viernes, 11 de marzo de 2016

"SE HACE CAMINO ALANDAR"


“HACER CAMINO AL ANDAR” COMO PRAXIS CONSTRUCTIVA

Comentario “Sobre la reconstitución del pensamiento crítico”

(Capítulo 8 del libro de Franz Hinkelammert: La Maldición que pesa sobre la Ley, Arlekin,       San José de Costa Rica, 2010, págs. 227-269)

Unir trabajo y pensamiento, reflexión crítica y acción transformadora, desde la actualidad, es ineludible para resolver los grandes retos del presente. Ello implica una reconstitución de la economía política, conjugando tiempo de vida, tiempo de trabajo, productividad, realización personal y realización de todo ser humano; implica también reconstitución del análisis crítico y de las relaciones jurídicas, contractuales, económicas y humanas, en las que se interpreta la visión del mundo en el que vivimos.  

¿Qué es primordial, la vida humana o las relaciones mercantiles? Además de que lo jurídico sea, en la realidad, reflejo de nuestras relaciones materiales, o que lo jurídico esté predeterminado por lo económico en las relaciones contractuales, hay una pregunta ineludible: ¿Por qué nos consideramos poseedores de objetos y mercancías o de tierras, territorios y países respecto a los demás? La posesión, el dinero, el capital, el dominio, la mercancía o los objetos tienen fetiche, tienen atracción, tienen “plus valía” y, a su vez, son proyección del instinto y el deseo de apropiación. De ahí la voluntad  subjetiva de ser propietario objetivamente, jurídicamente. En este caso, son los objetos los que dan contenido a las relaciones. Pero… ¿dónde queda el trabajo? ¿No pasa el sentido social y colectivo del trabajo a la propia mercancía y al propio mercado?

Nuestras sociedades han constituido un mundo al revés, un mundo donde lo primero no es la vida humana y la convivencia sino el mundo de las mercancías, que -como diría Franz Hinkelammert- refleja objetivamente el reconocimiento mutuo entre las personas como propietarios. Pero… ¿Dónde queda el imperativo ético de un Nuevo Contrato Social? En realidad, lo que parece imposible sólo puede verse como posible por medio de la inteligencia y la voluntad humanas, es decir, por medio de la praxis constructiva.

En el contexto de nuestro actual mundo, económicamente globalizado, la sociedad española tiene como cuatro estratos sociales: quienes más tienen y poseen, los que llevan una vida más o menos digna y son capaces de consumo; las personas y familias (especialmente mujeres con carga familiar) que se debaten en la precariedad o con trabajos precarios; y los que sufren graves carencias y exclusión social, a los que hay que añadir las personas –mayores y menores, mujeres y hombres- y familias que llaman a las puertas y no logran entrar… ¿Cómo transformar la realidad? ¿Cómo modificar las relaciones materiales, y las relaciones sociales entre cosas, en relaciones humanas y relaciones de vida (incluida la humanización de las relaciones laborales)? ¿Cómo lograr la igualdad y, de forma concreta y particular la igualdad, de la mujer? Frente a las actuales estructuras de dominación, decíamos antiguamente que sólo la unión hace la fuerza, conscientes de que las distintas formas de deshumanización revelan la realidad del ser humano afeando así la conducta de quienes lo deshumanizan.  En consecuencia, no se trata de destruir ni de deshumanizar al “otro” (a la otra persona, familia o comunidad) sino de reconstruir y de reconstituir. Pues ni vale quedarse mirando espejismos ni basta con que funcione un sistema dado o impuesto sino que se transformen las estructuras injustas y deshumanizadoras en realidades y relaciones humanas. Pues la dimensión humana presente por ausencia es objetiva y por tanto su reconocimiento –como dice Hinkelammert- es necesario.

En este contexto, la ciudadanía europea no puede ni debe considerarse una isla ni una fortaleza ególatra, ni puede permitirse divisiones y enfrentamientos cuando se trata de asumir responsabilidades, resolver sus problemas y los de sus vecinos (o el débito que se tiene con las poblaciones de antiguas colonias). Tratados o acuerdos inhumanos nos remiten, por no ser humanos, a una ausencia presente, una ausencia que grita e interpela en pie de igualdad. En España tampoco podremos transformar lo negativo en positivo si no es uniendo voluntades con capacidad de construir en vez de destruir, con capacidad de sumar en vez de restar y dividir o fraccionar. Incluso la memoria histórica nos debe ayudar a reconstruir el presente, de hoy, de mañana y de pasado mañana, en positivo. Pues lo que está presente por su ausencia es el ser humano como ser supremo para el ser humano. Sin embargo, multiplicar potencialidades y capacidades será ineludible en un mundo, actualmente desigual entre menos del 20% rico y más del 80% pobre, que tiene que elegir entre la solidaridad - fraterna y humana -, o la guerra, criminal y asesina.

