de la Populorum Progressio, hay que tomar conciencia de que la cuestión social es un tema global, que toda comunidad está llamada a un desarrollo integral, y que no se trata en absoluto de incrementar todavía más la riqueza de los ricos y la potencia de los fuertes, sino de fomentar la solidaridad efectiva para no acentuar de ningún modo la miseria de los pobres y oprimidos.
           Monseñor Romero es, pues, una invitación de amor efectivo para que toda comunidad pueda alcanzar un desarrollo integral solidario, más allá del simple desarrollo económico capitalista.






        

    martes, 11 de septiembre de 2018

    UNA NUEVA TOMA DE CONCIENCIA: DISTOPÍA DE AYER, DEL HOY Y DEL MAÑANA

         De la revista "Cristianisme i Justicia", en 1989, se le pidió a Ignacio Ellacuría una reflexión sobre el "Quinto Centenario visto desde América Latina". Estaba trabajando en el tema... pero su vida fue segada junto con las de buena parte de su equipo, en la UCA de San Salvador, la madrugada del 16 de noviembre de aquel mismo año, año de la caída del Muro de Berlín. Actualmente, me han llegado unos puntos de meditación, desde el pensar y la vida comprometida de la Madre Teresa de Calcuta, Premio de la Paz, en 1979, que falleció el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta (India). Finalmente, me encuentro con un correo de Emilio Carrillo que invita a participar en un nuevo proyecto de investigación sobre "Consciencia y Sociedad Distópica". Estamos, pues ante un reto de análisis, meditación y consciencia de algo que no sólo es futuro lleno de contradicciones, sino pasado y presente.
         Estamos ante el reto de si podemos o no ir configurando realmente una Nueva Humanidad, una Nueva Comunidad Humana, más justa, más solidaria, más consciente, capaz de vivir en paz y armonía.
         La sociedad distópica es como un huracán creciente. Pero desde la realidad actual ya no la podemos ver como un futuro imaginario o apocalíptico, pues la propia experiencia nos desvela un presente de situaciones de extrema dureza: guerras, hambre, enfermedades, inundaciones, terremotos, alienación e injusticia social, injusticia estructural que consagra desigualdades..., manipulaciones de todo tipo, discriminaciones, y deterioro del Medio Ambiente y de nuestra Casa Común, que es este Planeta Tierra, parte minúscula del Universo.
         Tomar consciencia de la sociedad en la que vivimos nos sitúa en el corazón de la realidad donde se dan las contradicciones del sistema socioeconómico y político, con las carencias globales en salud, educación, y cultura, o la falta de un diálogo sincero entre la fe y la ciencia, la técnica y la ética,  y entre las distintas religiones, confesiones o ideologías -demasiado sectarias y cerradas en sí mismas-.
         En esta toma de consciencia ya no puede prender el sueño de una Utopía, a modo de sociedad idílica, pero si el compromiso de la ejemplaridad.
         Con Teresa de Calcuta sabemos de la importancia del hoy, del día a día, de que es fácil equivocarse e importante rectificar; sabemos de los miedos como obstáculos para la convivencia; nos damos cuenta que la raíz de muchos males está en el egoísmo y el egocentrismo. Basta haber sido emigrante, o tener los ojos abiertos, para darse cuenta de ello.
         No es lógico que el trabajo esté al servicio del Capital, de quien sea esclavo. El trabajo tiene sentido si es realización personal y colectiva y si es incluso creativo. No cabe, pues, ser esclavo ni desalentarse por las dificultades de la vida. La vida de los pequeños, niñas y niños, nos enseñan y estimulan en nuestro peregrinaje. De ahí la importancia de la comunicación, del ser útil para ser feliz, apartando los momentos de mal humor -uno de los peores defectos de nosotros los humanos-. Frente al mal humor, la alegría de vivir, más allá del misterio de la muerte.
         ¿Qué es lo más peligroso? Pregunta la Madre Teresa. Respuesta: lo más peligroso en la convivencia y en la sociedad es mentir; y lo más negativo: la envidia. Por eso, tal vez, el sentido de la vida lo da el amor, el perdón, el hogar, la paz, el optimismo, la satisfacción del deber cumplido.
         Para concluir esta meditación, fe y esperanza, sentido de religación, de donde venimos y hacia donde vamos, y lo más bello de la vida: el amor, la confianza en esa realidad que nos transciende y que denominamos Dios y que nos remite a que nos amemos los unos a los otros como hermanas y hermanos que se llevan bien.
         ¿Cuál fue la aportación de Ignacio Ellacuría? Desvelar las contradicciones de la Civilización del Capital, en la que estamos inmersos y que se remonta más allá de los tiempos del Descubrimiento de América Latina por parte de españoles y portugueses. Hacer cristianos en aquel entonces o hacer demócratas hoy es como un modo de encubrir intereses de explotación inconfesables. Importa más el capitalismo, los intereses económicos, que toda otra riqueza propia o ajena, autóctona o supuestamente universal. A veces, incluso el dinero mismo es corrupto cuando, bajo el pretexto del "Desarrollo" encubre la violencia de la Guerra. De ahí la expresión que el denominado Tercer Mundo se nos presente como un Cristo, como un "Crucificado".
         Esta toma de conciencia considera que toda violencia es mala y que la peor violencia es la estructural, la realidad estructuralmente injusta. Por eso es imprescindible en el huracán de la distopía situar el objetivo claro de terminar con las guerras, para poder establecer la Paz Perpetua y la Justicia Social en el seno de la Nueva Comunidad Humana, que desde ayer y hoy camina hacia el mañana.
         ¿Cómo sustituir la Civilización del Capital por la Civilización del Trabajo, la Civilización de la Solidaridad, la Civilización del Desarrollo Integral e integrador?
        Esa es nuestra tarea de amor, y de compromiso, en el día a día, en el municipio, en la "civitas", en la sociedad, en el Estado Federal, en la Confederación de Estados, en la Nueva Comunidad Humana. Esa es la toma de conciencia que se propone: situar el amor y la paz en el corazón de toda convivencia humana.
           

