viernes, 20 de mayo de 2011

Movimiento Democrático


Las causas de la movilización del 15M en las grandes ciudades españolas, y en lugares estratégicos como la Puerta del Sol (en Madrid) o "Las Setas" de la Encarnación (en Sevilla) no se deben tan sólo a la crisis financiera y a la intoxicación mediática sobre ella, que fastidia y cansa, y hasta produce hartazgo, sino que se debe también a causas políticas por cuanto que los "representantes" no representan los intereses de una buena parte del conjunto de la población.

En contacto diario con los alumnos y las alumnas (que ya son mayoría) de nuestras aulas (en mi caso de Derecho, de Dirección y Administración de Empresas, de Ciencias Políticas, de Trabajo Social y de Humanidades) se percibe y se ve a todas luces la inquietud por el paro real, por el futuro inmediato, por la realización profesional, por el trabajo, por la vivienda, por la familia..., a la vez que se constata el incremento de la movilidad "Erasmus" o "Séneca" y la "fuga" de bastantes de ellos en busca de otros horizontes.


Los representantes políticos del momento, demasiado partidistas, partitocráticos y "pragmáticos" o "crisopatrióticos", lejos de la realidad al fin y al cabo, han tomado una serie de medidas que, como indica Viçens Navarro, son nefastas, es decir, sistémicamente injustas (digo yo).


¿Cuáles son esas medidas?



1) Facilitar que el empresariado pueda despedir al trabajador más fácilmente y pueda disminuir el salario de sus trabajadores.

2) Reducir los salarios de los empleados públicos, congelar las pensiones y disminuir el gasto y empleo públicos, bajo el argumento de que el Estado del Bienestar es demasiado grande e hipertrofiado, dificultando la recuperación económica del país (cuando estamos a la cola del gasto social en los 15 más boyantes de la UE).

3) Reducir los servicios públicos, con descenso del gasto público por habitante en sanidad y educación y en otros servicios, con el consiguiente impacto negativo sobre la calidad de tales servicios, utilizados en su mayoría, por las clases populares.

4) Privatizar tales servicios públicos, con el resultado de que la polarización existente (por clase social) de la sanidad y de la educación se esté acentuando. La distancia del tiempo de visita al médico entre la sanidad privada (que atiende a las rentas superiores) y la pública (que atiende a las clases populares) se está alargando en perjuicio para las últimas.

5) Disminuir los derechos laborales y sociales, tales como el retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años, con además una considerable reducción de las ayudas a personas con dependencia, a las familias, a los jóvenes (en ayudas para el alquiler) y a otros grupos vulnerables.

6) Mantener una legislación y normativa que penaliza a las personas desahuciadas, por no poder pagar las hipotecas (cuyo número está creciendo exponencialmente) a fin de proteger a la banca y otras instituciones del capital financiero.

7) Reducir el crédito disponible a la ciudadanía y a los pequeños empresarios, bajo el argumento de que hay que reducir el endeudamiento privado, política apoyada por el Estado, como afirma en las últimas declaraciones el Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, en las que subraya la necesidad de reducir el crédito.

8) Promover políticas fiscales regresivas que benefician a las rentas superiores y a las rentas de capital, incrementando las desigualdades de renta en España (una de las más altas de la Unión Europea de los quince).

9) Continuar los recortes tributarios de las rentas superiores y de las rentas del capital que se han realizado en los últimos quince años, proponiéndose ahora en algunos gobiernos autonómicos, como el catalán, una mayor rebaja de tales tributos.





Tales políticas se han realizado con el supuesto de que eran necesarias para ayudar a España a salir de la recesión.

Tales políticas no han generado empleo entre la juventud sino que han destruido empleo, llegando a tasas de paro alarmantes. ¿Cómo no reaccionar?