Pablo Iglesias Posse optó en su tiempo, en la España de 1870, por la solidaridad frente a los poderes fácticos dominantes, y fue y ha sido un referente para el socialismo y la democracia contra todo tipo de Dictaduras. Hoy la dialéctica no es entre capitalistas y proletariado. La realidad es más compleja y existen diferentes y múltiples desigualdades y estratos sociales. Pero conviene que las generaciones jóvenes tengan referentes de aquella extraordinaria talla humana, sindical, política y de pensamiento. Su proyección social en la actualidad, al igual que la de María Zambrano (tan olvidada a veces), pro Persona y Democracia, podrían servir de referentes para combatir la creciente distancia entre el discurso político y la acción política,  así como para centrarse en la realidad histórica del momento. Sus vidas fueron y son ejemplo de “praxis constructiva”. Los ciudadanos de a pie, los que estamos empeñados en conjugar vida digna, inclusión social, trabajo y pensamiento,…. y cualquier persona bien intencionada, debemos combatir todo tipo de deshumanización, todo tipo de guerra, todo tipo de dominio, y condenarlo, trabajando por la justicia frente a la injusticia, por la verdad frente a la mentira y ocultación, trabajando  para que se tiendan puentes, prospere la solidaridad, la interculturalidad, el diálogo, la negociación, el entendimiento y la transformación de lo negativo en positivo en bien de nuestros hijos y nietos, en bien de nuestra comunidad  o país, y en beneficio de la gran Comunidad Humana. Ese es el reto de lo imposible que se hace posible: la praxis constructiva de la solidaridad efectiva, en libertad, fraternidad e igualdad.

La Política es, sobre todo, el arte de evitar la guerra, transformar y construir la ciudad, y hacer posible la convivencia solidaria, conjugando el tiempo de la vida con el tiempo del trabajo en sociedad. Lo imposible mueve lo posible si se traduce en realidad. Como dice Hinkelammert sobre la reconstitución del pensamiento crítico: “El tiempo concreto es el tiempo en el cual sigue a nuestro presente el presente de mañana y de pasado mañana. Es el presente de mañana en el cual vivirán nuestros hijos y los hijos de sus hijos”.

La praxis de la construcción, o de la traducción en hechos, consiste en ir haciendo posible lo que parece imposible: que los mercados estén cada vez más al servicio de la vida humana y lograr que el ser humano (igual la mujer que el hombre) vaya siendo, efectivamente, sujeto de su vida real y concreta. El camino es largo, pero… “se hace camino al andar”.

 

Sevilla, 11/03/16, José Mora Galiana

sábado, 5 de marzo de 2016

NO A LA GUERRA Y SÍ A LA SOLIDARIDAD

Hoy, pasado el debate de investidura en el Congreso de los Diputados, que ha resultado fallido, me he animado a escribir un artículo para España, Buenas Noticias, como una especie de contrapunto del momento que estamos viviendo. El artículo que transcribo es el siguiente:


En 1870, frente a la guerra franco-prusiana, se preguntó Pablo Iglesias Posse (1850-1925): ¿Qué es la guerra? Y contestó: “Un crimen…Un crimen de lesa humanidad. Sí, un crimen que todos, y especialmente nosotros, los obreros, pues somos sus principales víctimas, debemos combatir, condenar, apostrofar, trabajando todo lo que nos sea posible para que no se lleve a cabo”.

Siendo como somos racionalistas –decía este gran maestro de la Sección de Tipógrafos de la Federación Madrileña- “conocemos que la guerra es hija y lo ha sido siempre, de media docena de tiranos, de media docena de asesinos…, de media docena de seres raquíticos y pobres, abortos de la naturaleza, que ora por su orgullo, ora por mero capricho, ora por una ambición desmedida, no tiemblan, ni siquiera vacilan, al enviar a sus semejantes, a sus hermanos, a que sirvan, como vulgarmente se dice, de carne de cañón.”
http://tse1.mm.bing.net/th?id=OIP.Mbb95f7e28c7c4a8bb8049dcd2e31f152o1&w=163&h=209&c=7&rs=1&qlt=90&pid=3.1&rm=2

¿Qué supone la guerra?