    jueves, 9 de agosto de 2018

    ¿QUÉ SEGURIDAD?

    Una nueva idea de seguridad es lo que nos propone, en el momento actual,  el profesor y maestro Federico Mayor  Zaragoza: seguridad alimentaria, acceso al agua potable, seguridad sanitaria, ecológica y educativa.
    Sin embargo, no es eso lo que estamos promoviendo. Estamos promoviendo, de hecho, otras realidades que son una gran carga para la historia:


    a) ¡Irreversible deterioro ambiental!, ¡muertos de hambre y pobreza extrema!, ¡incendios y otras catástrofes!, ¡emigrantes!... Pero esos son los objetivos que ahora, por un acuerdo unánime a escala mundial, conscientes todos de que se trata de una responsabilidad generacional histórica, deberían abordarse de forma impostergable.

     b) La inercia de los poderes hegemónicos tradicionales y de los obcecados supremacistas y minimalistas  sigue propiciando el incremento de gastos en defensa territorial, olvidando la seguridad de los seres humanos que viven en estos territorios.
    Esto es lo que nos indica y ve Mayor Zaragoza:

    "Miles de seres humanos al día, no me canso de repetirlo, muertos de hambre al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 4.000 millones de dólares. Es un dislate intolerable que debe ser corregido sin mayor demora. Ya lo advirtió el Presidente Eisenhower: "El mayor poder en los Estados Unidos corresponde al complejo bélico-industrial". Ahora mismo, el neoliberalismo ultra habiendo marginado a las Naciones Unidas sustituyéndolas por grupos plutocráticos (G7, G8, G20), el insólito Presidente Trump ha anunciado que va a incumplir los Acuerdos de París sobre Cambio Climáticos y los Objetivos sobre Desarrollo Sostenible. Y todos los demás países -¡casi doscientos!- en lugar de oponerse radicalmente a una actitud que puede, si no se enmienda rápidamente, afectar a la humanidad en su conjunto, se apresuran a obedecer los designios del Presidente para aumentar los gastos de defensa, omitiendo las acciones inmediatas que reclaman tantos humanos abandonados y la propia habitabilidad de la Tierra."
    ¿Qué hacemos desde Europa, una Europa débil y cuarteada. ¿Qué hacemos desde España, donde da la impresión de que andamos echándonos los trastos a la cabeza?

    Con voz apremiante, dice Mayor Zaragoza, el 7 de agosto de este año, en Público:
    "La Unión Europea, en lugar de haber señalado con firmeza unas "líneas rojas" bien establecidas y argumentadas, se ha precipitado a aumentar las inversiones en defensa, reservando para la otrora importante ayuda al desarrollo unas migajas vergonzantes. ¿Cuánto costarán al final los cuatro "re-tocados" e "imprescindibles" submarinos españoles? ¿Cuánto se invertía y cuánto se invierte ahora en ayudar a tantos países en los que sus nativos no deban verse compelidos a emigrar por carecer de los mínimos recursos de subsistencia? Cuando, por fin, el gobierno decide atender a los emigrantes como se merecen y abordar con políticas conjuntas la cooperación internacional, pensando en la gente y no en el dinero, ayudando en lugar de explotar, tanto en España como en la Unión Europea los peligrosísimos xenófobos y racistas -¡miles de millones para las armas... y unas limosnas para el auxilio a emigrantes y refugiados!- superan a los que se sienten reconfortados."
    ¿Qué hacer?
    Qué menos que levantar la voz y pedir un cambio de rumbo, desde Naciones Unidas que no puede ser un mero florero. Levantar la voz de todos nosotros "los pueblos" del mundo entero de la Comunidad Humana.
    ¿Por qué?
    Porque confiamos en que, de verdad, Los Pueblos tienen voz y pueden y deben expresarse, aunque el gran dominio (militar, financiero, mediático, energético, neoconservador, neoliberal o totalitario, del Este y del Oeste, del Norte y del Sur) intente silenciarlos aquí o en Pekin...
    Concluyamos de acuerdo con un maestro de Naciones Unidas, que desearía un Gobierno Mundial Democrático, sin vetos, en pro de la Comunidad Humana:

    "Hasta hace pocas décadas, "Nosotros, los pueblos", como tan lúcidamente se inicia la Carta de las Naciones Unidas, no podíamos expresarnos.  Ahora, por primera vez en la historia, ya podemos. Ya somos mujer y hombre. Y ya somos conscientes de que "mañana puede ser tarde" y de que el deterioro de la calidad de vida no tiene marcha atrás. Ahora ya podemos expresarnos y elevar la voz. Y sustituir la fuerza por la palabra. Y ser millones y millones los que, un día señalado, escriban en su móviles "NO"... a las políticas actuales, a seguir adquiriendo productos a quienes profundizan la brecha social y económica. A los grupos oligárquicos que pretenden retener en sus manos las riendas del destino común... Y decir "SÍ" a un Sistema de Naciones Unidas dotado de los recursos personales, financieros, técnicos y de defensa necesarios para el pleno ejercicio del multilateralismo democrático... Y decir "SÍ" a la eliminación completa de las armas nucleares... y a los comportamientos cotidianos solidarios.  
    En 1945, la mención de "Nosotros, los pueblos", era prematura. Ahora ya es factible."

    Conviene cuanto antes que la voz de los pueblos y las decisiones efectivas de la praxis política reconduzcan las torcidas y peligrosas tendencias actuales que no hacen sino deteriorar la convivencia y la propia Casa Común.
    Seguridad alimentaria, acceso al agua potable, seguridad sanitaria, ecológica y educativa, son las prioridades básicas para un Nuevo Pacto por el Bienestar, el Diálogo Intercultural, la Federación de Estados Libres y la Dignidad de todo Persona y Comunidad Humana. 

















    jueves, 5 de julio de 2018

    ¿Podremos renovar la convivencia?

    "Es posible renovar la convivencia" es el título del suplemento del cuaderno nº 209 de Cristianisme i Justicia, publicado a finales de junio del año en curso, 2018, tras un proceso de escucha y diálogo. Pero la pregunta que formulamos es si, en realidad, seremos capaces de renovar la convivencia en el conjunto de España.
    De hecho, la crisis de la democracia liberal está produciendo rupturas, acentuándose la diversidad y las grandes desigualdades. "Soplan vientos malignos en el planeta azul", decía Manuel Castells en 2017. Falta respeto hacia posiciones ajenas, podemos decir nosotros, pues, en verdad, constatamos una fractura política y social en Cataluña y de ésta con el conjunto de España, dejando de lado la solidaridad y vulnerando el marco legal que parecía ser elemento sustantivo de la convivencia.
    ¿Qué se puede hacer ahora?


    Recuperar los canales de diálogo implica un cambio incluso personal y colectivo de actitudes entre grupos sociales, económicos, políticos y culturales.
    Promover cualquier opción de cambios constitucionales implica renunciar a la unilateralidad, junto con el compromiso de la no violencia.
    Reconocer y valorar positivamente la diversidad de culturas lleva consigo el reconocimiento y garantía de los derechos humanos como enriquecimiento de los bienes públicos, frente a tendencias de uniformidad centralistas o centrífugas y periféricas.
    Defender la división de poderes y respetar el sistema judicial del Estado de Derecho, obliga a un mayor grado del sentido de la proporcionalidad y de la correlación entre la ética, la política y la justicia, lo que implica el respeto sumo en la garantía de los derechos civiles y políticos de toda la población por igual.
    Defender el Estado de Derecho supone también que son las urgencias sociales las que deben ocupar el primer lugar de la agenda política, anteponiendo el bien común a los intereses particulares. Garantizar derechos como la educación, el trabajo digno, el acceso a la vivienda de familias jóvenes y de personas mayores, la salud pública o la defensa del medio ambiente y la garantía de la convivencia y la paz, vienen a ser imperativos éticos que deben traducirse en derechos fundamentales en el horizonte de cualquier Estado ya sea Federal o sea, como lo es ahora, Estado de las Autonomías.
    ¿Es posible renovar la convivencia?
    "Claro que es posible renovar la convivencia, recuperar espacios de diálogo y reconstruir desde la política y las personas una sociedad que nos acoja a todos en nuestra diversidad. Sólo hay que empezar mirando al otro como igual, a cada persona en todo su valor y dignidad".
    Esa es la conclusión reflexiva y operativa que se nos brinda en los inicios de este mes de julio, desde una opción humanista actualizada.