Se habla de falta de liquidez. Pero entonces... ¿por qué se ha administrado con cargas financieras insoportables? ¿cómo es que se presta un dinero que se dice que no se tiene? Y si se tenía ¿por qué no se empleó en fortalecer calidad de servicios públicos y empleo, incorporando a la juventud, en la que se ha invertido?

¿Por qué no se ha producido en el ámbito educativo la revolución de la Formación Profesional?

Quien toque a una persona de esas que se movilizan por la Democracia debería secársele la mano y la porra, en su caso.

Se ha encendido la alarma por tres razones: por razones económicas y financieras desfasadas, por razones mediáticas a favor de un sistema estructuralmente injusto, y por razones de una política representativa que ha dejado de conectar con la realidad y se ha enmerdado con corrupciones puntuales o delictivas y con corrupciones sistémicas -como lo es la financiación de los partidos políticos y la propia Ley electoral-.

Para quienes no les gusta el adjetivo "real" unido a la democracia, por aquello -dicen- de la resonancia de la "Democracia Orgánica" que entiendan que, frente a la Democracia representativa, frente a la Democracia formal, frente a la "Monarquía parlamentaria", existe una soberanía popular que se manifiesta en las urnas, que se manifiesta en las calles, que se expresa vía internet y que es capaz de movilizarse pacífica pero efectivamente.

¿Cuál será el futuro de ese Movimiento Democrático? Desplazar sin duda a los representantes políticos que no sean capaces de representar realmente a la población, a la juventud, a los mayores, y a las familias. Pues por medio del sistema electoral actual, y por medio de las listas cerradas y los partidos endogámicos o los sindicatos "apalancados" y "acartonados" no se están produciendo las necesarias respuestas a las demandas de la sociedad, ni en España, ni en Europa, ni en el Norte de África, ni en el resto del Mundo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Lorca marca prioridades

La catástrofe natural de Lorca (en la provincia de Murcia), en un lugar de fallas geológicas donde los terremotos producen efectos especialmente dañinos, ha suscitado un grado de unidad y solidaridad aleccionador, a la vez que ha producido reconversiones importantes y ha marcado prioridades.

Lo primero fue la parada política. ¡Qué descanso! Los políticos y la Política deben de pararse para repensarse y actuar, después, de modo más racional y humano, sin volver de inmediato a las andadas. Nos va con ello la vida, incluso la vida lánguida de la Democracia. El problema es urgente. Lo segundo fue la reconversión del Ejército en logística de la solidaridad. Lo tercero, aunque sea obviamente lo más crucial, la atención sanitaria.

Importante también el sentido religioso y ecuménico de ciertas celebraciones y la realidad palpable de que los santos están en las calles, la mayoría de ellos (los de carne y hueso) no con caritas de melocontón en almibar sino con caras curtidas por el campo, el trabajo, y la inmigración o el dolor y el sufrimiento.

Después, con recortes y crisis incluida, ha existido disponibilidad financiera (¡milagro!) para reparar daños, construir de nuevo (por favor, sin chapuzas ni trampas del "todo vale"), y garantizar comida y techo.

Finalmente, la vuelta al cole: el pilar del presente y del futuro, la Educación.

Todo lo demás, incluida la "normalización", los servicios públicos y administrativos, el comercio y el consumo, y la actividad productiva, vendrán por añadidura.

Convivencia solidaria en la diversidad. Esa es la prioridad que, desde lo local, marca la ciudad bellísima de Lorca para el mundo global y para toda la Humanidad.

miércoles, 4 de mayo de 2011

¿PARA QUÉ NOS CAPACITA LA HISTORIA?

Podría decirse que el final de la segunda guerra mundial capacita para decir "nunca más". La Sociedad de Naciones (SDN), organismo encargado de mantener la paz, existía antes de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero no fué capaz de evitar la guerra. Ahora existe la ONU pero no es capaz de evitar las guerras ni la carrera de armamentos. ¿Para qué nos capacita la historia reciente tan contradictoria? ¿Para el terrorismo? ¿Para declarar guerras preventivas? ¿Para matar? ¿Para destruir? ¿Para las revueltas? ¿Para la "deconstrucción" y la construcción?