Supone “la paralización del comercio, la muerte de la industria, la ruina de las artes, el abandono completo de la agricultura…; la guerra no es más que una serie completa de sacrificios, una horrible hecatombe… Y todo, ¿para qué?

Para que… el vencedor, o sea, el que… haya hecho más víctimas en el bando contrario, haya destruido más pueblos y ciudades y causado más desastres, agrande lo que él llama su territorio… y su población…, para que cuando llegue otro caso igual pueda aumentar el número de los que han de sacrificarse.

Esta es la guerra, impuro borrón que ha pesado, cual si fuera losa de plomo, sobre las generaciones pasadas, y pesa todavía sobre la actual.”

Por si hubiera dudas, ahí están las guerras recientes y las actuales consecuencias con la llegada, a las puertas de muchos países europeos de millones de seres humanos que buscan protección, asilo y cobijo ante las alambradas y las puertas cerradas de una supuesta fortaleza de Estados del Bien-Estar, con altos porcentajes de excluidos incluso intramuros. Sin embargo, esos millones de seres humanos, que piden paso y acogida, son hombres, mujeres y niños que han tenido que huir  de la guerra –programada por los intereses de algunos criminales-, y que quieren evitar la persecución, la dominación, la tortura, las violaciones, el hambre y la muerte.

Unir trabajo y pensamiento para resolver los grandes retos es ineludible.

Al igual que la ciudadanía europea no puede considerarse una isla ni una fortaleza ególatra, ni puede permitirse divisiones y enfrentamientos cuando se trata de resolver sus problemas y los de sus vecinos, o el de poblaciones de antiguas colonias, del mismo modo en España no podremos transformar lo negativo en positivo si no es uniendo voluntades con capacidad de construir en vez de destruir, con capacidad de sumar en vez de restar y dividir o fraccionar.

Multiplicar potencialidades y capacidades positivas será ineludible en un mundo, actualmente desigual entre el 20% rico y el 80% pobre, que tiene que elegir entre la solidaridad, fraterna y humana, o la guerra, criminal y asesina. Pablo Iglesias optó en su tiempo por la solidaridad frente a los poderes fácticos dominantes, y fue y ha sido un referente para el socialismo y la democracia contra todo tipo de Dictaduras Militares, de Dictaduras Capitalistas o de Estados Totalitarios.

Cuando la Fundación Pablo Iglesias (Madrid) y el Instituto Monsa (Barcelona), editaron y publicaron las Obras Completas de Pablo Iglesias, el año 2000, invitaba Alfonso Guerra en la presentación a que las generaciones jóvenes pudieran tener conocimiento del significado histórico de su obra, así como de su extraordinaria talla humana, sindical, política y de pensamiento. Pero invitaba también a su proyección social en la actualidad y a que sirviera de referencia para combatir la creciente distancia entre el discurso político y la acción política que afecta al conjunto de la ciudadanía.

La sociedad española actual tiene como cuatro estratos sociales: los que más tienen, los que llevan una vida digna, los que se debaten en la precariedad o con trabajos precarios, y los que sufren graves carencias y exclusión. A ellos hay que añadir los que llaman a las puertas y no logran entrar…

Nosotros, los ciudadanos de a pie, los que estamos empeñados en conjugar vida digna, inclusión social, trabajo y pensamiento, nosotros (aunque ya estemos jubilados un buen número y no signifiquemos gran cosa), los obreros, pues somos las principales víctimas de injustas desigualdades, pero también cualquier persona bien intencionada, debemos combatir todo tipo de guerra, y condenarla, trabajando todo lo que nos sea posible para que no se lleve a cabo enfrentamiento bélico alguno, sino que, por el contrario, prospere la solidaridad, el diálogo, la negociación, el entendimiento y la transformación de lo negativo en positivo en bien de nuestros hijos y nietos, en bien de nuestra comunidad  o país, y en beneficio de la gran Comunidad Humana.

José Mora Galiana,

Huelva y Sevilla, 5 de marzo de 2016

viernes, 26 de febrero de 2016

¿PARA CUÁNDO UN RENOVADO CONSENSO?

Los responsables de la Asociación Derecho y Democracia han transmitido un mensaje:

Es necesario un nuevo consenso

 
23 de febrero de 2016
 
Nos han recordado que se han cumplido 35 años del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entonces -nos dicen-  nuestra democracia pudo superar un momento crítico en el que fuerzas del pasado intentaron acabar con nuestras libertades recién estrenadas y devolvernos al pozo oscuro de la historia, en el que estuvimos tantos años.
Hoy -añaden- vivimos un momento convulso, que produce desasosiego a muchos ciudadanos, con una importante crisis política e institucional a la que hacer frente y apenas saliendo de la crisis económica, en un contexto internacional lleno de incertidumbres y en una Europa que se debilita. Los ciudadanos hemos pedido el 20 D a las fuerzas políticas que estén a la altura de este tiempo y se pongan de acuerdo para asegurar la gobernabilidad, pues hemos querido poner fin al bipartidismo y a las mayorías absolutas de un solo partido.  
La pregunta que me planteo es ¿Para cuándo un renovado consenso? Un renovado consenso práctico pero utópico, funcional pero transformador, capaz de revitalizar las instituciones y los partidos anquilosados, cuando no tocados de corrupción, de ambición de poder y de tácticas de vía estrecha.

Derecho y Democracia entiende que es preciso alcanzar un nuevo y amplio consenso en el que se busque el terreno común: los objetivos con los que sintoniza la mayoría de los ciudadanos, de una u otra tendencia.  Se nos recuerda, al hilo de esa exigencia que el consenso de 1977-1978 no fue fácil, todos tuvieron que renunciar a algunos de sus planteamientos para alcanzar los acuerdos básicos que permitieron la etapa democrática más larga de nuestra historia. Hoy también somos capaces de lograrlo y abrir una nueva etapa de progreso y bienestar social. En mi opinión no debemos perder de vista la historia pasada, ni la realidad histórica actual -en el contexto europeo y global- para encarar el presente en vistas a un futuro viable, mejor en libertad e igualdades, y socioeconómico solidario.
La figura de Tomás y Valiente podría ser un referente para quienes, desde la Universidad, hemos defendido la educación y la docencia, la investigación y el análisis de la realidad, y la proyección social y la política transformadora.
Sigamos, pues, en la defensa del Bien Común por encima del Bien Individual, y del Interés General por encima del Interés particular. Ese es el gran reto del momento que, en no pocas ocasiones, exige situarse en el corazón de las fronteras del sur o en la perspectiva de las mayorías populares de la Humanidad para denunciar un mundo sin corazón, y en el imperativo de reconocer como negativos los altos porcentajes de desigualdad y exclusión que obligan a renovar compromisos de solidaridad efectiva, conjugando en la justicia igualdad y libertad efectivas para mujeres y hombres, cualquiera que sea su procedencia, condición o situación, cultura, religión e ideología.
 

miércoles, 10 de febrero de 2016

¿CÓMO GOBERNAR?

Cómo gobernar un país es una Guía Antigua para Políticos Modernos sobre Marco Tulio Cicerón, gran estadista romano. Dicha edición bilingüe, publicada por la editorial Crítica, en Barcelona, el año 2013, fue preparada por Philip Freeman, quien seleccionó, reunió y comentó textos y temas clásicos sobre liderazgo, corrupción, impuestos, guerras, inmigración, ... las leyes o el equilibrio de poderes. La Guía es un referente pero no pretende anclarnos en el pasado sino abrirnos al futuro, desde el presente. En consecuencia, voy a reflexionar tan sólo sobre algunos aspectos más sobresalientes y actuales, siguiendo un orden circunstancial, propio de nuestro tiempo:


1) La corrupción destruye la Nación y el Estado, e incita a la rebelión. El abuso de poder, que se había desbocado en los últimos tiempos de la República, en particular entre los patricios destinados a gobernar las provincias, sin más pretensión que "sacar tajada" de su mandato, vino a ser como un cáncer que devoraba el corazón del Estado. La única solución: condena por parte del poder judicial.




2) Las guerras por codicia son guerras injustas. Decía Cicerón, en un contexto en el que se admitía la guerra justa como defensa o restitución, que el buen Estado no debe emprender hostilidad alguna. ¿Qué diría en la actualidad Cicerón ante matanzas indiscriminadas o arbitrarias y ante las consecuencias que conllevan acciones bélicas, que provocan miles y miles de personas desplazadas, en busca de refugio y acogida? ¿Acaso cerraría puertas de acogida? ¿Acaso no exigiría la defensa de los derechos humanos y el respeto a la dignidad de las personas? ¿Acaso no condenaría las guerras motivadas por la codicia en el dominio del mercado del gas y del petróleo?


3) La economía y los ingresos del Estado son necesarios para que funcionen los servicios y las inversiones públicas. Cicerón no era partidario de subir impuestos pero sí de que funcionara la economía. En mi opinión hay que ser siempre moderado y proporcional a las rentas e ingresos en la recaudación tributaria. pero lo recaudado debe tener una clara función social, en beneficio de la comunidad.