La Historia nos capacita al recibir la herencia del pasado, con sus experiencias, sus avances científicos y técnicos, sus modos de organización de la convivencia y de gobierno... Nos capacita en positivo de tal modo que podemos concretar posibilidades en avances concretos. Sin embargo,
a estas alturas del siglo XXI todavía no somos capaces de resolver los conflictos armados ni de garantizar para todos los derechos humanos.


Los objetivos de la ONU, fundada el 26 de junio de 1945, con la firma en San Francisco de los representantes de 50 Estados, eran muy claros:

1) Mantener la paz y la seguridad internacionales.


2) Desarrollar relaciones de amistad entre las Naciones, en base a los principios de igualdad de derechos de los pueblos y del derecho a disponer de sí mismos.


3) Fomentar la cooperación efectiva entre los distintos países.




La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Aquel año fue asesinado Gandhi. La Declaración contó con 48 votos a favor, ninguno en contra y ocho abstenciones (el bloque soviético, África del Sur y Arabia Saudí). Conviene refrescar la memoria.



Los instrumentos están ahí: La Asamblea General, el Consejo de Seguridad y la Secretaría General, con el doble cometido de administrar y mediar en caso de conflictos internacionales.


Existe, además, el Consejo Económico y Social que coordina las actividades de distintas especialidades a modo de ministerios: Salud (OMS), Alimentación (FAO), Educación (UNESCO), Desarrollo Humano (PNUD), Trabajo (OIT) y los Fondos de Naciones Unidas para la población (FNUAP). Existe el Consejo de Tutela. Y existe la Corte Internacional de Justicia en la Haya.


Posibilidades muchas. Pero ¿para qué están capacitados esos organismos? ¿Sólo para hacer Informes? Los diagnósticos ya están hechos... Pero ¿por qué no se potencia la cooperación efectiva y real en sentido del "codesarrollo" estructuralmente más justo? ¿por qué no se garantiza la paz ni la defensa de los derechos humanos? ¿por qué no se desarrollan visiblemente las relaciones de amistad?


Se dirá que la ONU favoreció la descolonización, pero persiste el "neocolonialismo". Se dirá que gracias a la ONU la persona humana y su dignidad (mujer y hombre) han sido más respetadas, pero persisten desigualdades abismales, discriminaciones y violaciones patentes de los derechos humanos.


La Carta de Naciones Unidas, en su artículo 55, estableció lo siguiente: "La ONU promoverá el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades". Pues bien, eso es lo prioritario y principal en este momento histórico.

¿Para qué nos capacita la Historia de esta primera década del siglo XXI?


Para refundar Naciones Unidas, para suprimir de una vez el reduccionismo de los 5, del G7, del G15 o del G20 (incluido el "paripé" del G21), para potenciar las Federaciones de Estados (al modo como ya postulara Kant en su Paz perpetua).


Cuanto más me acuerdo del cuadro de Goya de la pelea a bastonazo limpio, al contemplar realidades presentes, más me viene a la mente la necesidad de la reconciliación, del entendimiento, de la justicia, del diálogo y de la paz en todos los rincones, países, pueblos y Estados del mundo.



¿Por qué no reconvertir las Fuerzas Armadas de todos los Estados en efectivos de la Nueva ONU? Los cascos azules, en defensa de los Derechos Humanos y el Buen Gobierno, allí donde haya violaciones de derechos humanos, especialmente donde esas violaciones se produzcan al amparo de la "soberanía nacional" o de la "razón de Estado"; los cascos verdes, para actuar ante catástrofes naturales, y en defensa del Medio Ambiente, el Medio Marino y la Bioesfera; y los cascos rojos, de solidaridad humanitaria, y como logística de Salud Universal, y equipos técnicos para la promoción de las infraestructuras y las comunicaciones.


¿Para qué nos capacita la Historia?

Poder se puede transformar la realidad histórica del presente, es una gran posibilidad. ¿Estamos capacitados para ello? ¿Para qué nos capacita, pues, la Historia?
Los tiranicidios o la eliminación de líderes terroristas pueden tener su fundamentación en el "no matarás", es decir, en la vida de la mayor parte de la población. Pero lo que importa realmente es la defensa de la vida de esa inmensa mayor parte de la población que, hoy por hoy, ni siquiera alcanza un grado de vida digna. Y eso postula, desde mi punto de vista, la refundación de Naciones Unidas, incapaz hasta ahora de cumplir con sus objetivos. Pero eso exige, además, garantizar los derechos humanos de toda persona sin distinción alguna.





José Mora Galiana

martes, 5 de abril de 2011

¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO EN COSTA DE MARFIL?



Costa de Marfil es un enclave del África Occidental que linda al Oeste con Liberia y Guinea Conaky, al Norte con Mali y Burkina, al este con Ghana, y al Sur con el Océano Atlántico en el Golfo de Guinea. Su población no llega a 22 millones de habitantes de creencias musulmanas (el 40%), criastianas (otro 40%) y el resto de mayoría animista. La cosmovisión de base y la convicción de "ser-en-los- demás" se ve truncada por luchas fraticidas de poder: Laurent Gbagbo -doctor en historia por la Sorbona- que ganó las elecciones en 2000 pero que accedió al poder tras enfrentamientos sangrientos, por su evolución dictatorial se aferra ahora al poder y no reconoce la victoria de finales del 2010 de Alassane Outtara -doctor en economía por la Universidad de Pensilvania y experto del Fondo Monetario Internacional-.


Consecuencias: el pueblo, se desangra una vez más.


Un amigo negroafricano me comenta que unos 11.000 mercenarios están produciendo estragos entre la población civil. ¿Qué nos pasa? ¿Qué cuanto peor mejor? ¿Acaso se quiere ir eliminando población en todo el mundo y en particular en África?


De nuevo, no me cabe sino denunciar la lentitud de Naciones Unidas y a la vez postular su necesaria y urgente refundación para fomentar la mediación sin armas, para defender los derechos humanos en todo el mundo, y para promover la justicia conjugando igualdad y libertad, la diversidad y la dignidad de las personas y de los pueblos, y la educación para la convivencia.


¿Qué nos está pasando en Costa de Marfil? Que por lucha de intereses e intereses ajenos predomina el institnto de destrucción que impide la convivencia en paz y el desarrollo de nuestras tendencias creativas, constructivas y de fraternidad.


El mundo presente vuelve a estar aquejado por una grave enfermedad mental colectiva.




José Mora Galiana

miércoles, 23 de marzo de 2011

LIBIA: MEDIACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL URGENTE

Cuando para formar profesionales y mediadores, ante el fenómeno de la inmigración, hablamos de Mediación Intercultural frente a la tesis del Choque de Civilizaciones, suelo distinguir cuatro clases de mediación (en las cuales siempre debe tenerse en cuenta lo personal, lo interpersonal, lo social y lo político):
1) La Mediación Preventiva, para evitar conflictos y favorecer la sana convivencia.

2) La Negociadora, para facilitar el que se llegue a acuerdos entre las partes.

3) la Rehabilitadora, para recomponer la situación, "normalizar" o "reparar los platos rotos".

4) La Transformadora, con el fin de encauzar acciones que cambien lo negativo en positivo.


En el caso de Libia, que ocupa la atención presente, ya no cabe hablar de Mediación Preventiva, lo que urge ahora es una Mediación Política que tenga en cuenta el trípode de la negociación, la reparación y la transformación. Ya nada puede ser ni como ayer ni como antes de ayer. Lo malo es que cuando el paradigma predominante es el de "nosotros y ellos" o el de los Estados, y no el de la "Comunidad Humana", es prácticamente imposible facilitar el cauce de la mediación y contar con personas profesionales para esos cometidos en situación de conflicto.