4) Si la economía funciona, si la realidad social se transforma positivamente, evitando desigualdades lacerantes, la inmigración -como decía Cicerón- fortalece a un país. ¿Cómo? Evidentemente, Roma pasó de ser un pueblecito a una gran ciudad primero y luego, consecuentemente, la capital de un Imperio. Se trata de un modelo del pasado, pero en el presente podríamos constatar el incremento de riqueza material e intercultural alcanzada gracias a la aportación laboral, cultural e intercultural de las migraciones. La joven ciudadanía inmigrante aporta, sin duda, nuevas energías e ideas, pero rejuvenece, además, a la población mayoritariamente envejecida.


5) Las personas que dirijan la Comunidad y el Estado y sus instituciones y poderes deberían de poseer un carácter y una integridad excepcionales, además de valor, firmeza y capacidad resolutiva. En realidad, es fundamental el que se sea responsable y que se antepongan los intereses generales al interés particular o propio. ¿Cómo garantizar tal exigencia?. Dice Cicerón que la mejor forma de gobierno es la que se basa en el equilibrio de poderes.


6) Lo fundamental: amar el Derecho y la Justicia en el ejercicio de la Política, entendida como función pública, como construcción de la ciudad y como transformación social en beneficio del conjunto de la comunidad humana.


7) Otros temas de interés: El dinero y el poder, la tiranía, amigos y enemigos, saber transmitir y persuadir con sabiduría, saber ceder y colaborar, y mantener con firmeza la supremacía del Derecho.



Ni ayer ni hoy es tarea fácil el cometido de gobernar la Res pública, el país, el pueblo, la comunidad, el Estado o la Federación o Confederación de Estados. Pero si queremos avanzar culturalmente, además de que funcione la economía y se logre un cierto bienestar colectivo, es básico que la Política tenga dos claros cimientos o columnas: la Ética y el Derecho; la Equidad y la Justicia.


jueves, 4 de febrero de 2016

ESPERANZA CONTRA EL CÁNCER

Leyendo a la Doctora Odile Fernández Martínez, que considera el cáncer como "un delincuente que se puede reinsertar en la sociedad", renace la esperanza -con fundamento científico- de luchar contra el estrés oxidativo, los tóxicos ambientales, y los nutrientes negativos.

En su libro MIS RECETAS ANTICÁNCER, habla la doctora de los alimentos anticáncer que cualquier deontología dietética convendría que tomara en consideración para los correspondientes ejercicios prácticos: algas, setas, frutas del bosque, granada, cítricos, semillas de lino, cúrcuma, jengibre, hierbas y aromáticas, apiáceas, probióticos, crucíferas, ajo y cebolla, té verde, vino tinto (con moderación) y uvas negras, aceitunas y aceite de oliva; nuez, almendra, avellana, semillas de girasol, calabaza y sésamo; 20 gramos al día de chocolate negro; vitamina D, manzana roja, lentejas, garbanzos, judías y guisantes; ciruela, melocotón y nectarina; espárragos, y vegetales de hojas verdes.

También se enumera lo que debe evitarse: consumo de alcohol, tabaco, y bebidas gaseosas azucaradas; salazones, ahumados y frituras; alimentos procesados o con conservantes artificiales; excesivo consumo de carnes rojas, embutidos y carne procesada; azúcares (salvo el azúcar de coco...); harina blanca de trigo y alimentos refinados (a sustituir por productos integrales); y el consumo frecuente de lácteos y café (mejor tomar bebidas vegetales como la leche de almendras). Además, se invita a elegir frutas y verduras de temporada.

En otra publicación, recuerdo que la autora, que venció en 2010 un cáncer de ovario con metástasis, recomienda la meditación como modo de autocontrol de la mente, con el fin de lograr serenidad, silencio, relax y sentimientos y energías positivas del conjunto psicofísico que es nuestro ser humano.

Muchas son las exigencias, pero mayores los beneficios en una sociedad en la que las cifras de cáncer son alarmantes: una de cada cuatro mujeres y uno de cada tres hombres enferman en el mundo occidental de cáncer.

El tema tiene su parecido con la corrupción social y sistémica en la que vivimos. La esperanza de combatir tales enfermedades requieren serenas decisiones, dietas adecuadas, firmeza, fortaleza, constancia y ejercicio físico moderado frente al descontrol y el desenfreno.

Felicidad y placer moderados eran objetivos de la Ética de Epicuro, olvidado o tergiversado. Conviene recordarlo. Con la moderación dietética y la prudencia, con la serenidad y el autocontrol, renace la esperanza en la lucha contra los males físicos, psicofísicos y sociales, e incluso políticos.


La Doctora Odile Fernández, en su GUÍA PRÁCTICA PARA UNA ALIMENTACIÓN Y VIDA ANTICÁNCER nos dice: "El cáncer se puede prevenir con una correcta alimentación, practicando ejercicio físico de forma regular y manteniendo un peso adecuado, así como procurando tener el mayor bienestar emocional posible".


Mente, voluntad y corazón tienen que ir de la mano, con fortaleza y esperanza.





martes, 2 de febrero de 2016

PRO GOBERNANZA SOCIAL Y DEMOCRÁTICA DE DERECHO


            Que se hayan ampliado las fuerzas políticas y sociales, en el conjunto de España, responde a la realidad compleja y plural de la sociedad en la que vivimos y nos movemos. Lo que no me ha parecido lógico es que, fruto de los resultados electorales del 20 de Diciembre de 2015, y a pesar de corrupciones sistémicas, recortes, y gobierno por Decreto-Ley, el Partido Popular (PP) tuviera “mayoría absoluta” en el Senado, lo que puede dificultar o impedir cualquier Reforma Constitucional. Pero la realidad es como es y su negatividad es exigencia para alcanzar lo que todavía no es y pueda ser más justo.

En estos días de consultas importantes del Jefe del Estado, con el fin de proponer un candidato, me pregunto por qué no vamos a ser capaces de evolucionar de forma responsable pensando en el interés general más allá de soberbias, pasiones o ambiciones personales o partitocráticas. ¿Acaso no es de suma urgencia fortalecer y afianzar la convivencia y avanzar con sentido de justicia, en el marco de Gobernanza Social y democrática de Derecho?

 Confío en que el Rey, concluida la segunda ronda de consultas a los representantes de los partidos o grupos del arco (que no "circo") parlamentario, por medio del Presidente del Congreso, podrá proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno (art. 99,1). Confío en que el candidato propuesto… expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara (art. 99,2), sin que sea necesario entrar en “sucesivas propuestas” (art. 99,4)... o en alguna propuesta que pueda concitar cierto consenso por tratarse de persona de reconocido prestigio cultural y político.


            Felipe VI de España
No me gustaría, ni parece que guste a la mayor parte de la sociedad,  tener que aplicar el art. 99,5: “Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.”

Sociológicamente, sólo pueden constatarse los bloqueos actuales y la escasa capacidad de una cultura política discursiva y de mediación. ¿Qué ocurrirá? No lo sabemos, hay que estar atentos al momento histórico. Quizás tuviéramos que auscultarnos como sociedad enferma o como cuerpo humano con síntomas que tratar, en aras de la salud pública. Pero quizás sólo se trate de una crisis de crecimiento.


Por mi parte, dada la capacidad de autoconciencia que tenemos las personas y los grupos sociales o comunidades, confío en que haya una evolución responsable. Desde esa autoconciencia me parece que tenemos un déficit vitamínico de Cultura Política. Por ello, tal vez, se ha deteriorado (y a veces corrompido institucionalmente) el Estado Social y Democrático de Derecho.


Dice el refranero español: "A grandes males grandes remedios" Eso puede parecer "revolucionario" pero mi apuesta es evolucionar en "r", es decir, responsablemente. Pienso que sería más que suficiente para seguir avanzando en convivencia social, económica, política y cultural.


Tengo la suerte de que, en breve, podremos verificar si esta Filosofía Política es, a su vez, Ciencia Política.







domingo, 24 de enero de 2016

NECESITAMOS OTRO GOBIERNO


 
El Documento, que se transmite (ver firmas al final), recoge un clamor que no debe ser desoído por las fuerzas políticas interpeladas. Colabora a que circule y sea conocido por cuantos pueden acogerlo y apoyarlo con entusiasmo.
Las elecciones del pasado 20 de diciembre han deparado un resultado que casi todo el mundo consideraba previsible: un mapa de partidos mucho más abierto que impide mayorías automáticas en torno a los dos más poderosos, el PP y PSOE, como ha venido sucediendo hasta ahora.



Es verdad que eso produce más inestabilidad y mayores incertidumbres pero también creemos que esos resultados pueden abrir la puerta a cambios muy positivos si somos capaces de aprovechar las oportunidades.