Una vez más me tengo que referir a la lucidez de Federico Mayor Zaragoza, dada su experiencia: Es Naciones Unidas quien debe tomar la iniciativa de la Mediación Internacional y de la Mediación entre las mayorías populares y sus elites gobernantes tiránicas. Pero ya que esa mediación no se produjo, se hizo urgente el evitar una masacre:


"Detener la acción mortífera de Gadafi sobre la población disidente, sí. Ha sido autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero, simultáneamente, hay que hacer lo que se hubiera tenido que hacer mucho antes: hablar. Hablar bajo las alas de las Naciones Unidas. Ha habido propuestas de mediación: Venezuela, Rusia, Brasil… los BRIC…


Las Naciones Unidas, que han autorizado la acción bélica, deberían forzar ahora la mediación. Es imprescindible. Es su papel principal.


Debería quedar muy claro para el futuro, que los “líderes del mundo” no pueden seguir intentando gobernar a través de los G-8 o los G-20 y, sólo cuando no les queda más remedio, recurrir al “plácet” de las Naciones Unidas. A partir de ahora, en lugar de terminar en las Naciones Unidas hay que empezar por ellas. Y es que los países han de unirse a las “Naciones Unidas”…. en lugar de estar marginándolas permanentemente.

Por cierto, comparar una acción bélica como la actual, limitada exclusivamente a detener una acción represiva e intolerable, con la invasión de Irak, basada en la mentira y en ambiciones energéticas y geoestratégicas, es, sencillamente, inmoral. Quienes la provocaron sabiendo que no existían los arsenales de destrucción masiva, tienen una cuenta pendiente muy grave con la historia".
Leído el texto de Mayor Zaragoza, me parece lógico puntualizar algún aspecto:



1) Las propuestas de mediación bienvenidas sean vengan de donde vengan, pero hay que tener presente que un Estado, a menos que sea neutral, no tiene entidad mediadora.


2) Naciones Unidas debe garantizar que las actuaciones sean conforme a Derecho y no por el impulso de la fuerza como son las actuaciones de Dictadores y Tiranos. Desde esa exigencia, común a la mejor tradición de la Civilización Islámica y a la mejor tradición de la Civilización Occidental, puede y debe ser viable la mediación intercultural.


3)Por supuesto los G8, los G20, y los paripés del G21, deben de desaparecer si de verdad se quiere fortalecer y refundar Naciones Unidas.


4) El "no mentirás" y el "no matarás" (junto con el "no robarás" -pilares comunes a culturas y religiones y civilizaciones que se dicen enfrentadas-), deben de ser condición sine qua non en la construcción de la Comunidad Humana.


Después del debate parlamentario que ha tenido lugar en España, conviene tener muy presente lo dicho, y me reafirmo en ello. El voto de Izquierda Unida, y del BNG, en contra de colaborar con la resolución de la ONU, aunque -en mi opinión- no se haya explicado rigurosamente, puede servir también, en positivo, para alertar sobre actuaciones maquiavélicas y acciones militares no ajustadas a Derecho, y evitarlas, en su caso.

Lo más urgente es promover la mediación efectiva. Una regla de oro es que el mediador sea aceptado por ambas partes, o por las partes en litigio (que en este caso pueden ser más de dos, evidentemente). En este sentido, a la hora de elegir la mediación tiene que haber un consenso y la persona (no el Estado o Entidad) elegida, y mandatada en el seno de Naciones Unidas tiene que ser puente entre la Civilización Occidental y la Civilización Islámica, experto, sociólogo, politólogo, de un gran temple psicológico, conocedor del Derecho Internacional, y con gran capacidad de escucha para lograr un Acta de Compromisos. En consecuencia, es fundamental saber lo que se desa alcanzar: Primero un compromiso efectivo y real de "alto el fuego" (dejar de matar" y no mentir). Y, después, una transición política a la democracia, en este caso complejo de distintas fuerzas sociales y tribus, en el sentido de devolver la voz, el voto y la participación activa al pueblo.

Es muy importante, sin duda alguna, la Mediación Política, y también la mediación Social. Pero no sólo en Libia, también entre Israel y Palestina... y en tantos y tantos lugares hoy en conflicto de intereses. Naciones Unidas haría muy bien en ir preparando un buen equipo de Mediadores Interculturales, en el ámbito social y político.


José Mora Galiana

lunes, 21 de marzo de 2011

DESDE JAPÓN

Amigos de una especial sensibilidad interior, me han hecho llegar una carta que, en medio del "maremagnum" que tenemos en el mare nostrum, obliga a centrar la mirada hacia la isla de Japón que la Naturaleza ha movido bruscamente, desatando todas las alarmas:

"Tal como habéis visto en la televisión hemos tenido un gran terremoto y un gigantesco tsunami en Japón... Mucha gente murió y muchos lugares han quedado destruidos. Seguimos vivos pero no sabemos qué ocurrirá hoy o mañana... La planta nuclear de Fukushima ... es el mayor problema ahora mismo. La situación es de exterma gravedad... Ha habido escapes de aire contaminado con material nuclear. Ese problema no es sólo de Japón sino de todo el mundo, debido a ese tipo de contaminación que puede afectar a medio planeta".

La carta es de Kunio, Mutsuko y Erika (desde Japan).

Una vez más coinciden la catástrofe natural -provocada por fuerzas que se nos escapan a nuestra comprensión racional del Universo- y la catástrofe derivada de las actuaciones humanas relacionadas con el "prometéico" afán de progreso.

Lo primero es la solidaridad interior pero efectiva ante la catástrofe natural, de destrucción y muerte de tantas y tantas personas. Lo segundo revisar las instalaciones nucleares de todo el mundo. Lo tercero reorientar el sentido del desarrollo humano. Una vez más, un tema local es punto esencial de reflexión y acción mundial.
De nuevo la necesidad humana postula la exigencia de un Gobierno Mundial que mire con rectitud y racionalidad por los intereses de todos los habitantes del Planeta Tierra, por el Bien, por el Bien Común, y por el bienestar y los Intereses Generales del conjunto de mujeres y hombres.

Lo ocurrido ayer y hoy en Libia (y lo que ocurrirá mañana) postulan una misma exigencia: ¿A dónde vamos unos y otros con la carrera de armamentos? ¿A dónde va tanta gente? se preguntaba mi madre cuando veía alguna película de guerra. Vamos, sin duda, a la destrucción..., al desencuentro..., a la muerte. Mejor sería entrar todos en un proceso de "deconstrucción" y reorientación constructiva de la Comunidad Humana ¿Cómo conseguirlo?

Decrecimiento, racionalidad, educación y solidaridad parecen condiciones necesarias para la salud y la supervivencia del futuro y del presente desarrollo humano.



José Mora Galiana

jueves, 10 de marzo de 2011

¿PARA CUÁNDO LA "PERESTROIKA" DE NACIONES UNIDAS?




Hoy, ante los acontecimientos que se están viviendo en el Norte de África, en la otra orilla del "Mare Nostrum", y más concretamente en Libia, nos dice Federico Mayor Zaragoza:




"¿Qué autoridad moral tienen ahora para acusar a Gadafi y a los otros "dictadores" quienes hasta hace cuatro días les ofrecían solícitos el cobijo de sus paraísos fiscales, les vendían armas a manta, les aceptaban prebendas y hasta les daban a sus hijos, con facilidades explícitas, doctorados y otras distinciones académicas?
Tomemos nota, avergonzados, y advirtámosles que deben aprender las lecciones sin demora, actuando rápida y públicamente con medidas concretas, o recibirán muy pronto el rechazo de los ciudadanos. Del mismo modo que se han desencadenado las rebeliones que ahora destapan tantos disparates y contradicciones, provocaremos el cambio de quienes siguen aferrados al mercado, al único valor del dinero, a los vaivenes del "gran dominio" financiero, militar, energético y mediático, a las grandes corporaciones que anuncian beneficios de 32.000 millones de dólares en 2010 -como Exxon Mobil- al tiempo que suben el precio del barril para asfixiar a los consumidores, con "efectos colaterales" tan graves como el alza de los precios de los alimentos.
Exijamos de inmediato el reforzamiento de las Naciones Unidas, una economía basada en el desarrollo global sostenible, la relocalización productiva... el buen sentido, en suma.
[Exijamos también, diría yo, la reconversión del 50% de las fuerzas militares en fuerzas de acción humanitaria]


El cambio es apremiante. Y este cambio no se hará, desde luego, por quienes confían en la inadvertencia o insolvencia ciudadanas sin aportar solución alguna.

Dejemos de entretenernos con fechas electorales inexorables, acompañadas de maniobras, promesas y ocultaciones intolerables, y proclamemos claramente que si no hay transparencia y cambios reales nos movilizaremos como en Túnez, Egipto... porque nos llena de indignación que sólo se embarguen los bienes "de los derrocados"... al tiempo que todo sigue igual: el acoso de los mercados (¿y los planes de acción social?), el precio del petróleo al alza (¿y el cambio climático?), la economía sumergida, la evasión de responsabilidades civiles (¿cuántos españoles tienen, como los "tiranos", depósitos en los paraísos fiscales?).


Lo dicho: o cambian o les cambiaremos".



Personalmente suscribo lo dicho y el reto lanzado por Federico Mayor Zaragoza. En mi opinión, podríamos comenzar por movilizar a todas la Universidades Públicas del Mundo y a todos cuantos sintieran esta misma necesidad en las Universidades Privadas de todo el Mundo.


En nuestra propia tradición grecolatina, pero también en la judeo-cristiana e islámica (pensemos en Averroes), tenemos pensadores y referentes clásicos, renacentistas, ilustrados y modernos (hombres y mujeres) más que suficientes, para "politizar" de forma sana la intelectualidad (y las fuerzas sociales y laborales) para favorecer opciones políticas de "deconstrucción" y de positiva "construcción" institucional de una nueva Comunidad Humana, basada en Estados y Federaciones o Confederaciones de Estados Sociales y Democráticos de Derecho, que lo sean no sólo formalmente sino realmente.


Es fundamental acometer la Perestroika de Naciones Unidas, desenmascarar nuestras propias mentiras formales y falacias ideológicas, combatir todo tipo de tiranía, dominio y oligarquía o demagogia, reformular y garantizar efectivamente, y sin recortes, en los Derechos Fundamentales de las distintas Constituciones, los Derechos Humanos, con el fin de que éstos sean iguales para todos (hombes y mujeres, nacionales y extranjeros, creyentes o no creyentes...), y, como ya dijera Aristóteles, a pesar de sus servicios y experiencias con Filipo el Bárbaro y con Alejandro Magno, que sea el "justo medio" lo que, en democracia, favorezca la felicidad, promueva la justicia distributiva y la equidad, y fortalezca cualitativa y cuantitativamente la vida social y política de la inmensa mayor parte, evitando la debilidad de la pobreza y la miseria, que siempre es nefasta, es decir, injusta y ruinosa.




Hoy, uniendo a Sócrates y Jesús, no puede haber justicia si los pobres no pasan a ser los primeros en la reconstrucción de la Comunidad Humana. Es urgente reescribir la historia desde las víctimas de nuestros sistemas de esclavitud, alienación y dominio.



Pero, desde el punto de vista positivista es también fundamental que avance la idea revolucionaria que subyace en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: la obligación jurídica de los Estados de respetar la dignidad y los derechos de las personas.



José Mora Galiana