Muchas personas consideran que la mayor complicación a la hora de formar gobierno es una desgracia para nuestro país y añoran la vieja forma de hacer política pero nosotros creemos, por el contrario, que se trata de una circunstancia afortunada que responde a un hecho fundamental: una proporción cada vez mayor de los españoles quiere romper con la política de imposiciones y de “leyes de rodillo” propias de mayorías parlamentarias absolutas, y prefiere que predominen el acuerdo, la negociación, el equilibrio y la proporcionalidad entre los diferentes intereses en juego.

Las elecciones se celebraron después de mucho tiempo de debate y reflexión, no sólo por parte de los partidos sino de toda la sociedad, lo que ha permitido poner de manifiesto la enorme crisis que nos envolvía, los abusos, fraudes, corrupciones, transgresiones e irregularidades de todo tipo que se han generado en los últimos años y, sobre todo, que se estaban aplicando políticas que sufrían los sectores más débiles y necesitados. Se extendió la idea de que las nuevas elecciones eran el momento en el que la ciudadanía podía mostrar su demanda de regeneración y cambio ante un edificio institucional que hacía aguas por todas partes. Y eso es lo que ha ocurrido: las elecciones han venido a demostrar que hay ya una gran parte de la sociedad española que no quiere seguir siendo prisionera de un sistema económico que acrecienta sin cesar las desigualdades ni esclava de una política despiadadamente clasista, injusta, patriarcal, discriminatoria y que atenta contra los principios y derechos básicos que con grandes palabras se establecen en nuestra Constitución.

Sólo los tres partidos más fuertes que reclamaron, con un signo u otro, un claro cambio de tendencia (PSOE, Podemos y Ciudadanos) han sacado más del doble de los votos recibidos por el PP, lo que indica claramente que es muy mayoritaria la sociedad española que reclama cambio, regeneración política y reforzamiento de una democracia cada vez más amenazada. Y también ha sido mayoritaria la opción electoral de izquierdas que, con mayor o menor intensidad, ha propugnado combatir la política europea de austeridad y tratar de poner en marcha otras políticas sociales y económicas.

Por tanto, satisfacer la demanda mayoritaria de los españoles y españolas que han votado en estas últimas elecciones obliga a formar OTRO gobierno, con fines diferentes a los del anterior, con otra forma de tomar las decisiones y de dirigir la vida política y la de las instituciones.


Si se quiere satisfacer la demanda que el electorado ha expresado con su voto, como es obligado, ya no se puede seguir haciendo una política económica y social que tan claramente ha beneficiado a unos pocos, haciendo que España se convierta en el país europeo con más desigual de ingresos entre ricos y pobres, según la OCDE, y en donde más ha crecido la desigualdad durante la crisis, no solo porque las reformas laborales orientadas a disminuir el poder negociador de las clases trabajadoras produce una constante caída de los salarios en la renta nacional sino también porque, para colmo, los gobiernos han redistribuido la riqueza a favor de los grupos sociales de mayor renta.


No se puede tampoco imponer por Decreto a los demás las preferencias que son claramente las de grupos sociales minoritarios, deteriorando para ello los criterios de elemental proporcionalidad y llegando a desvirtuar en ocasiones el papel independiente, arbitral y equilibrado que deben tener instituciones como la magistratura. Y hay que hacer política de otra forma, más amigable y menos frentista, que parta del principio de que la diversidad nos enriquece y que los que piensan diferente no son enemigos sino simplemente compatriotas que también tienen derecho a expresar sus ideas y a tratar de llevarlas a cabo.

Necesitamos y reclamamos otro gobierno que ponga en marcha una auténtica regeneración de nuestra vida política e institucional. Que refuerce la democracia y se comprometa de veras con la igualdad, la justicia, la solidaridad, la libertad y el ejercicio efectivo de los Derechos Humanos, que promueva y asegure la convivencia entre todos los españoles poniendo al día y modificando la Carta Magna que desde 1978 ha sido suprema referencia y garantía pero que ahora requiere adaptaciones y reformas, especialmente en el Título VIII relativo a la estructura del Estado. Y que promueva una nueva ley electoral que corrija las actuales deficiencias y permita que los elegidos puedan ser revocados por los electores si incumplen sus mandatos.

Necesitamos y reclamamos otro gobierno que defienda los intereses generales, particularmente justicia, educación, sanidad, atención a la infancia y a la dependencia, igualdad de género ciencia y protección del medio ambiente, como prioridades permanentes y que, aunque actuando con lealtad ante nuestros socios europeos, no entregue nuestra soberanía a los poderes económicos y financieros ni a instituciones que desprecian e ignoran los derechos del Pueblo.

Necesitamos y reclamamos otro gobierno que propicie grandes acuerdos de Estado para combatir todas las manifestaciones de la desigualdad, para salvaguardar los derechos sociales y el funcionamiento adecuado de los servicios públicos de bienestar, para hacer equitativas y eficientes las políticas de redistribución de las rentas y para evitar que los salarios sigan cayendo llevándose tras ellos a miles de pequeñas y medianas empresas.

Necesitamos y reclamamos otro gobierno que ponga las bases para otra política económica que cree riqueza, empresas y empleo, que evite que siga aumentando la deuda y el trabajo precario e incluso basura, como ha ocurrido con el último del Partido Popular, que incentive el uso sostenible de los recursos y el respeto del medio ambiente así como la actividad realmente productiva en detrimento de la especulación y la cultura del pelotazo, y que reorganice el sistema de cuidados para combatir las discriminaciones y carencias actuales.

Necesitamos y reclamamos otro gobierno que garantice que todas las personas tengan acceso a fuentes de información plural y que se ponga a su disposición la que sea necesaria para saber con transparencia y objetividad lo que ha pasado en España en los últimos años y que ha provocado tanto sufrimiento, quiénes han provocado la crisis y quiénes se han beneficiado de su desencadenamiento y de las políticas adoptadas en este tiempo. Y, sobre todo, que impida que las administraciones utilicen los medios públicos de comunicación o incluso las políticas de seguridad o defensa nacional como instrumento partidista o fuente de lucro para unos pocos.

Somos conscientes de que esta alternativa es difícil de poner en marcha y que su andadura se enfrentará también a todo tipo de obstáculos. Es más fácil ordenar unilateralmente e imponer que consensuar, y en etapas anteriores se ha podido comprobar que el egoísmo de los grandes grupos de poder (que siempre han creído que España es suya y que solo ellos son los auténticos españoles) es ilimitado en nuestro país. Pero por muchas que sean las dificultades nunca serán infranqueable ni mucho menos. La dificultad simplemente nos obliga a realizar un esfuerzo mayor y a cambiar los objetivos, los contenidos y las formas de la política gubernamental.

Frustrar la posibilidad de iniciar un proceso de regeneración política en España sería una enorme desgracia y quien contribuya a ello cargará para siempre con una enorme responsabilidad. Las fuerzas políticas de izquierdas deben intentarlo y sin miedo de involucrar en el esfuerzo al mayor número posible de sensibilidades, con tal de que se haga colectiva la voluntad de asumir principios y cambios de esa naturaleza. Y para ello es fundamental ser consciente de que OTRO gobierno sólo puede nacer de nuestra soberanía sobre los poderes económicos y financieros, y contribuya a reforzar la unión política, social y económica, limitada hoy a una frágil unión estrictamente monetaria. A una Europa solidaria, destinando los medios necesarios para la acogida de los refugiados y emigrantes y, muy especialmente incrementando la tan decaída ayuda al desarrollo para evitar los grandes y humanamente intolerables flujos de seres humanos desamparados, porque no pueden vivir dignamente en sus lugares de origen.


Reiteramos que es insoslayable y urgente que se actúe sin dilación para no seguir permitiendo que mueran de hambre cada día miles de personas, en su mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares más de 3.000 millones de dólares. Para ello, a escala mundial, debe favorecerse como clamor popular y un multilateralismo democrático eficiente procediéndose a una auténtica refundación del Sistema de las Naciones Unidas que el neoliberalismo sustituyó por grupos plutocráticos (G7, G8, G20,…) Sólo así podría asegurarse el cumplimiento de acuerdos sobre Medio Ambiente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la regulación de los tráficos supranacionales y garantizarse la eliminación inmediata de los paraísos fiscales.

Por eso reclamamos diálogo y no confrontación permanente, fraternidad y no agresión y violencia verbal, generosidad e inteligencia por todas las partes a la hora de negociar, para que los acuerdos no se traduzcan en meros repartos de cargos sino en un programa real de cambio.






FIRMAN ESTE TEXTO:

Luis Eduardo Aute -  Elena Caballero
José Angel Cuerda -  Rafael Díaz Salazar
Benjamín Forcano -  Lina Gálvez Muñoz
Carlos Jiménez Villarejo -  José Antonio Martín Pallín
Angells Martínez Castell -  Federico Mayor Zaragoza
Manolo Monereo -  José  Mora Galiana
Ana Noguera - María Pazos
Montserrat Ponsa - Pilar del Rio
Manuel de la Rocha Rubí  - Lola Sanjuán
Juan Torres López - Demetrio Velasco